Lucas 1,39-56 – Me llamarán bienaventurada

mayo 31, 2018

Me llamarán bienaventurada

“porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre”

Jueves de la 8va Semana de Tiempo Ordinario | 31 de Mayo del 2018 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Me llamarán bienaventurada

El cántico con que María devuelve el saludo a su prima Isabel, además de hermoso, es una profecía que anuncia la obra del Señor, que al mismo tiempo evidencia que María está completamente llena del Espíritu Santo, que la desborda e impulsa.

Es, pues, el Espíritu Santo el que acompaña desde el inicio a María en esta historia, que no es otra que la historia de nuestra salvación. Es todo un prodigio que canta la Gloria de Dios de generación en generación, recordándola como bienaventurada.

bienaventurada

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Lucas 1,26-38 – la esclava del Señor

marzo 25, 2017

La esclava del Señor

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

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Lucas 1,26-38 la esclava del Señor

Lucas – Capítulo 01

Reflexión: Lucas 1,26-38

La Santísima Virgen María nos da aquí una lección de su disponibilidad, de su completa e irrenunciable entrega a la Voluntad de Dios. Esto es lo que debemos aprender e imitar en nuestras vidas. Es algo que solo puede brotar de un alma que sabe y reconoce su lugar, tanto como el de Dios en nuestra existencia. Se trata de una Gracia que debemos pedir cada día.

No podemos esperar la misma reacción de quién desconoce a Dios, de quien no lo tiene en cuenta en sus planes diarios. No se trata de una impostación, de un parche incoherente, de un artificio, ni de algo que por la fuerza tratamos de incorporar en nuestras vidas. Para dar tamaña respuesta y acompañarla consecuentemente en cada episodio de nuestra vida, hay que estar preparados y María lo estaba.

¿Cómo podemos nosotros prepararnos? Siendo honestos y enseñando a ser honestos a los que nos rodean y especialmente a nuestros hijos. Siendo humildes y reconociendo que no seríamos nada, ni si quiera tendríamos lo más esencial –que es la vida-, si no fuera por Gracia de Dios. Esto implica reconocer que la vida es un Don gratuito que hemos recibido de las manos de Dios con algún propósito que va más allá de nuestro entendimiento y voluntad. Si estamos convencidos de la gratuidad de este Don inmerecido e inconmensurable, ¿no debían aflorar la gratitud y el amor en primer lugar?

¿Cuántas veces hemos oído el reclamo de nuestros parientes más cercanos, tal vez nuestros padres, reprochándonos nuestra ingratitud? ¿Y cuántas veces tenían razón? ¿A qué se referían ellos? ¿No es verdad que a nuestra falta de reciprocidad? No es que quisieran que les paguemos de algún modo, sino que sintamos movidos nuestros corazones por la gratitud y les prodigáramos un poco de nuestro tiempo y atención.

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Lucas 1,26-38 – ninguna cosa es imposible para Dios

diciembre 20, 2016

Ninguna cosa es imposible para Dios

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Texto del evangelio Lc 1,26-38 

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

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Lucas 1,26-38 ninguna cosa es imposible para Dios

Quiso Dios intervenir en nuestra historia con el propósito de salvarnos. Para ello ideo un Plan, en el que habrían de participar María y José. A cada quién le cupo un rol. La Virgen María sería la madre de Jesucristo, Su Hijo.

Obviamente, para quien no quiere creer en Dios, este es un Plan descabellado, porque no se ajusta a nuestra lógica mundana. Quienes así razonan, se olvidan de un detalle: Dios ha creado el Universo y todo lo contenido en Él, incluyéndonos a nosotros y nuestra lógica.

Resulta incongruente que hayamos entre los creyentes en el Dios de Israel, algunos que pretenden ignorar estos episodios o interpretarlos a su manera. Es decir, aplican su percepción de la lógica Divina tan solo para lo que les parece.

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

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Lucas 1,26-38 – El Espíritu Santo vendrá sobre ti

abril 4, 2016

Texto del evangelio Lc 1,26-38 – El Espíritu Santo vendrá sobre ti

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: « El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

Si recuperamos el hilo conductor de la reflexión de ayer, volvemos a encontrarnos con el anuncio de un hecho prodigioso: una joven virgen de nombre María es visitada por el Ángel Gabriel para anunciarle que ha encontrado Gracia delante de Dios y concebirá un hijo de nombre Jesús. El mismísimo Espíritu Santo la cubrirá con su sombra y por eso al que ha de nacer le llamarán el Hijo de Dios. Todo esto es mayúsculo y desconcertante. Solo ha ocurrido una vez: fue en Nazareth, una ciudad de Galilea, hace poco más de 2mil año. No ha ocurrido antes, no ha vuelto a ocurrir, ni volverá a ocurrir nunca más, como que Tierra hay una sola y cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. Para algunos resulta sumamente difícil aceptar este hecho. Cuestionan que haya sido allí y no en China, por ejemplo o que haya sido en aquel tiempo. Pero no se pregunta por qué en aquella familia, ni de aquel modo, porque muchos dan por descontado en su interior -como una fábula-, aquello de la virgen y de la participación del Espíritu Santo. Es desde aquí, es decir, desde el comienzo que su fe empieza a flaquear y comienzan a crear una historia digerible a su capacidad y razón, la que desde luego es pobre y limitada, pero nunca estarán dispuestos a reconocerlo. ¿Por qué? Por soberbia, aunque tampoco reconozcan esta característica en ellos. Y es que según ellos, esto no encaja con la razón y solo están dispuestos a aceptar explicaciones razonables. Por lo tanto, de plano están rechazando a Dios, aunque afirmen creer en Él. ¿Qué clase de Dios sería aquel que se ajuste a sus limitaciones, que se ajuste a lo que a ellos les parece? Pues nada menos que un dios creado a su imagen y semejanza. Y como según su razón, una virgen no puede dar a luz, entonces descarta a la virgen. Y así siguen tomando y descartando lo que les parece, lo que se ajusta a su razón. ¿Nos damos cuenta de la necedad? Es decir que según ellos, Dios solo puede hacer lo que a ellos les parece. Con un dios así, no vamos a ninguna parte. Será un dios bastante minúsculo, insignificante e inútil en realidad. No se parece en nada al Dios de los cristianos que sería capaz de sacar hijos de las piedras, creando estrellas, constelaciones, planetas animales y al ser humano. Si esta es la razón por la que no son capaces de venerar a la Virgen María, será porque en el fondo tampoco creen en Dios. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

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