pidan y se les dará

pidan y se les dará – Lucas 11,1-13

pidan y se les dará

«Pues yo les digo a ustedes: pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.”

Domingo de la 17ma Semana de T. Ordinario | 28 de Julio del 2019 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

  • Génesis 18,20-32
  • Salmo 137,1-2a.2bc-3.6-7ab.7c-8
  • Colosenses 2,12-14
  • Lucas 11,1-13

Reflexión sobre las lecturas

pidan y se les dará

Con cuanta insistencia el Señor quiere hacernos notar la importancia de la oración. A pesar de tanta reiteración, tendemos a relativizar lo que nos dice. No sé si no queremos o no podemos entender, el hecho es que pocas veces somos capaces de responder a la altura.

Nos cansamos muy rápidamente de llevar una vida de oración. No es en realidad un problema de falta de voluntad o disciplina. Es un problema de fe. Estamos acostumbrados a relaciones utilitaristas, en las que recibimos en proporción de lo que damos.

Como se suele decir, no damos puntada sin nudo. Nos cuesta dar algo generosamente sin pedir y mucho menos esperar nada a cambio. Es algo que no se acostumbra en el mundo y por lo tanto no lo hacemos. Está lejos de nuestra práctica cotidiana.

pidan y se les dará

Cuando damos, esperamos algo a cambio

Difícilmente damos algo sin esperar algún reconocimiento, una palabra, un gesto o una compensación por lo que hemos dado. Y cuando no nos la dan, no perdemos la oportunidad de sacarlo en cara o cuando menos hacerlo notar.

Así son las relaciones que hemos establecido en este mundo. Toma y daca. Dar para recibir. Esa es la regla que tenemos inscrita en nuestro modo de proceder. No es frecuente que practiquemos la generosidad, desprendiéndonos de algo que queremos, sin interés de ninguna clase.

Pocos fomentamos esta actitud en nuestros pequeños. Incluso por ser pequeños justificamos y alentamos que se aferren a cosas, privándoles la oportunidad de aprender a dar. Por ello nos cuesta tanto dar lo que sea sin esperar algo a cambio.

Dios es nuestro modelo de amor

Para el cristiano Jesucristo es el modelo de amor, que llega hasta el extremo de dar su propia vida por salvarnos, aun antes que hubiéramos nacido. Es decir que no hay nada que pudiéramos haber dado a cambio para merecerlo.

Además nunca podremos comparar, porque no puede caber en nuestra cabeza, la diferencia infinita entre nuestra vida y la de Jesucristo. Sin embargo Él, siendo Dios y hombre, dio Su vida a cambio de la nuestra.

Es una donación totalmente desproporcionada, que jamás podría ser compensada en modo alguno. Está totalmente fuera de nuestras posibilidades. ¡Eso es lo que debemos entender! ¡Este ha de ser nuestro modelo de amor! Dar, sin esperar nada, absolutamente nada a cambio.

Nadie nos amará como el Padre

Tenemos que estar convencidos que nadie podrá amarnos jamás como el Padre. Su amor es tan inmenso e incalculable, que ni si quiera podemos imaginar. Es Él quien nos ha amado primero y por eso nos trajo a la vida. Nos trajo por amor.

No hay nada que podamos dar a cambio de la vida, ni tampoco Dios espera que lo hagamos. Él solo espera, porque nos ama, que usemos este Don inconmensurable tan generosamente como Él lo hizo con nosotros, si medida y sin esperar nada a cambio.

En amar de este modo radica la plenitud y la Vida Eterna para la cual hemos sido creados. Por lo tanto no se trata de algo deseable, que debíamos considerar hacer, sino de una obligación, de un deber que tendríamos que sensatamente realizar para alcanzar el sentido y la razón de nuestra existencia.

Libres para amar y servir

Pero entonces, si esta es nuestra obligación, si es nuestro deber ¿ya no somos libres? ¡Claro que somos libres! Pero no idiotas, no tontos. Hemos sido dotados de inteligencia, libertad y voluntad para discernir el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto.

Pongamos nuestro empeño en hacer lo correcto, es decir aquello que corresponde con la verdad, aquello que nos llevará a alcanzar la razón de nuestra existencia. ¿Qué es esto? Amar como Dios nos ha amado, es decir sin condiciones y sin esperar nada a cambio. Ese es el Camino.

Es difícil, cierto. Nadie dice que no. Pero si le pedimos a Dios como Jesucristo nos enseña, de modo insistente, Él nos dará el Espíritu Santo, es decir el Bien sobre todo Bien, con el cual nada, absolutamente nada será imposible, cuanto más, alcanzar la plenitud y la Vida Eterna, para la que fuimos creados.

Oración:

Padre Santo, envíanos Tu Espíritu para que sea Él quien nos de la fortaleza y nos conduzca a la luz y la verdad, amando a nuestros hermanos como Tú nos has amado, generosa y desprendidamente, sin esperar nada a cambio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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