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Marcos 12,1-12 – Será nuestra la herencia

Será nuestra la herencia

“Pero aquellos labradores dijeron entre sí: “Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia.” Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña?”

Lunes de la 9na Semana del T. Ordinario | 04 de Junio de 2018 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Será nuestra la herencia

Al Señor no pierde la ocasión de poner al descubierto el comportamiento de los sumos sacerdotes, escribas y ancianos. Nada menos que las mayores autoridades en aquel momento dentro de su auditorio. No se escondía, ni se callaba, ni les pasaba la mano.

Jesucristo, como el mismo dirá, ha venido a prender fuego al mundo y cuando desearía que ya estuviera ardiendo. Ciertamente es un lenguaje muy duro, como sus mismos discípulos le observarán, pero es que el cambio que busca lograr es radical.

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Marcos 12,1-12 – matémosle, y será nuestra la herencia

Matémosle, y será nuestra la herencia

“Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia.” Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña.

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Marcos 12,1-12 – matémosle, y será nuestra la herencia

Marcos – Capítulo 12

Reflexión: Marcos 12,1-12

Muchos de nosotros andamos como perdidos en esta vida. No sabemos por dónde cogerla, ni qué hacer con ella. Así que desde nuestra pobre visión, dado que, por las buenas o por las malas constatamos que está en nuestras manos, decidimos hacer lo que nos da la gana.

Este pensamiento me recuerda a cuantos perritos he tenido. Acostumbrados a vivir en una casa, encerrados entre cuatro paredes, la primera vez que los llevaba al campo y los soltaba, se volvían como locos. Correteando de un lado para otro y ladrando a todo el mundo, sin medir el peligro, tal vez por no conocerlo, más allá de su propio instinto. Parecían tener tanta libertad, que no sabían qué hacer con ella.

Así somos muchos de nosotros. Así reaccionamos “instintivamente” cuando “tomamos conciencia” de nuestras propias vidas y creemos descubrir que en realidad podemos hacer lo que nos venga en gana, sin reparar en las consecuencias. Pero, tarde o temprano estas nos alcanzan, porque nadie puede vivir haciendo todo el tiempo lo que le da la gana, sin reparar en más.

Parece que podemos meter la mano en una billetera cuando no está su dueño y nadie nos vigila, y si lo mantenemos en absoluta reserva nunca se sabrá. Parece que podemos aprovecharnos de este chico o esta chica, que por su timidez o temor no lo revelará jamás. Parece que podemos apropiarnos de aquello que parece ser de nadie, porque nadie lo reclama y nadie tiene por qué enterarse.

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Marcos 12,1-12 – entregará la viña a otros

Texto del evangelio Marcos 12,1-12 – entregará la viña a otros

01. Y se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó.
02. Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña.
03. Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías.
04. De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron.
05. Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros.
06. Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: “A mi hijo le respetarán”.
07. Pero aquellos labradores dijeron entre sí: “Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia.”
08. Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña.
09. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros.
10. ¿No han leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido;
11. fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?»
12. Trataban de detenerle – pero tuvieron miedo a la gente – porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron.

Reflexión: Marcos 12,1-12

Es una historia siniestra, macabra, salvaje. Leemos y releemos y no podemos creer que alguien sea capaz de esto. ¿Qué clase de personas serían estos? No podemos dejar de pensar en una banda de bandidos de los más desalmados. Solo se nos puede ocurrir compararlos con los terroristas de Isis, que no han tenido el menor reparo en atacar y matar a ancianos, mujeres y niños cristianos, con la mayor crueldad jamás vista. Cada vez que oímos o vemos uno de estos episodios sangrientos, nos deja el mismo sin sabor, dolor y desconcierto que nos deja este fragmento de las Escrituras. ¿Cómo puede haber tremenda maldad? ¿Qué podemos esperar de personas que han perdido todo el respeto por la vida ajena y que por lograr un beneficio económico son capaces de semejantes atrocidades. ¿Cómo llega a envenenarse, a contaminarse de tal manera el alma humana para actuar de este modo sin el menor reparo, sin el menor escrúpulo? ¿Cómo es posible que seamos capaces de llegar a semejantes salvajadas? Ciertamente, para una persona normal, esto no es posible. Y es que contrariamente a lo que sostienen los mentores de la “Ideología de Género” hay leyes naturales que son fundamentales e inamovibles, una de estas es la diferencia de sexo entre un hombre y una mujer, y todas las consecuencias que ello trae, que no tienen por qué obviarse o ignorarse, porque no son denigrantes, sino por el contrario elevan la dignidad del rol que a cada quién le toca jugar en la perpetuación de la vida y todas sus consecuencias. Y la otra es precisamente el respeto a la vida, porque no es nuestra, no nos pertenece, sino que es una Gracia que hemos recibido de Dios que tenemos el deber y la obligación de administrar conforme a la Voluntad de Dios. Actuar como estos labradores es a todas luces una brutalidad que solo puede tener su origen en el alejamiento de Dios, alentado por el Demonio, es decir, la ambición, el egoísmo, la crueldad, los apetitos aberrantes, el abuso y el desenfreno. Nadie bien nacido puede estar de acuerdo con este proceder. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros.

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