Lucas 22,14-20 – Con ansia he deseado comer

Con ansia he deseado comer

“Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes; hagan esto en recuerdo mío ».”

Jueves de la 8va semana del T. Ordinario| 27 de Mayo de 2021 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

Con ansia he deseado comer esta Pascua con ustedes

Hoy día, en el Perú como en muchos lugares en el mundo celebramos la solemnidad del Sacerdocio de Cristo. Como nos lo recordaba el celebrante en la Misa, es el único caso en que se da este hecho singular: Cristo es a su vez Sacerdote, víctima y altar.

Trataremos de comprender a partir de su Palabra lo que para Cristo significa haber llegado por fin a esta instancia que como dice a sus apóstoles, había esperado con ansia. Podemos ver la situación como una cena de despedida.

Cuantas veces al finalizar un período de vida laboral, a un gerente, a un profesor o a un simple colaborador sus compañeros le organizan una fiesta o una cena de despedida. Es un pequeño pero significativo agasajo al compañero, tantas veces amigo.

Con ansia

Todo fue previsto con ansia y anticipación

Todos están alegres y en un clima lo más festivo posible se recuerdan anécdotas y hechos del pasado que unos recuerdan algo y que sin embargo para otros resultan episodios imborrables. Esto ocurre en verdad excepcionalmente con personas igualmente únicas.

En el caso de Jesucristo, la planificación ha corrido más bien de su cuenta. Él les dice cuándo y dónde debía ser. Escoge la Fiesta de Pascua, una fecha memorable para los judíos en la que conmemoraban la liberación de los egipcios.

Esta celebración cobrará otro sentido a partir de esta cena convocada por Jesús. De aquí en adelante se recordará Su Sacrificio por la salvación del Pueblo de Dios de la esclavitud del pecado y la muerte a la que nos tenía sometidos el Maligno.

La instauración del Sacramento de la Eucaristía

Él romperá las cadenas y abrirá las puertas del Reino de los Cielos para los que creen en Él, con su Sacrificio y muerte en Cruz, de la cual Resucitará, venciendo definitivamente a los poderes del mal, a la oscuridad y la muerte. La última Palabra la tiene Jesucristo.

Todo esto que está por ocurrir está siendo sellado en este encuentro con los apóstoles, por eso podemos entender que Jesucristo diga que con ansia he deseado comer esta Pascua. Porque está a punto de llegar a la meta en Su Misión.

Dejar instituido este Sacramento que nos permita revivir por los siglos de los siglos este momento es su propósito. Ofreciéndose a Sí mismo como alimento para despertar en nosotros las mismas ansias que Él tiene.

La Eucaristía es el misterio de nuestra fe

Moviéndonos por dentro de un modo misterioso a la perseverancia y fortaleciéndonos para darnos el valor de seguirle, hasta alcanzar sus promesas. Así, todo el sacrificio que Él ofrece por nosotros está contenido y revivido en esta cena.

Por ello, cada vez que comamos y bebamos, este pan y este vino estaremos reviviendo aquel momento Único en la Historia de la Humanidad, en que Dios interviene por amor en nuestras vidas transitando y abriendo para nosotros el Camino de la Salvación y la Vida Eterna.

Es Gracia del Señor comprender que el modo en que Él afrontó este desafío para redimirnos del pecado, venciendo a la muerte y reconciliándonos con el Padre, tenía que pasar por la muerte de Jesucristo en la cruz y su Resurrección.

Oración:

Padre Santo, te pedimos que nos concedas que cada vez que participemos de la Eucaristía podamos revivir con ansias el sacrificio de Cristo Jesús, nuestro Salvador, llevándonos a desear ardientemente alcanzar Sus promesas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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