quien jura por el cielo – Mateo 23,13-22

agosto 27, 2018

quien jura por el cielo

“Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.”

Lunes de la 21ra Semana del T. Ordinario | 27 de Agosto del 2018 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

quien jura por el cielo

Pocas cosas son más graves que el cinismo y la hipocresía. Lamentablemente la práctica de mentir se ha hecho tan común, que ya ni nos damos cuenta cuando estamos mintiendo. Lo hacemos con mucha frecuencia y por cualquier nimiedad.

El Señor detesta la mentira y el engaño. No puede ser de otro modo, puesto que Él mismo es la Verdad. En los tiempos de relativismo que estamos viviendo a muchos cuesta aceptar esta cualidad única y exclusiva de Cristo, como es la de ser la Verdad.

quien jura por el cielo

Cuando Jesucristo se define como el Camino, la Verdad y la Vida, como en cada palabra que dice, no hay ambigüedad y mucho menos error. El Señor no solo escoge las palabras precisas, sino que Él les otorga su verdadero significado.

Es, por lo tanto, una necedad para quien acepta la Palabra de Dios, sostener luego que hay muchas y distintas religiones, todas tan respetables como la cristiana y todo a nombre de un mal entendido ecumenismo.

Repetimos, por si no se entendió: Jesucristo es la Verdad. Ello excluye, cualquier similitud con ninguna otra religión. Debemos agregar entre otras diferencias importantes que el cristianismo es la única religión en la que Dios busca al hombre para salvarlo.

“Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.”

En tanto todas las demás religiones ponen en evidencia la búsqueda constante del hombre a un Dios que nos ayude a explicarnos, La Biblia relata el acercamiento de Dios al hombre, al extremo de enviar a Su propio Hijo, Jesucristo, para salvarnos, mediante su muerte y resurrección.

Jesucristo nos revela la Verdad escondida desde la Creación, la cual llegaremos a conocer a plenitud en el Reino de los Cielos, para el cual fuimos creados, siendo la única condición para entrar en él, que amemos a Dios y nos amemos los unos a los otros, como Dios nos ha amado.

Hemos sido creados para el amor, como las aves para volar y los peces para nadar. El amor es lo que se nos da más fácil, pues esta es una de las características primordiales de Dios, que es nuestro Padre y Creador. Nos hizo a Su imagen y semejanza.

“Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.”

Debemos amarnos como Jesucristo nos ha amado y eso exige vivir y caminar en la Verdad. Es decir se transparentes, diáfanos. No tener dobles, no mentir ni engañar jamás. No debíamos tener por qué avergonzarnos de nada.

Sin embargo, por soberbia nuestros padres dejaron entrar la mentira en el mundo, y desde entonces somos proclives al engaño y a la hipocresía. Mantenemos en reserva nuestras intenciones, porque muchas veces estas son inconfesables. Nos avergonzaríamos si alguien las conociera.

Esta maquinación perversa, en búsqueda constante de bien personal y egoísta, del placer, del hedonismo, de la lujuria, del poder, del dinero, aun a costa de dañar a nuestros hermanos, pretendiendo engañar a Dios, es precisamente obra del Demonio que dejamos entrar en nuestros corazones, contra la Voluntad de Dios.

Expulsarlo y cerrarle todas las puertas, evitado nuevos engaños es tarea de todos los días, sin embargo es imposible sin la oración, es decir, sin la ayuda del Señor. Él es el único que tiene el poder para vencerlo.

Debemos pedir constantemente al Señor que derrame Su Gracia sobre nosotros para que tengamos la fortaleza suficiente para enfrentarlo y sacarlo de nuestras vidas. Nosotros podemos caminar por la senda del Bien, llegando a ser santos y perfectos, si nos abandonamos a la Voluntad de Dios.

Esto es lo que tenemos que pedir todos los días. Solo Dios tiene Palabras de Vida Eterna. Él es la Verdad. Abracémosla. Fijemos nuestra mirada en Él y por nada de este mundo abandonemos el Camino que nos señala.

Todo desvío, por más pequeño que parezca, entraña peligro. Esto es contra lo que hoy nos advierte el Señor, para que nos cuidemos de la mentira, de la hipocresía y del cinismo, no solo la nuestra sino la de aquellos que constantemente practican el arte de engañar.

“Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.”

Si nos aferramos a Dios, no tenemos nada que temer. Él es la Luz, la Verdad y el Amor. Andemos por este Camino y alcanzaremos la plenitud, la felicidad y la Vida Eterna. ¡Qué más podemos pedir! Frecuentemos la Comunión con Jesucristo y ello lo hará posible.

Si caminamos por la Verdad, no tendremos que jurar jamás por nada de este mundo y mucho menos por Dios. Por ningún motivo hemos de tomar su Santo nombre. Ello constituye una ligereza que solo revela falta de amor y comunión con Dios.

Oración:

Padre Santo, te pedimos que nos permitas gustar interiormente la promesa de alcanzar un día la luz y la verdad plenas, para que anhelándolas vivamente nos esforcemos por no desviarnos del Camino del amor que Jesucristo nos ha señalado . Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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