Letanías

Letanías

¿Qué es una letanía?

Una letanía, en el culto cristiano y algunas formas de adoración judía, es una forma de oración usada en los servicios y procesiones, y consiste en un número de peticiones. La palabra viene a partir de la litania latina del griego antiguo λιτανεία (litaneía), que a su vez viene de λιτή (litê), que significa «súplica».

Cristianismo

La repetición frecuente del Kyrie fue probablemente la forma original de la letanía, y se usaba en Asia y Roma en tiempos muy tempranos. El Concilio de Vaison en 529 aprobó el decreto: «Que se mantenga esa hermosa costumbre de todas las provincias del este y de Italia, a saber, la de cantar con gran efecto y compulsión la Kyrie Eleison en la Misa, las Maitines y las Vísperas, porque un canto tan dulce y agradable, aunque continuara día y noche sin interrupción, nunca podría producir disgusto o cansancio».

Las devociones cristianas públicas llegaron a ser comunes en el siglo V y se celebraban frecuentemente procesiones, con preferencia por los días que los paganos habían considerado sagrados. Estas procesiones se llamaban litanias, y en ellas llevaban cuadros y otros emblemas religiosos. En Roma, el papa y la gente iban en procesión cada día, especialmente en Cuaresma, a una iglesia diferente, para celebrar los Sagrados Misterios. Así se originaron las «Estaciones» romanas, y lo que se llamó la «Litania Maior», «Mayor Rogación» o «Romana». Se celebró el 25 de abril, día en el que los paganos habían celebrado la fiesta de Robigalia, cuya característica principal era una procesión.

Letanías lauretanas

Las letanías lauretanas (o, letanía de la Virgen o de Loreto) son las letanías más difundidas como forma de alabanza y de súplica a María, madre de Jesús de Nazaret. Etimológicamente la palabra letanía proviene del vocablo griego litanéia que significa súplica, rogativa u oración de súplica.​

Las letanías a los santos se originaron en el siglo VII, y las relativas a María se multiplicaron progresivamente en distintas Iglesias cristianas. El decreto Quoniam multi (1601) del papa Clemente VIII aprobó específicamente las letanías lauretanas,​ ya testimoniadas por un manuscrito del siglo XII,​ y que deben su nombre a la advocación de la Virgen de Loreto,​ cuyo santuario constituyó el ámbito en que se desarrollaron.

Las más antiguas letanías a María propiamente dichas se encuentran en un códice de Maguncia del siglo XII titulado: «Letania de Domina Nostra Dei genenetrice Virgine Maria. Ora valde bona, cotidie pro quacumque tribulatione dicenda est», con alabanzas largas y en cada verso repitiendo el «Sancta Maria».

Las letanías marianas empezaron a multiplicarse en el siglo XV y XVI. Por el año 1500 fueron creadas una serie de letanías en el santuario de Loreto, Italia. Hacia 1575 surgen unas nuevas letanías lauretanas conocidas como «modernas» con alabanzas puramente bíblicas, que se hicieron tan populares que las primeras versiones fueron pasadas a segundo plano. Sixto V las aprobó en 1587 e incluso les dio indulgencias. Hacia el siglo XVII la situación se hizo exagerada, en Loreto se tenía una letanía para cada día de la semana y no era el único caso. En 1601, con el decreto Quoniuam multi del 6 de septiembre, el papa Clemente VIII prohibió todas las letanías que existían con excepción de las incluidas en el Misal y el Breviario y también las del santuario de Loreto, aquellas letanías ya eran llamadas como lauretanas. Paulo V, en 1503, ordenó que se cantasen en la basílica romana de Santa María la Mayor en festividades de la Virgen María. Los dominicos, en 1615 ordenaron que se recitasen en todos sus conventos después de sus oraciones de los sábados.

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