Archivo de la categoría: Marcos

Marcos 14,12-16.22-26 – sangre de la alianza

sangre de la alianza

“Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos.”

Domingo, Corpus Christi| 06 de Junio del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

sangre de la alianza

Ante un mundo hostil y tantas veces impredecible y fuera del alcance de la pobre inteligencia humana, se hace necesario buscar alianzas sólidas en las cuales poder confiar. Ali9anzas sobre las cuales podamos edificar confiadamente sabiendo que no seremos decepcionados.

Sin embargo, la naturaleza del hombre es frágil y por ello proclive a romper cualquier alianza, cuando ve amenazada su integridad o cuando seducidos por el maligno creemos encontrar una oportunidad para beneficiarnos de la traición, ocultándola muchas veces tras una mentira.

Esta es la historia de la humanidad, que se debate entre sus necesidades, ambiciones y promesas. De allí la necesidad de buscar una alianza verdaderamente confiable, sellada de un modo que garantice intangibilidad.

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Marcos 11,11-26 – asombrado de su doctrina

asombrado de su doctrina

«Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él.”

Viernes de la 8va semana del T. Ordinario| 28 de mayo del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

asombrado de su doctrina

A causa de algunas interpretaciones subjetivas y parcializadas de la Palabra del Señor y por tratar de conciliar su prédica con los mensajes revolucionarios de nuestro tiempo, algunos osan comparar a Jesucristo con un revolucionario.

La corrección política impuesta por el progresismo y especialmente por el neo marxismo ha llevado a muchos cristianos rendidos al humanismo moderno, a tratar de presentar al cristianismo como la vanguardia del cambio social y estructural.

Para ello incluso hemos adoptado conceptos prestados del marxismo, como si los necesitáramos, con el propósito de dar una imagen más actualizada y adaptada a las inquietudes y exigencias del mundo moderno, haciendo uso del “lenguaje de moda”.

doctrina

La doctrina de Cristo no necesita de ideologías que la encaucen

Nuestra ignorancia en la doctrina de Cristo, en el conocimiento de Su vida y Su Palabra es tan grande que con la mayor soltura lo encajamos en nuestra opinión, para hacerle decir lo que nunca dijo ni diría, tan solo porque es lo que más nos gusta y queremos que diga.

Sí, el Señor habla de justicia y pobreza, pero jamás en los términos del marxismo leninismo. Él no propone ni podría estar de acuerdo en quitarles o arrebatarles a unos para darles a otros. Tampoco propone la igualdad en ningún sentido.

Mucho menos hubiera estado de acuerdo en tomar el poder por la fuerza, generando violencia y muerte para imponer su programa. ¿Por qué? ¨Porque Dios Padre nos ha creado libres. En ello radica nuestra dignidad. De allí la necesidad del sacrificio de Cristo.

Era necesario que Jesucristo muera y resucite

¿Por qué resulta necesario que el Señor muera en la Cruz, como un delincuente cualquiera? Porque es en su sumisión y acatamiento al poder establecido que podrá salvarnos, muriendo en la Cruz y Resucitando el 3er día.

¿Y para qué hace eso? Porque será la única forma de transmitirnos con su propia vida el mensaje central de su prédica, que trasciende nuestro mundo y todas las formas que nosotros consideramos como justas y naturales de actuar en sociedad.

Por ejemplo, para algunos de nosotros el “ojo por ojo y diente por diente” nos parece comprensible y hasta justificable. Nos alegramos cuando un opresor cae y algunos justifican el escarnio hasta la muerte, lo vimos, por ejemplo, en la Revolución Francesa.

¿La Doctrina de Jesús requiere de Ideologías para ser entendida?

Para otros el fin justifica los medios”. Lo que desde luego constituye una aberración ética y moral, que sin embargo algunos nos vemos obligados a aceptar de facto, como hechos consumados.

Tal es el caso, por ejemplo, de la obligatoriedad de aceptar la vacuna para combatir la Pandemia, cuando sistemáticamente se ha impedido el uso de medios curativos posibles y se han cuidado de eliminar cualquier garantía a las vacunas.

Otro ejemplo es la formulación por un sector de la Iglesia de una supuesta y necesaria Teología de la Liberación, para enmendar la Doctrina derivada de la Palabra del Señor y ajustarla a la Ideología marxista cuyos postulados deben conducirnos a la Liberación, lo que seguramente fue omitido por Jesucristo, lo que evidentemente constituye una desviación y una blasfemia.

¿El cristianismo necesita del marxismo?

Es la aparente impaciencia de algunos teólogos, que además conocen el marxismo, que pretenden haber dado con la combinación perfecta que daría la fórmula que lamentablemente no estuvo al alcance a Jesucristo (ahí radica la blasfemia), para erradicar la pobreza y las injusticias del mundo y llevarnos al paraíso comunista aquí en la tierra.

Es decir, ellos van a morigerar al marxismo. Van a hacerlo digerible y practicable, sin tener que eliminar la fe cristiana. ¡Gran disparate que viene conduciendo a algunos sectores de la Iglesia al “progresismo” que termina incluso aceptando el aborto y la Ideología de Género!

Estos reformistas parten del principio errado y blasfemo o que Jesucristo se equivocó o que le faltaron elementos que el marxismo ahora le da, o que no pudo preveer a lo que llegaríamos en la “modernidad” y por eso es preciso ajustarlo, lo cual constituye la negación de su Divinidad y por lo tanto es una blasfemia.

Falta de humildad y piedad

Por falta de piedad, por falta de oración, en última instancia, y esto es lo más grave, por falta de fe, no creen que Jesucristo es El Camino, lo que quiere decir que es transitando por Él y no ajustándolo o reformulándolo que llegaremos a la Verdad.

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Hijo de Dios Padre, ha dado Su Vida para mostrarnos el Camino. ¿Ahora resulta que no es suficiente, que hay que hacerlo de lado, que hay que enderezar, que hay que reinterpretar, que hay que ajustarlo a nuestro tiempo?

Pues están equivocados, como los sacerdotes y escribas de aquel entonces, buscan acabarlo, porque su doctrina sigue siendo asombrosa. Tal vez ahora no causa miedo, pero igual no encaja en este mundo, porque no es de este mundo.

Hay que nacer de nuevo

¡Esa es la clave! ¡No es de este mundo! Hay que nacer de nuevo. Es Gracia de Dios el poder comprender lo que el Señor nos enseña. Si por soberbia, porque tenemos muchos pergaminos, no se la pedimos, nunca lograremos comprenderla.

Hay que ser humildes para entender a Jesús, que es el mismo ayer, hoy y siempre. El Señor apela al amor y Él mismo nos enseñó con su vida en qué consiste el amor. Y nos dijo: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Y, “no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

¿Ahora resulta que no es suficiente? ¿Qué tenemos que ir a un ordenamiento político y social que nos diga cómo comportarnos y que nos proteja a unos de otros? Es el hombre el que debe cambiar. Y lo hará si le damos la posibilidad de acercarse a la Palabra del Señor y si damos testimonio de fe con nuestras propias vidas.

Oración:

Padre Santo, quítanos la venda de los ojos; aparta estas gafas ideológicas que quieren imponernos para interpretar Tu Evangelio, como si no fuera suficiente el conocimiento de Tu Palabra; como si no fueras capaz de iluminar nuestros corazones y a nuestra alma. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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Marcos 10,32-45 – Jesús marchaba delante

Jesús marchaba delante

«Iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo.”

Miércoles de la 8va semana del T. Ordinario| 26 de mayo del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Jesús marchaba delante

Sabía dónde iba y lo que le esperaba, sin embargo Jesús marchaba delante de ellos. No se escondía, tampoco se acobardaba, ni se obnubilaba. Tampoco iba blandiendo un espada, ni lanzando arengas. ¡Qué distinto es el proceder de Jesús al nuestro!

No se envalentonaba como el líder que amparándose en la multitud viene a desafiar a las autoridades o a los opresores de turno. Hay una distancia abismal entre el liderazgo de Jesús y el de cualquier caudillo político populista de nuestros días.

Jesús sabe dónde va y sin embargo se encamina con paso decidido por delante de ellos. Todos de uno u otro modo sabían que este era un desafío, que estaba yendo a la boca del lobo, por eso iban temerosos y expectantes tras los pasos de Jesús. ¿Qué podrá pasar?

Jesús marchaba delante

Le oían pero no le escuchaban

En su imaginación y por todos los prodigios que había visto de Jesús, más de uno suponía seguramente que Jesús se impondría finalmente sobre la tiranía de los gobernantes. Nada más distante a lo que Él venía advirtiendo al círculo más cercano de sus discípulos.

Él sabía lo que tenía que pasar y se los estaba comentando con detalle, de principio a fin. Todos lo oían, pero no le escuchaban. Es decir, entendían lo que querían, con su lógica mundana. La emoción les impedía entender lo que Jesús les estaba advirtiendo.

Ello explica la actitud de Juan y Santiago, que como todos seguramente pensaban que asistirían a la derrota definitiva y sin atenuantes de estos tiranos. Próximos al fin e íntimos, como se sentían de Jesús, deciden formular su pedido.

Todo ocurre conforme a la Voluntad de Dios

¿Por qué no sentarse uno a la derecha y otro a la izquierda? Si ellos se sentían capaces de todo con Él y por Él. Jesús los mira seguramente con cariño, con empatía, pero en lugar de darles una extensa explicación que seguramente no entenderían prefirió decirles escuetamente que no le correspondía a Él tal decisión y que esos sitios ya estaban reservados.

Y es que mientras Jesucristo sabía que había venido por toda la humanidad, de todos los tiempos y latitudes, los discípulos y sus compañeros estaban enfocados en aquello que sería una pequeña escaramuza con respecto a la Misión en toda su extensión.

Sí, es cierto que allí se estaba jugando la Salvación del mundo entero, pero no sería como ninguno de los discípulos lo imaginaba. Todo ocurriría como Él se los estaba detallando, conforme a la Voluntad de Dios.

La fe es la respuesta que damos a Dios

Muchas veces nos cuesta entender la Voluntad de Dios, porque no vemos el mundo desde Su perspectiva, desde Su Sabiduría infinita. A nosotros no nos toca entender, sino confiar; tener fe. Esa es la respuesta que espera Dios de nosotros.

Fe en que no puede haber para nosotros nada mejor que hacer Su Voluntad. Por eso Jesucristo nos enseña la oración más perfecta, el Padre nuestro, en la que pedimos precisamente que se haga lo que Él ha dispuesto.

Los que tenemos o hemos tenido un niño pequeño, sabemos que es lo que le conviene a nuestro hijo y lo procuramos, muchas veces incluso contra la voluntad del infante. Lo mismo hace Dios Padre por amor a nosotros.

Jesús marcha delante siempre

Nos corresponde por ello, discernir Su Voluntad y acatarla. Lógicamente le debemos obediencia. El problema reside en que por soberbia, por la pretensión de no necesitarlo, de creernos autosuficientes (idea que nos mete el Demonio), queremos hacer otra cosa.

Dejemos al Señor que nos guíe. Jesús marcha delante siempre. Es a Él a quien debemos seguir confiados, porque Él sabe por dónde nos lleva. Él es el Cristo enviado por Dios para salvarnos. Él mismo es el Hijo de Dios vivo. ¡Tengamos fe!

Oración:

Amado Padre Celestial, danos la Gracia de tener fe, que sea esta creciente y que la podamos compartir con nuestros hermanos, siendo ejemplos de acatamiento a Tu Santísima Voluntad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…Amén.

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Marcos 10,28-31 – cien veces más

cien veces más

«En verdad les digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más»

Martes de la 8va semana del T. Ordinario| 25 de mayo del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

cien veces más

El seguimiento del Señores es exigente. No se trata de hacer, como decimos, lo que buenamente podemos, sino de comprometernos al extremo de sacrificar cuanto tenemos de valioso, por alcanzar las promesas de Cristo.

Por lo general estamos dispuestos a dar lo que nos sobra, en todo orden de cosas. Si se trata de una limosna, damos unas cuantas monedas que no alcanzan ni para una comida completa. Y no porque no tengamos, sino por amarretes.

Pero ello no solo ocurre con el dinero. Igual de tacaños somos con el tiempo y el trabajo. Cuando se trata de dar, nos convertimos en una calculadora amañada que se conforma con lo más poco posible. Y sin embargo hinchamos el pecho, como si hubiéramos hecho un prodigio.

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amarás al Señor – Marcos 12,28b-34

amarás al Señor

Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.

Viernes 3ra Semana de Cuaresma | 20 de Marzo de 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Oseas 14,2-10
• Salmo 80,6c-8a.8bc-9.10-11ab.14.17
Marcos 12,28b-34

Reflexión sobre las lecturas

amarás al Señor

Las lecturas de hoy nos invitan a pensar, a concluir que sin Dios no somos nada. Que a nada podemos aspirar si no tenemos a Dios de nuestro lado. Que sin Dios nada vale la pena. Que sin Dios estamos perdidos.

¡Qué mensaje más actual! Si buscamos una explicación profunda y trascendente de lo que estamos viviendo hoy en el mundo entero, no encontraremos otra más acertada que esta, anticipada por el Profeta Oseas y confirmada por Cristo.

Tenemos entonces la respuesta al alcance de nuestra mente y sobre todo de nuestros corazones. ¡Nada, a no ser nuestra mente y nuestros corazones, nos impide volver nuestros ojos al único que tiene el poder para sacarnos del profundo precipicio en el que hemos caído.

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el que quiera salvar su vida la perderá – Marcos 8,34–9,1

el que quiera salvar su vida la perderá

«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Miren, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.

Viernes de la 6ta Semana del T. Ordinario | 21 de Febrero de 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Santiago 2,14-24.26
• Salmo 111,1-2.3-4.5-6
Marcos 8,34–9,1

Reflexión sobre las lecturas

el que quiera salvar su vida la perderá

Tanto la primera lectura como el Evangelio, nos presentan lo que a nuestros ojos y las de cualquier profano constituye algo ilógico. Nuestro razonamiento e incluso, me atrevería a decir que, nuestro sentido común nos hacen esperar algo distinto.

¿Cómo puede ser que quien quiera salvar su vida la pierda? Esta perspectiva es muy distinta a la mundana, que nos exige luchar por nosotros, como única garantía de que tal vez y repito, solo tal vez, si ponemos el empeño requerido, lograremos nuestra meta.

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Tú piensas como los hombres – Marcos 8,27-33

Tú piensas como los hombres

“Jesús se volvió, y de cara a los discípulos increpó a Pedro: «¡Quítate de mí vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios! »»

Jueves 6ta Semana del Tiempo Ordinario | 20 de Febrero de 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Carta del apóstol Santiago 2,1-9
• Salmo 33,2-3.4-5.6-7
Marcos 8,27-33

Reflexión sobre las lecturas

Tú piensas como los hombres

Somos nosotros tan afectos a hacer diferencias. A distinguir entre ricos y pobres. Con el tiempo recorrido, tal vez no lo hacemos tan evidente a nuestros propios ojos, pero casi siempre establecemos estas diferencias odiosas consciente o inconscientemente.

Estamos dispuestos a impartir un trato distinguido a aquel que por algún motivo destaca entre todos, aun cuando no siempre sea por su bondad o su pobreza. Nuestros criterios siempre son subjetivos y no se detienen ante la humillación que causan a los demás.

El Señor aquí nos enfrenta cara a cara con esta realidad, propia de nuestra naturaleza humana, para que la superemos, haciéndonos, actuando como Dios. Como dice Santiago: guardando correspondencia con nuestro apellido.

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Sean todos prontos para escuchar – Marcos 8,22-26

Sean todos prontos para escuchar

“Sean todos prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira. Porque la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere.”

Miércoles de la 6ta Semana de T. Ordinario | 19 de Febrero del 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Carta del apóstol Santiago 1,19-27
• Salmo 14,2-3ab.3cd-4ab
Marcos 8,22-26

Reflexión sobre las lecturas

Sean todos prontos para escuchar

¡Qué duras y fuertes son las palabras que nos trae Santiago en su carta el día de hoy! A través suyo el Señor nos pone en nuestro lugar. Y es que somos muy afectos a juzgar y hablar, cuando debíamos oír el doble. No por nada tenemos dos orejas, dos ojos, dos manos y una sola boca.

Parece inevitable que al encontrar una conversación “sabrosa”, en la que sentimos que falta nuestro “luminoso y esclarecedor” criterio, nos zambullimos en ella como si la vida del mundo dependiera de nuestra docta participación, descuidando lo que en verdad importa, como es llevar paz y amor en cada una de nuestras acciones cotidianas.

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