sangre de la alianza

Marcos 14,12-16.22-26 – sangre de la alianza

sangre de la alianza

“Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos.”

Domingo, Corpus Christi| 06 de Junio del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

sangre de la alianza

Ante un mundo hostil y tantas veces impredecible y fuera del alcance de la pobre inteligencia humana, se hace necesario buscar alianzas sólidas en las cuales poder confiar. Ali9anzas sobre las cuales podamos edificar confiadamente sabiendo que no seremos decepcionados.

Sin embargo, la naturaleza del hombre es frágil y por ello proclive a romper cualquier alianza, cuando ve amenazada su integridad o cuando seducidos por el maligno creemos encontrar una oportunidad para beneficiarnos de la traición, ocultándola muchas veces tras una mentira.

Esta es la historia de la humanidad, que se debate entre sus necesidades, ambiciones y promesas. De allí la necesidad de buscar una alianza verdaderamente confiable, sellada de un modo que garantice intangibilidad.

sangre de la alianza

Somos bendecidos por la sangre de la Alianza

Solo Cristo es capaz de tan alto compromiso sellado con Su propia sangre. Nadie se ha ofrecido antes ni después como Él para garantizar con Su propia vida, Sus promesas. De nadie por eso podemos estar tan seguros que cumplirá.

Si bien toda Su vida evidenció aquella capacidad Divina de ver más allá de cuanto cualquiera sería capaz y de realizar verdaderos y únicos milagros, el pasaje sobre el que reflexionamos, no es la excepción, constituyendo un episodio más en el que podemos comprobar que todo había sido anticipado por Gracia de Dios.

Todo ocurriría tal como había sido profetizado tantas veces y conforme Él mismo les había anticipado a Sus discípulos. Llegaba el momento de sellar con Su propia sangre la alianza y esa noche instituiría el Sacramento de la Comunión para celebrarlo.

La nueva alianza da sentido a la vida

Difícil entender y asociar seguramente para quienes lo estaban viviendo, el profundo significado de cada uno delos gestos con los que el Señor estaba sellando esta alianza. Si en alguien se puede finalmente confiar plenamente como la única piedra angular, es Él.

No hay lugar en Él para el fraude, la mentira o el engaño. Él mismo lo ha revelado a todo aquél que quisiera escucharlo y entenderle. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Jesucristo nos revela al Padre Creador, de quien todos somos hijos.

Nuestro Salvador nos revela el sentido de la vida, haciendo que cualquier sacrificio, incluso la muerte, valga la pena si la recompensa es vivir eternamente, contemplando a Dios allí, en el Reino de los Cielos, en el ágape sin fin preparado para quienes son fieles.

Si, se trata de una alianza, en la que Él ha ofrecido Su propia vida como garantía y todo lo que espera de nosotros como respuesta es la fe. Claro, la fe exige de nosotros firmeza y esta sería imposible sin el Sacramento de la Eucaristía.

Esto es precisamente lo que instauró aquella noche nuestro Señor Jesucristo. En lo que constituye al mismo tiempo la Mayor Gracia y el Mayor Misterio Él se nos dio de una vez y para siempre, para toda la humanidad, como verdadera comida y verdadera bebida.

El que come Su cuerpo y bebe Su sangre tiene Vida Eterna. Por ello, la Eucaristía ha de ser el centro de nuestras vidas. Comulgar es el signo externo de unión profunda y vital con Él. Jesucristo es fiel a la Alianza que selló una vez y para siempre. ¿Podemos decir lo mismo de nosotros?

Oración:

Padre Santo, te pedimos que nos hagas fieles y leales a la Santa Alianza sellada con la preciosísima sangre de Tu Hijo Jesucristo, que ha puesto a nuestro alcance gracias al Santo Sacrificio de la Cruz. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

(32) vistas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *