dichosos los que escuchan

Lucas 11,27-28 – dichosos los que escuchan

dichosos los que escuchan

«¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!» Pero Jesús le respondió: «Más dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica»

Sábado de la 27ª semana del T. Ordinario | 14 de octubre del 2023 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

dichosos los que escuchan

La encarnación de Jesucristo, el Hijo de Dios, ha sido la mayor Bendición que ha podido recibir la humanidad. Se trata de una sublime muestra de amor que nos acerca a Dios y hace posible que alcancemos la vida eterna. Así, dichosos los que escuchan su Palabra, pero mucho más los que la ponen en práctica.

El Señor ha venido a salvarnos. Este es el propósito que Dios quiso llevar a acabo únicamente por amor. No hay, no ha habido ni habrá amor más grade y desinteresado o gratuito que este. Ocurre únicamente por Voluntad de Dios.

dichosos los que escuchan

Debemos escuchar y poner en práctica

No existe ninguna justificación para no escuchar y poner en práctica. No quiero o no me interesa son respuestas necias que no vale la pena perder el tiempo en ellas. Nadie que tenga uso de razón y que tenga el menor nivel de inteligencia puede decir tal disparate, si es mínimamente razonable.

¿Por qué habría de hacerlo? Ningún animal estando en el desierto rechazaría la posibilidad de beber de la única fuente de agua cristalina a miles de kilómetros a la redonda. Sus instintos le llevarían incluso a poner en juego su vida con tal de lograrlo.

Dichosos los que escuchan y ponen en practica

En tal circunstancia, de apremio, el Señor ha salido a nuestro encuentro para darnos de beber de la única fuente que conduce a la vida eterna. ¿Por qué habríamos de desecharla? Sería un despropósito. Un pecado de soberbia. ¿Es esto posible? Lamentablemente podemos constatar a lo largo de la historia que eso ocurre.

En defensa del hombre debemos declarar lo que Dios ha constatado y por eso mando a Jesucristo en nuestro auxilio. Que nuestra inteligencia nos hace vulnerables a caer en el engaño, si no tenemos a alguien que nos guie. Si por el oído entra la fe, también pueden entrar las dudas, si como ocurre alguien quiere engañarnos.

Dichosos los que escuchan y ponen manos a la obra

¿Por qué habríamos de escuchar y hacer lo que nos dice? Porque tal como Jesucristo nos lo ha revelado Dios es nuestro Padre, nos ha creado por amor y quiere que tengamos vida en abundancia. Y solo la tendremos si hacemos lo que nos dice. Es decir, si bebemos de la fuente inagotable que Él nos ofrece.

¿Por qué nos cuesta tanto confiar en Dios? Para que lo tengamos más fácil, no existe ninguna otra alternativa que nos conduzca a la Vida. O la tomamos o nos perdemos en la oscuridad y la muerte. Jesucristo ha venido precisamente a Salvarnos. Es decir, a evitar que nos extraviemos.

Jesucristo es nuestro Salvador

No hay otro. No es necesario. Como dice Santa Teresa: Quién a Dios tiene, nada le falta. Jesucristo como Hijo de Dios, es Dios también. Es parte de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Se trata de un dogma de fe que el mismo Jesucristo nos revela.

Jesucristo nos dice que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Él es el Camino a la plenitud, la felicidad y la eternidad para la cual fuimos creados. No hay otro. Dichosos los que escuchan Su Palabra y la ponen en práctica. No basta escuchar; hay que ponerse en Camino.

Dichosa la mujer que te llevó en su seno

Y, claro. Jesucristo no rechazan tal homenaje a la Santísima Virgen María, Su Madre y por eso también Madre nuestra y de toda la humanidad. Su Madre es grande precisamente porque escuchó e hizo lo que se le propuso, sin pensarlo dos veces. Ella aceptó sin titubear asumir la responsabilidad de ser la Madre del Salvador. Dichosos los que escuchan y hacen la Voluntad de Dios.

¿Díganme si algún otro ser humano en la historia ha tenido reservada mayor dignidad que ella? ¡Ninguno! Su vientre fue el templo que cobijó a Jesucristo hecho niño. Luego, con San José formaron la familia que arropó y acompañó a Jesucristo durante toda Su vida, muerte y Resurrección. Hasta la Ascensión al Cielo.

María es esa mujer.

No caben pues, frente a todos estos portentos, las elucubraciones artificiosas de la Ideología de Género con que el Demonio hoy nos tienta. Este cumple con el propósito que por soberbia ha querido asumir en desafío y desobediencia a Dios. Él, libremente ha asumido el papel de enemigo de la humanidad, porque no quiere que se haga la Voluntad de Dios.

Es por medio de la Santísima Virgen María que Dios quiso que viniera Su Hijo, nuestro Salvador, al mundo. Y nada de lo que ha hecho el Demonio ha sido suficiente para impedirlo. Como nada podrá hacer para impedir que nos salvemos, sin nuestro consentimiento.

Frente a la Verdad, el gran mentiroso.

Por eso, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, porque ellos alcanzarán la Vida Eterna. Todo obstáculo ha sido removido. El Camino ha sido allanado por el Señor. Y encontró en la Inmaculada María la única respuesta que permitiría abrir las puertas a nuestra salvación: ¡Hágase en mí según tu Palabra!

Este es el mejor ejemplo de obediencia y fe que alguien nos hayan dado jamás. Y provino, como no podía ser de otro modo, de la madre de Cristo, que en ese acto se hizo madre de Dios y Madre nuestra. ¡Bendita seas por siempre Santísima Virgen María!

Eso llevó al homicida a encaramarse tras cada curva, tras cada roca esperando el menor descuido para lanzarse sobre esta bella dama y su Hijo. Eso le ha llevado desde entonces a tergiversarlo todo, escondiéndose incluso tras las cosas buenas que Dios puso en nuestro Camino, para desnaturalizarlas.

El padre de las perversas ideologías

Así, este cínico se las ha ingeniado para poner en duda las bondades de la paternidad y de la maternidad; las bondades del amor conyugal. Para separar la sexualidad de sus fines reproductivos. Pone al placer y la satisfacción de los deseos en primer lugar.

Trastoca todo. Impone el uso de eufemismo para ocultar crímenes como el aborto o el suicidio, que llama interrupción del embarazo o eutanasia, respectivamente. Ataca la pureza de los niños con una serie de perversiones envueltas bajo el eufemismo de Educación sexual y reproductiva.

Antropocentrismo

Es el demonio el que por boca de hombres nos ha llevado a centrarnos en nosotros mismos. Al sacar a Dios del centro de nuestras vidas ha logrado que nos hundamos en el relativismo, fomentando la soberbia de creernos dioses, que es finalmente la proclama de la masonería y de la modernidad.

Dios es la pieza fundamental, retirada la cual, todo se desmorona y la vida pierde sentido. Sin Dios, lo único que nos depara el futuro es mentira, perdición, destrucción, oscuridad y muerte. En esto se encuentran vastos sectores de la humanidad, deslumbrados por los engaños de la modernidad.

La abominación de la desolación.

Nos corresponde a un resto fiel, mantener con firmeza la fe. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Esto solo será posible si vivimos en Gracia de Dios. De allí los afanes de cierto sector progresista (cuando no masón) de nuestra Iglesia que, presa de las mentiras del enemigo, pretende imponer que no es necesaria la Confesión, ni el arrepentimiento, ni el propósito de enmienda.

El Demonio se propone de este modo terminar de atraer a la perdición a muchos fieles. Autorizándoles engañosamente a comulgar en pecado mortal, haciéndoles creer que estos pecados ya no existen, o que el Señor los perdona, sin necesidad de confesarlos. Esto, junto con la profanación de los templos es lo que se conoce como la abominación de la desolación.

Oración

Padre Santo, danos perseverancia en estos tiempos de oscuridad y tinieblas. Ayúdanos a mantenernos firmes en la fe. Danos la Gracia de seguir recibiéndote cada día en la Eucaristía. ¡Cuida a nuestros sacerdotes, obispos y cardenales! ¡Libera al Papa y su séquito de las garras del Maligno! Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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