Mateo 6,1-6.16-18 que no sepa tu mano izquierda

que no sepa tu mano izquierda

“Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

Miércoles 11ra Semana del T. Ordinario | 20 de Junio de 2018 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

que no sepa tu mano izquierda

Con mucha frecuencia actuamos por conseguir reconocimiento. Esa es la forma en que nos comportamos en este mundo. No soportamos que nuestro esfuerzo pase desapercibido, sobre todo por aquellos con quienes queremos quedar bien.

Nos movemos según la lógica de la transacción. Si yo te doy algo, ¿tú qué me darás a cambio? Como solemos decir para graficar este hecho de modo muy crudo: todo tiene su precio. Esto es al final de cuentas lo que sostenemos consciente o inconscientemente.

que no sepa tu mano izquierda

Nadie da nada a cambio de nada y si llegara hacerlo, inmediatamente se despertarían sospechas y especulaciones. Algo tiene que tener escondido. Y si no lo hay, alguien finalmente lo descubrirá, lo hará notar o lo creará, aun cuando no sea cierto. Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.

En tanto eso es así entre nosotros, esa NO es la lógica de Dios, la cual nos cuesta comprender y por eso inmediatamente la tergiversamos y desfiguramos. En eso son expertos los ateos, los zurdos y los ideólogos “laicistas”, asalariados de la ONU, UNESCO y el BM.

¿Cuál es la lógica de Dios? La lógica de la Gratuidad. Es muy bueno que así lo sea, porque de otro modo simplemente no viviríamos, y si lo hiciéramos (lo que desde luego sería imposible), nuestra existencia no tendría sentido.

¿En qué se funda esta lógica? ¿Cuál es su base? Pues como su nombre lo sugiere, en que todo nos ha sido dado gratuitamente, sin que diéramos compensación alguna a cambio. Para decirlo en buen romance: todo nos ha sido dado por Amor, empezando por la Vida.

Si lo reflexionamos, es obvio, correcto y estrictamente necesario. Y es que ¿qué podríamos haber dado nosotros a cambio de nuestras vidas? ¿A cambio de los planetas? ¿A cambio de las plantas y animales? ¿A cambio del sol? ¿A cambio del Universo?

¡Nada, absolutamente nada! Fuimos creados por Dios, que es Amor y para el Amor. Nuestra soberbia nos hace olvidar este determinante detalle. No existiríamos si no fuera por Voluntad de Dios. Él nos quiso, aun antes que existiéramos; por eso nos creó.

Esta debe ser para nosotros la mejor noticia. No puede haber otra mejor, porque de ella se derivan una serie de implicaciones que no hacen nada más que mejorar nuestras expectativas, esperanzas y nuestro propio destino. Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.

Hemos sido creados por Dios, que es Amor, y nuestra alma no descansará hasta volver a reunirse para siempre con Él, para vivir eternamente, en plenitud. ¡Qué mejor noticia podríamos recibir! ¡Nuestra vida no solo tiene sentido, sino tiene el mejor y único sentido posible!

¡Viviremos eternamente, en plenitud! Son palabras cuyo significado real somos incapaces de comprender, pero por intuición, sabiendo lo que es la vida y habiendo tenido algún momento de gozo, alegría y felicidad en nuestras vidas, podemos conjeturar lo que será aquello.

Dios nos ha hecho para eso, sin NINGUNA CONDICIÓN. No hemos dado nada a cambio. ¡No podríamos! Esta es la lógica de la Gratuidad o si se quiere de la Gracia. ¡Todo es Gracia! Nuestras vidas, nuestras familias, nuestro planeta…todo cuanto existe.

Sin embargo, en Su Infinita Sabiduría, Dios ha querido que seamos Libres, como ninguna otra creatura del Universo es, en esto somos semejantes a Dios mismo. A Él – en esta Sabiduría- le ha parecido Bien que seamos nosotros los que decidamos si queremos o no este destino.

Dios ha puesto en nuestras manos la capacidad de decidir y nos ha puesto en un tiempo y un espacio para tomar esta decisión. Para evitar que seamos engañados por los enemigos de Dios (que los tiene), nos ha enviado a Su propio Hijo a enseñarnos el Camino.

Si razonando y viendo todo lo que hemos recibido (la Creación entera) no llegamos a convencernos de la Bondad de cuanto nos ofrece, tenemos a los profetas y a Su propio Hijo para dar testimonio de todo esto que nos ha sido Revelado, para decidir acertadamente.

Dios no quiere que ni uno de nosotros se pierda. Él nos quiere a todos con Él, viviendo en el Reino de los Cielos, donde los días son eternos y la felicidad no tiene fin. ¡Para eso nos ha creado! ¡Eso es lo que nos espera! ¡Debemos estar alegres y llenos de esperanza!

¡Cierto! Nuestra vida aquí en la tierra tiene algunas dificultades, pero debemos estar siempre alegres y llenos de esperanza, vislumbrando, desde ya, la promesa de la vida que nos espera. ¡Esa es la alegría cristiana! ¡Esa es la esperanza que nos regocija!

Por eso hacemos todo y aguantamos todo con firmeza. Y cuando no podemos, cuando flaqueamos, en nuestros momentos de debilidad, oramos y le pedimos a Dios y a Su Espíritu Santo que nos ayude en el esfuerzo. Por eso oramos, por eso ayunamos, por eso damos limosna.

No nos interesan las adulaciones de nuestro prójimo; lo que queremos es unirnos a la Voluntad de Dios de tal modo que esta sea la que nos rija y mueva. Necesitamos compenetrarnos y hacernos uno con Él, para que nuestras manos, nuestros ojos y todo nuestro ser estén a Su servicio.

Por eso oramos, por eso hacemos ayuno por eso damos limosna, sin que nuestra mano izquierda sepa lo que hace nuestra mano derecha. En absoluta reserva, porque lo que nos interesa es que Dios lo sepa. Y si algo mostramos a nuestros hermanos es solo como testimonio para su propia salvación.

No es a nosotros a quien deben seguir, apreciar o admirar, sino a la grandeza y el amor de Dios, evidenciado en la Creación, confirmado por Jesucristo nuestro Salvador en la cruz y sostenido por el Espíritu Santo, quien cumple la Misión de guiarnos a la Verdad completa.

Oración:

Padre Santo, te damos gracias, te alabamos y bendecimos por habernos creado a Tú imagen y semejanza, por habernos dado inteligencia, voluntad y libertad. Te damos gracias por el inconmensurable amor que nos tienes y te pedimos que nos des firmeza para seguir el Camino que Jesucristo nos señala. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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