inquieta y preocupada

inquieta y preocupada – Lucas 10,38-42

inquieta y preocupada

«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Domingo de la 16ta Semana del T. Ordinario | 21 de Julio de 2019 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

  • Génesis 18,1-10a
  • Salmo 14,2-3ab.3cd-4ab.5
  • Colosenses 1,24-28
  • Lucas 10,38-42

Reflexión sobre las lecturas

inquieta y preocupada

Nos pasa con mucha frecuencia que prestamos demasiada atención a detalles que no son realmente importantes y descuidamos lo que en realidad es trascendente. Ello constituye un descuido que revela confusión en nuestras prioridades.

No nos dejemos llevar por vanidad, orgullo o soberbia, pretendiendo darle a Dios lo que en realidad no necesita. No confundamos lo que es nuestra voluntad con Su voluntad. Antes que colmarlo de presentes y adulaciones, pongámonos en disposición de oírlo.

Él quiere nuestra atención, sin que ello signifique que nos dediquemos a agasajarlo, al extremo de dejar de oír su Palabra y su voluntad para nuestras vidas. No nos enfoquemos tanto en la forma, en la apariencia externa, como en aquello que afecta a lo más íntimo de nuestros hermanos.

inquieta y preocupada

Actitud confiada

Nuestra actitud en la vida debe ser más bien confiada, como la del que ha depositado toda su esperanza en las mejores manos, en la providencia de Dios. Si como decimos creemos, no podemos pasarnos todo el tiempo inquietos y preocupados.

Constantemente debemos reflexionar en torno al testimonio que damos a nuestros hermanos cotidianamente. Algunos somos presos de angustias y preocupaciones por todo: la política, la situación económica, la salud, la precariedad y hasta el clima.

El demonio se vale una y otra vez de nuestra falta de fe para incentivar en nosotros actitudes que no son cristianas, porque denotan una total falta de fe y confianza en el Señor, que donde sea que estemos, está con nosotros, aun cuando a veces no lo percibamos.

Nada es más importante que Él

Si efectivamente pensamos que nada es más importante que el Señor, si creemos que Él es Dios y que está con nosotros, nuestra actitud debe ser confiada y alegre, oyendo lo que nos tiene que decir a cada paso, antes que pidiendo o descuidando el atenderlo por hacer otras cosas.

Debemos aplicar el discernimiento en cada situación. Por ejemplo, alguien con mucha devoción puede querer hacer un altar dedicado a la adoración del Señor, empleando en ello mucho tiempo y dinero. ¿Quién puede oponerse a ello?

Sin embargo, si por hacer y engalanar este altar descuida la oportuna atención de necesidades prioritarias de sus hermanos, estaría haciendo en realidad su propia voluntad, dejando de oír la Voluntad de Dios, por paradójico que parezca.

Andas inquieta y preocupada

Si tú eres de las personas que anda todo el tiempo inquieta y preocupada por lo que ocurre en el mundo, ora por la política, ora por la economía o la salud, debes detenerte un momento a reflexionar pues contrariamente a lo que algunos creemos, esa no es una actitud cristiana.

¿Por qué? Podría preguntarse alguien. ¿A caso no es bueno que me preocupe e inquiete por los demás? ¿Se me puede objetar egoísmo en tal caso? Tal vez no, es verdad, pero lo que si estarías denotando es falta de fe, lo cual no está bien.

¿Por qué falta de fe? Claro, quiere decir que no confías en la providencia de Dios, quien tiene nuestros cabellos contados y ni uno solo se nos cae sin su anuencia. ¿Quiere decir que nos sacará de cada situación que se nos presente del modo que nosotros queremos?

Es Voluntad de Dios que alcancemos la plenitud

Sabemos por Jesucristo que Dios Padre nos ha creado por amor para que seamos felices y alcancemos la plenitud. Pero no está en nosotros conocer cuándo será ese momento, ni en qué forma hemos de llegar allá.

Sin embargo, sabemos lo más importante: (1) cuál es nuestro destino final, por Voluntad de Dios; (2) cómo hemos de alcanzarlo (el Camino); (3) y, que Él estará siempre con nosotros, hasta el fin de los tiempos.

Así, todo lo que debemos hacer es ponernos en Sus manos, orando todo el tiempo para que nos ayude y permita hacer Su Voluntad. Que estemos dispuestos a oírle y hacer lo que nos manda, con fe y esperanza.

Oración:

Padre Santo, danos el don del discernimiento, para que sepamos distinguir a cada paso Tu Voluntad de la nuestra; danos perseverancia para orar incansablemente, prestándote atención para saber lo que debemos hacer. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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