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ORACION A MARIA REINA DE LOS ANGELES

ORACION A MARIA REINA DE LOS ANGELES

(festividad 2 de agosto)

María Reina de los ángeles

Antífona

Bajo tu título tan querido por San Francisco, Nuestra Bendita Señora de los Ángeles, ¡te alabamos! Danos tu auxilio para que nuestras vidas sean más seráficas, y nunca te fallen.

 

Oh Dios, quien nos permites cada año celebrar nuevamente el día de dedicación la Pequeña Porción de Nuestra Señora de los Ángeles; escucha piadosamente las oraciones de tu gente y otórgales la gracia que todos los que entran en la capilla u otra que la representa, para pedir misericordia y gracias, pueda alegrarse en la respuesta plenaria a esas oraciones. A través de Jesucristo Nuestro Señor.

Amén

 

Oh Dios, Quien a través de tu Santísima Madre, exaltada por encima de los coros angelicales, ha llamado a todos los hombres de buena voluntad a recibir Tu misericordia; otórganos lo mismo que te pedimos, quienes otorgamos el recuerdo de la consagración de Su capilla, puedan ser liberados ahora de sus pecados, y obtener la plenitud de gracia, hasta al menos cuando obtengamos la compañía de sus benditos ángeles y la felicidad de su mansión celestial. Quien vive y reina por los siglos de los siglos.

Amé

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Novena a nuestra Señora del Carmen

Novena a nuestra Señora del Carmen

 

Virgen del Carmen
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.

Oración Inicial

Oración al inicio de la novena cada día.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío, por ser Tú
quien eres y porque te amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo
firmemente nunca más pecar, apartarme
de todas las ocasiones de ofenderte, confesarme
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción
de todos mis pecados, y, así como lo
suplico, así confío en tu bondad y misericordia
infinita que los perdonarás, por los méritos de
tu preciosísima sangre, pasión y muerte, y me
darás gracia para enmendarme y perseverar en
tu santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida
Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también
de los pecadores, y especial Protectora de
los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que
su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote
para verdadera Madre suya, te suplico me
alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados,
la enmienda de mi vida, la salvación de
mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo
de mis aflicciones y la gracia especial que
pido en esta Novena, si conviene para su mayor
honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora,
para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión
poderosa, y quisiera tener el espíritu de
todos los ángeles, santos y justos a fin de poder
alabarte dignamente; y uniendo mis voces con
sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

Rezar tres Avemarías…

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DÍA PRIMERO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que fuiste figurada en
aquella nubecilla que el gran profeta de Dios,
Elías, vio levantarse del mar, y con su lluvia
fecundó copiosamente la tierra, significando la
purísima fecundidad con que diste al mundo a
tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de
nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de
Su majestad copiosas lluvias de auxilios, para
que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes
y buenas obras, a fin de que sirviéndole con
perfección en esta vida, merezca gozarle en la
eterna.

 Oración Final
 

DÍA SEGUNDO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que por tu singular amor
a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar
trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las
luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente
gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con
especial protección, alcanzándome de tu bendito
Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad
y amarle con toda mi alma; para conocer mis
culpas y llorarlas para saber cómo debo comportarme
a fin de servirle con toda perfección;
y para que mi trato y conversación sean siempre
para su mayor honra y gloria y edificación de
mis prójimos.

 Oración Final

 

DÍA TERCERO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que te dignaste admitir
con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas,
que entre todos los mortales fueron los
primeros que en tu honor edificaron un templo
en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos
a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me
alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad
de Dios, adornado de todas las virtudes, donde
Él habite siempre amado, adorado y alabado por
mí, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados
de lo temporal y terreno.

 Oración Final


 

DÍA CUARTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para mostrar tu especialísimo
amor a los Carmelitas les honraste
con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos,
alentando con tan singular favor su confianza,
para buscar en ti, como en amorosa Madre, el
remedio, el consuelo y el amparo en todas sus
necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación
de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora,
me mires, como amorosa Madre y me alcances
– 16 –
la gracia de imitarte, de modo que dignamente
pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que
mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación
de los hijos de Dios y hermanos de mi
Señor Jesucristo.

 Oración Final

 

DÍA QUINTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para defender a los
Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir
la sagrada Religión del Carmen, mostrando
siempre el amor y singular predilección con que
los amparas, mandaste al Sumo Pontífice, Honorio
III, los recibiese benignamente y confirmase
su instituto, dándole por señal de que esta era
tu voluntad y la de tu divino Hijo, la repentina
muerte de dos que especialmente la contradecían.
Te ruego, Señora, me defiendas de todos
mis enemigos de alma y cuerpo, para que con
quietud y paz viva siempre en el santo servicio
de Dios y tuyo.

 Oración Final
 

 

DÍA SEXTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para señalar a los
Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste
con la singular prenda del Santo Escapulario,
vinculando en él tantas gracias y favores
para con los que devotamente lo visten y
cumpliendo con sus obligaciones procuran vivir
de manera que, imitando tus virtudes, muestran
que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances
la gracia de vivir siempre como verdadero
cristiano y cofrade amante del Santo Escapulario,
a fin de que merezca lograr los frutos de
esta hermosa devoción.

 Oración Final

 

DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que en tu Santo Escapulario
diste a los que devotamente lo visten un
firmísimo escudo para defenderse de todos los
peligros de este mundo y de las asechanzas del
demonio, acreditando esta verdad con tantos y
tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que
seas mi defensa poderosa en esta vida mortal,
para que en todas las tribulaciones y peligros
encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga
con victoria, logrando siempre tu especial
asistencia para conseguirlo.

 Oración Final
 

 

DÍA OCTAVO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que ejerces tu especial
protección en la hora de la muerte para con los
que devotamente visten tu Santo Escapulario, a
fin de que logren por medio de la verdadera penitencia
salir de esta vida en gracia de Dios y librarse
de las penas del infierno. Te ruego, Señora,
me asistas, ampares y consueles en la hora de
mi muerte, y me alcances verdadera penitencia,
perfecta contrición de todos mis pecados, encendido
amor de Dios y ardiente deseo de verle y
gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene,
sino que vaya segura a la felicidad eterna
de la gloria.

 Oración Final
 

 

DÍA NOVENO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que extendiendo tu amor
hacia los Carmelitas, aún después de la muerte,
como piadosísima Madre de los que visten tu
Santo Escapulario consuelas sus almas, cuando
están en el Purgatorio, y con tus ruegos consigues
salgan cuanto antes de aquellas penas, para
ir a gozar de Dios, Nuestro Señor, en la gloria. Te
ruego, Señora, me alcances de su divina Majestad
cumpla yo con las obligaciones de cristiano
y la devoción del Santo Escapulario, de modo
que logre este singularísimo favor.

 

 

Salve Reina

Así, Señora, te lo suplico humildemente,
diciendo:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve a ti llamamos los desterrados hijos
de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos; y después
de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito
de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh
dulce y siempre Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para
que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

(Pedir la gracia particular que se desee conseguir en
esta Novena).

Oración final

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que
todos sin excepción se cobijen bajo la sombra
protectora de tu Santo Escapulario, que todos
estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y
amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh,
hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes
ante tu sagrada imagen, y concédenos
benigna tu amorosa protección. Te recomiendo
las necesidades de nuestro Santo Padre, el Papa,
y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así
como las de mi nación y las de todo el mundo,
las mías propias y las de mis parientes y amigos.
Mira con ojos de compasión a tantos pobres
pecadores cómo ofenden a tu divino Hijo y a
tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del
paganismo. Que todos se conviertan y te amen,
Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por
toda la eternidad.
Así sea.

Fuente: Ayuda a la Iglesia necesitada Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Consagración al inmaculado corazón de María

CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

consagración

“Mujer ahí tienes a tu hijo” “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,26)

Una de las siete últimas palabras que Jesús dijo en la Cruz antes de morir, fueron las que dirigió a su Madre y a un discípulo al que Jesús ama, cuya tradición dice que era San Juan. En esas palabras, Jesús les ofreció mutuamente, diciéndole a su Madre; que ahí tiene a su hijo y diciéndole a San Juan, que ahí tiene a su Madre. Desde aquel momento, el discípulo la acogió en su casa.

Es un gesto de amor que tiene su raíz en el amor profundo de Jesús hacia la Virgen María y a su discípulo, quien representaba al pueblo de Dios. Y este gesto revela que su Madre en cuanto “Mujer”, será también desde ahora la Madre del “discípulo”, y que éste, como representante de todos los “discípulos” de Jesús, será desde ahora hijo de María.

Así pues, ya que el mismo Jesús nos ofrece a su Madre, podríamos nosotros como buenos hijos, ponernos en manos de la Virgen, a su servicio, a su disposición, como lo hizo en su día el discípulo al acoger a la Virgen en su casa. Es la mejor manera de llevar a cabo las palabras que Jesús dijo a su discípulo al pie de la Cruz. Así Ella nos guiará a Jesús.

Este es el motivo de una de las principales peticiones de Nuestra Señora en Medjugorje. La Reina de la Paz nos pide que nos consagremos al Corazón Inmaculado de María. Eso conlleva darnos plenamente a Ella. Y de esta manera, Ella actuará por medio de nosotros, porque a través de esa Consagración viviremos una unión total con María, y por medio de Ella, también con su hijo Jesucristo, de tal manera que un día podamos decir como san Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”. (Gal 2,20)

Este acto de Consagración, es un acto de abandono, que cuanto más puro es , alcanza una mayor unión con María, para que Ella ejerza su papel de Madre espiritual, de Mediadora de todas las Gracias, Corredentora de toda la humanidad, de Abogada nuestra. Según San Luis María Grignion de Montfort es el camino más rápido para llegar a la santidad y el consagrarse a María como esclavos, es decir, entregarnos totalmente a Ella, es el medio que tiene Ella para que seamos totalmente de Jesús.

Así, este acto de Consagración permitirá a la Virgen Santísima usar libremente su poder de intercesión y de santificación para el crecimiento de nuestra alma. Notaremos su protección y su amor. Nos sentiremos plenamente hijos suyos y podremos participar de esta batalla contra el maligno, cuya victoria está más que asegurada.
En diversas ocasiones Nuestra Señora en Medjugorje ha manifestado su deseo de que nos consagremos a Ella:

“Queridos hijos: Vengo entre vosotros porque deseo ser vuestra Madre, vuestra intercesora. Deseo ser un vínculo entre vosotros y el Padre celestial, vuestra mediadora. Deseo tomaros de las manos y caminar con vosotros en la lucha contra el espíritu impuro. Hijos míos: consagraos totalmente a mí. Yo tomaré vuestras vidas en mis manos maternas y os enseñaré la paz y el amor, y entonces las entregaré a Mi Hijo. A vosotros os pido que oréis y ayunéis, porque solamente así sabréis testimoniar, de manera correcta, a mi Hijo por medio de mi Corazón materno. Orad por vuestros pastores: para que unidos en mi Hijo puedan siempre, anunciar alegremente, la Palabra de Dios. ¡Os lo agradezco!
Mensaje anual del 18 de Marzo de 2012 a Mirjana

Ya que estamos en Medjugorje, consagremos esa unión que Jesús hizo al pie de la Cruz, con nuestra Madre, con la oración que la Virgen dictó a la vidente del corazón Jelena Vasilij en noviembre de 1983.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN:

Oh, Corazón Inmaculado de María, desbordante de bondad, muestra tu amor por nosotros. Que la llama de tu corazón, oh María, descienda sobre todos los pueblos. Te amamos inmensamente.
Imprime en nuestros corazones un verdadero amor. Que nuestro corazón suspire por ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en el pecado. Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores.

Con tu santísimo y maternal corazón, sánanos de toda enfermedad espiritual. Haznos capaces de contemplar la bondad de tu maternal corazón, para que así nos convirtamos a la llama de tu corazón. Amén.

Fundación Centro Medjugorje
Sitio oficial de 
Iberoamérica y España

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Novena a María Reina de la Paz

Novena a María Reina de la Paz

Reina de la paz

 

Oración Inicial

Oración al inicio de la novena cada día según indicación de la Virgen

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo un
rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres,
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.
Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
suave alivio.
Descanso en la fatiga,
brisa en el ardiente estío,
consuelo en el llanto.
¡Oh, luz santísima,
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles!
Sin tu ayuda
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.
Lava lo que está sucio,
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.
Doblega lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está desviado.
Concede a tus fieles
que en Ti confían,
Tus sagrados dones.
Dales el premio de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.
Amén. Aleluya, Aleluya.

V.  Envía Tu Espíritu Señor y será una nueva creación.
R.  Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo.
Por Cristo Nuestro Señor.
Amén

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

Tema del primer día: La Paz

Sabemos, por el Evangelio, cómo Jesús fue misionero de paz. En su nacimiento los ángeles alabaron a Dios porque la paz había llegado «a los hombres en quienes Dios se complace». Lc 2, 14.

Más adelante, cuando comenzó a predicar proclamó: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios». Mt 5,9. Y cuando envió a misionar a sus discípulos les dio instrucciones precisas para invocar la paz en las familias: «En la casa en que entréis, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; sí no, se volverá a vosotros. Lc 10,5-6. También, en el contexto de la Ultima Cena, mientras se despedía de los Apóstoles volvió sobre el tema de la paz: «Os dejo la paz, mi paz os doy; no os las doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde» Jn 14, 27. Días después, la tarde de la Resurrección, volvió a insistir: «La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados y a quienes se les retengan les quedan retenidos». Jn 20,20-23. Vemos entonces, cómo la paz era importante para Jesús y cómo delegaba su difusión a sus discípulos. También nosotros hoy, somos responsables de la paz. La paz no depende de los políticos ni de las negociaciones, sino de nuestra propia conversión a Dios. Es el mensaje que la Virgen hoy nos presenta.

Cuando la Madre de Dios habló por primera vez sobre la paz, sus lágrimas corrieron por sus mejillas, deslizándose por el vestido hasta el suelo. Alguien ha llamado, con justa razón, a la Colina de las Apariciones: la colina de las lágrimas de María. Aquel día mencionó que venía «por la paz» y que «la paz debía reinar entre Dios y los hombres y los hombres entre sí.» ¿De qué paz hablaba la Virgen? De la paz que es fruto de la redención. Fruto del misterio pascual de su Hijo. Por esa razón, aquel día la Virgen apareció frente a una gran cruz negra; para hacernos entender que la única paz posible para la humanidad es la que ya nos otorgó su Hijo por medio de su pascua.

En los mensajes de la «Gospa» sobre la paz, es claro, que para que la paz reine en el mundo, primero debe comenzar a reinar en cada corazón y en las familias. Sólo de esta forma, el hombre podrá interceder eficazmente por la paz. Ha dicho que «cuando se ora por la Paz y el corazón no está en paz con Dios y con el prójimo, esa oración no vale tanto.» María es Reina de la Paz, porque nos la ofrece primero al corazón y a nuestras familias. Con su paz, que es la paz de Jesús, podremos interceder entonces por los demás.

«¡Queridos hijos!: Hoy os invito a decidíos por la paz. Orad para que Dios os dé la verdadera paz. Vivid la paz en vuestros corazones y comprenderéis, queridos hijos, que la paz es un don de Dios.

Queridos hijos, sin amor no podéis vivir la paz. El fruto de la paz es el amor y el fruto del amor el perdón. Yo estoy con vosotros y os invito a todos, hijos míos, para que el primer paso que déis, sea perdonar a los de vuestra propia familia. De esta manera, tendréis la capacidad de perdonar a los demás. ¡Gracias por haber respondido a mí llamada!» Mensaje  de la Virgen 25-1-96

Preces

En la Virgen María, Reina de la Paz, Dios Padre nos muestra su amor. Por su intercesión, elevemos nuestras súplicas por nuestras necesidades y las de todo el mundo.
• Por la Iglesia, extendida por todo el universo: para que acoja en sí misma, como la Virgen María, la Palabra de salvación y engendre la vida nueva a los que Dios ha llamado. Roguemos al Señor.
• Por la paz y la justicia en la comunidad humana: para que sean derribados los proyectos de los soberbios, enaltecidos los humildes y colmados de bienes los pobres. Roguemos al Señor.
• Por todos los creyentes en Cristo: para que María los sostenga, como en la Iglesia naciente, y lleguen a formar un solo corazón. Roguemos al Señor.
• Por los consagrados al servicio del Reino de Dios: para que vivan su llamada con la misma generosidad con que María se ofreció a su Señor. Roguemos al Señor.
• Por nosotros: para que creamos sin reservas en el cumplimiento de la Palabra de Dios y progresemos en el camino de la fe. Roguemos al Señor.

Oración.

Dios omnipotente que has hecho grandes cosas en Aquella que todas las generaciones llaman dichosa, renueva, por su intercesión, en nosotros, las maravillas de tu Espíritu para que podamos bendecir tu Nombre eternamente. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

Tema del segundo día: LA FE

Cuando la Virgen habló por primera vez sobre la paz, mencionó que para lograrla: «era necesario tener fe». Y la fe también ocupa un puesto relevante en la predicación de Jesús. En cierta ocasión el Señor dijo: «Tened fe en Dios, Yo os aseguro que quien diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar y no vacila en su corazón, sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis» Mc 11,22-24. La fe es la virtud teologal por medio de la cual el hombre se adhiere personalmente a Dios; y al mismo tiempo, e inseparablemente, el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. Es un don sobrenatural de Dios y un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana. De la fe, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica que, «Abraham es el mejor modelo y la Virgen María su realización más perfecta». CIC 144.

La Virgen con su presencia prolongada en Medjugorje pretende despertar la fe de los creyentes, a fin de obtener la paz y la conversión de los hombres. La Virgen ha dicho, que «para tener una fe firme es necesario dedicar tiempo a la oración y al ayuno.» Ha dicho además, que «no se debe ahondar demasiado en los problemas y en las preocupaciones, porque Dios tiene siempre su mirada en nosotros.» El mundo racionalista y materialista de hoy con sus propias capacidades y tecnologías, parece haber descuidado la fe. La Virgen ha dicho que «el mayor pecado del hombre de hoy consiste en la indiferencia a Dios».

Curiosamente, no ha dicho que es el aborto, la drogadicción, el alcoholismo, o los divorcios… «sino la indiferencia a Dios». Y era de esperarse, porque la indiferencia a Dios, es la raíz de todos los males que afectan la humanidad. Pero hay que destacar, que el pecado de la indiferencia a Dios no es sólo de los ateos, sino también de muchos creyentes. De aquellos que no ven el sentido de acudir a Misa regularmente, ayunar, leer la Biblia, Adorar a Jesús Sacramentado, comprometerse con la Iglesia… También allí hay una marcada indiferencia a Dios, falta de fe. La Virgen entonces, viene a renovar la vida cristiana. Invita a todos a darle a Dios el primer lugar en sus vidas. De esta manera se comienza a trabajar por la paz. Ella dice:

«¡Queridos hijos!: Escuchad: yo deseo hablaos e invitaos a que tengáis más fe y más confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios, y por eso os invito de nuevo a llevar la Palabra de Dios en vuestros corazones y en vuestros pensamientos. Hijos míos, poned la Biblia en un puesto bien visible en vuestra familia: leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos, se encaminarán hacia el ateísmo. Reflexionad y orad. De esta manera nacerá Dios en vuestro corazón y vuestro corazón estará lleno de alegría. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-8-96

 

Preces.

María Santísima es la imagen de lo que el hombre puede llegar a ser cuando se abre a la Palabra de Dios. Por su intercesión, invocamos a Dios nuestro Padre.

• Por el pueblo santo de Dios: para que, como María, que cooperó de manera especial en la obra de la redención, sea también testigo de la fe ante el mundo. Roguemos al Señor.
• Por nuestros pastores: para que, imitando a la Virgen fiel, precedan y guíen al pueblo en la fidelidad a Cristo y lleven a los pobres la Buena Noticia de la salvación. Roguemos al Señor.
• Por todos los que se entregan al servicio de los pobres, de los enfermos y de las personas ancianas: para que, como María en su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos. Roguemos al Señor.
• Por los padres y madres de familia: para que, a ejemplo de María, que vivió la experiencia de la vida privada de Jesús en Nazaret, sepan vivir en la realidad cotidiana la luz y la fuerza de la fe. Roguemos al Señor.
• Por nosotros y por nuestra asamblea: para que, invocando a María como Reina de la Paz, recibamos de Ella la perseverancia hasta el día luminoso del encuentro con su Hijo en el Templo de la gloria. Roguemos al Señor.

Oración

Oh Dios, que has hecho de la Virgen María, Esposa de tu Espíritu, la Colaboradora generosa del Redentor, concédenos también a nosotros adherirnos a Cristo, tu Palabra viviente, para cooperar en la salvación del mundo, Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final

 

Tema del tercer día:  la conversión

CONFIANZA EN EL CORAZÓN DE CRISTO.

La Virgen ha dicho que el mensaje más importante que trae a la humanidad es la conversión. Todo lo demás se resume en esto. Y la conversión era el centro de la predicación de Jesús: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva» Mc 1,15. María nos quiere introducir, entonces, en el Reino de su Hijo, y quiere que éste llegue a todos por la conversión. Si el corazón del hombre no cambia, no abandona el pecado y vuelve a Dios, difícilmente se podrá salvar. Todos, para María, estamos igualmente urgidos a la conversión. Ha dicho: «hay muchos creyentes que viven como verdaderos paganos; su nombre sólo aparece en los archivos parroquiales y no viven de acuerdo al cristianismo». Para convertirse «hay que empezar a orar y tener una firme voluntad». Exhorta: «Convertíos antes de que sea demasiado tarde, entregad vuestros corazones a Dios». «Vosotros no sabéis lo que Dios enviará al mundo si no os convertís». «Este tiempo mientras estoy con vosotros es el periodo de gracia y conversión.»

Tengamos presente, que la conversión es un proceso que abarca toda la vida y todas las dimensiones del ser humano. El hombre sólo terminará de convertirse cuando Dios lo llame a su presencia. La vida cristiana es toda conversión; conversión frente a las huestes del maligno, el mundo y la carne. Quien salga victorioso de la batalla «heredará la corona que no se marchita».

1 Cor 9,25. María está con nosotros para ayudarnos a cambiar de vida. Si desaprovechamos esta extraordinaria gracia, podríamos salir perjudicados. Ella quiere que su Hijo triunfe en medio de las tinieblas y de tantos desaciertos de la humanidad. Los tiempos presentes urgen una verdadera renovación de la fe que comienza con la conversión del corazón.

¿Qué pasos se deben dar para vivir continuamente la conversión? Primero: el reconocimiento del pecado. Quien no reconoce el pecado no podrá convenirse. Muchos piensan que están bien con Dios, y sin embargo, viven en pecado. En realidad, la conversión es una gracia: reconocer y pedir perdón por las faltas que a diario se cometen. El segundo: el arrepentimiento con el dolor por haber ofendido a Dios y al prójimo. El tercero: la reconciliación con Dios, particularmente por medio del sacramento de la Confesión. El cuarto: la satisfacción. Muchos pecados causan daño al prójimo, y es preciso, hacer lo posible para repararlos; pero además, el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que: «la absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe «satisfacer» de manera apropiada o «expiar sus pecados». CIC 1459.

Recordemos las palabras de la Madre:

«¡Queridos hijos!: Hoy os invito a la conversión: Este es el mensaje más importante que yo os doy aquí. Hijos míos, deseo que cada uno de vosotros sea portador de mis mensajes. Os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado durante todos estos años. Este tiempo es tiempo de gracia, especialmente ahora que la Iglesia os invita a la oración y a la conversión. También yo os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado en todas las ocasiones en las que aparezco aquí. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-2-96.

Preces

Oremos al Señor, que en María ha empezado el buen trabajo de la santificación de los hombres, y pidámosle que lo haga progresar hasta el día de la manifestación de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor:

• Para que el Señor, que quiso prefigurar y culminar en María la plenitud de la gracia, conceda a todos los miembros de la Iglesia ser reflejo de la hermosura inmaculada de la Madre de Jesucristo. Roguemos al Señor.
• Para que el Espíritu Santo, que engendró en las entrañas de María al Verbo eterno del Padre, impregne al mundo con su fuerza y haga nacer en todos los hombres un vivo deseo de la venida del Reino de Dios. Roguemos al Señor.
• Para que quienes se han alejado del camino del bien, con la intercesión de María, refugio de pecadores, se conviertan de sus malos pasos y obtengan el perdón de sus culpas. Roguemos al Señor.
• Para que todos nosotros, fija nuestra mirada en María, nos preparemos como Elia a recibir a Jesucristo y nos dispongamos a dar testimonio de fe y de amor. Roguemos al Señor.

Oración

Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la Concepción Inmaculada de Santa María Virgen, escucha nuestra oración y haz fecunda la acción santificadora de la Iglesia, para que todos los hombres, una vez alcanzado el perdón de sus pecados, sean regenerados en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final


 

Tema del cuarto día: la Oración

Si la conversión es el mensaje más importante, la oración es el más persistente de María. Prácticamente, en todos sus mensajes, llama a la oración. Cuando comenzaron las apariciones, recomendó: «Rezad todos los días el Credo, siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias en honor de las cinco llagas de Jesús, por las intenciones del Papa y para pedir el Espíritu Santo». Después pidió rezar diariamente una parte del Rosario; y con motivo de la Vigilia de su Asunción a los Cielos, el 14 de agosto de 1984, las tres partes todos los días. Más adelante, invitó a las familias a orar una media hora antes de iniciar las labores y media hora, como acción de gracias al finalizar el trabajo del día. También recomendó la Adoración a Jesús Sacramentado, el Vía Crucis y la Veneración a la Cruz. Para pedir después, que durante la jornada cotidiana, se llenarán hasta los espacios más pequeños con jaculatorias. Después en el año 2000 pidió formar grupos de oración, y dijo: «¡Queridos hijos: que la oración sea la vida!» La oración, por consiguiente, es la vida del cristiano. A través de sus mensajes la Virgen desarrolla una auténtica pedagogía de la oración cristiana. No con formas o expresiones novedosas, sino adaptándose a las ya conocidas y avaladas por el Magisterio de la Iglesia.

La oración no debe ser jamás una actividad paralela a las demás, sino la vida misma del creyente. La Virgen ha superado la antigua oposición y dialéctica entre contemplación y acción. Nos hace descubrir con sus mensajes que el hombre está llamado a hacerse oración y la oración hombre. Ella espera que los fieles en el tiempo presente y con sus agitados ritmos de vida, retomen la vida de oración continua. A la pregunta del por qué pide tantas oraciones, responde:

«Mirad a vuestro alrededor y daos cuenta cuán grande es el pecado que domina en el mundo. Por tanto, orad para que triunfe Jesús» Mensaje de la Virgen 13-9-84.

Otro aspecto de la vida de oración que la Virgen desea suscitar en sus hijos, es que ésta se debe desarrollar «con el corazón.» Se trata, sobre todo, de asociar siempre, -evitando las distracciones- la mente y los sentidos a la oración interior del amor; en serenidad, paz y afecto. La oración con el corazón es uno de los aspectos relevantes de la espiritualidad de Medjugorje: «oración necesaria para los tiempos que se viven -dice María- y para adquirir la auténtica conversión.» En uno de sus mensajes dijo:

«¡Queridos hijos!: También hoy os invito o todos a la oración. Sabed, queridos hijitos, que Dios concede gracias especiales en la oración; por lo tanto, buscad y orad, para que podáis comprender todo lo que os ofrezco aquí. Yo os invito, queridos hijos, a la oración con el corazón; sabed que sin la oración no podéis comprender todo lo que Dios programa a través de vosotros. Por lo tanto, orad. Deseo que a través de cada uno se realicen los designios de Dios. Que pueda crecer y madurar cuanto Dios os ha otorgado en el corazón. Por lo tanto, orad para que la bendición de Dios os pueda proteger de todo el mal que os amenaza. Yo os bendigo, queridos hijos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»  Mensaje de la Virgen 25-4-87.

Preces.

Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.

• Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.
• Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.
• Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.
• Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.
• Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuelas de amor y de aprecio a la vida frente a quienes quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.
• Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al Reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón por medio de la oración. Roguemos al Señor.

Oración

Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 Oración Final

 

Tema del quinto día: el Ayuno

Desde el tercer día de las apariciones la «Gospa» mencionó que era necesario ayunar para obtener la paz. Cuando le preguntaron, «¿cómo debía hacerse?» respondió: «El mejor ayuno es el ayuno a pan y agua». Y en la vigilia de su Asunción el 14 de agosto de 1984, pidió que se hiciera dos veces por semana; los miércoles y los viernes. No para que de los dos días se eligiera uno, sino para que de los siete días de la semana se eligieran siempre los miércoles y los viernes para ayunar. ¿Por qué los miércoles y los viernes?

La respuesta es simple: Porque originalmente eran los días de ayuno de la Iglesia. Los primeros cristianos sustituyeron los días habituales de ayuno de los judíos (lunes y jueves) por el de los miércoles y los viernes. Así consta en la «Doctrina de los Doce Apóstoles». Una especie de catecismo de los Padres Apostólicos redactado en Siria a finales del siglo II. El primer día de ayuno se hacía por la conversión de los pecadores porque ese día la iglesia recordaba la traición de Judas.

El segundo, en unión al sacrificio de Cristo en la cruz. Es un error pensar que dos días de ayuno a la semana es demasiado, o bien, pueden afectar la salud corporal. De ser así, habría que concluir que: «la Virgen viene a enfermarnos». Y en realidad es lo contrario. Hoy es sabido que muchas enfermedades aparecen por desórdenes alimenticios. Cuando una persona visita un naturista, por lo general, le recomienda ayunar y nadie le rebate. Cuando muchos suben de peso y tienen problemas de salud comienzan a practicar ejercicios. La Virgen, sin embargo, nos invita a ayunar dos veces por semana a pan y agua, y muchos piensan que se ha equivocado. O bien, que no es necesario para su vida espiritual.

La Virgen ha dicho que:
«Con el ayuno y las oraciones se pueden detener las guerras y hasta suspender las leyes de la naturaleza. La caridad no puede sustituir el ayuno. Aquellos que no pueden ayunar pueden ofrecer la oración, la caridad y una Confesión. Todos, sin embargo, excepto los enfermos, deben ayunar.» Mensaje de la Virgen 21-7-81.

«El ayuno que muchos hacen comiendo pescado, en lugar de carne, no es ayuno, sino abstinencia. El verdadero ayuno consiste en renunciar a todos los pecados. Pero es necesario al renunciarlos, hacer participar también al cuerpo.» Mensaje de la Virgen 12-81.

«El ayuno ha sido olvidado en el último cuarto de siglo en el seno de la Iglesia Católica» Mensaje de la Virgen 5-84.

Es preciso recordar, que cuando la Virgen pide ayunar, no está pidiendo pasar hambre, sino sustituir las tres comidas habituales por sólo pan y agua. Los entendidos aseguran, que si durante el día se come suficiente pan y se bebe suficiente agua, se pueden obtener hasta 1200 calorías necesarias para desempeñar las labores cotidianas. No es recomendable, por otro lado, acompañar el ayuno con otras bebidas (por ejemplo café, te, gaseosas) porque pueden afectar el estómago. Cabe destacar, además, que la jornada de ayuno que la Virgen recomienda, concluye con la primera comida del día siguiente. En el idioma español, la raíz etimológica de «desayuno» significa, precisamente, terminar el ayuno (des- ayuno); comer después del ayuno.

El ayuno del cuerpo libera al hombre de las pasiones, de los miedos, de las inseguridades, etc., para proveer al espíritu de alegría, paz y amor. La Madre de Dios recuerda, además, que, «para poder orar con el corazón es necesario ayunar». Quien ayuna con frecuencia tendrá menos problemas con las distracciones en la oración y estará más abierto a la voluntad de Dios.
El ayuno por consiguiente, es uno de los principales mensajes de la «Gospa», y quizás el más práctico por haberse descuidado en la Iglesia. De sus mensajes leemos:

«¡Queridos hijos!: También hoy os invito a orar y ayunar por la paz. Como ya os he dicho, os repito también ahora: «Hijos míos, sólo con la oración y el ayuno también las guerras pueden ser detenidas».
La paz es un don precioso de Dios. Buscad, orad y la recibiréis. Hablad de la paz y llevad la paz en vuestros corazones. Cuidadla como una flor que necesita agua, ternura y luz. Sed vosotros quienes llevéis la paz a los demás. Yo estoy con vosotros e intercedo por todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-2-03

Preces.

Unidos todos fraternalmente, como hijos de un mismo Padre, Dios, y de una misma Madre, María, elevemos nuestras súplicas para que sean escuchadas por intercesión de la que es Madre de Dios y Madre nuestra:

• Por la santa Iglesia de Dios: para que, en su compromiso de anunciar el Evangelio, anuncie también que María es Madre de Dios. Roguemos al Señor.
• Por todos los hijos de la Iglesia: para que todos nos sintamos hijos de María y recurramos a Ella en todas las situaciones de nuestra vida como Madre tierna y cariñosa. Roguemos al Señor.
• Por todos los que sufren desamparo en sus cuerpos o en sus almas: para que sientan el consuelo y la protección de María. Roguemos al Señor.
• Por todos los que nos encontramos aquí reunidos: para que sintamos con dicha y entusiasmo la maternidad de María sobre nosotros. Roguemos al Señor.

Oración

Te pedimos, Señor, que escuches la oración de tu pueblo, a quien has entregado a tu Hijo Jesús a través de María, Madre de Cristo y Madre nuestra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

 

Tema del sexto día: La Biblia

La Virgen propone a las familias que tengan en su hogar, un espacio reservado a la oración, denominado, en la tradición cristiana: “altar familiar.” En el centro del mismo, un Crucifijo y delante de él, la Biblia abierta, a fin de estimular a todos a la lectura y la meditación. También puede incluir la imagen de la Virgen, agua bendita y el Santo Rosario.

El altar familiar es un lugar privilegiado para el encuentro de oración diario o semanal. En él se reza el Rosario y se medita la Sagrada Escritura de acuerdo al calendario litúrgico. La Virgen hablando de la importancia de la meditación diaria de la Palabra de Dios dijo:

«¡Queridos hijos!: Os revelo un secreto espiritual: si queréis estar más fuertes contra el mal, haceos una conciencia activa. Para esto, orad mucho por la mañana y leed un texto del Evangelio. Grabad la Palabra divina en vuestro corazón y vividla durante la jornada, sobre todo en las pruebas, y en la noche estaréis más fuertes». Mensaje de la Virgen 3-8-84

La Madre de Dios espera también, que los padres enseñen a sus hijos a leer y meditar la Biblia. Que oren con ellos y les den buenos consejos. Advierte, además, que:

«la televisión es un peligro moral para las familias»: Por culpa de la televisión, muchos ya no saben orar. Sería muy bueno renunciar a la televisión, porque después de haber visto los programas están distraídos y no logran entrar en oración. Podéis renunciar al alcohol, al cigarrillo y a otros placeres. Cada uno de vosotros sabe a qué puede renunciar. Mensaje de la Virgen 8-12-81

Cuando le abrimos el corazón a María es fácil renunciar a los placeres y encontrar el tiempo para orar en familia. También el Papa ha dicho: «La familia que reza unida, permanece unida”. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios. Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima». RVM 41

La Biblia y el Rosario, pues, son medios apropiados para que la familia cristiana recupere su vocación al amor y esté más abierta a la voluntad de Dios. Ya Jesús había indicado: «Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó porque estaba cimentada sobre roca.» Mt 7,24-26. La Virgen en Medjugorje recuerda que la Palabra de Dios y la oración son «roca» del hogar. En un mensaje dijo:

«¡Queridos hijos!: Escuchad: Yo deseo hablaos e invitaos a tener más fe y confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios. Por eso, nuevamente os llamo a todos a llevar la Palabra de Dios en el corazón y en vuestros pensamientos. Hijos míos: Poned la Biblia en un lugar visible en vuestras familias; leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos se encaminarán por el ateísmo.
Reflexionad y orad; entonces Dios nacerá en vuestros corazones y vuestros corazones estarán alegres. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-8-96

Preces.

Dios ha querido que la Madre de su Hijo fuese Santísima, llena de gracia y de bendición. Oremos para que haga partícipe a la Iglesia y a la humanidad de esta misma riqueza.

  • Por la Iglesia peregrina en el mundo: para que medite, como María, la Palabra de Dios y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos al Señor.
  • Por los discípulos del Señor: para que aprendan a valorar la pobreza y la riqueza con la sabiduría del «Magníficat». Roguemos al Señor.
  • Por los cristianos que viven en la incertidumbre para que, a ejemplo de la Virgen María, se fíen totalmente del Señor. Roguemos al Señor.
  • Por los que de manera particular están viviendo el misterio del dolor: para que, en comunión con la Virgen María, saquen consuelo y esperanza de las fuentes del Salvador. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros: para que, como María, la mujer fuerte, seamos adultos en la fe y cooperemos al misterio de la redención. Roguemos al Señor.

Oración

Dios de la salvación, que en María has escuchado las expectativas y súplicas de la humanidad; haz que esta generación nuestra, libre de toda forma de orgullo y violencia, construya con la fuerza de tu Espíritu la nueva civilización del amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final

 

Tema del día séptimo: La Confesión

La Confesión es otro de los mensajes principales de La Virgen. Ella ha dicho que los fieles deben acudir a la Santa Confesión cada mes, y siempre que se tenga conciencia de haber pecado gravemente. También ha dicho:

«No os confeséis por rutina para continuar siendo los mismos. No, así no está bien. La Confesión debe daos un nuevo impulso a vuestra vida de fe. Debe estimulaos y acercaos a Jesús. Si para vosotros la Confesión no significa nada, en verdad, difícilmente os convertiréis.» Mensaje de la Virgen 7-11-83

«La Confesión mensual será remedio eficaz para la Iglesia de Occidente. Porciones enteras de la Iglesia podrán sanarse si los fieles se confiesan una vez al mes» Mensaje de la Virgen 12-83
«Cuando acudáis a confesaos, no os preparéis cinco minutos antes, sino durante toda la jornada; aprovechad el momento de la Confesión para pedir del sacerdote un consejo práctico para vuestra vida espiritual.»

El 2 de agosto de 1981, los videntes narran la siguiente anécdota que nos hará reconocer cuán grave es el pecado ante Dios y la necesidad que todos tenemos de confesarnos frecuentemente:
La Virgen se le apareció a la vidente María Pavlovic en su habitación y le dijo: «Id todos juntos a la llanura de Gumno, pues, se está llevando a cabo una gran batalla, una batalla entre mi Hijo y Satanás; la puesta en juego son las almas.» Ese día, siguieron a los videntes unas cuarenta personas a la llanura indicada, unos 200 metros de la casa de Vicka. Antes de que la Virgen apareciera, algunos fieles dijeron a los videntes: «ya que no podemos verla, preguntadle si la podemos tocar.” Cuando la Virgen apareció le remitieron la inquietud y contestó»: «Siempre hay incrédulos. Decidles que me pueden tocar.» Entonces, los muchachos alargaron la mano de cada uno de ellos, hacia el sitio donde veían suspendida la aparición. Cuando ésta terminó la mayoría afirmó: «haber sentido algo extraño al tocar los vestidos de la Virgen». Unos, una especie de corriente, otros, un calor o algo parecido a una tela de vestir.

Los videntes se retiraron mientras María Pavlovic permanecía llorando sentada en una piedra. Cuando le preguntaron: «¿por qué llora?» Respondió: “Porque vosotros habéis manchado el vestido de la Virgen. Mientras poníais las manos sobre sus vestidos, vimos aparecer unas manchas negras. Le preguntamos «¿por qué aparecen esas manchas?» y nos dijo: «Porque me habéis tocado en pecado. Decidles que se confiesen.»

Entonces, todos se fueron a confesar. Algunos llevaban muchos años sin hacerlo. Para la Virgen, era obvio, más importante que tocarla a Ella era la Confesión. La batalla en curso que se libraba era que el demonio hacía ver a muchos que no era necesario confesarse. Sin embargo, Cristo venció valiéndose de la curiosidad humana a través de María.

Recordemos que la Confesión es el sacramento más importante después del Bautismo, el único que anticipa, en cierta manera, el juicio a que será sometido el fiel al fin de su vida terrena. Menciona el Catecismo de la Iglesia Católica: «Porque es ahora, en esta vida, cuando nos es ofrecida la elección entre la vida y la muerte, y sólo por el camino de la conversión podemos entrar en el Reino del que el pecado grave nos aparta» CIC 1470.

La Virgen dice:
«¡Queridos hijos!: Os invito a abrir la puerta de vuestro corazón a Jesús, como una flor se abre al sol. Jesús desea colmar vuestros corazones de paz y de alegría. No podréis, hijos míos, realizar la paz si no estáis en paz con Jesús. Por eso, os invito a la Confesión, para que Jesús sea vuestra verdad y vuestra paz. Por lo tanto, hijos míos, orad para tener la fuerza de realizar lo que os digo. Yo estoy con vosotros y os amo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-1-95

Preces.

Oremos, hermanos, al Señor, que ha querido ensalzar a la Virgen María por encima de los coros de los ángeles y de los santos, y pidámosle que escuche nuestra oración:

  • Para que los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa María, Madre de Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador. Roguemos al Señor.
  • Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en generación, y todos los pueblos feliciten a Aquella en la cual Dios ha hecho obras grandes. Roguemos al Señor.
  • Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y auxilie a Israel, como lo había prometido a los antiguos padres. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, el rey que ha coronado a María Reina de la Paz, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda, como a María, la posesión del reino preparado desde la creación del mundo. Roguemos al Señor. (Sal, 85).

Oración

Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de María, participemos un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

 

Tema del octavo día: La Eucaristía

La Eucaristía siempre ha sido el centro de la espiritualidad en Medjugorje. La Virgen desde el inicio introdujo a los videntes y a la parroquia en una profunda espiritualidad eucarística. Hasta el punto, que su aparición diaria ocurre, precisamente, veinte minutos antes de la gran concelebración eucarística; con todos los sacerdotes y peregrinos que llegan al Santuario. De esta manera, la aparición de la «Gospa» viene a ser una preparación para un encuentro más significativo de los fieles: el de la presencia de Jesús en el Altar. En Medjugorje todos entienden que la Eucaristía es lo primero.

La misma Virgen recomienda que «es mejor para los fieles permanecer en la iglesia preparándose para la Eucaristía, que estar con los videntes en el momento de la aparición». Y a ellos les ha enseñado que «comulgar vale más que ser vidente». También les ha dicho que: «Si tienen que escoger entre ir a Misa y encontrarse conmigo en la aparición prefieran la Eucaristía porque en ella está presente mi Hijo y en la aparición estoy yo».

La Madre de Dios también se lamenta porque muchos católicos no entienden lo que es la Eucaristía. Un día apareció llorando, y al preguntarle: «por qué lo hacía» respondió: «Porque muchos no saben el valor que tiene la Eucaristía». Fue entonces cuando pidió que antes de participar en Misa los fieles se prepararan, al menos, con 15 minutos de oración y al finalizar hicieran otro tanto «para agradecer a Dios por los múltiples beneficios recibidos».

Por tal razón en Medjugorje, antes de iniciar cada día la Misa vespertina, se rezan 10 misterios del Rosario y al concluir el Credo, siete Padrenuestros, siete Avemarías y siete Glorias; para dar paso después a la tercera parte del Rosario. La Virgen ha mencionado, además, que «el momento más solemne de la Eucaristía y donde más gracias se pueden recibir, es durante la Consagración».

Y en relación al culto de la Eucaristía fuera de Misa la «Gospa» recomienda: «Que se Adore sin interrupción el Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en Adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares». Es incomprensible, pues, el mensaje de Medjugorje sin la referencia explícita a la Eucaristía. La Virgen pide a los fieles «de ser posible asistir a Misa todos los días». Y ha dicho «que la Eucaristía es la mejor y más completa de todas las oraciones».

El 25 de abril de 1988 dio el siguiente mensaje que nos enseñará a valorar el gran tesoro que tenemos los católicos en nuestras iglesias:

«¡Queridos hijos!: Dios desea haceros santos y por eso a través de mí os invita al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para vosotros la vida! Trabajad para comprender que la iglesia es la casa de Dios; el lugar donde yo os reúno y deseo mostraos el camino que os conduce a Dios. ¡Venid y orad! No estéis fijándoos en los demás y no los critiquéis. Que vuestra vida sea, por el contrario, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas, porque Dios que se hizo hombre permanece en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, creed y orad, para que el Padre os acreciente la fe, y luego, pedid lo más conveniente. Yo estoy con vosotros y me alegro por vuestra conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-4-88

Preces.

Celebrando la memoria de la que es bienaventurada por todas las generaciones, presentemos nuestras voces suplicantes al Padre, que la llenó de gracia.

  • Por la Iglesia: para que, a ejemplo de María, acoja con fe la Palabra de Dios, la proclame con fuerza y la distribuya a todos los fieles como pan de vida. Roguemos al Señor.
  • Por todas las almas consagradas: para que, a ejemplo de María, presenten cada día a Dios Padre las necesidades de todos los hombres e intercedan por la salvación del mundo. Roguemos al Señor.
  • Por los hombres de buena voluntad: para que la honestidad y la bondad de sus vidas sean semilla de esperanza en Cristo salvador. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos y por todos los que sufren: para que, unidos a Cristo y a María, ofrezcan sus dolores por la reconciliación de todos los hombres. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad, reunida para celebrar el culto divino: para que aprenda de María a amar la Eucaristía y hacer de la propia vida una ofrenda agradable a Dios y del culto un compromiso de vida. Roguemos al Señor.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que acogiste complacido la disponibilidad de la Virgen María para ser Madre de tu Hijo, ayúdanos a ser como Ella, creyente y modelo del culto divino, en todos los momentos de nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 Oración Final
 

 

Tema del noveno día: María Reina de los profetas

El día que la Virgen escogió para aparecer en Medjugorje por primera vez, fue el día de la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista, el más grande de los profetas. Tal día conmemoramos el alumbramiento de santa Isabel, pariente cercana de la Madre de Dios. Y María, como la tradición indica, asistió a la venida al mundo del Precursor (Cf. Lc 1,56). Entonces, la Solemnidad del nacimiento de Juan el Bautista tiene, además, una clara dimensión mariana. María es la Reina de los Profetas y Ella nos invita ahora a construir la paz en el día del nacimiento del más grande de los profetas; a quien Ella asistió en su nacimiento.

La paz que la Virgen espera que construyamos, no tiene nada que ver con negociaciones políticas sino con la conversión, la oración y el ayuno. La Reina de los Profetas, como Precursora, hoy nos muestra el camino seguro para la reconciliación, la armonía y la paz entre los hombres.

La Virgen recuerda, que ha venido, «a invitarnos a alguna renuncia para que, con nuestra ayuda se cumpla todo lo que quiere realizar según los secretos que comenzó en Fátima.» (Cf. 25-8-9 1). Por tanto, las apariciones actuales de Medjugorje: son la continuidad y la conclusión de las de Fátima. Afirma, además, que «son las últimas apariciones suyas para la humanidad». Quizá por ello, son tan largas y continuas.

Como en Fátima, el mensaje de María en Medjugorje, construye la paz del mundo. La Virgen ha prometido: «que cuando se realicen los 10 secretos que les ha confiado a los videntes, la vida del mundo cambiará y la humanidad volverá a Dios». «Muchos – sostiene- se tirarán hasta de los cabellos y maldecirán los días que vivieron sin Dios». Sin embargo, cabe destacar, que, su presencia prolongada intenta anticipar en cierta manera, el Triunfo final de su Corazón Inmaculado. Por tal razón, continúa invitándonos a la conversión, a fin de conquistar para Dios cuántos más corazones sea posible.
El mensaje, más relevante, por tanto, no es otro que: la presencia prolongada de Nuestra Señora. Si acogemos de corazón su invitación, podremos esperar para el futuro «un jardín». De lo contrario, como advertiría Juan Pablo II, en el acto de Consagración a María del Nuevo Milenio, en el año del Gran Jubileo: «la humanidad podrá perecer en un cúmulo de escombros.» Por eso, a María, aurora de la Salvación, confiemos nuestro camino en el nuevo milenio, para que bajo su guía todos los hombres descubran a Cristo, Luz del mundo y único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos».

Ella nos dice:
«¡Queridos hijos!: Hoy os invito a que os hagáis misioneros de los mensajes que os doy aquí, a través de este lugar tan querido por mí. Dios me ha permitido permanecer de esta manera durante tanto tiempo con vosotros. Y por eso hijos míos, os invito a vivir con amor los mensajes que os doy y a transmitirlos en todo el mundo; para que así un río de amor fluya entre la gente llena de odio y sin paz. Os invito, hijos míos, a que sean paz donde no hay paz, y luz donde hay tinieblas; de manera que cada corazón acepte la luz y el camino de la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!» Mensaje de la Virgen 25-2-95

Preces.

Oremos, hermanos, al que hizo obras grandes en María, y pidámosle que haga también proezas con su brazo realizando nuestras peticiones:

  • Para que el Señor que quiso que la perfección de la Iglesia se prefigurara y culminara en la Madre de su Hijo, conceda a todos los fieles ser reflejo de la santidad que brilla en María. Roguemos al Señor.
  • Para que el Todopoderoso, que en su reino ha colmado a María de felicidad, ponga sus ojos en la familia humana y le conceda la esperanza de aquella vida eternamente feliz por la que, aun sin saberlo, suspiran todos los hombres. Roguemos al Señor.
  • Para que el Padre del cielo, que dispuso que en la realeza de María se anunciara en la Iglesia un signo seguro de la felicidad de los bienaventurados, se compadezca de quienes lloran y miran este mundo únicamente como un valle de lágrimas. Roguemos al Señor.
  • Para que el Rey de la gloria, que hizo de María la Virgen fidelísima, otorgue a los que hoy recordamos a la Madre de su Hijo ser plenamente fieles a la vocación a la que hemos sido llamados. Roguemos al Señor.

Oración

Por la gloria de tu nombre y por la intercesión de Santa María Reina de todos los Santos, compadécete, Señor, de nosotros y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

Oración final

El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Fuente: Centro Medjugorje Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Letanías al Sagrado Corazón de Jeús

LETANIAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Sagrado Corazón

Señor, ten piedad de nosotros.   Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.   Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.   Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.   Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.   Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,   ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,   ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,   ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios,   ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre.   Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María,   Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo de Dios,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,    Ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros
de la sabiduría y la ciencia,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud
de la divinidad,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quién el Padre halló sus
complacencias,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan,    Ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren
y esperan,    Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,    Ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,    perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,   escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,    ten piedad y misericordia de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón,    haz nuestro corazón semejante al Tuyo.
Sagrado Corazón de Jesús,    en Vos confío.
Sagrado Corazón de María,    salvad el alma mía.

Fuente: https://www.ewtn.com/

 

 

Oración

Señor mío Jesucristo, que por un nuevo beneficio de tu amor, te has dignado abrir a tu Iglesia las riquezas inefables de tu Corazón, haz que podamos devolver amor por amor a ese adorable Corazón, y con nuestros homenajes de respeto y adoración, reparar los ultrajes con que la ingratitud de los hombres no cesa de ofenderte.
Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

 

 

Bajo tu amparo nos acogemos

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios; no deseches las suplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro

¡Oh siempre Virgen gloriosa y bendita!

 

 

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal.
Amén.

 

 

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

 

Señal de la Cruz

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amen!

¡Fin de rezar el rosario!

¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!

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Novena al Sagrado Corazón de Jesús

Novena al Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús

Oración Preparatoria

Ven, Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con Él, por la Redención del mundo. ¡Señor mío y Dios mío Jesucristo!, por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu Reino. Te pido en especial por el Papa y sus intenciones, por nuestro Obispo y sus intenciones y por nuestros Párrocos y sus intenciones.

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DIA PRIMERO

DIVINO CORAZÓN DE JESÚS.

«He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres». Jesús mismo nos da su Corazón. Nos lo ha dado todo. Pero permanezco insensible a sus dones. Me olvido de su amor y busco lo que en el fondo no me llena.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos con esta novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de tu Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que quieres vivir y habitar permanentemente dentro de nosotros, porque tú nos comprendes, conoces nuestra fragilidad, conoces nuestros más íntimos deseos de adorar, corresponder y reparar, y de amar a nuestro prójimo. Tú sabes qué difícil esto resulta a veces. Tú conoces tantos corazones secos y arrugados porque se han cerrado al amor gratuito del Padre, porque han hecho una fe al margen de la que Tú, a través de la Iglesia, nos has donado. Jesús, tan divino porque tu costado traspasado sigue día a día, hora a hora, segundo a segundo derramando el agua para purificarnos y la Sangre para salvarnos.

¡Dulzura del Corazón de Jesús! ¡Penetra nuestro corazón!

Ablándanos para que creamos en Tu presencia, dulcifícanos para acoger tus inspiraciones en estos días de novena y toda nuestra vida, para acoger por igual a cada hermano, penétranos de tu amor, ternura y dulzura para querer amar y reparar Tú Corazón por tantas ofensas, ingratitudes, omisiones e indiferencias hacia Ti y Tu Iglesia.

 Oración Final
 

SEGUNDO DIA

DIOS ME AMA.

Jesucristo nos muestra al Padre para que le conozcamos y sepamos que es todo amor. Nuestro Dios es Misericordioso. ¿Cómo correspondo a tanto amor? ¿Amo a Dios con todo el corazón, con todo el ser y entendimiento? Aunque me olvide de Dios, Él no se olvidará nunca de mí.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este segundo día de la novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano porque tuviste una Madre como nosotros, tan divino porque has hecho a María, Madre de Dios y Madre nuestra.

Humildad del Corazón de Jesús ¡Anonada mi corazón!

La manera de La Virgen es hacer silencio y escuchar, la manera tuya en los albores de la Pasión fue silenciar ante el insensato Herodes, y sentenciar ante Pilatos: «Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací́, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad». (Jn 18, 36-37). A nuestro orgullo y amor propio les da miedo anonadarse, silenciarse, humillarse. En la familia, en el trabajo, con los amigos o enemigos, si los tuviéramos. Tú desde la Eucaristía silencias y ahí́ estás anonadado, pero… ¡cómo nos hablas! Ayúdanos a ser humildes ante Ti, ante los demás, ante nosotros mismos y así́ ofrécenos al Padre para reparar, agradarte y amar en verdad.

 Oración Final

 

TERCER DIA

CONFIANZA EN EL CORAZÓN DE CRISTO.

La fe es la ayuda de nuestra vida. Tan necesaria como el aire y la comida. A veces no la rezamos, nos avergonzamos de ser creyentes, la separamos de nuestra vida y se debilita. Cristo lo arriesgó todo por nosotros ¿Y yo qué estoy dispuesto a ofrecer? Jesús pide tu fe para obrar en ti.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este tercer día de la novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que nos enseñaste que no viniste a ser servido, sino a servir (Mt 20,28), tan divino que como Sumo y Eterno sacerdote no dejas de servirnos en nuestras muchas y pobres necesidades. Siempre estás con nosotros, en el Papa, en tus pastores,sacerdotes, en cada uno de nosotros miembros de tu Cuerpo Místico.

Reino del Corazón de Jesús ¡Establécete en mi corazón!

Tú nos dices que aquel que no cumpla lo más pequeño de la Ley del amor que nos enseñaste, será́ el más pequeño en el Reino de los cielos.
Tú mismo, Jesús, vivo, presente y resucitado eres aquí́ y ahora el Reino de los cielos. “Será el más pequeño”… pero no echado, ni desechado. Porque Tú eres así́ de magnánimo, incapaz de contradecirte a Ti mismo, Dios de amor y verdad. Y también nos dijiste que el que viviera y cumpliera con amor la Ley de plenitud que nos trajiste, ¡ese será́ grande en el Reino de los cielos! Esto te pedimos, ser grandes en el Reino de Tú Corazón, sabiéndonos niños y pequeños ante Ti Ayúdanos a crecer en nuestra vida interior, tu misma vida en nosotros; ayúdanos a tomarnos en serio la vida espiritual, a vivir y necesitar de Ti en tus sacramentos, a perseverar día a día en nuestra vida de piedad, sólo así́ Jesús, Tu Reino se establecerá́ en nuestros corazones.

 Oración Final


 

CUARTO DÍA (lunes)

LA ORACIÓN.

Los apóstoles pidieron al Señor que les enseñará a rezar. Rezar es mantener fresca la relación con Dios. ¿Cuándo rezo? ¿Cómo es mi comunicación con Él? Apartarse de la oración es apartarse de Dios y escuchar otras voces. Sólo Dios habla desde el corazón al corazón, ahí́ es donde se hace entender y nos impulsa a actuar desde él.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este cuarto día de la novena a tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que, aun viendo la huella del Padre en cada criatura, viviste rodeado del pecado y de la obstinación del mal. Tan divino que nos enseñaste a no juzgar, a ser compasivos y misericordiosos, a que nunca hay ‘nuncas’ Contigo, ni con el Padre. En Ti, siempre hay ‘siempres’, siempres para levantarnos, siempres para buscar tu perdón, siempres para ser prontos a perdonar, siempres para pedir perdón, siempres para disculpar, siempres para callar la critica, siempres para nunca hablar mal de nuestros hermanos. Nosotros, como Tú, también vivimos rodeados del pecado de una sociedad mortecina, triste, dividida y sin referente de eternidad. Del pecado de una Iglesia que es Madre y Maestra, pero también pecadora en muchas partes de Su Cuerpo. Te pedimos que aun en medio de la verdad del mal, nos eleves la mirada para saber mirar desde la tuya.

Hermosura del Corazón de Jesús ¡Cautiva mi corazón!

Cautiva nuestros corazones, no para mirar a otro lado, sino para saber descubrir la inmensidad de la belleza escondida en nuestra Fe, en nuestra Iglesia, en cada persona, en nosotros mismos. Cautívanos, Tú que eres el más hermoso de los hombres, cautívanos desde la fealdad aparente de tu cruz, como desde la eternidad aun velada a nuestros sentidos, pero no a nuestras almas.

 Oración Final

 

QUINTO DÍA (Martes)

LA VIDA, UN REGALO PARA AMAR.

El Corazón de Jesús nos habla del amor a Dios y a los hermanos. No basta con no odiar, no hacer el mal, no ser egoísta. Cristo nos pide hacer el bien, servir, amar, construir. Mi vida ¿se contenta con no hacer el mal o busca hacer el bien? El Corazón de Jesús anima, consuela, da esperanza, fortalece, perdona, ofrece,…

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este quinto día de novena a las puertas de Tú Sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que te quedaste tres días en el templo sin avisar a tus padres, “porque estabas en las cosas de Tu Padre”. Tan divino, porque de esa forma misteriosa abriste aun más los ojos de la Fe a José́ y a María, ellos, al asomarse a Tu Templo y encontrarte allí́ y, escucharte… Se les debió́ abrir los ojos y oídos interiores para ver y
descubrir ¡A la Trinidad misma! Quizá́ por eso: “María meditaba y guardaba todo en su corazón”. Tu Corazón, ya desde Niño nos enseña la obediencia interior, esa que va más allá́ del propio estado de vida; esa obediencia dócil, discreta y humilde que busca solamente agradar al Padre, -“Porque tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará”-. Esa obediencia positiva que nace por amor, para amar y desde el amor. La obediencia sujeta y sometida llanamente al depósito de la Fe recibida. La obediencia que Tú nos muestras es muy amable a los ojos de Dios, quizá́ incomprensible a los ojos humanos.
La obediencia del detalle; la obediencia del corazón paciente; la obediencia del corazón que no busca imponerse; la obediencia del corazón abierto a otras posibilidades y perspectivas. La obediencia del
corazón reparador, sensible a tus dolores y a nuestro pecado. La obediencia que escucha a Tú Corazón y a su conciencia. Porque Dios, Tú Padre, Nuestro Padre, siempre renueva y nos regenera con su novedad inspiradora.

De las Invocaciones al Corazón de Jesús:

Obediencia del Corazón de Jesús ¡Somete mi corazón! Ayúdanos como a María a sumirnos en Tú Corazón y desear abandonarnos a tus designios tan personales sobre cada uno: Amar a Jesús como María, Dios en Ella y Ella en Dios, Sin más seña de identidad que su fe. Sin más norma ni ley que el amor. La norma sin amor… mera tradición. La Madre de Dios entre los hombres paseaba, Nadie… de Ella se admiraba. Solo Dios, solo Dios.

 Oración Final
 

 

DIA SEXTO (Miércoles)

HUMILDES Y SENCILLOS DE CORAZÓN.

Jesús valoró la humildad y sencillez. Ser y vivir desde la humildad es el fundamento de todas las virtudes. El ejemplo lo tenemos en la Virgen María, Dios se fijó en la humildad de su sierva y ella le dejó actuar. Es entonces cuando Dios hace obras grandes a través nuestro.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este sexto día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que nos enseñas el Reino de los cielos en parábolas, con el lenguaje de la creación, echando mano del día a día, de la realidad de quienes te escuchaban. Tan divino que tus palabras engendran vida, y vida eterna. Elevas a los incultos e ignorantes llenos de sencillo espíritu y muestras su ignorancia a los eruditos sin espíritu.

Sabiduría del Corazón de Jesús ¡Conduce mi corazón!

Tu sabiduría es la escuela de la cruz, la que mana de tu Costado abierto, condúcenos ahí́, enséñanos a contemplar y escuchar la verdadera sabiduría, esa que minimiza y ridiculiza nuestras más íntimas pasiones contrarias al espíritu de Dios; esa sabiduría que nos amansa, llena de gozo y conforma plenamente a Tu Voluntad.
La sabiduría del que, perdiendo en lo humano, lo gana todo. La sabiduría del corazón que relativiza lo inmediato y antepone la vida interior al mundo exterior.
La sabiduría del corazón apóstol que se abandona en la aparente pasividad aguardando tu iniciativa y se presta a sembrar para que sólo Tú coseches y salves a las almas para llevarlas al cielo, a Tú cielo. La sabiduría del corazón que busca que prevalezca el ser en Dios, antes que el hacer ante los hombres.

 Oración Final

 

DIA SÉPTIMO (Jueves)

EL CORAZÓN DE JESÚS EN TU CORAZÓN.

Dios penetra lo más profundo de nuestro ser y nos conoce mejor que nosotros mismos. Ante Él no cabe la mentira o el engaño. Vivir desde la verdad contagia y crea amistad, confianza, seguridad. Vivir la vida con autenticidad construye el Reino del Corazón de Cristo y nos hace portadores de su luz y verdad.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este séptimo día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que al ver el cortejo fúnebre del hijo de la viuda de Naim, te conmoviste, sentiste compasión y así́ te mostraste. Tan divino que sólo Tú podías realizar el milagro de resucitarle. Nadie como tú comprende nuestra incapacidad, el espíritu mundano, heredero del Maligno, cuántas veces nos seduce con prejuicios hacia el prójimo, nos procura “mentes selectivas”, bien inclinadas hacia quienes amamos, indiferentes hacia quienes desconocemos, obstinadas hacia quienes pensamos que no te aman bien, o ni nos consideran a nosotros. Tú eres “la” Misericordia, sólo tú puedes transformarnos, poseernos, contagiarnos de sentimientos y obras dignas del Padre: “Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi suplica.” (Sal, 85).

Misericordia del Corazón de Jesús ¡Perdona mi corazón!

Perdónanos cuando nos mostramos inmisericordes, tu misericordia no conoces límites, más aun comienza donde acaba el límite del mal. Ayúdanos a no temer mostrarte un corazón contrito y humillado, porque tú no lo desprecias. Enséñanos el camino de la misericordia redentora y no permitas que nos salgamos de esa senda, sólo así́ podremos ser instrumentos dóciles en tus manos, sólo así́ repararemos tu Corazón dolido y mostraremos la alegría de Tú rostro a quienes aún no te conocen.

 Oración Final
 

 

OCTAVO DIA (viernes)

POR MARÍA AL CORAZÓN DE JESÚS.

Jesús nos da a su Madre. Por voluntad suya, María se convierte en madre de todos. Sus Gracias nos vienen a través de ella. ¿Cómo amo a la Madre de Jesús? ¿Recurro a ella y le rezo? Ella es ejemplo de seguimiento al Corazón de Jesús, ejemplo de discípula fiel hasta el final. La llena de Gracia para inundamos de las Gracias de su Hijo.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20, 3-8).

Nos asomamos este octavo día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que tus silencios siempre muestran la verdad. Aquella mirada silenciosa entre tu Madre y tú cuando exclamaste: “Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la guardan” (Lc 11, 27-28), porque sin duda, mirarías a Tú Madre aunque fuera de soslayo, no preocupado por Ella, pues ya sabías en Quien había puesto toda su confianza, ni Ella preocupada por las miradas ajenas, ya te conocía, no le importaba quedar en segundo plano. Tan divino que desde el silencio de la Eucaristía nos hablas y transformas.

Silencio del Corazón de Jesús ¡Habla a mi corazón!

Muchas veces silencias en nuestras almas tu divina presencia, así́ nos enseñas lo que dijiste a la Samaritana: “Dios es espíritu” y aquello de que “Dios busca adoradores en espíritu y en verdad” (Jn 4, 23-24). Enséñanos a escuchar a Tú Corazón, háblanos y conviértenos en adoradores humildes poniendo todo nuestro espíritu al servicio de Tú verdad. Fortalécenos pues tú mejor que nadie sabe cómo somos, cómo arrastramos las heridas del pecado original, cómo nos alejamos cuando atisbamos a algo o a alguien de espíritu elevado, no permitas que el demonio tire de nosotros hacia abajo, ennoblece nuestro corazón y háblanos, grítanos de esa forma suave que sólo Tú sabes para transformar nuestro corazón y hacerlo semejante al tuyo.

 Oración Final
 

 

DIA NOVENO (sábado)

EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

Una dulce palabra sale del sagrario: «Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré». Así́ habla el Corazón de Dios. Él quiere ser tu fuerza, tu consuelo, tu sentido.
Necesitamos alimentamos de Él y beber de la fuente que mana de su Corazón. Desea que vivamos cada día en el Corazón de Jesús. Espera tu respuesta.

Breve reflexión.

Cuando Pedro y Juan se asomaron al sepulcro vacío, el discípulo amado “vio y creyó́” (Jn 20 3-8).

Nos asomamos este último día de la novena a las puertas de tu sagrado Corazón ¡Ábrenos las puertas de Tú Corazón una vez más! Jesús, tan humano y tan divino. Tan humano que no dudaste en echar a los vendedores y farsantes de Tú templo, de la Casa de Tú Padre. Tan divino que sólo Tú puedes tolerar y perdonar tantos sacrilegios, infidelidades, mentiras, saqueos, manipulaciones de tus hijos y hermanos redimidos. En estos tiempos de zozobra para la humanidad, donde aun permanece la oscuridad del pecado en el seno de Tú Iglesia, donde la mediocridad, la acedia y la tibieza domina a tantos corazones buenos de católicos, pero fríos en su piedad y amor a Ti, muéstranos el verdadero celo de Tú Corazón. En estos tiempos donde el sentido de lo sagrado, la verdadera religiosidad la viven unas minorías, revélanos la ciencia del verdadero celo por el amor al Padre, por el ansia de eternidad y abominación del pecado.

Celo del Corazón de Jesús ¡Devora mi corazón!

Aquí́ nos tienes, que tú celo lleno de santidad, mansedumbre, coherencia, valentía y humildad nos devore. Destierra de nuestros espíritus la somnolencia e incredulidad ante el mensaje del Evangelio. Sacúdenos con tu amor y alegría llena de paz para entregarnos de veras a Ti y a Tú obra redentora. No sólo nos has redimido, en tu magnanimidad sin límites, nos has hecho poderosos en el orden de la Gracia, nos asocias a Tú intercesión constante, a la de tu Madre María. Concédenos la Fe para creer y renovarnos en las Promesas de tu Sagrado Corazón. Sacúdenos para ser sin complejos, devotos de tu Sagrado Corazón y extender la verdad de Tu Reinado.

 

 

Oración final

Al Padre eterno. ¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió́ por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deifico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

Hacer aquí́ la petición que se desea obtener con esta novena.

Petición

Sagrado Corazón de Jesús, tú conoces nuestras necesidades e intenciones. Nos has dicho: «pedid y se os dará́», lo hago con fe sincera y te confió esta petición… Todo lo espero de tu infinita bondad si es para tu gloria y para nuestro bien. Amén

Tres Padrenuestros y Avemarías, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró́ el divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque.

Fuente: aciprensa
 

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Consagración a María Auxiliadora

Consagración a María Auxiliadora

Maria Auxiliadora

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio.

Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días.

Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso.

Así sea

 

Oración compuesta por San Juan Bosco a María Auxiliadora

Oh María Virgen poderosa:

Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia;

Tú, Auxiliadora admirable de los cristianos;

Tú, terrible como un ejército en orden de batalla;

Tú, que (sola) destruyes los errores del mundo, defiéndenos en nuestras angustias, auxílianos en nuestras luchas, socórrenos en nuestras necesidades, y en la hora de la muerte, acógenos en los gozos eternos. Amén

 

Fuente Archicofradía de María Auxiliadora- Sevilla- Devocionario a María Auxiliadora -1

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Secuencia de Pentecostés

Secuencia de Pentecostés

Pentecostés

Secuencia de Pentecostés

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén.

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