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Mateo 12,1-8 – Quiero misericordia, no sacrificios

Y si ustedes entendieran estas palabras: Quiero misericordia, no sacrificios, ustedes no condenarían a quienes están sin culpa.

Texto del evangelio Mt 12,1-8 – Quiero misericordia, no sacrificios

01. En cierta ocasión pasaba Jesús por unos campos de trigo, y era un día sábado. Sus discípulos, que tenían hambre, comenzaron a desgranar espigas y a comerse el grano.
02. Al advertirlo unos fariseos, dijeron a Jesús: «Tus discípulos están haciendo lo que está prohibido hacer en día sábado.»
03. Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre?
04. Pues entró en la casa de Dios y comieron los panes presentados, que les estaban prohibidos tanto a él como a sus compañeros, pues están reservados a los sacerdotes.
05. ¿No han leído en la Ley que los sacerdotes en el Templo no observan el descanso, y no hay culpa en eso?
06. Yo se lo digo: ustedes tienen aquí algo más que el Templo.
07. Y si ustedes entendieran estas palabras: Quiero misericordia, no sacrificios, ustedes no condenarían a quienes están sin culpa.
08. Además, el Hijo del Hombre es Señor del sábado.

Reflexión: Mt 12,1-8

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Mateo 12,1-8 Quiero misericordia, no sacrificios

Este es un momento oportuno para reflexionar en torno a la Misericordia. Estamos en el año de la Misericordia y a estas alturas ya debíamos tener muy claro en qué consiste. De cualquier modo, hoy hemos de reflexionar en ella, porque esto es lo que quiere Dios.

La palabra misericordia tiene su origen en dos palabras del latín: miserere, que significa tener compasión, y cor, que significa corazón. Ser misericordioso es tener un corazón compasivo. Que no es lo mismo que pena. Es padecer con; es implicarse en el sufrimiento de los demás, reconociéndonos como hermanos.

Hemos de reconocernos imperfectos y falibles. No somos capaces de hacer todo lo que queremos. Cometemos errores. Somos falibles. Necesitamos ser perdonados y perdonarnos unos a otros, como Dios nos perdona.

Y si ustedes entendieran estas palabras: Quiero misericordia, no sacrificios, ustedes no condenarían a quienes están sin culpa.

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