buenas obras

Mateo 5,13-18 – que vean sus buenas obras

que vean sus buenas obras

“Alumbre así su luz a los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en el cielo.”

Martes de la 10ma semana del T. Ordinario| 08 de Junio del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

  • 2 Corintios 1,18-22
  • Salmo 118,129.130.131.132.133.135
  • Mateo 5,13-18

Reflexión sobre las lecturas

que vean sus buenas obras

Si, es verdad, debemos ser luz y sal. Luz para iluminar y sal para dar sabor. No podemos ser sosos. Se tiene que notar nuestra presencia en el mundo. No podemos pasar desapercibidos. El perfil bajo no es lo que caracteriza a los cristianos.

¿Cómo reconocer a un cristiano? Pues no hay otra manera que por sus buenas obras. Estas deben ser visibles, no porque andemos pregonándolas, sino porque por su propia naturaleza sea imposible ocultarlas.

Para decirlo de otro modo, son las buenas obras las que dan cuenta de la fe de los cristianos. No es lo que digamos, ni lo mucho que sepamos. Incluso, fíjense lo que decimos: ni si quiera importa que oremos mucho, si nuestra fe no se manifiesta en nuestras buenas obras.

buenas obras

Alumbrar con nuestras buenas obras

En nuestro diario vivir, no podemos perder de vista el manifestarnos cristianamente a través de nuestras obras, no por alardear de ellas, sino convencidos que sin ellas nuestro ser cristiano, no se evidencia, y entonces ¿de qué sirve tanta luz?

Nosotros no iluminamos con luz propia. Es el Señor que vive en nosotros el que alumbra y nosotros no podemos ni cubrirlo, ni guardarlo. Tenemos que ponerlo en alto para que ilumine a todos, para que viéndolo, lo sigan.

Esta ha de ser una de nuestras más importantes propuestas o planes para cada día. No solo estar dispuestos a hacer lo que Dios disponga cada día, sino incluso tener un pequeño plan de servicio desinteresado a quien sea que me acompañe hoy.

Crecer cada día en el servicio a los demás.

Hacer del servicio diario a los demás un hábito. Pero no el servicio rutinario que se puede desprender de mi actividad cotidiana, por ejemplo, siendo maestro, cartero, sacerdote o dentista, sino algo que vaya más allá, que nadie más que Dios esperaría de mí.

Algo para alagarlo, para bendecirlo, para darle gracias a través de mis hermanos; de quienes me acompañen en mi diario peregrinar. Hacer esta pequeña o gran obra por el Señor, por sus heridas, por su sufrimiento en la cruz; para mayor gloria suya.

Como diría Santa Teresa de Calcuta, vivir para servir. Hagámonos hoy este propósito y renovémoslo cada día, que es la única forma de evangelizar, transmitir la fe e iluminar el Camino de la Salvación para nuestros hermanos. ¡Qué brille en nosotros la luz del Señor!

Oración:

Padre Santo, danos la sencillez y simplicidad de estar atentos para servir incluso en aquellas pequeñas e insignificantes cosas a nuestros hermanos. Que demos testimonio de tu luz en cuanto hagamos y digamos. Incluso en nuestros gestos y actitudes. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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