se escandalizaban – Mateo 13,54-58

agosto 3, 2018

se escandalizaban

“Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.» Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.”

Viernes de la 17ma Semana del T. Ordinario | 03 de Agosto del 2018 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

se escandalizaban

¡Qué tercos y duros de corazón somos a veces! ¡Qué testarudos! Nuestra necedad llega a tal extremo que por sostener nuestra idea de las cosas, por sostener nuestra posición, somos capaces de negar la realidad objetiva. ¡Increíble!

Eso es lo que pasa con esta gente en el pasaje que hoy reflexionamos. Sus prejuicios son tan fuertes que resultan incapaces de reconocer a Jesucristo como el Hijo de Dios, a pesar de acreditar con palabras Su sabiduría y con milagros Su divinidad.

se escandalizaban

No dan crédito a sus oídos, ni a sus ojos. Oyendo, no entienden y viendo no lo quieren creer. No nos cerremos a pensar que se trata de la actitud de aquellos, distantes a miles de kilómetros y cientos de años de nosotros. ¡No! ¡Es algo que nos incumbe directamente!

¡Nos resistimos a creer, a pesar de las evidencias! ¡No queremos aceptar lo que es evidente! Nos hemos acostumbrado tanto a banalizar todo, que vemos y oímos cosas extraordinarias y nos quedamos tan tranquilos, como si fuera pan de cada día.

No hay nada que hacer, el que no quiere ver ni oír, no lo hará ni porque los muertos resuciten. Y, hoy en día, esta enfermedad es más grave aún. El Demonio lo sabe. Porque vivimos en un mundo en el que impera el relativismo, que no es otra cosa que la confusión entre la realidad y la fantasía.

De tal modo han sido minados nuestros criterios, nuestros valores y principios, que andamos completamente confundidos, sin saber que es verdad y qué es mentira. Claro, el engaño es el atributo característico del Demonio. En ello es la mayor autoridad.

“Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.» Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.”

¿Qué puede ser mejor para el enemigo de nuestra salvación que la confusión? Todos vivimos encerrados en una burbuja conformada por mitos y creencias de lo más peculiares y estrambóticas. La irrealidad que nos ha invadido desde niños por televisión e internet nos ha hecho frágiles y presa fácil de las más ridículas ideologías.

El consumismo a mellado de tal forma nuestras conciencias, nuestros espíritus que hemos llegado a creer que todo se reduce a gustos y colores y que por lo tanto, existe una “fe”, una creencia, una confesión al gusto y agrado de cada persona.

Nos han hecho creer que la “fe” es una cuestión de consumo personal e individual, que, por lo tanto, mientras no lo hagamos público, ni incomodemos a los demás, podemos creer si queremos en la inmortalidad de la hormiga o en los apus, como está de moda.

Nadie tiene por qué meterse en las creencias de cada uno, que pertenecen a la esfera privada y personal, lo que nos han hecho consentir como un derecho, que expresa el más profundo respeto por la dignidad de cada persona.

Lo cierto es que bajo envoltorios atractivos, nombrados y reconocidos con palabras “talismán”, a las que antes se les ha imbuido de significados artificiales, se nos induce a consumir “teorías salvíficas y transcendentes”, desde la comodidad de nuestro “hogar”, al margen de la realidad concreta y objetiva.

“Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.» Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.”

Todos tenemos derecho a ser felices y podemos serlo a condición que cerremos nuestros ojos, oídos y boca. Se trata de un asunto mental. El Nirvana está al alcance de quien esté dispuesto a interiorizarse de tal modo en sí mismo, que lo verá y alcanzará, prescindiendo de cuales sean las circunstancias.

Suena a poesía, y lo es, sobre todo para quienes necesitan zombis…Individuos desconectados los unos a los otros…dormidos, perdidos en sueños fantásticos y desconectados totalmente de la realidad, de su familia y de la sociedad. Sin familias, sin comunidad, están enteramente en sus manos.

Se podrá decir que exageramos y tal vez sea cierto. Esto afecta aproximadamente al 50% de las personas, en tanto la otra mitad se dedica a hacer dinero de cualquier modo, con tal que sea a raudales. Esa es la corrupción que afecta al planeta entero. Unos roban a otros.

“Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.» Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.”

Pero no todos roban dinero, que tal vez sería lo más benigno. Se roban conciencias, espíritus, esperanzas, vendiendo quimeras que a la larga nos empobrecen como personas y nos llevan a la destrucción y a la muerte.

Sin lugar a dudas, todo esto es obra del Demonio. Que ha sembrado cizaña entre nosotros. Que nos confunde y nos impide reconocer al Señor cuando nos habla con la Verdad y todo lo que nos dice queda plenamente respaldado no solo por los milagros puntuales que realiza ante los ojos de aquellas personas, sino por toda la historia de la humanidad que es un milagro desde sus inicios y que es sostenida igualmente por Su Voluntad.

La Vida es un Milagro. El Sistema solar es un Milagro. La Tierra es un Milagro. Nuestras existencias son un verdadero Milagro. Toda la Creación sin la cual sería imposible sostener nuestras vidas es un Milagro.

Milagro es que, llegado el tiempo y para que no nos perdamos irremisiblemente, Dios envió a Su propio Hijo, Jesucristo a salvarnos. Y Él, muriendo y Resucitando cumplió la Misión encomendada a costa de Su propia vida.

Fue elevado en la cruz, por encima de todas las cabezas, para que lo veamos y viéndolo reconozcamos el Camino del amor que con Su propia vida abrió para nosotros, por Voluntad de Dios Padre y dejándonos el Espíritu Santo para que nos guie hasta la Verdad completa.

Es cuestión de Fe, es cierto. Pero hemos recibido todas las señales necesarias para despertar nuestra fe. Las credenciales del Señor han sido escritas con su propia sangre. Ya si aun así no somos capaces de creer, pues tendremos que concluir en que estamos actuando como niños caprichosos e irracionales.

Oración:

Padre Santo, no permitas que caigamos en el engaño del Demonio, que tiene miles de formas para engatusarnos y hacernos creer que lo bueno es malo y hacer parecer bueno a lo que es aberrante y desquiciado. No nos dejes caer en la tentación. Danos perseverancia en la oración a María nuestra Madre y a Jesucristo, Tu Hijo. Que acudamos con frecuencia a la Eucaristía. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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