Vayan también ustedes a la viña – Mateo 20,1-16

Vayan también ustedes a la viña

“¿Por qué están aquí todo el día parados?” Dícenle: “Es que nadie nos ha contratado.” Díceles: “ Vayan también ustedes a la viña. ”

Miércoles de la 20ma Semana del T. Ordinario | 22 de Agosto del 2018 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

Vayan también ustedes a la viña

Todos estamos llamados a participar en el Reino de los Cielos. El Señor ha venido a convocarnos e invitarnos a todos. Lo más importante, lo central es que a todos se nos presente esta oportunidad. De allí Su mandato de ir por el mundo.

La humanidad entera debe tener la oportunidad de oír esta convocatoria. Nadie debe quedarse sin haber recibido esta invitación. El Señor cuenta con el apoyo de todos los bautizados para cumplir esta misión. A eso estamos llamados. En eso consiste la evangelización.

Vayan también ustedes a la viña

Sería de desear que hoy quedara claro para nosotros que la edad no es un limitante para hacer este llamado. Siempre estamos buscando jóvenes para alimentar nuestros movimientos, y hacemos bien, pero no debemos olvidar a los viejos, a las personas mayores.

No pongamos nosotros los límites. No lapidemos. Lo peor que puede pasar es que descontemos como muertos a quienes todavía están vivos. Será difícil; será duro, tal vez, pero que grave puede ser que descartemos a quienes todavía están entre nosotros.

“¿Por qué están aquí todo el día parados?” Dícenle: “Es que nadie nos ha contratado.” Díceles: “ Vayan también ustedes a la viña. ”

Alguna vez escuche que nada puede ser peor que la muerte óntica, es decir aquella que nos hace muertos en vida. Eso pasa con los ancianos, cuando hacemos como que no existieran, cuando dejamos de visitarlos y pasamos a considerarlos como si fueran muebles.

Esta es precisamente la actitud que poco a poco van promoviendo los Ideólogos de Género. Empiezan por vulnerar nuestras conciencias haciéndonos aceptar el aborto, para una vez acostumbrados a subvaluar la vida, inducirnos a asesinar a los ancianos a través de la Eutanasia.

¡Qué distinto es el proceder del Señor! ¡Cuánta aplicación tiene para la coyuntura mundial que estamos viviendo con respecto al aborto y la eutanasia! ¡Todos somos llamados! Unos temprano, otros tarde, pero todos tenemos la misma oportunidad.

“¿Por qué están aquí todo el día parados?” Dícenle: “Es que nadie nos ha contratado.” Díceles: “ Vayan también ustedes a la viña. ”

¡Dios mío, que no seamos nosotros los que negamos a nuestros hermanos la oportunidad de atender este llamado! ¡Que no seamos nosotros el obstáculo! No perdamos esta perspectiva. El Reino de los Cielos es para todos.

La Misericordia de Dios, por intermediación de nuestro Señor Jesucristo ha querido convocarnos a todos, sin miramientos de ninguna clase. Dispongámonos a transmitir esta invitación abierta y generosa a cuando ser humano se nos cruce en el camino.

No descartemos a nadie. No prejuzguemos a nadie. No seleccionemos y mucho menos hagamos caso a estos argumentos mezquinos que muchas veces resuenan en nuestras conciencias, por los cuales terminamos desechando a quienes solo te tenían a ti para anunciarles la Buena Nueva.

Este es un llamado a la acción. Un llamado a la conciencia. Un llamado a la misericordia. ¡Pongamos en el centro de nuestras vidas lo que realmente es importante y dejemos de lado envidias, rencores, soberbia, vanidad y egoísmo!

Bendito seas Señor porque nos haces ver qué es lo verdaderamente importante en la vida, descartando aquellas sutilezas y nimiedades que muchas veces determinan nuestra forma de proceder. Danos humildad y generosidad, danos un corazón nuevo como el Tuyo para amar a nuestros hermanos.

Oración:

Padre Santo, no permitas que se interpongan nuestros prejuicios, nuestras mezquindades y nuestra voluntad a la Tuya. Que seas Tú siempre el que ocupe el centro de nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…Amén.

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