Juan 2,13-25 – Destruyan este templo

Destruyan este templo

“¿Qué signos nos muestras para obrar así?” Jesús contesto: “Destruyan este templo, y en tres día yo lo levantaré”. Los judíos replicaron: “Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”

Domingo de la 3ra Semana de Cuaresma | 04 Marzo 2018 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

  • Éxodo 20,1-17
  • Salmo 18
  • Primera de Pablo a los Corintios 1,22-25
  • Juan 2,13-25

Reflexión sobre las lecturas

Destruyan este templo

Nuestra relación con Dios ha de ser pura y santa. Exenta de otras intenciones que no sean el amor a Dios y a nuestros hermanos y consecuentemente nuestra salvación. Ninguna otra razón debe contaminar esta relación.

Esto quiere decir que por ningún motivo debemos cobrar y mucho menos lucrar con el mensaje del Evangelio. Nosotros no llevamos la Palabra de Dios porque nos conviene, porque recibimos una comisión o porque alguien nos paga por hacerlo.

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Si caemos en esta tentación, tan frecuente en nuestro mundo, podemos darnos por satisfechos con nuestra paga, pero estaremos poniendo obstáculos a la conversión de nuestros hermanos y contaminando el mensaje.

No olvidemos que esta es obra de Dios y todo lo que proviene de Él debe ser tratado con mucha devoción y respeto. Debemos purificar tanto nuestras intenciones, como nuestros pensamientos y nuestros actos.

De esta forma, con mucho respeto, debemos tratar todo lo que concierne a Dios. Y, a Él le concierne tanto nuestra vida y salvación, como la de nuestros hermanos. Por lo tanto, se trata de algo muy serio, con lo que no podemos comerciar, ni especular.

¿Quiere esto decir que debemos tener cara de afligidos y compungidos? ¡No! Porque nuestra confianza está puesta en Él. Y porque sabemos que la victoria definitiva es Suya. Cristo ha vencido al mundo y con él, a la muerte, a la oscuridad, a la mentira y el pecado.

¡Estamos salvados! Como buenos cristianos, es decir, seguidores de Cristo, tenemos el deber de llevar y transmitir esta Buena Noticia a nuestros hermanos, para que ellos también se salven, volviendo sus ojos a Dios y poniéndose en Camino.

Pero la Alegría de este mensaje no ha sido dada a nosotros en exclusividad y mucho menos para que especulemos ni trafiquemos con ella, para nuestro beneficio personal. Tenemos la obligación de dar gratis lo que hemos recibido gratis.

¿O será que acaso alguien cree que ha recibido la salvación por sus merecimientos? Quien así piensa, es seguro que todavía está lejos de transitar por el Camino de Salvación que Jesucristo nos propone. Revisemos nuestro comportamiento, que no podemos aplicar usura al Evangelio.

El Señor no tolera este comportamiento, tal como podemos verlo en este pasaje. Es grave error asumir como una ocupación profesional el “servir” al Señor pretendiendo una “paga justa” por esta labor. El Señor vela por todos Sus hijos, más aún por los que lo dejan todo por el Evangelio.

Nuestra actitud debe ser de entrega, de desprendimiento y fe en Dios, sabiendo que ni un solo pelo cae de nuestras cabezas sin que Él lo permita. Que Él sabrá darnos oportunamente lo que necesitemos, si nos aplicamos y entregamos a la Misión que Él nos encomienda.

Oración:

Padre Santo, ayúdanos a transitar por el proceso de conversión continuo, purificando y afinando nuestras intenciones, haciendo de este un Camino de Santidad y ¨Perfección. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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