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Juan 16,5-11 – yo les digo la verdad

Yo les digo la verdad

Pero yo les digo la verdad: Les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; pero si me voy, se los enviaré

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Juan 16,5-11 yo les digo la verdad

Juan – Capítulo 16

Reflexión: Juan 16,5-11

El Señor ha establecido una relación de confianza y amistad con los suyos, con nosotros, los que le seguimos. Podemos confiar porque Él nos habla siempre con la verdad. No nos engaña ni oculta nada. Él ha venido a salvarnos y nos ha revelado que Dios es nuestro Padre, que nos ha creado por amor y que es Su Voluntad que vivamos eternamente en el Cielo. Toda esta es la Verdad Revelada por Jesucristo, clara y diáfana, como todo lo que tiene que ver con Él.

No hay nada que no nos explique, ni que mantenga oculto innecesariamente. Es muy distinto, que no estemos en capacidad de entender. Nunca encontraremos en Él mentira o engaño. Ese no es ni será nunca el Camino ni el argumento del Señor, porque Él es la Verdad y cuando nos la debe presentar lo hace sin velos. En Él podemos y debemos creer. Es precisamente a lo que nos llama, a creerle, porque en creerle está nuestra salvación, porque quien le cree alcanza la vida eterna.

Nosotros habremos llegado a entender el Evangelio cuando en vez de estar tristes porque el Señor se va, o porque es preciso que pase por la cruz, estemos alegres porque con Su vida, muerte, resurrección y ascensión al Cielo, nos ha salvado. Todo esto ocurrió porque era necesario. Obedece a un Plan que debía ejecutarse hasta la última coma para salvarnos y Jesucristo, cumpliendo la Voluntad del Padre, lo siguió al pié de la letra, mostrando Su Infinito amor por el Padre y por nosotros, Sus creaturas.

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Lucas 11,14-23 – casa contra casa

Casa contra casa

Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae.

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Lucas 11,14-23 casa contra casa

Lucas – Capítulo 11

Reflexión: Lucas 11,14-23

¿De qué nos habla hoy el Señor? ¿Es algo nuevo? ¿Se trata de algo que no sabemos? Solo hay que tener sentido común para darse cuenta que la fuerza está en la unidad, o, dicho de otro modo, que en situaciones de acoso, de lucha, de enfrentamiento, el peor enemigo es la desunión, la división.

Tal vez debíamos preguntarnos ¿a quién le interesa dividirnos? Ante cada situación específica tal vez podremos encontrar a un responsable, a un interesado en dividirnos para obtener un beneficio particular y egoista. Porque, por algo dice el refrán: “divide y vencerás”.

Por eso, si somos honestos, si somos sinceros, en general, no nos será difícil descubrir al verdadero artífice de las divisiones: el demonio. Que en los tiempos modernos nos resulte embarazoso admitir su existencia y su responsabilidad, es porque precisamente no se trata de un tonto, sino de un genio del mal, que ha sabido conquistarnos aun en nuestro modo de razonar, para hacernos caer ingenuamente en sus garras.

De allí que se diga, no sin razón, que el mayor triunfo del demonio en este mundo relativista, plagado de ideologías efímeras, es el haber logrado mimetizarse de tal modo que el común de la gente no solo dude de su existencia, sino que lo niegue. ¿Qué mejor servicio al promotor de la mentira, las divisiones, la destrucción, el mal y la muerte, que negar su existencia?

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Mateo 1,1-16.18-23 – está esperando por obra del Espíritu Santo

«José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Texto del evangelio Mt 1,1-16.18-23 – está esperando por obra del Espíritu Santo

01. Documento de los orígenes de Jesucristo, hijo de David e hijo de Abraham.
02. Abraham fue padre de Isaac, y éste de Jacob. Jacob fue padre de Judá y de sus hermanos.
03. De la unión de Judá y de Tamar nacieron Farés y Zera. Farés fue padre de Esrón y Esrón de Aram.
04. Aram fue padre de Aminadab, éste de Naasón y Naasón de Salmón.
05. Salmón fue padre de Booz y Rahab su madre. Booz fue padre de Obed y Rut su madre. Obed fue padre de Jesé.
06. Jesé fue padre del rey David. David fue padre de Salomón y su madre la que había sido la esposa de Urías.
07. Salomón fue padre de Roboam, que fue padre de Abías. Luego vienen los reyes Asá,
08. Josafat, Joram, Ocías,
09. Joatán, Ajaz, Ezequías,
10. Manasés, Amón y Josías.
11. Josías fue padre de Jeconías y de sus hermanos, en tiempos de la deportación a Babilonia.
12. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue padre de Salatiel y éste de Zorobabel.
13. Zorobabel fue padre de Abiud, Abiud de Eliacim y Eliacim de Azor.
14. Azor fue padre de Sadoc, Sadoc de Aquim y éste de Eliud.
15. Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matán y éste de Jacob.
16. Jacob fue padre de José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.
18. Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.
19. Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.
20. Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo,
21. tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
22. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta:
23. La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros.

Reflexión: Mt 1,1-16.18-23

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Mateo 1,1-16.18-23 está esperando por obra del Espíritu Santo

Hoy la Iglesia celebra un gran acontecimiento. Con mucha sencillez y modestia, como la que caracterizó toda su vida, hoy recordamos el nacimiento de la creatura más excelsa, escogida entre todo el género humano, nos referimos a la Inmaculada siempre Santa Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra.

Jamás llegaremos a comprender este misterio, por el cual Dios Padre quiso que Su Hijo Jesucristo naciera entre nosotros, como cualquier mortal, para lo cual Él se escogió el Santuario de la Virgen María. ¿Qué mayor honor podría tener ser humano alguno? Por eso serás siempre venerada Santa Madre de Dios.

Para Dios cualquier cosa es posible y pudo hacer que el Señor apareciera de pronto de cualquier modo inimaginable. Pero quiso Dios distinguir en grado sumo la maternidad y escogió para ello desde la eternidad a una mujer humilde, sencilla, pura y sin mancha, para que fuera el Sagrario de la Palabra encarnada, Jesucristo.

«José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

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