en nombre del Señor

en nombre del Señor – Lucas 13,31-35

en nombre del Señor

“¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no han querido. Su casa se les quedará vacía. Les digo que no me volverán a ver hasta el día que exclamen: “Bendito el que viene en nombre del Señor.”

Jueves Lunes de la 30ra Semana de T. Ordinario | 29 de Octubre del 2019 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

en nombre del Señor

Los cristianos estamos llamados a actuar en el Nombre del Señor. Esta es una gran responsabilidad que alcanza a todos los actos de nuestras vidas. No se trata de un barniz o una vestimenta que nos permita aparentar algo, como un uniforme.

La exigencia es mucho mayor. Sabemos que bajo los uniformes, bajo los títulos y nombramientos HOY más que nunca, se esconden otras realidades. Los cristianos estamos llamados a mostrar, exhibir y seguir la Verdad siempre.

No es fácil. Hay que estar dispuesto a sostenerla en todo tiempo y lugar. No podemos dejar de levantarla y sostenerla por más contrariedades que nos acarree. No se trata de suavizarla, adornarla o peor aún, tergiversarla tan solo por agradar a los soberbios y poderosos.

en nombre del Señor

Llamados a ser otros Cristos por el Bautismo

Hemos de tener en cuenta que siempre actuamos en nombre del Señor. No es a nosotros que proclamamos; no es por nosotros que actuamos. Lo que hacemos y decimos lo hacemos en nombre del Señor. Esta no es una atribución especial o excepcional. Es la que corresponde a todo cristiano por el Bautismo.

Podrá argumentarse en contra de quien así actúa la falta de credenciales para arrogarse esta representación. Sin embargo nosotros sabemos que por el Bautismo estamos llamados a ser otros Cristos. Es la Gracia de Dios, el poder del Espíritu Santo el que nos da tal capacidad. Somos Hijos de Dios.

Ya no somos nosotros, sino Cristo quien obra en nosotros. Es Su Voluntad la que dirige nuestros actos. ¿Hasta qué punto estamos así orientados? Esa tiene que ser materia de nuestra oración, reflexión y discernimiento diarios.

Santos y perfectos

Hacer los ajustes necesarios pensando precisamente en la santidad y perfección a la que hemos sido llamados. No se trata de guardar una apariencia. Tampoco de acomodarnos para agradar. Se trata de llevar con firmeza, valentía y decisión la Palabra del Señor para iluminar cada acto, cada situación.

Somos conscientes que lo que estamos diciendo constituye todo un reto y que en su cumplimiento podemos poner en juego nuestras vidas. ¿Pero, quién dijo que ser cristiano es fácil? ¡No podemos conciliar con el pecado! De eso hoy parece que nos hemos olvidado.

El relativismo y la consecuente comodidad que acarrea sostener posiciones ambiguas, nos ha llevado a edulcorar la vida cristiana. Como en todo, hoy tenemos una versión muy cómoda y asequible de cristianismo: es la versión ligth.

Cristianismo y relativismo

Este cristianismo ligero está hecho a la medida del marchante, respetando sus deseos y su comodidad. Obviamente, siendo un retrato de quien lo practica, este no se ajusta a la Palabra de Dios, ni al ejemplo de Cristo. Es tan solo un barniz, una apariencia.

Esta modalidad de “seguimiento” es lamentablemente muy generalizada en nuestro tiempo. Desde cardenales, obispos, sacerdotes y laicos, llevamos este uniforme. De allí que naciones enteras confesándose cristianas permitan genocidios atroces como el aborto.

¿Qué ha pasado? Desde luego no es la Palabra de Dios la que ha cambiado. Esta es inmutable. Ocurre que cada vez somos más permisivos. Hemos ido tratando de conciliar paulatinamente el dinero con Dios, conforme nuestro mejor gusto y parecer.

Teología de la Liberación

En ese afán por acercar estos extremos irreconciliables, hemos ido desvirtuando la fe cristiana. Y, tal como nos lo dice el Señor, cuando la sal pierde su sabor, no sirve sino para echarla y para que la pisoteen. En eso hemos ido convirtiendo el cristianismo.

De allí que ya casi no existan diferencias entre posiciones marxistas, ateas, y “cristianas”. Es más, nosotros mismos propiciamos el surgimiento de una así llamada “Teología de la Liberación”. Esta nueva fórmula inspirada en el marxismo, para algunos está más a tono con la ideología comunista dominante.

De este modo, los que sostienen esta “novedad”, se alinean con el Pensamiento Único y el Nuevo Orden Mundial. Así salvan los vacíos que ellos encuentran en los Evangelios, dándoles una interpretación que nadie había sido capaz de ver en 2mil años.

Gran fraternidad universal

Simultáneamente la masonería, excomulgada por León XIII por constituir una secta secreta que promueve conspiraciones en el mundo entero, de pronto resulta no solo inocua sino capaz de inspirar la fraternidad universal. Su prédica es acogida con benevolencia por la progresía mundialista e importantes prelados de la Iglesia.

Degradadas las exigencias del Evangelio con el propósito de hacerlo más asequible y digerible, se ha ampliado el espectro de las preferencias. En poco tiempo más será difícil caer en una postura que no sea católica, siendo la tolerancia la virtud cardinal.

Así todos dirán que vienen en nombre del Señor, pero ¿habrá alguno dispuesto a dar la vida por los demás y por el Evangelio? El cientificismo, el progresismo, el marxismo y la masonería se han infiltrado en la Iglesia. Del demonio es esta obra. Cuando vuelva el Señor, ¿encontrará fe en el mundo?

Oración:

Padre Santo, te pedimos que nos des Tu Gracia abundante para saber distinguir todo aquello que viene de Ti, de cuanto brota de nuestra entraña con el único propósito de agradarnos y satisfacernos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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