tiene mucho amor

tiene mucho amor – Lucas 7,36-50

tiene mucho amor

“Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor ; pero al que poco se le perdona, poco ama.”

Miércoles de la 24ta Semana del T. Ordinario | 17 Setiembre del 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

  • 1ra de Corintios 15,1-11
  • Salmo 117,1-2.16ab-17.28
  • Lucas 7,36-50

Reflexión sobre las lecturas

tiene mucho amor

Una gran lección nos da esta mujer a través de este fariseo. Porque somos muchos los que nos decimos ser cristianos. Incluso nos vanagloriamos de ello. Pero somos muy pocos los que mostramos verdadero amor por Jesucristo.

Vamos directamente al punto. ¿Cuándo ha sido la última vez que llevamos flores al altar? ¿Cuándo llevamos una escoba, agua, paño y todo lo necesario para dejar limpio y perfumado el templo o por lo menos una parte de este?

¿Cuándo fue la última vez que manifestamos nuestro amor a Dios? ¿A Jesucristo? ¿Al Espíritu Santo? ¿A la Santísima Virgen María? Coloquialmente decimos que obras son amores. ¿Qué hacemos para mostrar este amor a Dios? ¿Cada cuanto tiempo?

tiene mucho amor

Muestra que tiene mucho amor

El que se persigna al pasar por un templo o se descubre la cabeza en señal de respeto, muestra tal vez que tiene mucho amor en un acto tan simple. ¿Nosotros como lo mostramos? Algo habremos de hacer. Meditemos un momento ¿qué? ¿cuándo? ¿cada cuánto tiempo?

Podríamos decir, tal vez, que no somos mucho de imágenes, pero entonces con sinceridad examinémonos y respondámonos.  ¿Cómo y cuándo manifestamos nuestro amor a Dios? ¿Cuándo ha sido la última vez que nos detuvimos a rendir el tributo que merece nuestro Señor por ser quién es?

¿Cómo podemos decir que lo amamos? Seamos sinceros ¿trataríamos a sí a nuestros enamorados o enamoradas? Ellas o ellos aguantarían este trato sin reclamarnos un poco más de cariño? ¿Y por qué no nos detenemos aun cuando sea un momento en el día a darle tributo a Dios, aun que sea con el pensamiento?

Tal vez somos de los que algunas veces lo hacemos con pequeños y sencillos actos concretos, no para que nos vean y distingan, sino como humilde y pequeño homenaje a Su Dignidad. ¿No es lo apropiado? ¿lo justo?

O tal vez nos digamos, como este fariseo que Dios no necesita estos gestos y podríamos tener razón. Sin embargo no se trata de lo que Él necesite, desde luego, sino de nuestra capacidad de humillarnos frente a Él. De reconocer nuestra nada. Dedicándole lo poco que tenemos a cambio de lo mucho que hemos recibido.

Nos comportamos con gratitud

Es verdad, el Señor no necesita nada de nosotros. Somos nosotros los que necesitamos de Él y es mucho, muchísimo lo que nos da cada día, al punto que no viviríamos, no seríamos nada de no ser por Él. ¿No justifica ello una actitud, una respuesta?

Sí, es verdad, tendríamos que vivir eterna y cotidianamente agradecidos, por cada uno de los bienes recibidos, por más sencillos y humildes que estos sean. Eso es lo que corresponde. Eso es lo que hace esta mujer y eso lo que el Señor destaca y valora.

Vivir agradecidos, reconociendo que todo viene de Él, que no seríamos nada si no es por Él. Reconocer que cuando nos soltamos de Su mano tropezamos y caemos. Por eso no debíamos escatimar esfuerzo por mostrarle nuestro amor. ¿Y cómo lo hacemos? Sirviéndole. ¿Cómo? Sirviendo y amando a nuestros hermanos y cuidando todo cuanto nos ha dado. Poniéndolo todo a Su servicio.

Oración:

Padre Santo, haznos agradecidos. Que aprendamos a amarte, amando a los demás, reconociendo en todo y en todos los rasgos de tu presencia, de Tú imagen y rindiéndole entonces tributo a Tú Amor. Sirviéndote en todo y a todos, con todo el amor del que somos capaces. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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