Por su poca fe – Mateo 10,7-13

agosto 11, 2018

Por su poca fe

“« Por su poca fe. Porque yo les aseguro: si tienen fe como un grano de mostaza, dirán a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada les será imposible.»”

Sábado de la 18va semana del T. Ordinario | 11 de Agosto del 2018 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Por su poca fe

¿Cuánta fe es necesaria para alcanzar las promesas de Jesucristo? La fe es necesaria para vivir cristianamente y solo quien vive cristianamente entrará en el Reino de los Cielos. ¿Qué mejor propósito puede haber en la vida que lograr esta meta?

El problema reside en que se dice muy fácilmente, con palabras muy sencillas que el mundo entero puede comprender, pero, como se suele decir, del dicho al hecho hay mucho trecho. Una cosa es comprender lo que se debe hacer y otra llevarlo a la práctica.

Por su poca fe

(5) vistas

Sigue leyendo

Marcos 9,14-29 – ayúdame porque tengo poca fe

mayo 16, 2016

Texto del evangelio Mc 9,14-29 – ayúdame porque tengo poca fe

14. Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron en medio de una gran multitud, discutiendo con algunos escribas.
15. En cuanto la multitud distinguió a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo.
16. Él les preguntó: «¿Sobre qué estaban discutiendo?».
17. Uno de ellos le dijo: «Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo.
18. Cuando se apodera de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron».
19. «Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo».
20. Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca.
21. Jesús le preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que está así?». «Desde la infancia, le respondió,
22. y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos».
23. «¡Si puedes…!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree».
24. Inmediatamente el padre del niño exclamó: «Creo, ayúdame porque tengo poca fe ».
25. Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más».
26. El demonio gritó, sacudió violentamente al niño y salió de él, dejándolo como muerto, tanto que muchos decían: «Está muerto».
27. Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie.
28. Cuando entró a la casa y quedaron solos, los discípulos le preguntaron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?».
29. El les respondió: «Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración».

Reflexión: Mc 9,14-29

Leyendo y releyendo este texto extraemos muy rápidamente cuatro ideas muy nítidas para nuestra reflexión: la falta de fe, nada hay imposible para el que cree, la pérdida de paciencia de Jesús y la oración como la fórmula para expulsar al demonio. Veamos en primer lugar al reto al que se enfrentan los discípulos, y al que muchas veces nos estamos enfrentando nosotros. ¿Acaso no es cierto que muchas veces queremos resolver algunos asuntos graves al mismo estilo de Jesús, mediante un milagro? ¿Cuántas veces tenemos que abandonar el intento derrotados y desanimados por el fracaso? En esta misma ridícula y vergonzosa situación encontramos hoy a los discípulos de Jesús. Podemos imaginarlos, rodeados de gente y tratando de curar como Jesús, sin ningún resultado. Si habían curado y resuelto otros caso, no lo sabemos a ciencia cierta, pero es posible, porque de otro modo no lo hubieran intentado con este y no se estarían preguntando el porqué de su fracaso. Esto nos lleva a pensar que hay una gradualidad en la fe, que nunca la alcanzaremos en su plenitud, pero que no por eso debemos dejar de ejercerla, como lo hacen los discípulos. No podemos sentarnos a esperar a que esta crezca lo suficiente para entonces dejarnos guiar por ella. Es preciso ponernos a actuar inmediatamente, teniendo en cuenta que “todo es posible para el que cree”, tal como nos lo dice el Señor. «¡Si puedes…!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree». Inmediatamente el padre del niño exclamó: «Creo, ayúdame porque tengo poca fe ».

(227) vistas

Sigue leyendo