el Hijo de Dios vivo – Mateo 16,13-19

el Hijo de Dios vivo

Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Sábado de la 6ta Semana del T. Ordinario | 22 de Febrero del 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• 1 de Pedro 5,1-4
• Salmo 22,1-3.4.5.6
Mateo 16,13-19

Reflexión sobre las lecturas

el Hijo de Dios vivo

¿Quién es para nosotros Cristo? Es una pregunta que está relacionada con el sentido de la vida. Poco interesa lo que podamos decir. Así que no nos empeñemos tanto en formular una respuesta inteligente o aceptable.

Quien es para nosotros Cristo salta a la vista por lo que hacemos, antes que por lo que decimos solamente. Creer en Jesucristo como el Hijo de Dios vivo es algo que se debe poner en evidencia tras cada uno de nuestros actos.

el Hijo de Dios vivo

Jesucristo es el Principio y Fundamento

Para muchos nuestro proceder cotidiano ha de parecer incomprensible, al punto de acusarnos de intolerantes o fundamentalistas, por desconocimiento de Jesucristo como centro de gravedad de nuestras vidas.

Él es el Principio y Fundamento. Sin Él nada se comprende. Solo cuando se le conoce se explican muchas cosas, entre ellas, nuestra forma de actuar. Si no es así, ha de ser porque en realidad no somos cristianos.

La tibieza de nuestro tiempo, en la que todo se consiente y tolera es un obstáculo para llevar una verdadera vida cristiana y para reconocer, entonces, quién es Jesucristo para nosotros. No podemos decir que creemos en el Hijo de Dios vivo, si no vivimos en correspondencia.

La fe es Gracia que Dios concede

No se trata de pronunciar ciertas palabras. No se trata de verbalizar nuestra fe para transmitirla. Se trata de vivir coherentemente con ella, para que viendo nuestras acciones nuestros hermanos comprendan el Evangelio y se esfuercen en imitarnos.

Abrazar de este modo la fe es Gracia que Dios concede. Es algo que debemos pedir incansablemente, todo el tiempo, con o sin ocasión; con ganas o sin ellas. Mucho más, cuando más alejados o estériles nos sentimos.

Dios nos ama incondicionalmente

No olvidemos que Dios nos ama incondicionalmente; que fue Él quien nos amó primero. Lo ha probado enviándonos a Su Hijo para salvarnos. Y Él, muriendo y resucitando ganó para nosotros la Vida Eterna.

Él no se olvida de ninguno de nosotros. Cuando se haya cumplido nuestro tiempo, ni antes ni después, nos llevara a ocupar el sitio que nos tenía reservado desde antes de la Creación. Eso es lo que creemos y esperamos. Por eso vivimos y actuamos cristianamente.

Oración:

Padre Santo, Tú eres quien ha sembrado en nuestros corazones la semilla inconmensurable de la fe, por ello te pedimos que nos des ánimo, fortaleza y coherencia para actuar siempre como corresponde a buenos Hijos Tuyos, anteponiendo el amor a toda consideración. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…Amén.

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