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Juan – Capítulo 14

Juan – Capítulo 14

1.«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí.
2.En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar.
3.Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.
4.Y adonde yo voy sabéis el camino.»
5.Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
6.Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
7.Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.»
8.Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
9.Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»?
10.¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las
obras.
11.Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.
12.En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.
13.Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14.Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.
15.Si me amáis, guardaréis mis mandamientos;
16.y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre,
17.el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros.
18.No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros.
19.Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis.
20.Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.
21.El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.»
22.Le dice Judas – no el Iscariote -: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?»
23.Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.
24.El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado.
25.Os he dicho estas cosas estando entre vosotros.
26.Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
27.Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.
28.Habéis oído que os he dicho: «Me voy y volveré a vosotros.» Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
29.Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
30.Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder;
31.pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado. Levantaos. Vámonos de aquí.»

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Juan – Capítulo 13

Juan – Capítulo 13

1.Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los
amó hasta el extremo.
2.Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle,
3.sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía,
4.se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó.
5.Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.
6.Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?»
7.Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.»
8.Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.»
9.Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»
10.Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
11.Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos.»
12.Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
13.Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy.
14.Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.
15.Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.
16.«En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía.
17.«Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís.
18.No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: El que come mi pan ha alzado contra mí su talón.
19.«Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy.
20.En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado.»
21.Cuando dijo estas palabras, Jesús se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.»
22.Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba.
23.Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús.
24.Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando.»
25.El, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?»
26.Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar.» Y, mojando el bocado, le toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote.
27.Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto.»
28.Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía.
29.Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres.
30.En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche.
31.Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él.
32.Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto.»
33.«Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os
digo también ahora a vosotros.
34.Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros.
35.En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.»
36.Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.»
37.Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti.»
38.Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces.»

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Juan – Capítulo 12 – de nuevo le glorificaré

Juan – Capítulo 12 – de nuevo le glorificaré

1. Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos.
2. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
3. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. 4. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar:
5. «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?»
6. Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella.
7. Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura.
8. Porque pobres siempre tendrán con ustedes; pero a mí no siempre tendrán.»
9. Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 10. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro,
11. porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.
12. Al día siguiente, al enterarse la numerosa muchedumbre que había llegado para la fiesta, de que Jesús se dirigía a Jerusalén,
13. tomaron ramas de palmera y salieron a su encuentro gritando: «¡ Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, y el Rey de Israel!»
14. Jesús, habiendo encontrado un borriquillo, se montó en él, según está escrito:
15. No temas, hija de Sión; mira que viene tu Rey montado en un pollino de asna.
16. Esto no lo comprendieron sus discípulos de momento; pero cuando Jesús fue glorificado, cayeron en la cuenta de que esto estaba escrito sobre él, y que era lo que le habían hecho.
17. La gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro de la tumba y le resucitó de entre los muertos, daba testimonio.
18. Por eso también salió la gente a su encuentro, porque habían oído que él había realizado aquella señal.
19. Entonces los fariseos se dijeron entre sí: «¿Ven cómo no adelantan nada?, todo el mundo se ha ido tras él.»
20. Había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta.
21. Estos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: «Señor, queremos ver a Jesús.»
22. Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
23. Jesús les respondió: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre.
24. En verdad, en verdad les digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto.
25. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna.
26. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.
27. Ahora mi alma está turbada. Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto!
28. Padre, glorifica tu Nombre.» Vino entonces una voz del cielo: «Le he glorificado y de nuevo le glorificaré.»
29. La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: «Le ha hablado un ángel.»
30. Jesús respondió: «No ha venido esta voz por mí, sino por ustedes.
31. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera.
32. Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí.»
33. Decía esto para significar de qué muerte iba a morir.
34. La gente le respondió: «Nosotros sabemos por la Ley que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo dices tú que es preciso que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es ese Hijo del hombre?»
35. Jesús les dijo: «Todavía, por un poco de tiempo, está la luz entre ustedes. Caminen mientras tienen la luz, para que no les sorprendan las tinieblas; el que camina en tinieblas, no sabe a dónde va.
36. Mientras tienen la luz, crean en la luz, para que sean hijos de luz.» Dicho esto, se marchó Jesús y se ocultó de ellos.
37. Aunque había realizado tan grandes señales delante de ellos, no creían en él;
38. para que se cumpliera el oráculo pronunciado por el profeta Isaías: Señor, ¿quién dio crédito a nuestras palabras? Y el brazo del Señor, ¿a quién se le reveló? 39. No podían creer, porque también había dicho Isaías:
40. Ha cegado sus ojos, ha endurecido su corazón; para que no vean con los ojos, ni comprendan con su corazón, ni se conviertan, ni yo los sane.
41. Isaías dijo esto porque vio su gloria y habló de él.
42. Sin embargo, aun entre los magistrados, muchos creyeron en él; pero, por los fariseos, no lo confesaban, para no ser excluidos de la sinagoga,
43. porque prefirieron la gloria de los hombres a la gloria de Dios.
44. Jesús gritó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado;
45. y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado.
46. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas.
47. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.
48. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día;
49. porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar,
50. y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí.»

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Juan – Capítulo 11

Juan – Capítulo 11

1.Había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta.
2.María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo.
3.Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.»
4.Al oírlo Jesús, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
5.Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
6.Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba.
7.Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: «Volvamos de nuevo a Judea.»
8.Le dicen los discípulos: «Rabbí, con que hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?»
9.Jesús respondió: «¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;
10.pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él.»
11.Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.»
12.Le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se curará.»
13.Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño.
14.Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto,
15.y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos donde él.»
16.Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él.»
17.Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.
18.Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios,
19.y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.
20.Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.
21.Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
22.Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
23.Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará.»
24.Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.»
25.Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
26.y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»
27.Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»
28.Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama.»
29.Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rapidamente, y se fue donde él.
30.Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado.
31.Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí. 32.Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.»
33.Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó
34.y dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le responden: «Señor, ven y lo verás.»
35.Jesús se echó a llorar.
36.Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería.»
37.Pero algunos de ellos dijeron: «Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?»
38.Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra.
39.Dice Jesús: «Quitad la piedra.» Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día.»
40.Le dice Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?»
41.Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado.
42.Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.»
43.Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!»
44.Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: «Desatadlo y dejadle andar.»
45.Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.
46.Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
47.Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales.
48.Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación.»
49.Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada,
50.ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación.»
51.Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación
52.- y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.
53.Desde este día, decidieron darle muerte.
54.Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudada llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos.
55.Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse.
56.Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo: «¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta?»
57.Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle.»

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Juan – Capítulo 10

Juan – Capítulo 10

1.«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador;
2.pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.
3.A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.
4.Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
5.Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
6.Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.
7.Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
8.Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon.
9.Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.
10.El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.
11.Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.
12.Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa,
13.porque es asalariado y no le importan nada las ovejas.
14.Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí,
15.como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.
16.También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.
17.Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo.
18.Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»
19.Se produjo otra vez una disensión entre los judíos por estas palabras.
20.Muchos de ellos decían: «Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le escucháis?»
21.Pero otros decían: «Esas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?»
22.Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno.
23.Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón.
24.Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.»
25.Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí;
26.pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas.
27.Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen.
28.Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
29.El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre.
30.Yo y el Padre somos uno.»
31.Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle.
32.Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?»
33.Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.»
34.Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois?
35.Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios – y no puede fallar la Escritura –
36.a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: «Yo soy Hijo de Dios»?
37.Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis;
38.pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre.»
39.Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos.
40.Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado antes bautizando, y se quedó allí.
41.Muchos fueron donde él y decían: «Juan no realizó ninguna señal, pero todo lo que dijo Juan de éste, era verdad.»
42.Y muchos allí creyeron en él.

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Juan – Capítulo 09

Juan – Capítulo 09

1.Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento.
2.Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?»
3.Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios.
4.Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar.
5.Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.»
6.Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego
7.y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.
8.Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?»
9.Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece.» Pero él decía: «Soy yo.»
10.Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?»
11.El respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: «Vete a Siloé y lávate.» Yo fui, me lavé y vi.»
12.Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?» El respondió: «No lo sé.»
13.Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego.
14.Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.
15.Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.»
16.Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?» Y había disensión entre ellos.
17.Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» El respondió: «Que es un profeta.»
18.No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista
19.y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?»
20.Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.
21.Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo.»
22.Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga.
23.Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él.»
24.Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.»
25.Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.»
26.Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?»
27.El replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?»
28.Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés.
29.Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es.»
30.El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos.
31.Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha.
32.Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento.
33.Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.»
34.Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos da lecciones a nosotros?» Y le echaron fuera.
35.Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?»
36.El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
37.Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.»
38.El entonces dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.
39.Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos.»
40.Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?»
41.Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: «Vemos» vuestro pecado permanece.»

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Juan – Capítulo 08

Juan – Capítulo 08

1.Mas Jesús se fue al monte de los Olivos.
2.Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.
3.Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio
4.y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
5.Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?»
6.Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acuasarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.
7.Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.»
8.E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
9.Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. 10.Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?»
11.Ella respondió: «Nadie, Señor.» Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.»
12.Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»
13.Los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale.»
14.Jesús les respondió: «Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio vale, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy.
15.Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie;
16.y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado.
17.Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos personas es válido.
18.Yo soy el que doy testimonio de mí mismo y también el que me ha enviado, el Padre, da testimonio de mí.»
19.Entonces le decían: «¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «No me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.» 20.Estas palabras las pronunció en el Tesoro, mientras enseñaba en el Templo. Y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.
21.Jesús les dijo otra vez: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir.»
22.Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: «Adonde yo voy, vosotros no podéis ir?»
23.El les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
24.Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados.»
25.Entonces le decían: «¿Quién eres tú?» Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo.
26.Mucho podría hablar de vosotros y juzgar pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo.»
27.No comprendieron que les hablaba del Padre.
28.Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo.
29.Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.»
30.Al hablar así, muchos creyeron en él.
31.Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos,
32.y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.»
33.Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?»
34.Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo.
35.Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre.
36.Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.
37.Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros.
38.Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre.»
39.Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham.» Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham.
40.Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham.
41.Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.» Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios.»
42.Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado. 43.¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi Palabra.
44.Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira.
45.Pero a mí, como os digo la verdad, no me creéis.
46.¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis?
47.El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios.»
48.Los judíos le respondieron: «¿No decimos, con razón, que eres samaritano y que tienes un demonio?»
49.Respondió Jesús: «Yo no tengo un demonio; sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí.
50.Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga.
51.En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás.»
52.Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: «Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás.»
53.¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?»
54.Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: «El es nuestro Dios»,
55.y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. 56.Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día; lo vio y se alegró.»
57.Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?»
58.Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy.»
59.Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo

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Juan – Capítulo 07

Juan – Capítulo 07

1.Después de esto, Jesús andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle.
2.Pero se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
3.Y le dijeron sus hermanos: «Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces,
4.pues nadie actúa en secreto cuando quiere ser conocido. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo.»
5.Es que ni siquiera sus hermanos creían en él.
6.Entonces les dice Jesús: «Todavía no ha llegado mi tiempo, en cambio vuestro tiempo siempre está a mano.
7.El mundo no puede odiaros; a mí sí me aborrece, porque doy testimonio de que sus obras son perversas.
8.Subid vosotros a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque aún no se ha cumplido mi tiempo.»
9.Dicho esto, se quedó en Galilea.
10.Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.
11.Los judíos, durante la fiesta, andaban buscándole y decían: «¿Dónde está ése?»
12.Entre la gente había muchos comentarios acerca de él. Unos decían: «Es bueno.» Otros decían: «No, sino que engaña al pueblo.»
13.Pero nadie hablaba de él abiertamente por miedo a los judíos.
14.Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar.
15.Los judíos, asombrados, decían: «¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?»
16.Jesús les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado.
17.Si alguno quiere cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Dios o hablo yo por mi cuenta.
18.El que habla por su cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le ha enviado, ese es veraz; y no hay impostura en él.
19.¿No es Moisés el que os dio la Ley? Y ninguno de vosotros cumple la Ley. ¿Por qué queréis matarme?»
20.Respondió la gente: «Tienes un demonio. ¿Quién quiere matarte?»
21.Jesús les respondió: «Una sola obra he hecho y todos os maravilláis.
22.Moisés os dio la circuncisión (no que provenga de Moisés, sino de los patriarcas) y vosotros circuncidáis a uno en sábado.
23.Si se circuncida a un hombre en sábado, para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿os irritáis contra mí porque he curado a un hombre entero en sábado?
24.No juzguéis según la apariencia. Juzgad con juicio justo.»
25.Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar?
26.Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que este es el Cristo?
27.Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.»
28.Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que verdaderamente me envía el que me envía; pero vosotros no le conocéis.
29.Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado.»
30.Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.
31.Y muchos entre la gente creyeron en él y decían: «Cuando venga el Cristo, ¿hará más señales que las que ha hecho éste?»
32.Se enteraron los fariseos que la gente hacía estos comentarios acerca de él y enviaron guardias para detenerle.
33.Entonces él dijo: «Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado.
34.Me buscaréis y no me encontraréis; y adonde yo esté, vosotros no podéis venir.»
35.Se decían entre sí los judíos: «¿A dónde se irá éste que nosotros no le podamos encontrar? ¿Se irá a los que viven dispersos entre los griegos para enseñar a los griegos?
36.¿Qué es eso que ha dicho: «Me buscaréis y no me encontraréis», y «adonde yo esté, vosotros no podéis venir»?»
37.El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba
38.el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva.
39.Esto lo deciá refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado. 40.Muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: «Este es verdaderamente el profeta.»
41.Otros decían: «Este es el Cristo.» Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo?
42.¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?»
43.Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de él.
44.Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano.
45.Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?»
46.Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.»
47.Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar?
48.¿Acaso ha creído en él algún magistrado o algún fariseo?
49.Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.»
50.Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Jesús:
51.«¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?»
52.Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta.»
53.Y se volvieron cada uno a su casa.

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