El valor de la Eucaristía diaria

Católicos privados de la Eucaristía

Soy asiduo seguidor del Padre Javier Olivera Ravasi porque mantiene posiciones que según mi modesto entender son fieles a la Palabra del Señor Revelada en los Evangelios y en la Biblia en general, ciñéndose a la historia y hechos tal como fueron testificados.

Además ha desarrollado un sitio web en el que a través de videos va esclareciendo tantas leyendas negras que han sido creadas y alimentadas por protestantes, masones y comunistas con el solo propósito de destruir a la única y verdadera Iglesia fundada por Jesucristo.

En esta ocasión me ocuparé de un video que ha publicado en razón de la Plandemia que nos tiene confinados y que a los católicos nos impide ir a Misa y frecuentar los Sacramentos, especialmente el de la santísima Eucaristía, con graves consecuencias para nuestra salud física y espiritual.

eucaristia

La Eucaristía cotidiana es nuestro alimento

Debo anticipar que como siempre encuentro bastante razonable sus argumento sobre la Comunión Espiritual, fundada en hechos históricos. En este aspecto resultan resultan irrebatibles. Es de destacar su intención de consolarnos un poco a quienes nos sentimos realmente abatidos por este hecho.

Dicho esto, debo señalar que mantengo una importante discrepancia con él esta vez. Y es que aun cuando la práctica cristiana de muchos católicos, incluso santos, no se haya centrado en la Eucaristía cotidiana, ello no resta importancia a este Sacramento. Tener presente que el Señor quiso darlo como verdadera comida y bebida. Espero que algún día me lo pueda explicar.

Soy de los cristianos que poco a poco fue encontrando el valor de la Eucaristía. Finalmente, desde hace más de 8 años asistía a Misa y comulgaba todos los días, siendo esto lo más importante en mi vida. Solo lo dejaba ante una real imposibilidad, sin caer en lo que podría ser calificado incluso como una superstición. Todo esto hasta que satanás nos impuso esta Plandemia.

La Eucaristía en el centro de la vida

Tener en el centro de mi vida a Cristo, puesto de manifiesto de varios modos pero especialmente en la obligación de asistir a la Misa diaria completa participando de la Comunión fue paulatinamente haciéndome tomar conciencia no solo con la razón, sino con los sentidos, con el corazón y el espíritu, de forma testimonial y vivida que Dios ocupaba el centro de mi vida.

Sabemos que el Señor puede sacar cristianos de las piedras, sin embargo no podemos negar ni desconocer que somos nosotros los que le necesitamos como el mismo aire que respiramos y Él lo sabe.

Luego de haberlo vivido, razonado, meditado y orado por mucho tiempo me resulta imposible encontrar otra razón por la cual nuestro Señor Jesucristo instauró la Eucaristía, como verdadera comida y verdadera bebida, instándonos a comer y beber su cuerpo y su sangre para tener vida en Él.

Eucaristía, verdadera comida y bebida

Podría haber usado cualquier otro medio, sin embargo Él, en su infinita sabiduría, escogió expresamente ser nuestra comida y bebida, aquella sin la cual no podemos vivir; aquella de la que nos debemos ocupar cada día, a lo largo de nuestras vidas; aquella a la que nadie renuncia, sino de forma excepcional y temporal a riesgo de perder la vida.

No de otra forma podemos entender:

Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Si no comen la carne del Hijo del Hombre, y beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Así como el Padre viviente me envió, y yo vivo por el Padre, así también el que me come vivirá por mí. (Juan 6,53-59)

La Eucaristía, alimento diario que nos transforma

No entiendo por qué no lo habrán visto así los Padres de la Iglesia. El Señor quería que lo tuviéramos como algo VITAL, algo de lo que no pudiéramos prescindir en nuestro día a día. ¡Este es el Santísimo Sacramento de la Eucaristía!

Sí, claro, están todas las interpretaciones espirituales que podemos concluir a partir de estas palabras, pero también está el significado cotidiano, asequible a cualquiera. No es solo que el Señor ha de ser el centro de nuestras vidas, sino que mantenemos una unión real y tangible con Él. Esta no sólo nos sostiene y transforma espiritualmente, sino incluso físicamente, puesto que es así como lo recibimos, en un verdadero milagro eterno instaurado por Él.

Decía el Padre Jorge Loring: el valor de la Misa es Infinito. Parafraseándolo y con toda propiedad podemos decir que el valor de la Eucaristía es Infinito, no tiene límite.

Siendo un Sacramento, es decir la presencia física y real de algo que es invisible, su poder de alimentarnos y transformarnos va más allá de cuanto podemos especular o imaginar. Si el Señor nos lo dejó como verdadera comida y bebida, ¿de qué otro modo lo podemos tomar, sin contrariar Su voluntad?

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