Mateo 23,1-12 – la cátedra de Moisés

marzo 14, 2017

La cátedra de Moisés

En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Hagan, pues, y observen todo lo que les digan; pero no imiten su conducta, porque dicen y no hacen.

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Mateo 23,1-12 la cátedra de Moisés

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Mateo 23,1-12

En la Cátedra de Moisés hay unos impostores. Esta es finalmente la dura acusación que el Señor lanza hoy. Y, claro, como es costumbre nuestra, inmediatamente volvemos los ojos hacia la Cátedra de Moisés para ver quien o quienes están sentados allí. Y muy rápidamente parecemos encontrar dos o tres nombres que efectivamente corresponde a las señas que nos da Jesús.

Qué fácil resulta, como siempre, encontrar la paja en el ojo ajeno y no reparar en la viga que tenemos en el nuestro. Es verdad que seguramente tenemos razón en la selección de nombres que hacemos de tantos y tantos escribas y fariseos que muy bien podrían aplicar a esta descripción. ¿Cuántos políticos, periodistas, jueces, maestros y autoridades, incluso religiosos, se auto proclaman cristianos y aun católicos, erigiéndose como moralistas y dueños de la verdad, a pesar que son públicas sus fechorías?

Este es un mal del que adolecen todas las sociedades, todos los países, de todos los tiempos y latitudes. La doble moral. El doble racero. O como diría mi madre, “la ley del embudo: lo ancho para mí y lo angosto para ti”. Qué rápido somos para juzgar y exigir a los demás, pero cuan lentos y contemplativos con nosotros mismos. Queremos que todo se nos pase y todo se nos comprenda y perdone.

Esta es la perspectiva dese la que hoy debíamos reflexionar estos versículos. Porque, es verdad, nos juzgamos muy humildes e insignificantes en realidad, pero para cuantos de nuestros hermanos nosotros estamos sentados en la Cátedra de Moisés y decimos una cosa, mientras hacemos otra, excusándonos, tal vez, en la insignificancia de nuestros actos, en la poca notoriedad que tenemos o nuestra modestia económica.

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Lucas 13,10-17 – librada de sus cadenas el día sábado

octubre 24, 2016

Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?

Texto del evangelio Lc 13,10-17 – librada de sus cadenas el día sábado

10. Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga,
11. y había allí una mujer, que desde hacía dieciocho años estaba poseída por un espíritu que le producía una enfermedad; estaba encorvada y no podía enderezarse del todo.
12. Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad»,
13. y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios.
14. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado».
15. El Señor dirigiéndose a él respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?
16. Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?».
17. Al oír estas palabras, todos sus adversario se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.

Reflexión: Lc 13,10-17

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Lucas 13,10-17 librada de sus cadenas el día sábado

¿Hay algún día que sea mejor que otro para hacer el bien? ¿Puede la libertad y la dignidad de una persona estar sujeta a una formalidad? Las leyes que han sido hechas por hombres ¿han de sujetarlo por encima de su libertad y su vida?

¿Los hombres están hechos para servir a la ley o más bien las leyes han de estar al servicio del hombre? Esta es la reflexión que el Señor nos propone para el día de hoy. Esta distinción parece accesoria, sin embargo ¿cuántas veces no excusamos de hacer algo por que la ley nos lo impide?

Vistas así, estas palabras son muy fuertes y determinantes, porque eximen a cualquiera de cumplir con leyes que atentan contra las personas. Por ejemplo, es inmoral pretender que se paguen impuestos cuya cuantía amenace la existencia misma de las personas.

Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?

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Lucas 12,54-59 – no juzgan ustedes mismos lo que es justo

octubre 21, 2016

¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?

Texto del evangelio Lc 12,54-59 – no juzgan ustedes mismos lo que es justo

54. Dijo también a la multitud: «Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
55. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
56. ¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?
57. ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
58. Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel.
59. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».

Reflexión: Lc 12,54-59

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Lucas 12,54-59 no juzgan ustedes mismos lo que es justo

Siempre estamos alertas y atentos a lo que nos conviene. Allí no se nos escapa ningún detalle. Sin embargo, cuando se trata de comprender hidalgamente que el otro tiene la razón y que le corresponde pate de los que reclamamos, ahí si nos hacemos los desentendidos.

El Señor nos reprocha que haya ocasiones que tratemos de justificarnos no haber hecho algo, porque nadie nos dijo. Como si no supiéramos que era aquello lo que teníamos que hacer. ¿Es que estamos acostumbrados a obedecer?

La verdad es que estamos dispuestos a hacer inmediatamente aquello en lo que vemos que podemos obtener algún provecho. De otro modo nos hacemos los sordos, los que no comprendemos, a pesar que somos capaces de entender cosas más complejas.

¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?

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Mateo 23,13-22 – Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos

agosto 22, 2016

Por lo tanto, ¡ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos. No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querrían hacerlo.

Texto del evangelio Mt 23,13-22– Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos

13. Por lo tanto, ¡ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos. No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querrían hacerlo.
14. ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas!
15. Ustedes recorren mar y tierra para ganar un pagano y, cuando se ha convertido, lo transforman en un hijo del demonio, mucho peor que ustedes.
16. ¡Ay de ustedes, que son guías ciegos! Ustedes dicen: ?Jurar por el Templo no obliga, pero jurar por el tesoro del Templo, sí?.
17. ¡Torpes y ciegos! ¿Qué vale más, el oro mismo o el Templo que hace del oro una cosa sagrada?
18. Ustedes dicen: “Si alguno jura por el altar, no queda obligado; pero si jura por las ofrendas puestas sobre el altar, queda obligado”. ¡Ciegos!
19. ¿Qué vale más, lo que se ofrece sobre el altar o el altar, que hace santa la ofrenda?
20. El que jura por el altar, jura por el altar y por lo que se pone sobre él.
21. El que jura por el Templo, jura por él y por Dios que habita en el Templo.
22. El que jura por el Cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.

Reflexión: Mt 23,13-22

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Mateo 23,13-22 Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos

Las palabras que el Señor reserva para los fariseos y maestros de la ley son realmente fuertes. Es que el Señor no puede tolerar la doblez, la mentira, el cinismo y la hipocresía. Hemos de cuidarnos de no caer en estas faltas.

Los cristianos estamos llamados a ser hombres y mujeres de palabra. Hacemos lo que decimos y nadie puede sacarnos en cara que mantengamos una doble imagen o una doble moral.

Lamentablemente a veces, sin querer, sin intención alguna caemos en posturas incoherentes, por falta de reflexión, por tomar algunas cosas a la ligera o simplemente por ignorancia. Claro, no es el caso de los maestros de la ley y los fariseos, que actúan de este modo adrede, es decir, con conocimiento de causa. Por eso dice el Señor que a estos los vomitará.

Por lo tanto, ¡ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos. No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querrían hacerlo.

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