Archivo de la etiqueta: corrupto

Lucas 11,14-23 – casa contra casa

Casa contra casa

Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae.

lucas-11-17
Lucas 11,14-23 casa contra casa

Lucas – Capítulo 11

Reflexión: Lucas 11,14-23

¿De qué nos habla hoy el Señor? ¿Es algo nuevo? ¿Se trata de algo que no sabemos? Solo hay que tener sentido común para darse cuenta que la fuerza está en la unidad, o, dicho de otro modo, que en situaciones de acoso, de lucha, de enfrentamiento, el peor enemigo es la desunión, la división.

Tal vez debíamos preguntarnos ¿a quién le interesa dividirnos? Ante cada situación específica tal vez podremos encontrar a un responsable, a un interesado en dividirnos para obtener un beneficio particular y egoista. Porque, por algo dice el refrán: “divide y vencerás”.

Por eso, si somos honestos, si somos sinceros, en general, no nos será difícil descubrir al verdadero artífice de las divisiones: el demonio. Que en los tiempos modernos nos resulte embarazoso admitir su existencia y su responsabilidad, es porque precisamente no se trata de un tonto, sino de un genio del mal, que ha sabido conquistarnos aun en nuestro modo de razonar, para hacernos caer ingenuamente en sus garras.

De allí que se diga, no sin razón, que el mayor triunfo del demonio en este mundo relativista, plagado de ideologías efímeras, es el haber logrado mimetizarse de tal modo que el común de la gente no solo dude de su existencia, sino que lo niegue. ¿Qué mejor servicio al promotor de la mentira, las divisiones, la destrucción, el mal y la muerte, que negar su existencia?

Seguir leyendo Lucas 11,14-23 – casa contra casa

(225) vistas

La oración del soberbio no alcanza el corazón de Dios

Al hacer oración, pongámonos como somos delante de Dios

En la Catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 1° de junio de 2016, el Papa ha explicado la actitud que debemos tener en la oración. Papa ello ha profundizado en la parábola del fariseo que reza vanagloriándose como delante de un espejo, y en cambio el publicano que se presenta con el corazón desnudo y que vuelve justificado

Ha señalado que el fariseo se cree justo, reza a Dios pero en realidad se reza a sí mismo, porque expone los propios méritos. En cambio el publicano presentándose ‘con las manos vacías’, con el corazón desnudo y reconociéndose pecador, nos muestra a todos la condición necesaria para recibir el perdón del Señor. Y dice una oración que, como la plegaria de los humildes, abre las puertas del corazón de Dios: “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”.

Seguir leyendo La oración del soberbio no alcanza el corazón de Dios

(124) vistas