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Novenas dedicadas a diferentes Santos o Celebraciones

Novena a San Juan Macías

Novena a San Juan Macías.

Abogado de la Almas del Purgatorio y Padre de los Pobres

San Juan Macías

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oración para todos los días

 

Glorioso San Juan Macías, Tú que al entregar tu vida a Dios, lo hiciste de una manera tan radical amando a tus hermanos los hombres, especialmente a los más pobres y desamparados, presenta nuestras oraciones a Dios Padre, dador de todo bien a fin que socorridos en nuestras necesidades temporales, caminemos con generosidad de espíritu y fidelidad inquebrantable, tras los pasos de Jesucristo, camino, verdad  y vida, hasta que lleguemos a las moradas eternas por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

 

 Día Primero       –         Día Segundo  –      Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto  –         Día Sexto
Día Séptimo      –          Día Octavo   –        Día Noveno

 

Día Primero (16 de setiembre):

Consideración

Nació el niño Juan Masías en Rivera del Fresno, Reino de Extremadura (España), sus padres fueron Dn. Pedro Masías de Arcas y Dña. Inés Sánchez. Huérfano de padre y de madre a los cuatro años y medio, el cielo se encargó de él, cuidándole y dirigiéndole sus pasos por medio de S. Juan Evangelista.

La Santísima Virgen le reveló, siendo aún adolescente, “que lo sacaría de su patria, lo trasladaría a lejanas tierras, y allí le haría gracias singulares”. En efecto:

así sucedió. Su Mensajero celestial lo condujo de España a Nueva Granada, y de Nueva Granada, atravesando el continente americano, a Lima, Ciudad de los Reyes, como precioso regalo del Rey de los cielos al Reino del Perú. Nosotros debemos agradecer a Dios, por este nuevo obsequio hecho al Perú.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Reconocimiento a los beneficios divinos.

Soy cristiano y, por los mismo, dueño de un hermoso huerto de fértil tierra, ricas fuentes, lluvias, vientos, hielos y calores a su debido tiempo; hasta la escogida semilla se viene a la mano: sólo hace falta nuestra cooperación para obtener el deseado fruto.

Este fruto es la paz del alma, necesaria para alcanzar los bienes eternos; pues tales oficios hacen las contrariedades, disgustos y enfermedades, refrigeradas por las dulces aguas que brotan de los siete Sacramentos. Haced, Señor, por mediación de vuestro Siervo, sepa reconocer y daros gracias por tan singular beneficio.

 Oración Final
  

 

Día Segundo (17 de setiembre):

Consideración

Huérfano de padre y madre, Juan Masías es recogido por un tío suyo quien lo dedica al pastoreo, desde la temprana edad de cinco años. Y es entonces cuando él recibe la paz de los bienaventurados que en sucesivas apariciones y visiones le dan el conocimiento de los más grandes misterios de nuestra Religión. Trasladado a Lima, también se dedica allí al preciado oficio de pastoreo de corderillos, por espacio de dos años, que fueron para él delicias del cielo; y nunca dejará este oficio sino fuera trocándolo por el Convento.

En el lugar de la casita donde viviera estos dos años, testigo mudo de tantos coloquios divinos con la Santísima Trinidad, con la Santísima Virgen, S. Juan Evangelista y el Santo Ángel de la Guarda, vino muy pronto a ser levantada una preciosa iglesia, bajo la advocación de “Nuestra Señora del Patrocinio”; donde almas escogidas y consagradas al Señor, pertenecientes a la misma Orden Dominicana, sirven a Dios y a su Madre con la pureza y sencillez de pastorcillos en la soledad del convento.

San Juan Masías, alcánzanos la sencillez de los pastores para que obtengamos la paz del cielo.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

 

Conformidad con el propio estado.

No es fácil la conformidad, pero es indispensable para que el árbol de nuestra vida arraigue y dé frutos saludables. Todos quisiéramos que nada nos faltara, más la experiencia nos dice que no es posible; que todos tengamos derecho a ser iguales es una de tantas ofensas a la providencia de Dios, que, con ser el hombre su obra maestra de la Creación, puso a los ojos en el lugar más preferente, mientras que a los pies los dejó a ras de tierra; el rostro, a vista de todos, y, sin embargo, al corazón, fuente vital, lo deja encerrado como en una cárcel. ¿Por qué tanta desigualdad?
Convenzámonos de que el cargo que nos haya cabido en la sociedad es el más conveniente a nuestra santificación, si lo ajustamos a los preceptos de Dios.

 Oración Final

 

Día Tercero (18 de setiembre):

Consideración

San Juan Evangelista reveló a su protegido que había una orden preferida de María, y la llamaba su Orden, la Orden del Santísimo Rosario; que tenía aquí en Lima un convento bajo la protección de Santa María Magdalena, su gran amiga y compañera del Calvario, y que era, además, Patrona de esa misma Orden de María, y que en este Convento le querían colocar Jesús y su Madre para acabar de santificarlo.

Llamó el pastorcillo a las puertas del Convento Dominicano de María Magdalena la Penitente, y el portero de aquel paraíso en la tierra, llamado Fr. Pablo de la Caridad, le echó los brazos al cuello diciéndole: “Hermano mío, mucho tiempo hace que te estaba esperando”. Habla al Prior, reúne éste a la comunidad, por votación unánime, sin más pruebas y conocimientos que los del cielo, le imponen con gozo de todos, en el mismo instante, el santo hábito.

Queda nombrado portero auxiliar, para que, con el santo Fr. Pablo, se hiciera el novicio más santo. Descansó en el Señor el anciano portero, feliz de tener un sucesor de su gusto. El discípulo aventajó al maestro en el oficio y el venerable Fr. Pablo tiene por sucesor a San Juan Masías.

No son los cargos los que dignifican a los hombres sino los hombres los que dignifican los cargos.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Vida cristiana.

Verdad es que nos han bautizado, oímos misa en los días festivos, cumplimos con el precepto pascual y asistimos a alguno que otro acto religioso, con esto ya nos creemos verdaderos cristianos; pero ¿podríamos llamar buen comerciante o buen labrador al que rara vez abre su tienda o labra sus tierras? No.

Es necesario vivir como tales, cultivando las virtudes, reprimiendo los vicios y amándonos todos como hermanos. Da verdadera pena que llevemos este sagrado nombre y vivamos – !cuántas veces !- odiándonos aun entre las mismas familias. Que no sólo en el nombre, sino que también en las obras puedan decir de nosotros que somos verdaderos hijos de Abraham.

 Oración Final

 

Día Cuarto (19 de setiembre):

Consideración

De su amor al Santísimo Sacramento. Desde la niñez hasta sus últimos días tuvo Fray Juan puesto su pensamiento y efectos en el objeto más divino de la fe católica, en el misterio de los misterios, en el adorable Sacramento de la Eucaristía. Del culto a este venerable Sacramento, de la asistencia al incruento sacrificio de la Misa y de la participación de la Sagrada Misa fue donde él sacó aquella fortaleza de mártir, aquel valor y fe para acometer las mayores empresas y aquel amor ardiente para con el prójimo.

No conocía cosa más agradable que entretenerse con su amor Sacramentado, pasando a sus pies horas enteras. Era tan grande el gozo que experimentaba en su compañía que al retirarse su rostro estaba encendido y hermoso como el de un serafín, tanto que los religiosos y algunos seglares esperaban el momento de verle salir de la Iglesia por la mucha satisfacción que recibían contemplándole.

No podía disimular el gozo que sentía al acercarse a la festividad del Corpus, Jueves Santo y los terceros domingos de cada mes en los que la Orden Tercera de Santo Domingo celebra su función con la procesión del Santísimo. Mostrabas solicito sobre manera de adornar los altares con sus mejores galas y con variedad de flores que para el caso cultivaba con gran esmero en un jardincito, limpiar las lámparas, barrer la Iglesia y encender en el amor a tan augusto Sacramento de todas las personas que se acercaban a la portería.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Del amor a Jesús Sacramentado.

¿Qué diríamos de quien, estando cerca del fuego y en su mano el calentarse, se consumiera tiritando de frío? Igual reproche merece el que en la vida del espíritu se ve cercado por los siete pecados capitales, es decir, hinchado por la soberbia, consumido por la avaricia, embrutecido por la gula, abrasado de la lujuria, y así de los demás, y no se llega a Jesús en el Sagrario, que es, según dice el P. Granada, consuelo de nuestra soledad, mantenimiento de nuestras almas, medicina de nuestras llagas y escudo contra todos nuestros enemigos. Si te es posible, no dejes de visitarle todos los días en el Sagrario, y entonces experimentarás cuán dulce y suave es el Señor.

 Oración Final

 

Día Quinto (20 de setiembre):

Consideración

De su devoción para con la Madre de Dios. Se gloriaba Juan de ser hijo y siervo de Nuestra Señora. A ella acudía con toda confianza en todas las necesidades. A su ardiente celo se debe el celebrar solamente el Dulcísimo nombre de María en la ciudad de Lima y dotar en dicha festividad con mil pesetas a varias doncellas pobres.

Para desahogar la filial ternura que hacia la Santísima Virgen sentía pasaba largas horas en la Capilla del Rosario. En una de estas visitas sintió que se elevaba del suelo más de ocho codos durante largo rato. Bajando un novicio a encender una vela a la lámpara como le viese de aquella forma comenzó a gritar. En esto el Santo volvió en sí y viéndose descubierto se fue hacia el novicio y le dijo: “No temas, angelito, pero hazme la gracia de no hablar de lo sucedido mientras yo viva”. Tenía en su celda una imagen pintada en un lienzo de tres palmos de largo que representaba a la Virgen Santísima en Belén.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

 

Devoción a Jesús Crucificado.

“Si yo fuere levantado de la tierra -dice el Señor-, todas las cosas las atraeré a mi”. No habrá hogar en el mundo que, por derecho de antigüedad, no tenga entronizado, en su mejor aposento, el santo Crucifijo, el mismo quizá, que confortó en los momentos difíciles a los seres queridos. Así había de ser, porque sólo un Dios Todopoderoso que sabe de dolores, puede valer de bálsamo a nuestras heridas. Sea, pues, Jesús Crucificado el muro y puerto donde se estrellen las olas de las pasiones y nos resguarde de las asechanzas de nuestros enemigos, y, en particular, nuestro fiel consolador a la hora de la muerte.

 Oración Final
 

 

Día Sexto (21 de setiembre):

Consideración

De su Caridad para con los pobres. Toda su preciosa vida fue una cadena continuada de actos de caridad con los pobres y necesitados a quien amaba en Dios y para Dios, siendo el padre de los pobres. Suelen representarle llevando el Rosario en la mano derecha y en la izquierda un cestito con pan y un manojo de llaves, o sea los símbolos del amor a la Virgen, a los pobres y a la santa obediencia. Desde la mañana hasta la noche se empleaba en socorrer a los pobres, aunque éstos volvieran repetidas veces al día. Por mucho que diera, nunca le faltó cuanto era necesidad para sus pobres.

El mismo salía en busca del socorro, recibiendo limosnas aun de la avara frialdad de algunos ricos, llegándole hasta de muy lejanas tierras grandes cantidades. Tenía sumo cuidado en socorrer ocultamente a los pobres vergonzantes, y no menos a los enfermos, con ropas, medicinas y todo lo necesario para su convalecencia. En tanto que Dios complacía la caridad del Santo hermano que casi a diario obraba por él gran prodigio. Con ser la misma cantidad de comida la que prepara a diario y aumentarse excesivamente los pobres en los días festivos, se aumentaba también la comida al bendecirla con la cuchara que usaba para repartir.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Devoción a María Santísima.

Se divierten los niños con tal interés, como si en el mundo no existiera más que ellos y sus juegos; pero, al menor rasguño, brota en seguida de sus labios el dulce nombre de !madre! Hasta los mayores, que ya no pueden gozar de sus cariños, se desprende un dejo de mieles al recordarla. Mas este amor, con ser muy grande, lleva mucho de interesado; es un telón que, descorriéndolo, aparece la verdadera Madre, nada terrena, pero que sabe de dolores y que está pronta a escuchar y remediar nuestras dolencias. Es la Reina y Señora dispensadora de todas las gracias. No dejemos de invocarla diariamente con el rezo del santo Rosario o, al menos, con tres Avemarías al acostarse.

 Oración Final

 

Día Séptimo (22 de setiembre):

Consideración

Devoción del Santo a las almas del Purgatorio. Era Fray Juan Macías ayudador incansable de las benditas almas del Purgatorio en tanto grado que después de su muerte fue aclamado como su padre y protector.

Del mismo modo que acudían a él los pobres y menesterosos en busca de socorros temporales, así también venían a él las afligidas almas del Purgatorio implorando su ayuda.

Mientras oraba una noche en la capilla del Rosario se vio rodeado de innumerables almas que con grandes instancias le decían: “siervo de Dios acuérdate de nosotras, no nos eches al olvido, socórrenos con tus oraciones y alcánzanos que salgamos de estas penas” Emocionado hasta lo más íntimo del corazón, lleno de confianza en la inmensa misericordia del Señor, Exclamó: “¿Qué puedo hacer yo, ¡Oh almas benditas! en vuestro favor siendo un hombre miserable?” “Te suplicamos que encomiendes a Dios y nos aplique en sufragio tus obras penales, pues estamos seguras que te las aceptarás en descuento de las penas que estamos sufriendo.”

Prometido hacerlo así, y desde entonces redobló sus oraciones y peticiones, añadiendo a la que ya tenía por costumbre la de rezar de rodillas diariamente tres partes del Rosario, aplicado la primera por las almas benditas en general, la segunda por la de los religiosos y sacerdotes y la tercera por la de sus propios parientes, amigos y bienhechores.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Caridad para con los pecadores.

Dignos de compasión deben de ser los pobres pecadores, y por lo general, ¿cómo se les compadece? Muchas veces, con el desprecio; otras, criticando sus acciones, o, cuando no, se les empuja estando al borde del precipicio. No, cristiano, no; dale tu mano para sacarlo del vicio, suaviza sus miserias si no está en ti el remediarlas: es nuestro hermano.

Nunca echemos en olvido que estamos formados del mismo barro, y, si Dios nos deja de su mano, caeríamos en los mismos pecados o en mayores quizás.

En nuestros sacrificios y oraciones no los olvidemos para que el Señor los vuelva al verdadero camino.

 Oración Final
 

 

Día Octavo (23 de setiembre):

Consideración

Última enfermedad y muerte del santo. Toda la vida había sido una no interrumpida preparación para la muerte. Cayo enfermo el 2 de septiembre de 1645. Al saber los pobres la grave enfermedad de su protector, se aglomeraron alrededor del convento suplicando al médico celestial, con grandes sollozos, le sanara de aquella enfermedad; mas el santo les consolaba diciendo: “No lloreís, hijos míos, porque me remplazará fray Dionisio de la Villa a cuyas manos llegarán las limosnas mucho más abundantes.”

A pesar de los agudos dolores que padecía brillaba su rostro con una alegría angelical. Obtuvo del Superior que durante su enfermedad celebrase su confesor el incruento Sacrificio y le administrase diariamente el pan de los ángeles. Así crecía más y más en su corazón la llama de su encendida caridad. También en su modestia se mostraba en todo momento angelical, encargando que “por amor de Dios no le tocase nadie”, y tomaba por sí mismo, con fuerza y vigor de un sano, cuanto era menester en enfermedad tan necesaria de ayuda.

Avisado por Juan Evangelista del día y la hora que había de morir, se preparó con una larga confesión, en la que, obligado por su confesor, descubrió humildemente que por gracia especial de Dios había conservado intacta su virginidad, en pensamiento, palabra y obras, que no había pedido gracia a San José que no hubiera conseguido, el número de almas sacadas del purgatorio con el rezo del Santo Rosario y que el discípulo amado le prometió que en su honor se le dedicarían templos y altares. “Mas por ahora, añadió bastará que me encierre y pongan estos huesos en un rincón del Capítulo, pues vendrán tiempos en

que serán de provecho”.

Hechas estás declaraciones por la obediencia, pidió la Sagrada Comunión por Viático, la recibió vestido con el hábito religioso y de rodillas, con rostro más celestial que humano, moviendo a los presentes a piadosas lágrimas y tierna devoción. Confortado con el último de los sacramentos, arrodillado en la cama, cruzadas las manos sobre el pecho y los ojos fijos en el cielo, quedó en éxtasis. Vuelto en si se acomodó en el lecho diciendo: “¡Gracias Dios! Comenzad la recomendación del alma.” Él mismo respondía e iba repitiendo con gran fervor y en medio de un acto de amor rindió su alma al Creador el 16 de septiembre de 1645, a la edad de sesenta años y medio.

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Amor para con los agonizantes.

Muchas batallas tenemos que sostener durante la vida, pero ninguna más dura y decisiva como la de la hora de la muerte; en ella nos va todo: honra, hacienda, amigos, hogar; pero nada es esto en comparación del eterno porvenir: ese, para siempre, ser infeliz o dichoso, es para temblar de pies a cabeza. Con nuestras oraciones podemos hacer que el Divino Jesús incline la balanza hacia el bien de muchos hermanos que, a no ser así, serían arrojados al fuego eterno. Oremos, oremos por los agonizantes.

 Oración Final
 

 

Día Noveno (24 de setiembre):

Consideración

Glorificación de Fray Juan Macías. El suavísimo olor que en vida despedía su cuerpo y la celda que habitaba lo conservó después de muerto. La fama de Santidad a pesar de su vida oculta, se había extendido por toda la ciudad y pueblos lejanos. Espontáneamente concurrieron, además de la nobleza, todas las órdenes religiosas, el excelentísimo Sr. Arzobispo de Lima, Don Pedro Villagómez; el virrey, gobernador y Capitán General, Don Pedro de Toledo, junto con la Virreina, así como el cabildo eclesiástico y civil. Terminado los divinos oficios tomaron sobre sus hombros el ataúd el arzobispo, el virrey, los oidores y los prelados de las órdenes religiosas.

En el trayecto se levantó una voz del pueblo pidiendo que no le sepultase hasta que satisficiese toda su devoción hacia un religioso tan eminente en virtud. Consintió el Señor Arzobispo en que se quedase por tres días expuestos aquellos venerables restos. Al principio los custodiaban los religiosos, mas viendo que no podían contener a la muchedumbre y teniendo algún hurto acudieron al virrey, quien envió una compañía de soldados para escoltarle.

Muchas gracias obró el señor por mediación de su siervo durante los tres días. El Santo cuerpo fue después depositado por el Señor Arzobispo en un ataúd de cedro en lugar privilegiado. Al trasladarse dos años después a un lugar más honorífico fue hallado su cuerpo en estado de incorrupción, tal como el día que entrego su cuerpo al creador.

Fue beatificado junto con Martín de Porres, por el papa Gregorio XVI el día 21 de Septiembre de 1834. Su fiesta se celebra el 18 del mismo mes.

Ejemplo: En la ciudad de Olivenza (Badajoz) existe la casa de la providencia, dirigida por la institución de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús, donde educan a 25 niños y 25 niñas, dándoles de comer y merendar gratis; además en los días festivos se extiende esta caridad a cien familias con la particularidad de no pedir nada a nadie, sino que todo ha de llegar voluntariamente; pero llegó el día 23 de enero de 1949, que cayó en domingo, y la persona que acostumbraba a sufragar los gastos se olvidó de enviarlos. Dicha “providencia” está bajo el patrocinio del beato Juan Macías. La cocinera no tenía más que 750 gramos de arroz y avisó a la directora que habría que mandar a sus niños a sus casas; esta le dijo que lo echase y condimentara en la pota de costumbre. Así lo hizo, invocando al beato con un padre nuestro para que no dejara a los pobres sin comida. Al cuarto de hora quiso removerlos con la estrelladera y vio que la pota estaba llena y los granos sin coser, dando un grito de “milagro” llamó a la directora y al padre director, que estaban con los niños, los cuales al personarse mandaron colocar otra pota similar a su lado y al ir sacando con el cazo de la primera a la segunda al caer quedaba cosido y la primera seguía llenándose. Comienza el reparto en abundancia no solo a los niños y a las 100 familias, sino que enterada la ciudad del milagro todos acuden a llevarse algunos granos y las potas sin mermar hasta después de cuatro horas que dejaron de crecer.

Fueron más de cincuenta kilos los que aumentaron. Dicho milagro ha sido aprobado por la santa Sede y es por el que en el día 28 de septiembre de 1975, en la Basílica de Roma sería proclamando el Santo pastorcillo de Ribera de Fresno

Se pide la gracia que se desea obtener.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Confortado por la gracia del Altísimo, suspirabas por alcanzar los premios celestiales que ya gozas.
V: Ruega por nosotros San Juan Masías.
R: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Amor a las almas del Purgatorio.

Mientras vivimos, malo ha de ser que no haya quien de nosotros no se compadezca al contemplar nuestras miserias; pero, ¡ay!, una vez traspasemos los umbrales de la eternidad y transcurra algún tiempo, puede ser que se olviden de nosotros. No, no suceda así; si con la vara que midiéremos seremos medidos, seamos cuerdos, pidamos por las almas del Purgatorio. Ofrezcámosles todos nuestros sacrificios, y Dios, que las ama tanto, nos lo pagará con creces en esta y en la otra vida. Que no se pase un solo día, y muchas veces durante él, sin enviarles un «Jesús, María y José, socorred a las almas del Purgatorio».
 

 

Oración final para cada día

Dios, que quisiste que el Bienaventurado Juan, tu confesor, prevenido con la abundancia de tu gracia, en el humilde estado de hermano, floreciese con el candor de las demás costumbres y heroicas virtudes; te rogamos nos concedas que de tal modo sigamos sus pasos, que merezcamos llegar a ti con puros pensamientos y deseos.

Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Ave María Purísima.
Sin pecado concebida.

Fuente:1. En la pagina Web de la Orden de Predicadores se puede leer una pequeña biografía de este popular santo en Perú.
2. El autor de esta novena es Manes Luis Gomara, O.P.

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Novena por la Natividad de la Santísima Virgen María

Novena por la Natividad de la Santísima Virgen María

Natividad de la Virgen María

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oración para todos los días

Virgen María, Madre de Dios, Reina y Madre mía, acudo a Ti, llena de confianza y amor, porque creo que es por medio de Ti, que Jesús, verdadero Hijo de Dios y verdadero hijo tuyo, ha querido, quiere y querrá hasta el final de los tiempos derramar sobre mí pecador, todas las gracias, los bienes y la infinita misericordia que guarda en su Divino Corazón. Por esto te suplico a Ti, Madre de Bondad y de Misericordia, que me alcances de Jesús, la conversión de corazón, el perdón de mis pecados, el remedio de mis necesidades, la fortaleza en mis pruebas y sufrimientos, el consuelo en mis tristezas, sobre todo la salvación de mi alma, y lo que Te pido en esta Novena, si es según la Voluntad de Dios Padre, para mayor Gloria Suya, alabanza Tuya y bien de las almas y de mi alma.

Así sea.

Pídase las gracias que se desee

 

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

Día Primero (30 de agosto):

Virgen María, ¡Bendita Tú entre todas las mujeres!

Tú que fuiste predestinada desde toda la eternidad, y elegida entre todas las mujeres, para ser la Madre del Hijo de Dios, por lo cual Dios infundió en tu alma todas las virtudes y el Espíritu Santo te colmó con todos sus dones e inflamó tu corazón en el amor de Dios. Te ruego, -ya que dicen que amarte es señal de predestinación-, que enriquezcas mi alma con el amor, las virtudes y frutos que necesito, para que mi vida sea digna de hija de Dios y de hija tuya, para que imitándote a Ti, vaya uniendo más y más estrechamente mi voluntad a la Voluntad de Dios y así como con tu “Sí” a Su Voluntad dio inició la Historia de la Salvación , al tomar carne el Hijo de Dios en tus entrañas por obra del Espíritu Santo, también yo, haga de mi vida un “sí”, y pueda emplear mi vida en el amor y servicio de Él y de la Iglesia, convirtiéndome en instrumento de salvación para los demás.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 Oración Final
  Oración Final
 

 

DÍA SEGUNDO (31 de agosto) 

Virgen María, siempre inmaculada, “bendito el Fruto de tu vientre”.

Tú que desde el primer instante de tu concepción fuiste preservada por Dios de toda mancha de pecado y llena de gracia, para que llegada la “Plenitud de los tiempos” su Divino Hijo, llevando a cumplimiento el plan providencial de la Santísima Trinidad sobre la salvación de los Hombres, se encarnase en Ti por obra del Espíritu Santo, quedando Tú introducida ya desde aquel primer anuncio en el Misterio de Cristo tu Hijo para siempre. Te suplico por tu Inmaculada Concepción que me concedas Tu auxilio para que mantenga siempre mi alma limpia de pecado y el Espíritu Santo pueda formar Contigo y en Ti a Jesús en mi corazón y llena de sus dones como Tu, sea una digna morada de la Santísima Trinidad.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 

 Oración Final

 

DÍA TERCERO (01 de setiembre)

Virgen María, Modelo de humildad y de obediencia a la Voluntad de Dios.

Tú que te llamaste a Ti misma “esclava del Señor”, Tú que te gozaste en tu pequeñez, que Te consagraste del todo a Ti misma, ¡con todo tu ser a la Persona y a la obra salvífica de Jesús!, haciendo de tu vida no sólo un continuo canto de amor, de alabanza y de gratitud a Dios, sino también un continuo acto de servicio, cooperando así en la redención con humildad y fidelidad. Te suplico que me alcances del Señor que llena de ese amor, llena de fe y con un corazón humilde y generoso, pueda a ejemplo Tuyo, hacer de mi vida un continuo acto de servicio a su Persona y a su misión salvadora, siendo instrumento de salvación en sus Manos para otros y para la total y completa instauración de su Reino y de la Iglesia en el mundo, para que así un día Contigo pueda proclamar las grandezas de Dios y cantar por siempre sus Misericordias.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 

 Oración Final


 

DÍA CUARTO (02 de setiembre)

Virgen María, Maestra de oración y de silencio, primera oyente y discípula de Jesús.

Tú que como nadie conociste y viviste los Misterios de la Encarnación y de la Redención, Tú que guardaste y meditaste en tu Corazón con fe, esperanza y amor, las palabras que te fueron dichas de parte de Dios y los acontecimientos que constituyeron los Misterios de la infancia y de la vida de Jesús, descubriendo poco a poco a través de todo ello los misteriosos e inefables designios de Dios Padre sobre la salvación de los hombres Te ruego que me alcances de Dios esa fe fuerte , firme e indestructible, esa esperanza contra toda esperanza y ese amor ardiente, pleno y total que adornaron tu Corazón, para que acepte siempre en mi vida los misteriosos designios de la Voluntad de Dios, vea en todo su Providencia que sólo desea mi bien y sea para otros testimonio de fe y de esperanza.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 

 Oración Final

 

DÍA QUINTO (03 de setiembre)

Virgen María, madre, auxilio, salud, refugio, consuelo, socorro, abogada de todos aquellos que te necesitan y acuden a Ti con confianza y amor.

Tú que yendo a visitar a tu prima Sta. Isabel y luego en las Bodas de Caná, me diste ejemplo de amor, de generosidad y solidaridad con el prójimo, manifestándose en ambos momentos a través de Ti, la Divinidad y el poder de Jesús. Enséñame a tener ese espíritu de generosidad y de solidaridad para con todos los que forman parte de mi vida, con todos aquellos que de algún modo necesiten mi ayuda, especialmente con los más pobres y también en aquellas necesidades por muy lejanas que estén en las que sea necesario el “milagro” y el poder de la caridad; que como Tú y con tu ayuda también yo lleve a Jesús allí adonde vaya , para que descubran a través de mí “sierva inútil”, el poder y la misericordia de Jesús y como Tú en mi oración presente siempre y sin cesar a Dios Padre las necesidades de los hombres y del mundo.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 

 Oración Final
 

 

DÍA SEXTO (04 de setiembre)

Virgen Santísima de los Dolores.

Tú que como nadie viviste, “sentiste” y sufriste en Tu Corazón de Madre , el desamor, la persecución, la calumnia , la dolorosísima Pasión y Muerte que sufrió Jesús por nuestra salvación, alcánzame del Espíritu Santo la fe, el amor y el don de fortaleza que llenaron tu Corazón en aquellos momentos, para que también yo acepte con amor y una los sufrimientos de mi vida, a los de Jesús y a los Tuyos, para completar en mi carne -como decía S. Pablo- lo que le falta a su Pasión en bien de la Iglesia y por la salvación de las almas.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 Oración Final

 

DÍA SÉPTIMO (05 de setiembre)

Virgen María, Madre de Dios y Madre de todos los Hombres.

Tú que estuviste junto a Jesús clavado en la Cruz, y sin duda te asociaste con entrañas de Madre a su sacrificio, y te ofreciste con Él al Padre para la salvación de todos los Hombres, engendrándonos como hijos tuyos al pie de la Cruz en la persona de San Juan a costa de dolores tan inmensos y amargos, defiende nuestra causa con tu protección maternal y tu intercesión “omnipotente” ante Dios. Obtennos a los que amamos y seguimos a Jesús, el incesante socorro de su gracia, para que nos mantengamos fieles a las exigencias y a los compromisos de nuestro Bautismo y demos testimonio de Él con toda nuestra vida y para que podamos luchar contra los enemigos de nuestra salvación y no nos alejemos de Él por el pecado. Y ya que eres Madre de Bondad y de Misericordia ora sin cesar por tantos hombres, que viven en pecado, cerrados a su Misericordia; de espaldas a Él o negando su existencia. “Pon” ante Dios Padre, los brazos de Jesús abiertos en la Cruz, para que mantenga siempre sus brazos abiertos dispuestos a acoger en un abrazo de amor y de perdón a todos los hombres por los que Jesús entregó su vida, aunque sea en el último instante de las suyas. Madre de los pecadores y Madre de la Vida, ruega por nosotros.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 Oración Final
 

 

DÍA OCTAVO (06 de setiembre)

Virgen María, Madre y Modelo de la Iglesia.

Tú que unida como una discípula más, a los Apóstoles y discípulos en el Cenáculo, esperaste orando e invocando sin cesar, el Don del Espíritu Santo prometido por Jesús antes de su Ascensión al Cielo. Alcánzame, que unida en oración con la Iglesia, implore a Dios que se realice en Ella un Nuevo Pentecostés, que El la una en la paz y en el amor y renueve y transforme los corazones de todos los cristianos, para que llenos de sus dones nuestra vida sea un testimonio de fe, de esperanza y de amor como la tuya y seamos ejemplo de santidad en este mundo tan secularizado, adonizado y alejado de Dios, para que así los Hombres crean que Jesús es el Salvador, el Hijo enviado, predilecto y amado del Padre y escuchando su voz, crean y amen al Padre, y aceptando la Salvación vivan como salvados.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 Oración Final
 

 

DÍA NOVENO (07 de setiembre)

Virgen María, Reina y Señora de los Ángeles

Tú que fuiste Asunta en cuerpo y alma al Cielo, y coronada como Reina y Señora de Cielos y Tierra y gozas ya sentada a la diestra de Jesús de la Unión, de la Gloria eterna y del Amor de la Santísima Trinidad. Guíame acompáñame y protégeme en mi peregrinaje de la fe hacia la vida eterna, para que no me aparte de Jesús, único y verdadero Camino hacia el Padre y en la hora de la muerte experimente tu poderosa intercesión y protección maternal .y así Contigo pueda alabar, adorar y gozar de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo por toda la eternidad.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

 

 

Oración final para cada día

Te suplico Señor y Dios mío, que escuches a tu Madre y me concedas las gracias que Ella te solicita en favor mío ; “sentirla”, amarla, y servirla con tu mismo amor y contar siempre con su intercesión “todopoderosa” ante tu Corazón, para que guiada, “acompañada” y defendida por Ella y siguiendo su ejemplo, pueda amarte y servirte en esta vida y gozar con Ella y con todos los Ángeles y Santos del amor de la Santísima Trinidad por toda la eternidad. Pídeselo por mí y en Tu Nombre a Dios Padre, con quién vives y reinas en unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos.

R. Amén.

Fuente: ACIPRENSA Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Novena a Santa Rosa de Lima

Novena a Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Oración Preparatoria

Gloriosa Santa Rosa de Lima, tú que supiste lo que es amar a Jesús con un corazón tan fino y generoso. Que despreciaste las vanidades del mundo para abrazarte a su cruz desde tu más tierna infancia. Que profesaste una gran ternura y dedicación a los más desvalidos sirviéndolos como al mismo Jesús. Que amaste con filial devoción a la Virgen María. Enséñanos tus grandes virtudes para que, siguiendo tu ejemplo, podamos gozar de tu protección y de tu compañía en el cielo. Te rogamos también aceptes el obsequio de esta novena y nos obtengas del Señor las gracias que pedimos por tu intercesión, si son para su mayor gloria y bien de nuestras almas.

Así sea.

Pídase las gracias que se desee

 

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

Día Primero (21 de agosto):

Pidamos a Santa Rosa crecer en la confianza, en la Providencia del Padre

Amantísimo Señor Dios, Trino y Uno, que como en la antigua ley, os complacíais en que os llamasen Dios de aquellos grandes Santos Patriarcas, hoy no menos os agradáis, en que os llamemos, Dios de la Rosa de Santa María: nos alegramos y gozamos con el mismo gozo, con que ella se complacía en vuestras divinas perfecciones, en especial, de que seáis un Ser tan infinitamente perfecto, que de nadie depende, y todo depende de vuestro Ser, y os pedimos por vuestra soberana independencia, y por el asimiento, que tuvo siempre a Vos vuestra finísima Santa Rosa, nos concedáis un apartamiento total de cuanto es contra vuestra voluntad, a que vivamos y muramos asidos a Vos; y lo que en esta novena os pedimos a mayor honra y gloria vuestra.

Amen.

Padre Nuestro que estás en el cielo

En todo momento, Rosa confiaba en que Dios la sostenía a ella y su familia y que atendería sus ruegos. Repetidas ocasiones Dios le hizo ver su cuidado amoroso, en lo espiritual y lo material.- Un día el Señor le presentó un gran número de rosas esparcidas por el suelo y le dijo: “Rosa, hazme una guirnalda de flores con estas rosas…”- Ella obedeció y luego de ello Cristo cogió una de ellas y le dijo: “Esta rosa eres tú, y de esta me encargo Yo para cuidar de ella con singular cuidado”.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 Oración Final
 

 

DÍA SEGUNDO 

 

 Oración Final
 

 

DÍA SEGUNDO (22 de agosto) 

Pidamos a Rosa, que aumente en nuestra vida el deseo de la gloria de Dios

¡Oh incomprensible Sabiduría! ¡Oh Dios Trino y Uno! tan infinitamente sabio, que os comprendéis a Vos, y con inefable claridad todo lo creado lo sabéis, y lo sobrecomprendéis:  alegrámonos, y gozámonos con el mismo gozo, con que la ilustradísima Rosa de Santa María, se gozaba de vuestra Sabiduría, y por ella, y por lo que supo de vos nuestra Santa, os pedimos nos comuniquéis la ciencia de los Santos, vuestra Divina Luz, y lo que en esta novena os suplicamos, si es para honra y gloria vuestra.

Santificado sea tu Nombre

Rosa prefería morir antes que ver el santo Nombre de Dios ultrajado. Cuando llegaron noticias de la invasión de un pirata holandés a la ciudad de Lima (lo cual traería consigo grandes disturbios, robos y sacrilegios en los Templos) Rosa no dudó en correr hacia la Basílica de santo Domingo, su lugar de oración y aguardar la oportunidad de defender y ofrecer su vida en martirio antes que profanasen a Jesús Sacramentado. La gente quedó admirada al ver como esta humilde doncella se transformaba en valiente guerrera y arengaba a todos a ofrecer su vida en defensa del Santísimo Sacramento. Estas fueron sus palabras en la Basílica, al esperar el ataque de los enemigos de la fe. “Aquí pondré mi cuerpo para que lo hagan pedazos y se detengan en hacer las injurias que temo ¡ay de mí!, han de hacer después a mi dulce Jesús”. Sin embargo no dejó de rogar para que Dios librase de este peligro a su amada ciudad, como ocurrió efectivamente. Por eso sus imágenes también la presentan con un ancla en la mano.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 

 Oración Final

 

DÍA TERCERO (23 de agosto)

Pidamos a Rosa que nos haga incesantes en la súplica por extensión del Reino de Dios en el mundo, por todos los evangelizadores y por nosotros, para que no tengamos miedo de anunciar a Cristo entre los que nos rodean

¡Oh bondad inefable! ¡Oh hermosura indecible! ¡Oh Dios Trino y Uno, que sois el centro de toda belleza y perfección! Alegrámonos y gozámonos en Vos con aquel mismo afecto con que la amorosísima Rosa de Santa María, en Vos únicamente descansaba su corazón, como en su centro, y os pedimos por vuestra infinita bondad, y por lo que os comunicasteis a la hermosísima Santa Rosa, que toda vuestra voluntad nos la robe perfección tan divina, y lo que os suplicamos en esta novena, si es honra y gloria vuestra.

Venga a nosotros tu Reino

Rosa anhelaba profundamente salir como misionera a anunciar a su Esposo en las tierras de misión. Pero en su época esto aún no se daba. Rogaba por ello, hacía constante penitencia y suplicaba al Señor por el éxito de los predicadores en el mundo entero. “Oh, quien fuese varón – decía- para poder ir a las regiones más peligrosas a anunciar el Evangelio”.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 

 Oración Final


 

DÍA CUARTO (24 de agosto)

Pidamos a Rosa la humildad para reconocer que nuestra felicidad consiste en poner nuestras miras en hacer la voluntad divina

¡Oh Santidad Purísima! ¡Oh fuente y de toda Santidad! ¡Oh Dios Trino y Uno, que por esencia tenéis el oponeros a la culpa! Alegrámonos y gozámonos con el mismo gozo que la perfectísima Rosa, de vuestra infinita perfección, y os pedimos por tan inmensa Santidad, y por las que le comunicasteis a esta purísima Santa, nos concedáis que os sirvamos de suerte que consigamos la perfección que ella deseaba y pedía para sus prójimos; y lo que en esta novena os suplicamos, si ha de ser para honra y gloria vuestra.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo

No fue fácil para nuestra Santa hacer la voluntad de Dios. Ella sentía que Dios la llamaba toda para sí pero su familia buscaba casarla. De hecho, muchos mozos de la aristocracia limeña deseaban tenerla por esposa, pero ella se mantuvo firme en su deseo de ser toda para Dios. Esto le supuso vencer una y mil dificultades, persecuciones y malos tratos dentro de su familia, incomprensiones incluso de los sacerdotes con los que se dirigía, incluso gente extraña que la tildaba de ilusa. Sólo con el paso de los años y la gente se dio cuenta de la singular elección que el altísimo había hecho para con esta doncella y con ello la fama de su santidad se extendió rápidamente en Lima y luego en todo el mundo.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 

 Oración Final

 

DÍA QUINTO (25 de agosto)

Pidamos a Rosa que aumente nuestra hambre de Dios por la lectura asidua del Evangelio y la recepción continua del Santísimo Sacramento

¡Oh caridad incomprensible! ¡Oh Dios Trino y Uno, todo amor, que con infinita propensión os inclináis a favorecer a vuestras criaturas y hacerlas bien! Deseamos alegrarnos y gozarnos con aquel mismo gozo e incendio de amor, con que vuestra muy amada Rosa de Santa María se complacía en vuestra inefable caridad; y os pedimos por esta divina perfección, y por el agradecimiento y amor con que maravillosamente os correspondió esta amorosísima Santa, nos comuniquéis los efectos de vuestra especial asistencia y caridad; y lo que en esta novena os suplicamos, si fuere para mayor honra y gloria vuestra.

Danos hoy nuestro pan de cada día

Ya hemos observado el gran amor de nuestra Santa por el Santísimo Sacramento y cómo Jesús correspondía a esta delicadeza socorriéndola en lo material y espiritual en todo momento. Le fue permitida la Comunión frecuente, la cual para ella era consuelo y sustento. En una ocasión en que se encontraba con una gran debilidad física debida a su prolongado ayuno Dios le procuró alivio a su necesidad. Su madre, al encontrarla muy cansada le dijo:- Hija ¿qué tienes?- Nada madre, contestó Rosa- Voy a prepararte una taza de chocolate pues estás muy débil.- No se preocupe madre, Dios ya dispuso el alivio y no deseo que haga ese gasto, contestó la santa- Por Dios hija mía, no has tenido tiempo de pedir ayuda a nadie ¿cómo quieres que te ayude Dios? Al instante suena la puerta de su casa, era un criado de la don Gonzalo de La Maza, cuya familia era amiga de la de Rosa …Maravillada, la madre le pregunta:- ¿Cómo supiste de esto?’ Respondió Rosa: yo le pedí a mi ángel guardián que mueva a la familia de la Maza para que envíen el remedio y le alivien el gasto que deseaba hacer… Demás está decir que quedó enteramente restablecida…

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 

 Oración Final
 

 

DÍA SEXTO (26 de agosto)

Pidamos a Rosa crecer en la vida de piedad y en ser asiduos al sacramento de la Confesión y la Santa Misa

¡Oh Omnipotente Majestad! ¡Oh Dios Trino y Uno, que cuanto queráis podéis, y es infinito vuestro poder! Deseamos alegrarnos y gozarnos en tan soberana omnipotencia, con aquel mismo gozo con que se complacía la Santa Rosa de Santa María y os pedimos por esta perfección y por el poder que concedisteis a esta fortísima doncella, elevéis y confortéis nuestra grandísima flaqueza y debilidad, para que podamos corresponder a lo que vuestra omnipotencia obra en nuestras almas; y lo que os suplicamos en esta novena, si fuere para Honra y Gloria vuestra.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Rosa no guardó rencor por ninguno de los que, en su momento, no comprendieron el camino que Dios le señalaba. Llevada siempre por la humildad incluso en el momento de su muerte pidió perdón a todos por las molestias que hubiese causado…La gracia abundante que recibía en el sacramento de la penitencia y la Eucaristía era lo que le fortalecía y llevó al heroísmo en la práctica de las virtudes.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 Oración Final

 

DÍA SÉPTIMO (27 de agosto)

Pidamos a Rosa permanecer firmes en Dios particularmente en los momentos difíciles

¡Oh Liberalidad Divina! ¡Oh inclinación indecible a dar y favorecer! ¡Oh Dios Trino y Uno, que dando infinito más que lo deseáis dar! Deseamos alegrarnos y gozarnos en tan divina franqueza con aquel mismo gozo con que os complacía vuestra reconocidísima Santa Rosa, y os pedimos por esta infinita perfección, y por lo mucho que disteis a esta dichosísima santa, nos libréis del vicio de la ingratitud, y nos concedáis que no cesemos de daros gracias por los infinitos beneficios de vuestra liberalidad, y lo que os suplicamos en esta novena, si es para honra y gloria vuestra.

No nos dejes caer en la tentación

Rosa no estuvo exceptuada de tentaciones y pruebas, de las cuales salía victoriosa por su abandono en Dios. Experimentó sequedades en la oración, fatigas en su combate espiritual, entre otras cosas. Una vez se le presentó un mozo que se mostraba muy galante con Rosa. Inmediatamente ella huyó del lugar y puesta en oración expuso al Señor sus quejas , a lo que el Señor respondió: “¿Crees que hubieses vencido de no haber estado yo contigo?…” Con esta respuesta quedó la santa consolada y fortalecida.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 Oración Final
 

 

DÍA OCTAVO (28 de agosto)

Pidamos a Rosa su especial protección en las tentaciones y que nos ilumine para que sepamos rechazar todo aquello que nos aparte de Dios

¡Oh Divina Inmensidad! ¡Oh Dios Trino y Uno, que por vuestro ser estáis en todo, sin necesidad de lugar porque estáis en Vos, que sois sobre todo lugar! Deseamos alegrarnos y gozarnos en tan incomprensible inmensidad, con aquel mismo gozo con que la humildísima Santa Rosa se complacía; y os pedimos por esta inmensa perfección, y por la presencia vuestra, que en todas las criaturas concedisteis a tan íntima Esposa vuestra, nos concedáis tenernos siempre presentes y vivir dentro de vos, y lo que en esta novena os suplicamos, si fuere para mayor honra y gloria vuestra.

Y líbranos del mal

Rosa mereció la corona de la santidad porque luchó legítimamente en cada instante de su vida contra el mal. Pidió siempre la gracia de Dios que se dispensa en nuestra Iglesia, fue fiel en la oración y muy mortificada, pensando siempre en los demás antes que en si misma. Si hoy acudimos a su intercesión es porque sabemos que nos ayudará a nosotros en nuestro personal combate por llegar al Cielo.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 Oración Final
 

 

DÍA NOVENO (29 de agosto)

Pidamos a Rosa que Dios nos conceda la gracia de abrazar la cruz de las dificultades de cada día con alegría

¡Oh y quién podrá, gran Dios y Señor, Trino y Uno, hacerse capaz de vuestra bienaventuranza y gloria, de la que tenéis en Vos por esencia, gozándoos y amándoos, y de la gloria accidental que os dan todas vuestras criaturas! Deseamos alegrarnos y gozarnos en vuestra grande gloria, con el mismo gozo con que se complacía la felicísima Santa Rosa, y os pedimos por esta su perfección y por la gloria a que la elevasteis, y la que recibís de tan amada criatura vuestra, nos concedáis, que confesando y conociendo vuestra gloria infinita, no caigamos en la eterna pena, sino que seamos bienaventurados y participemos de la infinita bienaventuranza vuestra; y lo que os suplicamos es esta Novena a mayor honra y gloria vuestra.

Amén

Rosa llevó una vida feliz, abrasada a su esposo crucificado. En el último instante de su vida pudo decir “Todo está consumado”. Siempre dijo “Amén, así sea” a los planes de Dios.… Y diciendo “Jesús, Jesús sea conmigo”, entregó su alma a Dios y entró en la gloria de la bienaventuranza eterna desde donde intercede por nosotros.

(Padrenuestro, avemaría y Gloria)

 

 

Oración final para cada día

Te damos gracias, Oh Señor, por la asistencia especial que me has prestado en esta novena. Continúen siempre vuestras misericordias sobre mí, a satisfacción de mis pecados, en sufragio de las almas del purgatorio y por la conversión de los pecadores. Perdóname todas las faltas que he cometido. Y juntando el poco bien que he hecho con los inconmensurables méritos de Jesucristo, concédeme por Él todas aquellas gracias que son necesarias a mi eterna salud, especialmente una plenaria remisión de la pena debida a mis culpas, que nuevamente lloro y detesto, resuelto como estoy de conducir en lo futuro una vida toda en conformidad a tus Santos Mandamientos. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén.

Fuente: Ayuda a la Iglesia necesitada Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Novena por la Asunción de la Virgen María

Novena por la Asunción de la Virgen María

 
(Del 6 al 14 de agosto)
Asunción de la Virgen María

Oración Inicial

“¡Cómo quisiera que por doquiera y en todas las lenguas se expresara la alegría por la Asunción de la Virgen María !… Que todo hombre y toda mujer tomen conciencia de estar llamados, por caminos diferentes, a participar en la gloria celestial de su verdadera Madre y Reina”, decía San Juan Pablo II en 1995.
Cercanos a esta gran Solemnidad, que la Iglesia celebra cada 15 de agosto, aquí una novena en honor a la Virgen de la Asunción.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Novena

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DÍA PRIMERO

(6 de agosto)

Tema: ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

Versículo introductorio

V. El Señor la eligió.
R. Y la predestinó.

Introducción:

El día 1 de noviembre de 1950, Pío XII definió solemnemente la Asunción de la Santísima Virgen María: “Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la Gloria celestial” (DS 3903).

Era obvio que la Madre de Dios, recibiera antes que nadie morada en el cielo y fuera glorificada para que desde allí continuase velando por sus hijos.

En momentos importantes, difíciles de la vida o en fechas memorables, nuestro primer pensamiento debe ir hacia la “madre”: su pensar, su sentir, su actuar… con cariño de hijos, recordar sus palabras, sus consejos. También la Virgen María, antes de su tránsito al cielo, nos dejó unas palabras, pocas, pero que son la clave para desvelarnos su semblanza humano-espiritual, a su paso por este mundo.

Lectura

Lc 1:26-34 “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?”

26.Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27.a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28.Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29.Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30.El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31.vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32.El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33.reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34.María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

V. Palabra del Señor

R. Gloria a Tí Señor Jesús

Comentario

María, la joven doncella de Nazaret, a la que Dios le ofrece la maternidad divina, se sorprende del anuncio del ángel, pide una aclaración y recibe una respuesta misteriosa: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti” (Lc 1:35).

María no comprende, pero cree y confía; no pone inconvenientes, no se para a pensar en sí misma: si está preparada, si tiene capacidades…; sabe que para Dios todo es posible y pone su vida a disposición de su plan divino, siendo Madre y Virgen a la vez.

“Esta opción del estado virginal por parte de María, que en el designio de Dios la disponía al misterio de la Encarnación… constituyó una opción valiente, llevada a cabo para consagrarse totalmente al amor de Dios” (M.C. 37).

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores del evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Señor, te pedimos conservar la fidelidad a la misión de “estar” junto a los enfermos y ser para ellos signo del amor maternal de la Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amen.

 Fin: día Primero
 

DÍA SEGUNDO

(7 de agosto)

Tema: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí, según tu palabra”

Versículo introductorio

V. Aquí está la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu voluntad.

Lectura

Lc 1:35-38: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”.

35.El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36.Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37.porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38.Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

V. Palabra del Señor

R. Gloria a Tí Señor Jesús

Comentario

“Ser esclava del Señor”, ahí está el secreto de María, la clave de su santidad. María declara con estas palabras que no se pertenece, que es propiedad del Señor, en quien ha puesto toda su confianza.
María cree, se entrega y camina a oscuras, en un fíat irreversible, pero en un fíat que es un sí gozoso al Padre, testimonio de su libertad interior, de su confianza y serenidad. No comprende, no sabe cómo se llevara a cabo su servicio, pero ella, libre y en total disponibilidad, responde: Fíat. Desde entonces, “La voluntad del Señor será la luz de su vida, su paz en el sufrimiento y la fuente de su alegría” (Pablo VI).

“Hágase en mí…” es la actitud “oyente de María”, que acoge con fe la Palabra divina, convirtiéndose en Madre de Dios por haber engendrado en su seno al Verbo. Es una actitud de “aceptación y de servicio al plan divino en la donación total de sí misma… es la actitud que debemos tener todos… siguiendo el ejemplo de María de Nazaret” (Cf. V.C. 18).

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Padre Santo, tú que quisiste que tu Hijo naciera de Santa María Virgen, concédenos por su intercesión, servirte con puro corazón como Ella, estar siempre abiertas a tu voluntad divina y obedientes a tu Palabra para que nos dediquemos gozosamente a los enfermos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amen.

 Fin: día Segundo

 

DÍA TERCERO

(8 de agosto)

Tema: “Proclama mi alma la grandes del Señor…”

Versículo introductorio

V. Dichosa eres Santa María.
R. Y digna de toda alabanza.

Lectura

Lc 1:46-55: “Proclama mi alma la grandeza del Señor”

46.Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor
47.y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
48.porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
49.porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre
50.y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
51.Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
52.Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
53.A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
54.Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
55.- como había anunciado a nuestros padres – en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»

V. Palabra del Señor

R. Gloria a Tí Señor Jesús

Comentario

“María en la visita a la Madre del Precursor, aparece como la Virgen orante; su espíritu se abre en expresiones de glorificación a Dios, de humildad, de fe, de esperanza, tal es el Magnificat” (M.C. 18).

Después del saludo por ambas partes, María prorrumpe en un canto de alegría, de alabanza a Dios Salvador, un canto de gratitud a Dios, Padre fiel y todopoderoso, que obra maravillas con los pobres. María expresa con este poema su grandeza de alma, su gozo, el más grande que ha invadido el corazón humano – Cristo vive en ella – es un gozo unido a la humildad más profunda y a la acción de gracias porque el Señor ha mirado la pequeñez de su esclava.

Con la oración del “Magnificat”, la Virgen María nos abre caminos de esperanza, de mayor vivencia de la fe; nos abre caminos de alegría porque el que todo lo puede es fiel y misericordioso de generación en generación.

La Virgen orante – de la Visitación – nos impulse a “que sepamos acudir a las necesidades de los demás con el fin de socorrerlas, pero sobre todo para que llevemos a Jesús… y proclamemos las maravillas que el Señor hace en el mundo…” (Cf. V. C. 112)

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Oh Dios, Salvador de los hombres, que, por medio de la Virgen María, llevaste la salvación y el gozo a la casa de Isabel, concédenos proclamar tu grandeza con la santidad de nuestras costumbres y que vayamos gozosos al encuentro de los que sufren proclamando la Palabra de salvación para que reconozcan a Cristo como el Salvador. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amen.

 Fin: día Tercero


 

DÍA CUARTO

(9 de Agosto)

Tema: “Hijo, ¿Por qué has hecho así con nosotros?”

Versículo introductorio

V. María conservaba todas estas cosas.
R. Meditándolas en su corazón.

Lectura

Lc 2:41-52 Jesús entre los doctores

41. Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.
42. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta
43. y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres.
44. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos;
45. pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.
46. Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles;
47. todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
48. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.»
49. El les dijo: «Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
50. Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.
51. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.
52. Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

V. Palabra del Señor

R. Gloria a Tí Señor Jesús

Comentario

La pregunta de María, doliéndose por la pérdida del hijo, se hace lenguaje de amor, de docilidad plena, a la vez que manifiesta su pobreza, su íntima humillación, su dolor, su entrega a los planes divinos.

“Sin embargo es consolador para nosotros saber que también la Virgen preguntó “por qué” a Jesús en una circunstancia de intenso sufrimiento… demostrándonos en esta escena evangélica que la Virgen no siempre, ni inmediatamente comprendió el comportamiento de su Hijo… pero a pesar de ello María creía, confiaba y “conservaba todo esto en su corazón” (Lc 2, 51) (Juan Pablo).

Ante este episodio que nos narra San Lucas, María nos enseña una doble actitud: su silencio ante la respuesta del Hijo y su serenidad y equilibrio, virtudes tan necesarias en nuestra búsqueda constante de Dios, a través de todos los acontecimientos prósperos o adversos, a través de toda la vida, tanto en momentos de gozo como en circunstancias dolorosas y a veces humanamente incomprensibles. María nos muestra el camino: silencio, fe y oración.

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Señor, Padre santo, que quisiste que Jesús se quedará en el templo y estuviera a tu plena disposición, concédenos, por intercesión de Santa María, profundizar en el misterio de tu voluntad y haz que seamos verdaderos discípulos de tu Hijo conservando y meditando en nuestro corazón tu Palabra divina. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen.

 Fin: día Cuarto

 

DÍA QUINTO

(10 de agosto)

Tema: “No tienen vino”

Versículo introductorio

V. Dichosa la Virgen María.
R. Porque se compadece de los necesitados.

Lectura

Jn 2:1-4 Jesús invitado a la boda de Caná

1.Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.
2.Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.
3.Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.»
4.Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.»

V. Palabra del Señor

R. Gloria a Tí Señor Jesús

Comentario

Jesús y María se hallan presente en unas bodas en la ciudad de Caná. Durante el banquete, María se da cuenta de que falta el vino y con delicadeza maternal, se acerca a su Hijo para decirle: “no tienen vino”. Son unas palabras de súplica y de intercesión, que revelan la grandeza e importancia de la oración de petición. María nos enseña que la oración no es para que Dios cumpla nuestros deseos, sino para que nos cambie a nosotros a fin de hacernos instrumentos aptos en su manos, capaces de recibir sus dones.

“No tienen vino”, María sabe que el vino es algo que no puede faltar en una fiesta. Por eso, intercede ante Jesús y colabora en los planes de Dios. Así, Jesús realiza el primer milagro por la intercesión de María su Madre.

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Padre santo, en la boda de Caná la Virgen María ejerció su función maternal como mediadora, te pedimos, por su intercesión, que continúe ejerciendo su mediación entre tu Hijo y nosotros para que socorra a los afligidos, consuele a los tristes, fortalezca a los vacilantes y dé a los enfermos la esperanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 Fin: día Quinto
 

 

DÍA SEXTO

(11 de Agosto)

Tema día: “Haced lo que Él os diga”

Versículo introductorio

V. Dichosa eres Virgen María.
R. Porque intercediste ante tu Hijo Jesús.

Lectura

Jn 2:5-11 El primer milagro de Jesús

5.Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.»
6.Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una.
7.Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba.
8.«Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron.
9.Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio
10.y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.»
11.Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.

V. Palabra del Señor

R. Gloria a Tí Señor Jesús

Comentario

Con estas palabras, María nos revela su extraordinaria personalidad. De espíritu firme y decidido, en armonía con su bondad, sabe afrontar la situación con serenidad, no desiste ante el aparente rechazo de Jesús y con cierta audacia obliga de alguna manera a Jesús a actuar y a hacer el milagro de la conversión del agua en vino.

“Haced lo que Él os diga” es la consecuencia del gran amor que María profesa a su Hijo, de su profunda fe, de la aceptación plena a la misión confiada por Dios, misión que lleva a la abnegación, a la renuncia de toda complacencia, misión que comporta dolor y que hace que todas las cosas sean nuevas en Jesús. Por eso María, confiando plenamente en Él, interviene como Madre solícita, como Mujer asociada a la obra salvadora de Cristo.

“Haced lo que Él os diga” son sus últimas palabras en el Evangelio.

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Señor, que en tu providencia quisiste que la Virgen María estuviera presente en el primer milagro de tu Hijo, concédenos hacer aquello que Él nos ha mandado en el Evangelio y anunciemos la hora de la salvación presente en el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 Fin: día Sexto

 

DÍA SÉPTIMO

(12 de Agosto)

Tema: Epílogo de la vida de María

Versículo introductorio

V. Alégrate, María, llena de gracia.
R. Porque has escuchado la Palabra divina.

Lectura

Lc 8:19-21 “Mi madre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de Dios”.

19.Se presentaron donde él su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta él a causa de la gente.
20.Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.»
21.Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen.»

V. Palabra del Señor

R. Gloria a Tí Señor Jesús

Comentario

Las seis palabras de la Virgen nos han ido desvelando el verdadero perfil humano-espiritual de María, a través de las etapas concretas de su vida por las que Ella fue caminando en fe, esperanza y amor, en disponibilidad y aceptación de la misión a Ella confiada, conformándose progresivamente a Cristo.

María se nos muestra – decía Pablo VI – como la Virgen oyente, orante y oferente; como la Virgen fiel, coherente desde el “hágase de la Anunciación” hasta el “hágase silencioso al pie de la cruz”, ofreciéndose al Padre con Cristo y en Cristo por la Salvación del mundo.

Si la Asunción de María solo se explica a través de su Maternidad divina, también puede decirse que la Asunción fue el epílogo de la historia de María, el coronamiento de toda su vida mortal y de su misión en la tierra.

La Virgen, la llena de gracia, la que es Sagrario y Esposa del Espíritu Santo, transformada y vivificada por Él, es asunta en cuerpo y alma al cielo, está completamente compenetrada e identificada con Cristo, y ahora, en la gloria intercede por todos para que el Padre envíe sobre su Iglesia el Espíritu y configure a los hombres en su Hijo Jesús. Por tanto, bien podemos decir que la Asunción de María nos evoca también el poder de su poderosa intercesión, de ahí nuestro culto de alabanza a la Medianera de todas las gracias.

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Señor, que nos has dado a tu Hijo, por medio de la Virgen María y la has asociado a la obra de la redención humana, te pedimos que, como Ella, escuchemos y meditemos en nuestros corazones tu Palabra, perseveremos en la oración y nuestra vida sea una ofrenda permanente para alabanza y gloria tuya. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen.

 Fin: día Séptimo
 

 

DÍA OCTAVO

(13 de agosto)

Tema: “María, fue asunta en cuerpo y alma al cielo”

Versículo introductorio

V. Dichosa, tu María, que llevaste en tu seno a Cristo.
R. Él te ha llevado al cielo en cuerpo y alma.

Lectura

“Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la Gloria celestial” Cf. DS 3903

Comentario

La gloria de María en el cielo consiste en participar de la gloria de Dios, estar ya gozando de la plenitud total de Dios. María continúa en el cielo la alabanza de gloria, que había iniciado en la tierra, es decir: alaba y glorifica a Dios. Ahora podemos aplicar a María las palabras de Isaías 61, 10: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios”.

María asunta al cielo, por ser Madre de Jesús, sigue siendo Madre de todos los hombres, Madre de la Iglesia, “porque en virtud del Espíritu Santo continúa generando al Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia y a cada creyente… esta maternidad de María en la economía de la gracia perdura sin cesar… hasta la consumación perpetua de todos los siglos” (L.G. 62).

Una vez asociada a la glorificación de su Hijo, María continúa intercediendo en el cielo como Mediadora al Mediador y de esta forma, el recurrir a María debe conducirnos al encuentro con Cristo y por medio de Él llegar al Padre.

“María es la figura de una Mujer que, calladamente y en espíritu de servicio, vela por la Iglesia y la protege benignamente en su camino hacia la Patria hasta que llegue el día glorioso del Señor” (Cf. Pablo VI, 2-2-1974)

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María…y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Señor, has querido elevar a tu humilde sierva María a la dignidad de Madre de tu Hijo y la has coronado de gloria en el cielo, te pedimos, por su intercesión, que imitemos su ejemplo, camine por la senda de la caridad perfecta, para que un día podamos gozar con ella en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 Fin: día Octavo
 

 

DÍA NOVENO

(14 de agosto) Tema: “María, creyó en la Palabra del Señor y en su cumplimiento”.

Versículo introductorio

V. Dichosa, tu, María porque has creído.

R. Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

Lectura

Lc 1, 46-55 – “Alegría del alma en el Señor”.

46.Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor
47.y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
48.porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
49.porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre
50.y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
51.Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
52.Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
53.A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
54.Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
55.- como había anunciado a nuestros padres – en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»

Comentario

“Dichosa tú por haber creído” (Lc 1,45). Vinculando esta expresión de Isabel dirigida a María con la de Jesús dirigida a Tomás «dichosos los que crean» (Jn 20,29), vemos cómo esta bienaventuranza, que interesa a toda la humanidad, designa el culmen de la libertad humana: es dichoso y feliz y realiza el designio de Dios quien alcanza la plenitud de su vocación. La libertad humana está hecha para la fe, en la que obtiene su perfección y su culminación.

El hombre se salva, no simplemente obedeciendo a una ley exterior, sino amando, entregándose y creyendo en Dios. María, dichosa por haber creído, es figura antropológica de la vocación humana a la felicidad.

Peticiones

a) Señor, por intercesión de la Virgen María, Virgen oyente, orante y oferente, te pedimos que también nosotros escuchemos y oremos tu Palabra divina y haz que nuestra ofrenda de cada día te sea agradable y sea dedicación a los que sufren para que permanezcamos fieles al evangelio y al espíritu de nuestra Santa Madre Fundadora.

Ave María… y Gloria al Padre

b) Señor, por intercesión de la Virgen María, que permaneció firme y fuerte junto a la cruz de su hijo, te pedimos para que sepamos estar junto a los enfermos y seamos portadores de evangelio, consuelo y paz.

Ave María… y Gloria al Padre

c) Señor, por intercesión de la Virgen María, que fue elevada al cielo y glorificada sobre los coros de los ángeles y santos, te pedimos que Ella mire con materno amor a todos y dirija nuestros pasos y nos impulse a encarnar el espíritu y carisma que vivió Santa María para que, recorriendo el camino de la caridad perfecta, lleguemos un día a la gloria del cielo.

Ave María… y Gloria al Padre

Oración final

Oh Señor, os pedimos que nos proteja a todos nosotros la oración de la Madre de Dios, la cual, aunque sabemos que salió de este mundo muriendo como los demás, resucitada a nueva vida, ha sido llevada al Cielo y coronada por Reina de todo lo creado. Os suplicamos también que, ya que no podemos agradaros con nuestras solas obras, nos salvemos por la intercesión de la misma Virgen María. Amén.

 

Fuente: Ayuda a la Iglesia necesitada Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Novena a nuestra Señora del Carmen

Novena a nuestra Señora del Carmen

 

Virgen del Carmen
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.

Oración Inicial

Oración al inicio de la novena cada día.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío, por ser Tú
quien eres y porque te amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo
firmemente nunca más pecar, apartarme
de todas las ocasiones de ofenderte, confesarme
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción
de todos mis pecados, y, así como lo
suplico, así confío en tu bondad y misericordia
infinita que los perdonarás, por los méritos de
tu preciosísima sangre, pasión y muerte, y me
darás gracia para enmendarme y perseverar en
tu santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida
Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también
de los pecadores, y especial Protectora de
los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que
su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote
para verdadera Madre suya, te suplico me
alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados,
la enmienda de mi vida, la salvación de
mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo
de mis aflicciones y la gracia especial que
pido en esta Novena, si conviene para su mayor
honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora,
para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión
poderosa, y quisiera tener el espíritu de
todos los ángeles, santos y justos a fin de poder
alabarte dignamente; y uniendo mis voces con
sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

Rezar tres Avemarías…

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DÍA PRIMERO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que fuiste figurada en
aquella nubecilla que el gran profeta de Dios,
Elías, vio levantarse del mar, y con su lluvia
fecundó copiosamente la tierra, significando la
purísima fecundidad con que diste al mundo a
tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de
nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de
Su majestad copiosas lluvias de auxilios, para
que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes
y buenas obras, a fin de que sirviéndole con
perfección en esta vida, merezca gozarle en la
eterna.

 Oración Final
 

DÍA SEGUNDO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que por tu singular amor
a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar
trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las
luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente
gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con
especial protección, alcanzándome de tu bendito
Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad
y amarle con toda mi alma; para conocer mis
culpas y llorarlas para saber cómo debo comportarme
a fin de servirle con toda perfección;
y para que mi trato y conversación sean siempre
para su mayor honra y gloria y edificación de
mis prójimos.

 Oración Final

 

DÍA TERCERO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que te dignaste admitir
con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas,
que entre todos los mortales fueron los
primeros que en tu honor edificaron un templo
en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos
a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me
alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad
de Dios, adornado de todas las virtudes, donde
Él habite siempre amado, adorado y alabado por
mí, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados
de lo temporal y terreno.

 Oración Final


 

DÍA CUARTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para mostrar tu especialísimo
amor a los Carmelitas les honraste
con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos,
alentando con tan singular favor su confianza,
para buscar en ti, como en amorosa Madre, el
remedio, el consuelo y el amparo en todas sus
necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación
de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora,
me mires, como amorosa Madre y me alcances
– 16 –
la gracia de imitarte, de modo que dignamente
pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que
mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación
de los hijos de Dios y hermanos de mi
Señor Jesucristo.

 Oración Final

 

DÍA QUINTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para defender a los
Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir
la sagrada Religión del Carmen, mostrando
siempre el amor y singular predilección con que
los amparas, mandaste al Sumo Pontífice, Honorio
III, los recibiese benignamente y confirmase
su instituto, dándole por señal de que esta era
tu voluntad y la de tu divino Hijo, la repentina
muerte de dos que especialmente la contradecían.
Te ruego, Señora, me defiendas de todos
mis enemigos de alma y cuerpo, para que con
quietud y paz viva siempre en el santo servicio
de Dios y tuyo.

 Oración Final
 

 

DÍA SEXTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para señalar a los
Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste
con la singular prenda del Santo Escapulario,
vinculando en él tantas gracias y favores
para con los que devotamente lo visten y
cumpliendo con sus obligaciones procuran vivir
de manera que, imitando tus virtudes, muestran
que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances
la gracia de vivir siempre como verdadero
cristiano y cofrade amante del Santo Escapulario,
a fin de que merezca lograr los frutos de
esta hermosa devoción.

 Oración Final

 

DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que en tu Santo Escapulario
diste a los que devotamente lo visten un
firmísimo escudo para defenderse de todos los
peligros de este mundo y de las asechanzas del
demonio, acreditando esta verdad con tantos y
tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que
seas mi defensa poderosa en esta vida mortal,
para que en todas las tribulaciones y peligros
encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga
con victoria, logrando siempre tu especial
asistencia para conseguirlo.

 Oración Final
 

 

DÍA OCTAVO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que ejerces tu especial
protección en la hora de la muerte para con los
que devotamente visten tu Santo Escapulario, a
fin de que logren por medio de la verdadera penitencia
salir de esta vida en gracia de Dios y librarse
de las penas del infierno. Te ruego, Señora,
me asistas, ampares y consueles en la hora de
mi muerte, y me alcances verdadera penitencia,
perfecta contrición de todos mis pecados, encendido
amor de Dios y ardiente deseo de verle y
gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene,
sino que vaya segura a la felicidad eterna
de la gloria.

 Oración Final
 

 

DÍA NOVENO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que extendiendo tu amor
hacia los Carmelitas, aún después de la muerte,
como piadosísima Madre de los que visten tu
Santo Escapulario consuelas sus almas, cuando
están en el Purgatorio, y con tus ruegos consigues
salgan cuanto antes de aquellas penas, para
ir a gozar de Dios, Nuestro Señor, en la gloria. Te
ruego, Señora, me alcances de su divina Majestad
cumpla yo con las obligaciones de cristiano
y la devoción del Santo Escapulario, de modo
que logre este singularísimo favor.

 

 

Salve Reina

Así, Señora, te lo suplico humildemente,
diciendo:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve a ti llamamos los desterrados hijos
de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos; y después
de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito
de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh
dulce y siempre Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para
que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

(Pedir la gracia particular que se desee conseguir en
esta Novena).

Oración final

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que
todos sin excepción se cobijen bajo la sombra
protectora de tu Santo Escapulario, que todos
estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y
amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh,
hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes
ante tu sagrada imagen, y concédenos
benigna tu amorosa protección. Te recomiendo
las necesidades de nuestro Santo Padre, el Papa,
y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así
como las de mi nación y las de todo el mundo,
las mías propias y las de mis parientes y amigos.
Mira con ojos de compasión a tantos pobres
pecadores cómo ofenden a tu divino Hijo y a
tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del
paganismo. Que todos se conviertan y te amen,
Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por
toda la eternidad.
Así sea.

Fuente: Ayuda a la Iglesia necesitada Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Novena a María Reina de la Paz

Novena a María Reina de la Paz

Reina de la paz

 

Oración Inicial

Oración al inicio de la novena cada día según indicación de la Virgen

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo un
rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres,
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.
Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
suave alivio.
Descanso en la fatiga,
brisa en el ardiente estío,
consuelo en el llanto.
¡Oh, luz santísima,
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles!
Sin tu ayuda
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.
Lava lo que está sucio,
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.
Doblega lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está desviado.
Concede a tus fieles
que en Ti confían,
Tus sagrados dones.
Dales el premio de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.
Amén. Aleluya, Aleluya.

V.  Envía Tu Espíritu Señor y será una nueva creación.
R.  Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo.
Por Cristo Nuestro Señor.
Amén

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

Tema del primer día: La Paz

Sabemos, por el Evangelio, cómo Jesús fue misionero de paz. En su nacimiento los ángeles alabaron a Dios porque la paz había llegado «a los hombres en quienes Dios se complace». Lc 2, 14.

Más adelante, cuando comenzó a predicar proclamó: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios». Mt 5,9. Y cuando envió a misionar a sus discípulos les dio instrucciones precisas para invocar la paz en las familias: «En la casa en que entréis, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; sí no, se volverá a vosotros. Lc 10,5-6. También, en el contexto de la Ultima Cena, mientras se despedía de los Apóstoles volvió sobre el tema de la paz: «Os dejo la paz, mi paz os doy; no os las doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde» Jn 14, 27. Días después, la tarde de la Resurrección, volvió a insistir: «La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados y a quienes se les retengan les quedan retenidos». Jn 20,20-23. Vemos entonces, cómo la paz era importante para Jesús y cómo delegaba su difusión a sus discípulos. También nosotros hoy, somos responsables de la paz. La paz no depende de los políticos ni de las negociaciones, sino de nuestra propia conversión a Dios. Es el mensaje que la Virgen hoy nos presenta.

Cuando la Madre de Dios habló por primera vez sobre la paz, sus lágrimas corrieron por sus mejillas, deslizándose por el vestido hasta el suelo. Alguien ha llamado, con justa razón, a la Colina de las Apariciones: la colina de las lágrimas de María. Aquel día mencionó que venía «por la paz» y que «la paz debía reinar entre Dios y los hombres y los hombres entre sí.» ¿De qué paz hablaba la Virgen? De la paz que es fruto de la redención. Fruto del misterio pascual de su Hijo. Por esa razón, aquel día la Virgen apareció frente a una gran cruz negra; para hacernos entender que la única paz posible para la humanidad es la que ya nos otorgó su Hijo por medio de su pascua.

En los mensajes de la «Gospa» sobre la paz, es claro, que para que la paz reine en el mundo, primero debe comenzar a reinar en cada corazón y en las familias. Sólo de esta forma, el hombre podrá interceder eficazmente por la paz. Ha dicho que «cuando se ora por la Paz y el corazón no está en paz con Dios y con el prójimo, esa oración no vale tanto.» María es Reina de la Paz, porque nos la ofrece primero al corazón y a nuestras familias. Con su paz, que es la paz de Jesús, podremos interceder entonces por los demás.

«¡Queridos hijos!: Hoy os invito a decidíos por la paz. Orad para que Dios os dé la verdadera paz. Vivid la paz en vuestros corazones y comprenderéis, queridos hijos, que la paz es un don de Dios.

Queridos hijos, sin amor no podéis vivir la paz. El fruto de la paz es el amor y el fruto del amor el perdón. Yo estoy con vosotros y os invito a todos, hijos míos, para que el primer paso que déis, sea perdonar a los de vuestra propia familia. De esta manera, tendréis la capacidad de perdonar a los demás. ¡Gracias por haber respondido a mí llamada!» Mensaje  de la Virgen 25-1-96

Preces

En la Virgen María, Reina de la Paz, Dios Padre nos muestra su amor. Por su intercesión, elevemos nuestras súplicas por nuestras necesidades y las de todo el mundo.
• Por la Iglesia, extendida por todo el universo: para que acoja en sí misma, como la Virgen María, la Palabra de salvación y engendre la vida nueva a los que Dios ha llamado. Roguemos al Señor.
• Por la paz y la justicia en la comunidad humana: para que sean derribados los proyectos de los soberbios, enaltecidos los humildes y colmados de bienes los pobres. Roguemos al Señor.
• Por todos los creyentes en Cristo: para que María los sostenga, como en la Iglesia naciente, y lleguen a formar un solo corazón. Roguemos al Señor.
• Por los consagrados al servicio del Reino de Dios: para que vivan su llamada con la misma generosidad con que María se ofreció a su Señor. Roguemos al Señor.
• Por nosotros: para que creamos sin reservas en el cumplimiento de la Palabra de Dios y progresemos en el camino de la fe. Roguemos al Señor.

Oración.

Dios omnipotente que has hecho grandes cosas en Aquella que todas las generaciones llaman dichosa, renueva, por su intercesión, en nosotros, las maravillas de tu Espíritu para que podamos bendecir tu Nombre eternamente. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

Tema del segundo día: LA FE

Cuando la Virgen habló por primera vez sobre la paz, mencionó que para lograrla: «era necesario tener fe». Y la fe también ocupa un puesto relevante en la predicación de Jesús. En cierta ocasión el Señor dijo: «Tened fe en Dios, Yo os aseguro que quien diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar y no vacila en su corazón, sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis» Mc 11,22-24. La fe es la virtud teologal por medio de la cual el hombre se adhiere personalmente a Dios; y al mismo tiempo, e inseparablemente, el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. Es un don sobrenatural de Dios y un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana. De la fe, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica que, «Abraham es el mejor modelo y la Virgen María su realización más perfecta». CIC 144.

La Virgen con su presencia prolongada en Medjugorje pretende despertar la fe de los creyentes, a fin de obtener la paz y la conversión de los hombres. La Virgen ha dicho, que «para tener una fe firme es necesario dedicar tiempo a la oración y al ayuno.» Ha dicho además, que «no se debe ahondar demasiado en los problemas y en las preocupaciones, porque Dios tiene siempre su mirada en nosotros.» El mundo racionalista y materialista de hoy con sus propias capacidades y tecnologías, parece haber descuidado la fe. La Virgen ha dicho que «el mayor pecado del hombre de hoy consiste en la indiferencia a Dios».

Curiosamente, no ha dicho que es el aborto, la drogadicción, el alcoholismo, o los divorcios… «sino la indiferencia a Dios». Y era de esperarse, porque la indiferencia a Dios, es la raíz de todos los males que afectan la humanidad. Pero hay que destacar, que el pecado de la indiferencia a Dios no es sólo de los ateos, sino también de muchos creyentes. De aquellos que no ven el sentido de acudir a Misa regularmente, ayunar, leer la Biblia, Adorar a Jesús Sacramentado, comprometerse con la Iglesia… También allí hay una marcada indiferencia a Dios, falta de fe. La Virgen entonces, viene a renovar la vida cristiana. Invita a todos a darle a Dios el primer lugar en sus vidas. De esta manera se comienza a trabajar por la paz. Ella dice:

«¡Queridos hijos!: Escuchad: yo deseo hablaos e invitaos a que tengáis más fe y más confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios, y por eso os invito de nuevo a llevar la Palabra de Dios en vuestros corazones y en vuestros pensamientos. Hijos míos, poned la Biblia en un puesto bien visible en vuestra familia: leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos, se encaminarán hacia el ateísmo. Reflexionad y orad. De esta manera nacerá Dios en vuestro corazón y vuestro corazón estará lleno de alegría. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-8-96

 

Preces.

María Santísima es la imagen de lo que el hombre puede llegar a ser cuando se abre a la Palabra de Dios. Por su intercesión, invocamos a Dios nuestro Padre.

• Por el pueblo santo de Dios: para que, como María, que cooperó de manera especial en la obra de la redención, sea también testigo de la fe ante el mundo. Roguemos al Señor.
• Por nuestros pastores: para que, imitando a la Virgen fiel, precedan y guíen al pueblo en la fidelidad a Cristo y lleven a los pobres la Buena Noticia de la salvación. Roguemos al Señor.
• Por todos los que se entregan al servicio de los pobres, de los enfermos y de las personas ancianas: para que, como María en su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos. Roguemos al Señor.
• Por los padres y madres de familia: para que, a ejemplo de María, que vivió la experiencia de la vida privada de Jesús en Nazaret, sepan vivir en la realidad cotidiana la luz y la fuerza de la fe. Roguemos al Señor.
• Por nosotros y por nuestra asamblea: para que, invocando a María como Reina de la Paz, recibamos de Ella la perseverancia hasta el día luminoso del encuentro con su Hijo en el Templo de la gloria. Roguemos al Señor.

Oración

Oh Dios, que has hecho de la Virgen María, Esposa de tu Espíritu, la Colaboradora generosa del Redentor, concédenos también a nosotros adherirnos a Cristo, tu Palabra viviente, para cooperar en la salvación del mundo, Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final

 

Tema del tercer día:  la conversión

CONFIANZA EN EL CORAZÓN DE CRISTO.

La Virgen ha dicho que el mensaje más importante que trae a la humanidad es la conversión. Todo lo demás se resume en esto. Y la conversión era el centro de la predicación de Jesús: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva» Mc 1,15. María nos quiere introducir, entonces, en el Reino de su Hijo, y quiere que éste llegue a todos por la conversión. Si el corazón del hombre no cambia, no abandona el pecado y vuelve a Dios, difícilmente se podrá salvar. Todos, para María, estamos igualmente urgidos a la conversión. Ha dicho: «hay muchos creyentes que viven como verdaderos paganos; su nombre sólo aparece en los archivos parroquiales y no viven de acuerdo al cristianismo». Para convertirse «hay que empezar a orar y tener una firme voluntad». Exhorta: «Convertíos antes de que sea demasiado tarde, entregad vuestros corazones a Dios». «Vosotros no sabéis lo que Dios enviará al mundo si no os convertís». «Este tiempo mientras estoy con vosotros es el periodo de gracia y conversión.»

Tengamos presente, que la conversión es un proceso que abarca toda la vida y todas las dimensiones del ser humano. El hombre sólo terminará de convertirse cuando Dios lo llame a su presencia. La vida cristiana es toda conversión; conversión frente a las huestes del maligno, el mundo y la carne. Quien salga victorioso de la batalla «heredará la corona que no se marchita».

1 Cor 9,25. María está con nosotros para ayudarnos a cambiar de vida. Si desaprovechamos esta extraordinaria gracia, podríamos salir perjudicados. Ella quiere que su Hijo triunfe en medio de las tinieblas y de tantos desaciertos de la humanidad. Los tiempos presentes urgen una verdadera renovación de la fe que comienza con la conversión del corazón.

¿Qué pasos se deben dar para vivir continuamente la conversión? Primero: el reconocimiento del pecado. Quien no reconoce el pecado no podrá convenirse. Muchos piensan que están bien con Dios, y sin embargo, viven en pecado. En realidad, la conversión es una gracia: reconocer y pedir perdón por las faltas que a diario se cometen. El segundo: el arrepentimiento con el dolor por haber ofendido a Dios y al prójimo. El tercero: la reconciliación con Dios, particularmente por medio del sacramento de la Confesión. El cuarto: la satisfacción. Muchos pecados causan daño al prójimo, y es preciso, hacer lo posible para repararlos; pero además, el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que: «la absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe «satisfacer» de manera apropiada o «expiar sus pecados». CIC 1459.

Recordemos las palabras de la Madre:

«¡Queridos hijos!: Hoy os invito a la conversión: Este es el mensaje más importante que yo os doy aquí. Hijos míos, deseo que cada uno de vosotros sea portador de mis mensajes. Os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado durante todos estos años. Este tiempo es tiempo de gracia, especialmente ahora que la Iglesia os invita a la oración y a la conversión. También yo os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado en todas las ocasiones en las que aparezco aquí. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-2-96.

Preces

Oremos al Señor, que en María ha empezado el buen trabajo de la santificación de los hombres, y pidámosle que lo haga progresar hasta el día de la manifestación de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor:

• Para que el Señor, que quiso prefigurar y culminar en María la plenitud de la gracia, conceda a todos los miembros de la Iglesia ser reflejo de la hermosura inmaculada de la Madre de Jesucristo. Roguemos al Señor.
• Para que el Espíritu Santo, que engendró en las entrañas de María al Verbo eterno del Padre, impregne al mundo con su fuerza y haga nacer en todos los hombres un vivo deseo de la venida del Reino de Dios. Roguemos al Señor.
• Para que quienes se han alejado del camino del bien, con la intercesión de María, refugio de pecadores, se conviertan de sus malos pasos y obtengan el perdón de sus culpas. Roguemos al Señor.
• Para que todos nosotros, fija nuestra mirada en María, nos preparemos como Elia a recibir a Jesucristo y nos dispongamos a dar testimonio de fe y de amor. Roguemos al Señor.

Oración

Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la Concepción Inmaculada de Santa María Virgen, escucha nuestra oración y haz fecunda la acción santificadora de la Iglesia, para que todos los hombres, una vez alcanzado el perdón de sus pecados, sean regenerados en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final


 

Tema del cuarto día: la Oración

Si la conversión es el mensaje más importante, la oración es el más persistente de María. Prácticamente, en todos sus mensajes, llama a la oración. Cuando comenzaron las apariciones, recomendó: «Rezad todos los días el Credo, siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias en honor de las cinco llagas de Jesús, por las intenciones del Papa y para pedir el Espíritu Santo». Después pidió rezar diariamente una parte del Rosario; y con motivo de la Vigilia de su Asunción a los Cielos, el 14 de agosto de 1984, las tres partes todos los días. Más adelante, invitó a las familias a orar una media hora antes de iniciar las labores y media hora, como acción de gracias al finalizar el trabajo del día. También recomendó la Adoración a Jesús Sacramentado, el Vía Crucis y la Veneración a la Cruz. Para pedir después, que durante la jornada cotidiana, se llenarán hasta los espacios más pequeños con jaculatorias. Después en el año 2000 pidió formar grupos de oración, y dijo: «¡Queridos hijos: que la oración sea la vida!» La oración, por consiguiente, es la vida del cristiano. A través de sus mensajes la Virgen desarrolla una auténtica pedagogía de la oración cristiana. No con formas o expresiones novedosas, sino adaptándose a las ya conocidas y avaladas por el Magisterio de la Iglesia.

La oración no debe ser jamás una actividad paralela a las demás, sino la vida misma del creyente. La Virgen ha superado la antigua oposición y dialéctica entre contemplación y acción. Nos hace descubrir con sus mensajes que el hombre está llamado a hacerse oración y la oración hombre. Ella espera que los fieles en el tiempo presente y con sus agitados ritmos de vida, retomen la vida de oración continua. A la pregunta del por qué pide tantas oraciones, responde:

«Mirad a vuestro alrededor y daos cuenta cuán grande es el pecado que domina en el mundo. Por tanto, orad para que triunfe Jesús» Mensaje de la Virgen 13-9-84.

Otro aspecto de la vida de oración que la Virgen desea suscitar en sus hijos, es que ésta se debe desarrollar «con el corazón.» Se trata, sobre todo, de asociar siempre, -evitando las distracciones- la mente y los sentidos a la oración interior del amor; en serenidad, paz y afecto. La oración con el corazón es uno de los aspectos relevantes de la espiritualidad de Medjugorje: «oración necesaria para los tiempos que se viven -dice María- y para adquirir la auténtica conversión.» En uno de sus mensajes dijo:

«¡Queridos hijos!: También hoy os invito o todos a la oración. Sabed, queridos hijitos, que Dios concede gracias especiales en la oración; por lo tanto, buscad y orad, para que podáis comprender todo lo que os ofrezco aquí. Yo os invito, queridos hijos, a la oración con el corazón; sabed que sin la oración no podéis comprender todo lo que Dios programa a través de vosotros. Por lo tanto, orad. Deseo que a través de cada uno se realicen los designios de Dios. Que pueda crecer y madurar cuanto Dios os ha otorgado en el corazón. Por lo tanto, orad para que la bendición de Dios os pueda proteger de todo el mal que os amenaza. Yo os bendigo, queridos hijos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»  Mensaje de la Virgen 25-4-87.

Preces.

Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.

• Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.
• Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.
• Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.
• Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.
• Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuelas de amor y de aprecio a la vida frente a quienes quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.
• Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al Reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón por medio de la oración. Roguemos al Señor.

Oración

Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 Oración Final

 

Tema del quinto día: el Ayuno

Desde el tercer día de las apariciones la «Gospa» mencionó que era necesario ayunar para obtener la paz. Cuando le preguntaron, «¿cómo debía hacerse?» respondió: «El mejor ayuno es el ayuno a pan y agua». Y en la vigilia de su Asunción el 14 de agosto de 1984, pidió que se hiciera dos veces por semana; los miércoles y los viernes. No para que de los dos días se eligiera uno, sino para que de los siete días de la semana se eligieran siempre los miércoles y los viernes para ayunar. ¿Por qué los miércoles y los viernes?

La respuesta es simple: Porque originalmente eran los días de ayuno de la Iglesia. Los primeros cristianos sustituyeron los días habituales de ayuno de los judíos (lunes y jueves) por el de los miércoles y los viernes. Así consta en la «Doctrina de los Doce Apóstoles». Una especie de catecismo de los Padres Apostólicos redactado en Siria a finales del siglo II. El primer día de ayuno se hacía por la conversión de los pecadores porque ese día la iglesia recordaba la traición de Judas.

El segundo, en unión al sacrificio de Cristo en la cruz. Es un error pensar que dos días de ayuno a la semana es demasiado, o bien, pueden afectar la salud corporal. De ser así, habría que concluir que: «la Virgen viene a enfermarnos». Y en realidad es lo contrario. Hoy es sabido que muchas enfermedades aparecen por desórdenes alimenticios. Cuando una persona visita un naturista, por lo general, le recomienda ayunar y nadie le rebate. Cuando muchos suben de peso y tienen problemas de salud comienzan a practicar ejercicios. La Virgen, sin embargo, nos invita a ayunar dos veces por semana a pan y agua, y muchos piensan que se ha equivocado. O bien, que no es necesario para su vida espiritual.

La Virgen ha dicho que:
«Con el ayuno y las oraciones se pueden detener las guerras y hasta suspender las leyes de la naturaleza. La caridad no puede sustituir el ayuno. Aquellos que no pueden ayunar pueden ofrecer la oración, la caridad y una Confesión. Todos, sin embargo, excepto los enfermos, deben ayunar.» Mensaje de la Virgen 21-7-81.

«El ayuno que muchos hacen comiendo pescado, en lugar de carne, no es ayuno, sino abstinencia. El verdadero ayuno consiste en renunciar a todos los pecados. Pero es necesario al renunciarlos, hacer participar también al cuerpo.» Mensaje de la Virgen 12-81.

«El ayuno ha sido olvidado en el último cuarto de siglo en el seno de la Iglesia Católica» Mensaje de la Virgen 5-84.

Es preciso recordar, que cuando la Virgen pide ayunar, no está pidiendo pasar hambre, sino sustituir las tres comidas habituales por sólo pan y agua. Los entendidos aseguran, que si durante el día se come suficiente pan y se bebe suficiente agua, se pueden obtener hasta 1200 calorías necesarias para desempeñar las labores cotidianas. No es recomendable, por otro lado, acompañar el ayuno con otras bebidas (por ejemplo café, te, gaseosas) porque pueden afectar el estómago. Cabe destacar, además, que la jornada de ayuno que la Virgen recomienda, concluye con la primera comida del día siguiente. En el idioma español, la raíz etimológica de «desayuno» significa, precisamente, terminar el ayuno (des- ayuno); comer después del ayuno.

El ayuno del cuerpo libera al hombre de las pasiones, de los miedos, de las inseguridades, etc., para proveer al espíritu de alegría, paz y amor. La Madre de Dios recuerda, además, que, «para poder orar con el corazón es necesario ayunar». Quien ayuna con frecuencia tendrá menos problemas con las distracciones en la oración y estará más abierto a la voluntad de Dios.
El ayuno por consiguiente, es uno de los principales mensajes de la «Gospa», y quizás el más práctico por haberse descuidado en la Iglesia. De sus mensajes leemos:

«¡Queridos hijos!: También hoy os invito a orar y ayunar por la paz. Como ya os he dicho, os repito también ahora: «Hijos míos, sólo con la oración y el ayuno también las guerras pueden ser detenidas».
La paz es un don precioso de Dios. Buscad, orad y la recibiréis. Hablad de la paz y llevad la paz en vuestros corazones. Cuidadla como una flor que necesita agua, ternura y luz. Sed vosotros quienes llevéis la paz a los demás. Yo estoy con vosotros e intercedo por todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-2-03

Preces.

Unidos todos fraternalmente, como hijos de un mismo Padre, Dios, y de una misma Madre, María, elevemos nuestras súplicas para que sean escuchadas por intercesión de la que es Madre de Dios y Madre nuestra:

• Por la santa Iglesia de Dios: para que, en su compromiso de anunciar el Evangelio, anuncie también que María es Madre de Dios. Roguemos al Señor.
• Por todos los hijos de la Iglesia: para que todos nos sintamos hijos de María y recurramos a Ella en todas las situaciones de nuestra vida como Madre tierna y cariñosa. Roguemos al Señor.
• Por todos los que sufren desamparo en sus cuerpos o en sus almas: para que sientan el consuelo y la protección de María. Roguemos al Señor.
• Por todos los que nos encontramos aquí reunidos: para que sintamos con dicha y entusiasmo la maternidad de María sobre nosotros. Roguemos al Señor.

Oración

Te pedimos, Señor, que escuches la oración de tu pueblo, a quien has entregado a tu Hijo Jesús a través de María, Madre de Cristo y Madre nuestra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

 

Tema del sexto día: La Biblia

La Virgen propone a las familias que tengan en su hogar, un espacio reservado a la oración, denominado, en la tradición cristiana: “altar familiar.” En el centro del mismo, un Crucifijo y delante de él, la Biblia abierta, a fin de estimular a todos a la lectura y la meditación. También puede incluir la imagen de la Virgen, agua bendita y el Santo Rosario.

El altar familiar es un lugar privilegiado para el encuentro de oración diario o semanal. En él se reza el Rosario y se medita la Sagrada Escritura de acuerdo al calendario litúrgico. La Virgen hablando de la importancia de la meditación diaria de la Palabra de Dios dijo:

«¡Queridos hijos!: Os revelo un secreto espiritual: si queréis estar más fuertes contra el mal, haceos una conciencia activa. Para esto, orad mucho por la mañana y leed un texto del Evangelio. Grabad la Palabra divina en vuestro corazón y vividla durante la jornada, sobre todo en las pruebas, y en la noche estaréis más fuertes». Mensaje de la Virgen 3-8-84

La Madre de Dios espera también, que los padres enseñen a sus hijos a leer y meditar la Biblia. Que oren con ellos y les den buenos consejos. Advierte, además, que:

«la televisión es un peligro moral para las familias»: Por culpa de la televisión, muchos ya no saben orar. Sería muy bueno renunciar a la televisión, porque después de haber visto los programas están distraídos y no logran entrar en oración. Podéis renunciar al alcohol, al cigarrillo y a otros placeres. Cada uno de vosotros sabe a qué puede renunciar. Mensaje de la Virgen 8-12-81

Cuando le abrimos el corazón a María es fácil renunciar a los placeres y encontrar el tiempo para orar en familia. También el Papa ha dicho: «La familia que reza unida, permanece unida”. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios. Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima». RVM 41

La Biblia y el Rosario, pues, son medios apropiados para que la familia cristiana recupere su vocación al amor y esté más abierta a la voluntad de Dios. Ya Jesús había indicado: «Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó porque estaba cimentada sobre roca.» Mt 7,24-26. La Virgen en Medjugorje recuerda que la Palabra de Dios y la oración son «roca» del hogar. En un mensaje dijo:

«¡Queridos hijos!: Escuchad: Yo deseo hablaos e invitaos a tener más fe y confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios. Por eso, nuevamente os llamo a todos a llevar la Palabra de Dios en el corazón y en vuestros pensamientos. Hijos míos: Poned la Biblia en un lugar visible en vuestras familias; leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos se encaminarán por el ateísmo.
Reflexionad y orad; entonces Dios nacerá en vuestros corazones y vuestros corazones estarán alegres. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-8-96

Preces.

Dios ha querido que la Madre de su Hijo fuese Santísima, llena de gracia y de bendición. Oremos para que haga partícipe a la Iglesia y a la humanidad de esta misma riqueza.

  • Por la Iglesia peregrina en el mundo: para que medite, como María, la Palabra de Dios y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos al Señor.
  • Por los discípulos del Señor: para que aprendan a valorar la pobreza y la riqueza con la sabiduría del «Magníficat». Roguemos al Señor.
  • Por los cristianos que viven en la incertidumbre para que, a ejemplo de la Virgen María, se fíen totalmente del Señor. Roguemos al Señor.
  • Por los que de manera particular están viviendo el misterio del dolor: para que, en comunión con la Virgen María, saquen consuelo y esperanza de las fuentes del Salvador. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros: para que, como María, la mujer fuerte, seamos adultos en la fe y cooperemos al misterio de la redención. Roguemos al Señor.

Oración

Dios de la salvación, que en María has escuchado las expectativas y súplicas de la humanidad; haz que esta generación nuestra, libre de toda forma de orgullo y violencia, construya con la fuerza de tu Espíritu la nueva civilización del amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final

 

Tema del día séptimo: La Confesión

La Confesión es otro de los mensajes principales de La Virgen. Ella ha dicho que los fieles deben acudir a la Santa Confesión cada mes, y siempre que se tenga conciencia de haber pecado gravemente. También ha dicho:

«No os confeséis por rutina para continuar siendo los mismos. No, así no está bien. La Confesión debe daos un nuevo impulso a vuestra vida de fe. Debe estimulaos y acercaos a Jesús. Si para vosotros la Confesión no significa nada, en verdad, difícilmente os convertiréis.» Mensaje de la Virgen 7-11-83

«La Confesión mensual será remedio eficaz para la Iglesia de Occidente. Porciones enteras de la Iglesia podrán sanarse si los fieles se confiesan una vez al mes» Mensaje de la Virgen 12-83
«Cuando acudáis a confesaos, no os preparéis cinco minutos antes, sino durante toda la jornada; aprovechad el momento de la Confesión para pedir del sacerdote un consejo práctico para vuestra vida espiritual.»

El 2 de agosto de 1981, los videntes narran la siguiente anécdota que nos hará reconocer cuán grave es el pecado ante Dios y la necesidad que todos tenemos de confesarnos frecuentemente:
La Virgen se le apareció a la vidente María Pavlovic en su habitación y le dijo: «Id todos juntos a la llanura de Gumno, pues, se está llevando a cabo una gran batalla, una batalla entre mi Hijo y Satanás; la puesta en juego son las almas.» Ese día, siguieron a los videntes unas cuarenta personas a la llanura indicada, unos 200 metros de la casa de Vicka. Antes de que la Virgen apareciera, algunos fieles dijeron a los videntes: «ya que no podemos verla, preguntadle si la podemos tocar.” Cuando la Virgen apareció le remitieron la inquietud y contestó»: «Siempre hay incrédulos. Decidles que me pueden tocar.» Entonces, los muchachos alargaron la mano de cada uno de ellos, hacia el sitio donde veían suspendida la aparición. Cuando ésta terminó la mayoría afirmó: «haber sentido algo extraño al tocar los vestidos de la Virgen». Unos, una especie de corriente, otros, un calor o algo parecido a una tela de vestir.

Los videntes se retiraron mientras María Pavlovic permanecía llorando sentada en una piedra. Cuando le preguntaron: «¿por qué llora?» Respondió: “Porque vosotros habéis manchado el vestido de la Virgen. Mientras poníais las manos sobre sus vestidos, vimos aparecer unas manchas negras. Le preguntamos «¿por qué aparecen esas manchas?» y nos dijo: «Porque me habéis tocado en pecado. Decidles que se confiesen.»

Entonces, todos se fueron a confesar. Algunos llevaban muchos años sin hacerlo. Para la Virgen, era obvio, más importante que tocarla a Ella era la Confesión. La batalla en curso que se libraba era que el demonio hacía ver a muchos que no era necesario confesarse. Sin embargo, Cristo venció valiéndose de la curiosidad humana a través de María.

Recordemos que la Confesión es el sacramento más importante después del Bautismo, el único que anticipa, en cierta manera, el juicio a que será sometido el fiel al fin de su vida terrena. Menciona el Catecismo de la Iglesia Católica: «Porque es ahora, en esta vida, cuando nos es ofrecida la elección entre la vida y la muerte, y sólo por el camino de la conversión podemos entrar en el Reino del que el pecado grave nos aparta» CIC 1470.

La Virgen dice:
«¡Queridos hijos!: Os invito a abrir la puerta de vuestro corazón a Jesús, como una flor se abre al sol. Jesús desea colmar vuestros corazones de paz y de alegría. No podréis, hijos míos, realizar la paz si no estáis en paz con Jesús. Por eso, os invito a la Confesión, para que Jesús sea vuestra verdad y vuestra paz. Por lo tanto, hijos míos, orad para tener la fuerza de realizar lo que os digo. Yo estoy con vosotros y os amo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-1-95

Preces.

Oremos, hermanos, al Señor, que ha querido ensalzar a la Virgen María por encima de los coros de los ángeles y de los santos, y pidámosle que escuche nuestra oración:

  • Para que los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa María, Madre de Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador. Roguemos al Señor.
  • Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en generación, y todos los pueblos feliciten a Aquella en la cual Dios ha hecho obras grandes. Roguemos al Señor.
  • Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y auxilie a Israel, como lo había prometido a los antiguos padres. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, el rey que ha coronado a María Reina de la Paz, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda, como a María, la posesión del reino preparado desde la creación del mundo. Roguemos al Señor. (Sal, 85).

Oración

Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de María, participemos un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

 

Tema del octavo día: La Eucaristía

La Eucaristía siempre ha sido el centro de la espiritualidad en Medjugorje. La Virgen desde el inicio introdujo a los videntes y a la parroquia en una profunda espiritualidad eucarística. Hasta el punto, que su aparición diaria ocurre, precisamente, veinte minutos antes de la gran concelebración eucarística; con todos los sacerdotes y peregrinos que llegan al Santuario. De esta manera, la aparición de la «Gospa» viene a ser una preparación para un encuentro más significativo de los fieles: el de la presencia de Jesús en el Altar. En Medjugorje todos entienden que la Eucaristía es lo primero.

La misma Virgen recomienda que «es mejor para los fieles permanecer en la iglesia preparándose para la Eucaristía, que estar con los videntes en el momento de la aparición». Y a ellos les ha enseñado que «comulgar vale más que ser vidente». También les ha dicho que: «Si tienen que escoger entre ir a Misa y encontrarse conmigo en la aparición prefieran la Eucaristía porque en ella está presente mi Hijo y en la aparición estoy yo».

La Madre de Dios también se lamenta porque muchos católicos no entienden lo que es la Eucaristía. Un día apareció llorando, y al preguntarle: «por qué lo hacía» respondió: «Porque muchos no saben el valor que tiene la Eucaristía». Fue entonces cuando pidió que antes de participar en Misa los fieles se prepararan, al menos, con 15 minutos de oración y al finalizar hicieran otro tanto «para agradecer a Dios por los múltiples beneficios recibidos».

Por tal razón en Medjugorje, antes de iniciar cada día la Misa vespertina, se rezan 10 misterios del Rosario y al concluir el Credo, siete Padrenuestros, siete Avemarías y siete Glorias; para dar paso después a la tercera parte del Rosario. La Virgen ha mencionado, además, que «el momento más solemne de la Eucaristía y donde más gracias se pueden recibir, es durante la Consagración».

Y en relación al culto de la Eucaristía fuera de Misa la «Gospa» recomienda: «Que se Adore sin interrupción el Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en Adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares». Es incomprensible, pues, el mensaje de Medjugorje sin la referencia explícita a la Eucaristía. La Virgen pide a los fieles «de ser posible asistir a Misa todos los días». Y ha dicho «que la Eucaristía es la mejor y más completa de todas las oraciones».

El 25 de abril de 1988 dio el siguiente mensaje que nos enseñará a valorar el gran tesoro que tenemos los católicos en nuestras iglesias:

«¡Queridos hijos!: Dios desea haceros santos y por eso a través de mí os invita al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para vosotros la vida! Trabajad para comprender que la iglesia es la casa de Dios; el lugar donde yo os reúno y deseo mostraos el camino que os conduce a Dios. ¡Venid y orad! No estéis fijándoos en los demás y no los critiquéis. Que vuestra vida sea, por el contrario, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas, porque Dios que se hizo hombre permanece en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, creed y orad, para que el Padre os acreciente la fe, y luego, pedid lo más conveniente. Yo estoy con vosotros y me alegro por vuestra conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-4-88

Preces.

Celebrando la memoria de la que es bienaventurada por todas las generaciones, presentemos nuestras voces suplicantes al Padre, que la llenó de gracia.

  • Por la Iglesia: para que, a ejemplo de María, acoja con fe la Palabra de Dios, la proclame con fuerza y la distribuya a todos los fieles como pan de vida. Roguemos al Señor.
  • Por todas las almas consagradas: para que, a ejemplo de María, presenten cada día a Dios Padre las necesidades de todos los hombres e intercedan por la salvación del mundo. Roguemos al Señor.
  • Por los hombres de buena voluntad: para que la honestidad y la bondad de sus vidas sean semilla de esperanza en Cristo salvador. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos y por todos los que sufren: para que, unidos a Cristo y a María, ofrezcan sus dolores por la reconciliación de todos los hombres. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad, reunida para celebrar el culto divino: para que aprenda de María a amar la Eucaristía y hacer de la propia vida una ofrenda agradable a Dios y del culto un compromiso de vida. Roguemos al Señor.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que acogiste complacido la disponibilidad de la Virgen María para ser Madre de tu Hijo, ayúdanos a ser como Ella, creyente y modelo del culto divino, en todos los momentos de nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

 

Tema del noveno día: María Reina de los profetas

El día que la Virgen escogió para aparecer en Medjugorje por primera vez, fue el día de la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista, el más grande de los profetas. Tal día conmemoramos el alumbramiento de santa Isabel, pariente cercana de la Madre de Dios. Y María, como la tradición indica, asistió a la venida al mundo del Precursor (Cf. Lc 1,56). Entonces, la Solemnidad del nacimiento de Juan el Bautista tiene, además, una clara dimensión mariana. María es la Reina de los Profetas y Ella nos invita ahora a construir la paz en el día del nacimiento del más grande de los profetas; a quien Ella asistió en su nacimiento.

La paz que la Virgen espera que construyamos, no tiene nada que ver con negociaciones políticas sino con la conversión, la oración y el ayuno. La Reina de los Profetas, como Precursora, hoy nos muestra el camino seguro para la reconciliación, la armonía y la paz entre los hombres.

La Virgen recuerda, que ha venido, «a invitarnos a alguna renuncia para que, con nuestra ayuda se cumpla todo lo que quiere realizar según los secretos que comenzó en Fátima.» (Cf. 25-8-9 1). Por tanto, las apariciones actuales de Medjugorje: son la continuidad y la conclusión de las de Fátima. Afirma, además, que «son las últimas apariciones suyas para la humanidad». Quizá por ello, son tan largas y continuas.

Como en Fátima, el mensaje de María en Medjugorje, construye la paz del mundo. La Virgen ha prometido: «que cuando se realicen los 10 secretos que les ha confiado a los videntes, la vida del mundo cambiará y la humanidad volverá a Dios». «Muchos – sostiene- se tirarán hasta de los cabellos y maldecirán los días que vivieron sin Dios». Sin embargo, cabe destacar, que, su presencia prolongada intenta anticipar en cierta manera, el Triunfo final de su Corazón Inmaculado. Por tal razón, continúa invitándonos a la conversión, a fin de conquistar para Dios cuántos más corazones sea posible.
El mensaje, más relevante, por tanto, no es otro que: la presencia prolongada de Nuestra Señora. Si acogemos de corazón su invitación, podremos esperar para el futuro «un jardín». De lo contrario, como advertiría Juan Pablo II, en el acto de Consagración a María del Nuevo Milenio, en el año del Gran Jubileo: «la humanidad podrá perecer en un cúmulo de escombros.» Por eso, a María, aurora de la Salvación, confiemos nuestro camino en el nuevo milenio, para que bajo su guía todos los hombres descubran a Cristo, Luz del mundo y único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos».

Ella nos dice:
«¡Queridos hijos!: Hoy os invito a que os hagáis misioneros de los mensajes que os doy aquí, a través de este lugar tan querido por mí. Dios me ha permitido permanecer de esta manera durante tanto tiempo con vosotros. Y por eso hijos míos, os invito a vivir con amor los mensajes que os doy y a transmitirlos en todo el mundo; para que así un río de amor fluya entre la gente llena de odio y sin paz. Os invito, hijos míos, a que sean paz donde no hay paz, y luz donde hay tinieblas; de manera que cada corazón acepte la luz y el camino de la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-2-95

Preces.

Oremos, hermanos, al que hizo obras grandes en María, y pidámosle que haga también proezas con su brazo realizando nuestras peticiones:

  • Para que el Señor que quiso que la perfección de la Iglesia se prefigurara y culminara en la Madre de su Hijo, conceda a todos los fieles ser reflejo de la santidad que brilla en María. Roguemos al Señor.
  • Para que el Todopoderoso, que en su reino ha colmado a María de felicidad, ponga sus ojos en la familia humana y le conceda la esperanza de aquella vida eternamente feliz por la que, aun sin saberlo, suspiran todos los hombres. Roguemos al Señor.
  • Para que el Padre del cielo, que dispuso que en la realeza de María se anunciara en la Iglesia un signo seguro de la felicidad de los bienaventurados, se compadezca de quienes lloran y miran este mundo únicamente como un valle de lágrimas. Roguemos al Señor.
  • Para que el Rey de la gloria, que hizo de María la Virgen fidelísima, otorgue a los que hoy recordamos a la Madre de su Hijo ser plenamente fieles a la vocación a la que hemos sido llamados. Roguemos al Señor.

Oración

Por la gloria de tu nombre y por la intercesión de Santa María Reina de todos los Santos, compadécete, Señor, de nosotros y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

Oración final

El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Fuente: Centro Medjugorje Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Novena al Sagrado Corazón de Jesús

Novena al Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús

Oración Preparatoria

Ven, Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con Él, por la Redención del mundo. ¡Señor mío y Dios mío Jesucristo!, por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu Reino. Te pido en especial por el Papa y sus intenciones, por nuestro Obispo y sus intenciones y por nuestros Párrocos y sus intenciones.

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DIA PRIMERO

DIVINO CORAZÓN DE JESÚS.

“He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres”. Jesús mismo nos da su Corazón. Nos lo ha dado todo. Pero permanezco insensible a sus dones. Me olvido de su amor y busco lo que en el fondo no me llena.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos con esta novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de tu Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que quieres vivir y habitar permanentemente dentro de nosotros, porque tú nos comprendes, conoces nuestra fragilidad, conoces nuestros más íntimos deseos de adorar, corresponder y reparar, y de amar a nuestro prójimo. Tú sabes qué difícil esto resulta a veces. Tú conoces tantos corazones secos y arrugados porque se han cerrado al amor gratuito del Padre, porque han hecho una fe al margen de la que Tú, a través de la Iglesia, nos has donado. Jesús, tan divino porque tu costado traspasado sigue día a día, hora a hora, segundo a segundo derramando el agua para purificarnos y la Sangre para salvarnos.

¡Dulzura del Corazón de Jesús! ¡Penetra nuestro corazón!

Ablándanos para que creamos en Tu presencia, dulcifícanos para acoger tus inspiraciones en estos días de novena y toda nuestra vida, para acoger por igual a cada hermano, penétranos de tu amor, ternura y dulzura para querer amar y reparar Tú Corazón por tantas ofensas, ingratitudes, omisiones e indiferencias hacia Ti y Tu Iglesia.

 Oración Final
 

SEGUNDO DIA

DIOS ME AMA.

Jesucristo nos muestra al Padre para que le conozcamos y sepamos que es todo amor. Nuestro Dios es Misericordioso. ¿Cómo correspondo a tanto amor? ¿Amo a Dios con todo el corazón, con todo el ser y entendimiento? Aunque me olvide de Dios, Él no se olvidará nunca de mí.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este segundo día de la novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano porque tuviste una Madre como nosotros, tan divino porque has hecho a María, Madre de Dios y Madre nuestra.

Humildad del Corazón de Jesús ¡Anonada mi corazón!

La manera de La Virgen es hacer silencio y escuchar, la manera tuya en los albores de la Pasión fue silenciar ante el insensato Herodes, y sentenciar ante Pilatos: “Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací́, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad”. (Jn 18, 36-37). A nuestro orgullo y amor propio les da miedo anonadarse, silenciarse, humillarse. En la familia, en el trabajo, con los amigos o enemigos, si los tuviéramos. Tú desde la Eucaristía silencias y ahí́ estás anonadado, pero… ¡cómo nos hablas! Ayúdanos a ser humildes ante Ti, ante los demás, ante nosotros mismos y así́ ofrécenos al Padre para reparar, agradarte y amar en verdad.

 Oración Final

 

TERCER DIA

CONFIANZA EN EL CORAZÓN DE CRISTO.

La fe es la ayuda de nuestra vida. Tan necesaria como el aire y la comida. A veces no la rezamos, nos avergonzamos de ser creyentes, la separamos de nuestra vida y se debilita. Cristo lo arriesgó todo por nosotros ¿Y yo qué estoy dispuesto a ofrecer? Jesús pide tu fe para obrar en ti.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este tercer día de la novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que nos enseñaste que no viniste a ser servido, sino a servir (Mt 20,28), tan divino que como Sumo y Eterno sacerdote no dejas de servirnos en nuestras muchas y pobres necesidades. Siempre estás con nosotros, en el Papa, en tus pastores,sacerdotes, en cada uno de nosotros miembros de tu Cuerpo Místico.

Reino del Corazón de Jesús ¡Establécete en mi corazón!

Tú nos dices que aquel que no cumpla lo más pequeño de la Ley del amor que nos enseñaste, será́ el más pequeño en el Reino de los cielos.
Tú mismo, Jesús, vivo, presente y resucitado eres aquí́ y ahora el Reino de los cielos. “Será el más pequeño”… pero no echado, ni desechado. Porque Tú eres así́ de magnánimo, incapaz de contradecirte a Ti mismo, Dios de amor y verdad. Y también nos dijiste que el que viviera y cumpliera con amor la Ley de plenitud que nos trajiste, ¡ese será́ grande en el Reino de los cielos! Esto te pedimos, ser grandes en el Reino de Tú Corazón, sabiéndonos niños y pequeños ante Ti Ayúdanos a crecer en nuestra vida interior, tu misma vida en nosotros; ayúdanos a tomarnos en serio la vida espiritual, a vivir y necesitar de Ti en tus sacramentos, a perseverar día a día en nuestra vida de piedad, sólo así́ Jesús, Tu Reino se establecerá́ en nuestros corazones.

 Oración Final


 

CUARTO DÍA (lunes)

LA ORACIÓN.

Los apóstoles pidieron al Señor que les enseñará a rezar. Rezar es mantener fresca la relación con Dios. ¿Cuándo rezo? ¿Cómo es mi comunicación con Él? Apartarse de la oración es apartarse de Dios y escuchar otras voces. Sólo Dios habla desde el corazón al corazón, ahí́ es donde se hace entender y nos impulsa a actuar desde él.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este cuarto día de la novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que, aun viendo la huella del Padre en cada criatura, viviste rodeado del pecado y de la obstinación del mal. Tan divino que nos enseñaste a no juzgar, a ser compasivos y misericordiosos, a que nunca hay ‘nuncas’ Contigo, ni con el Padre. En Ti, siempre hay ‘siempres’, siempres para levantarnos, siempres para buscar tu perdón, siempres para ser prontos a perdonar, siempres para pedir perdón, siempres para disculpar, siempres para callar la critica, siempres para nunca hablar mal de nuestros hermanos. Nosotros, como Tú, también vivimos rodeados del pecado de una sociedad mortecina, triste, dividida y sin referente de eternidad. Del pecado de una Iglesia que es Madre y Maestra, pero también pecadora en muchas partes de Su Cuerpo. Te pedimos que aun en medio de la verdad del mal, nos eleves la mirada para saber mirar desde la tuya.

Hermosura del Corazón de Jesús ¡Cautiva mi corazón!

Cautiva nuestros corazones, no para mirar a otro lado, sino para saber descubrir la inmensidad de la belleza escondida en nuestra Fe, en nuestra Iglesia, en cada persona, en nosotros mismos. Cautívanos, Tú que eres el más hermoso de los hombres, cautívanos desde la fealdad aparente de tu cruz, como desde la eternidad aun velada a nuestros sentidos, pero no a nuestras almas.

 Oración Final

 

QUINTO DÍA (Martes)

LA VIDA, UN REGALO PARA AMAR.

El Corazón de Jesús nos habla del amor a Dios y a los hermanos. No basta con no odiar, no hacer el mal, no ser egoísta. Cristo nos pide hacer el bien, servir, amar, construir. Mi vida ¿se contenta con no hacer el mal o busca hacer el bien? El Corazón de Jesús anima, consuela, da esperanza, fortalece, perdona, ofrece,…

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este quinto día de novena a las puertas de Tú Sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que te quedaste tres días en el templo sin avisar a tus padres, “porque estabas en las cosas de Tu Padre”. Tan divino, porque de esa forma misteriosa abriste aun más los ojos de la Fe a José́ y a María, ellos, al asomarse a Tu Templo y encontrarte allí́ y, escucharte… Se les debió́ abrir los ojos y oídos interiores para ver y
descubrir ¡A la Trinidad misma! Quizá́ por eso: “María meditaba y guardaba todo en su corazón”. Tu Corazón, ya desde Niño nos enseña la obediencia interior, esa que va más allá́ del propio estado de vida; esa obediencia dócil, discreta y humilde que busca solamente agradar al Padre, -“Porque tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará”-. Esa obediencia positiva que nace por amor, para amar y desde el amor. La obediencia sujeta y sometida llanamente al depósito de la Fe recibida. La obediencia que Tú nos muestras es muy amable a los ojos de Dios, quizá́ incomprensible a los ojos humanos.
La obediencia del detalle; la obediencia del corazón paciente; la obediencia del corazón que no busca imponerse; la obediencia del corazón abierto a otras posibilidades y perspectivas. La obediencia del
corazón reparador, sensible a tus dolores y a nuestro pecado. La obediencia que escucha a Tú Corazón y a su conciencia. Porque Dios, Tú Padre, Nuestro Padre, siempre renueva y nos regenera con su novedad inspiradora.

De las Invocaciones al Corazón de Jesús:

Obediencia del Corazón de Jesús ¡Somete mi corazón! Ayúdanos como a María a sumirnos en Tú Corazón y desear abandonarnos a tus designios tan personales sobre cada uno: Amar a Jesús como María, Dios en Ella y Ella en Dios, Sin más seña de identidad que su fe. Sin más norma ni ley que el amor. La norma sin amor… mera tradición. La Madre de Dios entre los hombres paseaba, Nadie… de Ella se admiraba. Solo Dios, solo Dios.

 Oración Final
 

 

DIA SEXTO (Miércoles)

HUMILDES Y SENCILLOS DE CORAZÓN.

Jesús valoró la humildad y sencillez. Ser y vivir desde la humildad es el fundamento de todas las virtudes. El ejemplo lo tenemos en la Virgen María, Dios se fijó en la humildad de su sierva y ella le dejó actuar. Es entonces cuando Dios hace obras grandes a través nuestro.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este sexto día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que nos enseñas el Reino de los cielos en parábolas, con el lenguaje de la creación, echando mano del día a día, de la realidad de quienes te escuchaban. Tan divino que tus palabras engendran vida, y vida eterna. Elevas a los incultos e ignorantes llenos de sencillo espíritu y muestras su ignorancia a los eruditos sin espíritu.

Sabiduría del Corazón de Jesús ¡Conduce mi corazón!

Tu sabiduría es la escuela de la cruz, la que mana de tu Costado abierto, condúcenos ahí́, enséñanos a contemplar y escuchar la verdadera sabiduría, esa que minimiza y ridiculiza nuestras más íntimas pasiones contrarias al espíritu de Dios; esa sabiduría que nos amansa, llena de gozo y conforma plenamente a Tu Voluntad.
La sabiduría del que, perdiendo en lo humano, lo gana todo. La sabiduría del corazón que relativiza lo inmediato y antepone la vida interior al mundo exterior.
La sabiduría del corazón apóstol que se abandona en la aparente pasividad aguardando tu iniciativa y se presta a sembrar para que sólo Tú coseches y salves a las almas para llevarlas al cielo, a Tú cielo. La sabiduría del corazón que busca que prevalezca el ser en Dios, antes que el hacer ante los hombres.

 Oración Final

 

DIA SÉPTIMO (Jueves)

EL CORAZÓN DE JESÚS EN TU CORAZÓN.

Dios penetra lo más profundo de nuestro ser y nos conoce mejor que nosotros mismos. Ante Él no cabe la mentira o el engaño. Vivir desde la verdad contagia y crea amistad, confianza, seguridad. Vivir la vida con autenticidad construye el Reino del Corazón de Cristo y nos hace portadores de su luz y verdad.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este séptimo día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que al ver el cortejo fúnebre del hijo de la viuda de Naim, te conmoviste, sentiste compasión y así́ te mostraste. Tan divino que sólo Tú podías realizar el milagro de resucitarle. Nadie como tú comprende nuestra incapacidad, el espíritu mundano, heredero del Maligno, cuántas veces nos seduce con prejuicios hacia el prójimo, nos procura “mentes selectivas”, bien inclinadas hacia quienes amamos, indiferentes hacia quienes desconocemos, obstinadas hacia quienes pensamos que no te aman bien, o ni nos consideran a nosotros. Tú eres “la” Misericordia, sólo tú puedes transformarnos, poseernos, contagiarnos de sentimientos y obras dignas del Padre: “Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi suplica.” (Sal, 85).

Misericordia del Corazón de Jesús ¡Perdona mi corazón!

Perdónanos cuando nos mostramos inmisericordes, tu misericordia no conoces límites, más aun comienza donde acaba el límite del mal. Ayúdanos a no temer mostrarte un corazón contrito y humillado, porque tú no lo desprecias. Enséñanos el camino de la misericordia redentora y no permitas que nos salgamos de esa senda, sólo así́ podremos ser instrumentos dóciles en tus manos, sólo así́ repararemos tu Corazón dolido y mostraremos la alegría de Tú rostro a quienes aún no te conocen.

 Oración Final
 

 

OCTAVO DIA (viernes)

POR MARÍA AL CORAZÓN DE JESÚS.

Jesús nos da a su Madre. Por voluntad suya, María se convierte en madre de todos. Sus Gracias nos vienen a través de ella. ¿Cómo amo a la Madre de Jesús? ¿Recurro a ella y le rezo? Ella es ejemplo de seguimiento al Corazón de Jesús, ejemplo de discípula fiel hasta el final. La llena de Gracia para inundamos de las Gracias de su Hijo.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20, 3-8).

Nos asomamos este octavo día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que tus silencios siempre muestran la verdad. Aquella mirada silenciosa entre tu Madre y tú cuando exclamaste: “Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la guardan” (Lc 11, 27-28), porque sin duda, mirarías a Tú Madre aunque fuera de soslayo, no preocupado por Ella, pues ya sabías en Quien había puesto toda su confianza, ni Ella preocupada por las miradas ajenas, ya te conocía, no le importaba quedar en segundo plano. Tan divino que desde el silencio de la Eucaristía nos hablas y transformas.

Silencio del Corazón de Jesús ¡Habla a mi corazón!

Muchas veces silencias en nuestras almas tu divina presencia, así́ nos enseñas lo que dijiste a la Samaritana: “Dios es espíritu” y aquello de que “Dios busca adoradores en espíritu y en verdad” (Jn 4, 23-24). Enséñanos a escuchar a Tú Corazón, háblanos y conviértenos en adoradores humildes poniendo todo nuestro espíritu al servicio de Tú verdad. Fortalécenos pues tú mejor que nadie sabe cómo somos, cómo arrastramos las heridas del pecado original, cómo nos alejamos cuando atisbamos a algo o a alguien de espíritu elevado, no permitas que el demonio tire de nosotros hacia abajo, ennoblece nuestro corazón y háblanos, grítanos de esa forma suave que sólo Tú sabes para transformar nuestro corazón y hacerlo semejante al tuyo.

 Oración Final
 

 

DIA NOVENO (sábado)

EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

Una dulce palabra sale del sagrario: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Así́ habla el Corazón de Dios. Él quiere ser tu fuerza, tu consuelo, tu sentido.
Necesitamos alimentamos de Él y beber de la fuente que mana de su Corazón. Desea que vivamos cada día en el Corazón de Jesús. Espera tu respuesta.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este último día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que no dudaste en echar a los vendedores y farsantes de Tú templo, de la Casa de Tú Padre. Tan divino que sólo Tú puedes tolerar y perdonar tantos sacrilegios, infidelidades, mentiras, saqueos, manipulaciones de tus hijos y hermanos redimidos. En estos tiempos de zozobra para la humanidad, donde aun permanece la oscuridad del pecado en el seno de Tú Iglesia, donde la mediocridad, la acedia y la tibieza domina a tantos corazones buenos de católicos, pero fríos en su piedad y amor a Ti, muéstranos el verdadero celo de Tú Corazón. En estos tiempos donde el sentido de lo sagrado, la verdadera religiosidad la viven unas minorías, revélanos la ciencia del verdadero celo por el amor al Padre, por el ansia de eternidad y abominación del pecado.

Celo del Corazón de Jesús ¡Devora mi corazón!

Aquí́ nos tienes, que tú celo lleno de santidad, mansedumbre, coherencia, valentía y humildad nos devore. Destierra de nuestros espíritus la somnolencia e incredulidad ante el mensaje del Evangelio. Sacúdenos con tu amor y alegría llena de paz para entregarnos de veras a Ti y a Tú obra redentora. No sólo nos has redimido, en tu magnanimidad sin límites, nos has hecho poderosos en el orden de la Gracia, nos asocias a Tú intercesión constante, a la de tu Madre María. Concédenos la Fe para creer y renovarnos en las Promesas de tu Sagrado Corazón. Sacúdenos para ser sin complejos, devotos de tu Sagrado Corazón y extender la verdad de Tu Reinado.

 

 

Oración final

Al Padre eterno. ¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió́ por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deifico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

Hacer aquí́ la petición que se desea obtener con esta novena.

Petición

Sagrado Corazón de Jesús, tú conoces nuestras necesidades e intenciones. Nos has dicho: “pedid y se os dará́”, lo hago con fe sincera y te confió esta petición… Todo lo espero de tu infinita bondad si es para tu gloria y para nuestro bien. Amén

Tres Padrenuestros y Avemarías, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró́ el divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque.

Fuente: aciprensa
 

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Novena al Espíritu Santo

Novena al Espíritu Santo

Espíritu Santo

Acto de consagración al Espíritu Santo diario – Diario

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús.
Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador.
Amén.

Oración diaria por los Siete Dones del Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial.
1.- Ven, Espíritu Santo, por tu don Sabiduría, concédenos la gracia de apreciar y estimar los bienes del cielo y muéstranos los medios para alcanzarlos. Gloria
2.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Entendimiento, ilumina nuestras mentes respecto a los misterios de la salvación, para que podamos comprenderlos perfectamente y abrazarlos con fervor. Gloria
3.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Consejo, inclina nuestros corazones a actuar con rectitud y justicia para beneficio de nosotros mismos y de nuestros semejantes. Gloria
4.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia contra los enemigos de nuestra alma, para que podamos obtener la corona de la victoria. Gloria
5.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Ciencia, enséñanos a vivir entre las cosas terrenas para así no perder las eternas. Gloria
6.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Piedad, inspíranos a vivir sobria, justa, y piadosamente en esta vida, para alcanzar el cielo en la otra vida. Gloria.
7.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Temor de Dios, hiere nuestros cuerpos con tu temor para así trabajar por la salvación de nuestras almas. Gloria

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DIA PRIMERO (VIERNES)

¡Espíritu Santo! ¡Señor de Luz! ¡Danos, desde tu clara altura celestial, tu puro radiante esplendor!

El Espíritu Santo

Sólo una cosa es importante: la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una cosa hay que temer: el pecado. El pecado es el resultado de la ignorancia, debilidad e indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece la voluntad, e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurarnos la salvación debemos invocar al Divino Espíritu diariamente, porque “el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros” (Rom 8,26).

Oración

Omnipotente y eterno Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

SEGUNDO DIA (sábado 15)

Ven Padre de los pobres, ven tesoro que sostienes, ven luz de todo lo que vive

El don del Temor

El don del Santo Temor de Dios nos llena con un soberano respeto por Dios, y nos hace que a nada temamos más que a ofenderlo por el pecado. Es un temor que se eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sentimiento de reverencia y filial sumisión a nuestro Padre Celestial. Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos que podrían de algún modo separarnos de Dios. “Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan” (Ecl 2,17).

Oración

¡Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor, penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre, ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merecedor ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios en el mundo que no tiene fin. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final

 

TERCER DIA (domingo)

Tú de todos los consoladores el mejor, visitando el corazón turbado, da la gracia de la placentera paz.

El don de Piedad

El don de Piedad suscita en nuestros corazones una filial afección por Dios como nuestro amorosísimo Padre. Nos inspira, por amor a Él, a amar y respetar a las personas y cosas a Él consagradas, así como aquellos que están envestidos con su autoridad, su Santísima Madre y los Santos, la Iglesia y su cabeza visible, nuestros padres y superiores, nuestro país y sus gobernantes. Quien está lleno del don de Piedad no encuentra la práctica de la religión como deber pesado sino como deleitante servicio. Donde hay amor no hay trabajo.

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Piedad, toma posesión de mi corazón. Enciende dentro mío tal amor por Dios que encuentre satisfacción sólo en su servicio, y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final


 

CUARTO DÍA (lunes)

Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria.

El don de Fortaleza

Por el don de Fortaleza el alma se fortalece ante el miedo natural y soporta hasta el final el desempeño de una obligación. La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio de la tribulación aún de toda una vida. “El que persevere hasta el fin, ese se salvará”(Mt 24,13).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Fortaleza, alza mi alma en tiempo de turbación y adversidad, sostiene mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo confundido y me separe de Ti, Oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final

 

QUINTO DÍA (Martes)

¡Luz inmortal! ¡Divina Luz! ¡Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo ser!

El don del Conocimiento

El don del Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su verdadero valor en su relación con Dios. El conocimiento desenmascara la simulación de las creaturas, revela su vacuidad y hace notar sus verdaderos propósitos como instrumentos al servicio de Dios. Nos muestra el cuidado amoroso de Dios aún en la adversidad, y nos lleva a glorificarlo en cada circunstancia de la vida. Guiados por su luz damos prioridad a las cosas que deben tenerla y apreciamos la amistad de Dios por encima de todo. “El conocimiento es fuente de vida para aquel que lo posee” (Prov 16,22).

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme que pueda percibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra, que tenga idea de su vanidad y las use sólo para tu gloria y mi propia salvación, siempre por encima de ellas mirándote a Ti y tus premios eternos. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

 

DIA SEXTO (Miércoles)

Si tu apartas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo que es bueno se volverá enfermo.

El don del Entendimiento

El Entendimiento, como don del Santo Espíritu, nos ayuda a aferrar el significado de las verdades de nuestra santa religión. Por la fe las conocemos, pero por el entendimiento aprendemos a apreciarlas y a apetecerlas. Nos permite penetrar el profundo significado de las verdades reveladas y, a través de ellas, avivar la novedad de la vida. Nuestra fe deja de ser estéril e inactiva e inspira un modo de vida que da elocuente testimonio de la fe que hay en nosotros. Comenzamos a “caminar dignos de Dios en todas las cosas complaciendo y creciendo en el conocimiento de Dios”.

Oración

Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, e ilumina nuestras mentes, que podamos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y que por fin podamos merecer ver la eterna luz en la Luz, y en la luz de la gloria tener una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final

 

DIA SÉPTIMO (Jueves)

Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza. En nuestra aridez derrama tu rocío. Lava las manchas de la culpa.

El don de Consejo

El don de Consejo dota al alma de prudencia sobrenatural, permitiéndole juzgar con prontitud y correctamente qué debe hacer, especialmente en circunstancias difíciles. El Consejo aplica los principios dados por el Conocimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que confrontamos en el curso de nuestras diarias obligaciones en tanto padres, docentes, servidores públicos y ciudadanos cristianos. El Consejo es sentido común sobrenatural, un tesoro invalorable en el tema de la salvación. “Y por encima de todo esto, suplica al Altísimo para que enderece tu camino en la verdad” (Ecl 37,15).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón a aquello que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

 

OCTAVO DIA (viernes)

Dobla la voluntad y el corazón obstinado, funde lo que está helado, calienta lo que está frío. Guía los pasos que se han desviado!

El don de Sabiduría

Abarcando a todos los otros dones, como la caridad abraza a todas las otras virtudes, la Sabiduría es el más perfecto de los dones. De la Sabiduría está escrito: “todo lo bueno vino a mí con Ella, y riquezas innumerables me llegaron a través de sus manos”. Es el don de la Sabiduría el que fortalece nuestra fe, fortifica la esperanza, perfecciona la caridad y promueve la práctica de la virtud en el más alto grado. La Sabiduría ilumina la mente para discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra pierden su sabor, mientras la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de acuerdo a las palabras del Salvador: “Toma tu cruz y sígueme, porque mi yugo es dulce y mi carga ligera”.

Oración

Ven, Oh Espíritu de Sabiduría y revela a mi alma los misterios de las cosas celestiales, su enorme grandeza, poder y belleza. Enséñame a amarlas sobre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la tierra. Ayúdame a conseguirlas y a poseerlas para siempre. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

 

DIA NOVENO (sábado)

Tú, en aquellos que siempre más te confiesan y te adoran, en tus siete dones, desciende. Dales alivio en la muerte. Dales vida Contigo en las alturas. Dale los gozos que no tienen fin. Amén.

Los frutos del Espíritu Santo

Los dones del Espíritu Santo perfeccionan las virtudes sobrenaturales al permitirnos practicarlas con mayor docilidad a la divina inspiración. A medida que crecemos en el conocimiento y en el amor de Dios, bajo la dirección del Santo Espíritu, nuestro servicio se torna más sincero y generoso y la práctica de las virtudes más perfecta. Tales actos de virtudes dejan el corazón lleno de alegría y consolación y son conocidos como frutos del Espíritu Santo. Estos frutos, a su vez, hacen la práctica de las virtudes más activa y se vuelven un poderoso incentivo para esfuerzos aún mayores en el servicio de Dios.

Oración

Ven, Oh Divino Espíritu, llena mi corazón con tus frutos celestiales: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Que nunca esté yo cansado en el servicio de Dios sino que, por continua y fiel sumisión a tu inspiración, merezca estar eternamente unido Contigo, en el amor del Padre y del Hijo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 

 

Oración final

Oh Dios, que has unido las naciones en la confesión de tu nombre, concédenos que los que han renacido por el agua del bautismo, tengan la misma fe en sus corazones y la misma piedad en sus acciones.
Oh Dios, que enviaste el Espíritu Santo a los apóstoles, oye las oraciones de tus fieles para que gocen de la verdadera paz, quienes por tu gracia, han recibido el don de la verdadera fe. Te suplicamos, oh Dios, que tu Santo Espíritu encienda en nuestros corazones esa llama que Cristo trajo a la tierra y deseó ardientemente fuera encendida.
Inflama, oh Señor, nuestros corazones con el fuego del Espíritu Santo, para que te sirvamos castos de cuerpo y limpios de corazón. Enriquece, Señor, nuestros corazones derramando con plenitud tu Santo Espíritu por cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados.
Te suplicamos, oh Dios Todopoderoso y Eterno, que tu Santo Espíritu nos defienda y habite en nuestras almas, para que al fin, seamos los templos de su gloria.
Te pedimos, Señor, que según la promesa de tu Hijo, el Espíritu Santo nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.

Fuente: aciprensa
 

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