aunque sea sábado

aunque sea sábado – Lucas 14,1-6

aunque sea sábado

Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «Si a uno de ustedes se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»

Viernes de la 30ra Semana de T. Ordinario | 30 de Octubre del 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

aunque sea sábado

El Señor nos hace ver la hipocresía con que a veces seguimos algunas normas y leyes. Nos exceptuamos de su cumplimiento cuando el hacerlo atentaría contra nuestros intereses. Sin embargo que remos aplicarla sin excepciones a los demás.

Esta forma de medir las cosas y afrontar la vida termina por levantarnos como jueces injustos y tiranos. Para nosotros todo, para los demás nada y una vez encumbrados repetimos con todos los tiranos que del mundo han sido: para nuestros amigos todo, para nuestros enemigos la ley.

Este modo de pensar es totalmente pagano y destructivo. Así no puede razonar y menos actuar un cristiano. Sin embargo es lamentablemente común entre quienes ostentan el poder y contagiado a la sociedad que poco a poco se va corrompiendo, por imitación de sus autoridades.

aunque sea sábado

La ley del embudo

Es también conocida la frase que dice que cada pueblo tiene los gobernantes que merece. Estas palabras hacen alusión a la misma actitud. Es la aplicación de lo que conocemos como la ley del embudo: lo ancho para mí, lo angosto pata los demás.

El Señor viene a poner orden en esta clase de razonamientos, ratificando la Ley de Dios. Como Él mismo lo dice, no ha venido a abolir la Ley, sino a darle cumplimiento. Esto nos muestra la coherencia total en la Escrituras.

No es como algunos, por ignorancia, piensan que el mensaje del Antiguo Testamento es distinto al del Nuevo Testamento. Los dos nos presente al Único y Verdadero Dios. Y como dice el Señor: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. (Mateo 5,18)

La Palabra de Dios es inmutable

Si algo caracteriza a la Palabra de Dios es su inmutabilidad y su coherencia. No importa que pasen los años y las épocas, Dios es el mismo hoy y siempre. Su Palabra sigue siendo la Verdad. No encontraremos contradicción ni incoherencia en ella.

A eso hemos de aspirar. Ser perfectos como nuestro Padre del Cielo es perfecto. Diríamos ahora: ser coherentes como es y nos manda el Señor. No podemos hacer diferencias para obtener privilegios. Lo que es bueno para nosotros ha de serlo para nuestros hermanos.

Hoy día vemos como los gobernantes y los poderosos desde su riqueza y sitial inexpugnable dicta severas restricciones al pueblo humilde. Reglas que van contra la naturaleza y la lógica. Y obligan a los más vulnerables y débiles a aplicarlas.

Pérdida total de valores

La primera es el desconocimiento arbitrario del inicio de la vida y el desconocimiento de su valor infinito. Así, sin ningún reparo y con tal de favorecer sus negocios e incrementar su riqueza imponen leyes que promueven el homicidio de los más pequeños e inocentes, con argumentos falaces.

Con la ayuda de la prensa, la cultura y los gobiernos, imponen a la población una serie de valores contrarios a la vida. Paulatinamente favorecen la cultura del descarte. En ella se descartan a los ancianos, los bebes y los enfermos por “inútiles” para la sociedad.

Se va instalando como aspiración solo aquello de provecho y utilidad personal. Considerándose como provechoso y útil tan solo lo que favorece la acumulación de dinero, poder o bienestar. Por el contrario, lo que no ayuda a este propósito ha de ser desechado, por constituir un lastre.

Mentira, hipocresía y corrupción

La humanidad va siendo empujada a la mentira, la hipocresía, las falsas apariencias como medio para protegerse del descarte. Esta es la causa de la enorme corrupción en la que vivimos sumergidos, que lo engulle todo. Se nos impone una encarnizada competencia por sobresalir y distinguirse a fin de no ser tachado de inútil.

Pero, claro, ni aun esta regla es igual para todos. Porque al que alcanza una “buena” posición no se le exigen los mismos sacrificios. No tiene que lidiar con los mismos inconvenientes, ni obstáculos. Lo vemos en la supuesta Pandemia, en la que las principales víctimas han sido y siguen siendo el pueblo desvalido.

Este es uno de los graves males que aqueja a la sociedad de nuestro tiempo. La mentira, la hipocresía y la maldad se han apoderado de los gobiernos. Falsos ídolos se han entronizado. A Satanás rinde tributo gran parte de la humanidad a través de sus gobiernos y autoridades.

¿Qué debemos hacer? ¡El Bien! Hoy, ahora y siempre, con ocasión o sin ella, debemos proclamar el Reino de Dios y hacer el Bien. Ante la duda: haz el Bien, aunque sea sábado. No hay mejor o peor día para hacer el bien. Proclamemos el Evangelio con nuestras vidas, haciendo el bien. ¡Hoy más que nunca!

Oración:

Padre Santo, danos la Gracia de encaminar nuestras vidas conforme a la Verdad y el amor, para que el final del tiempo nos encuentre subiendo a aquella meta superior que solo se alcanza mediante el servicio y el amor a nuestros hermanos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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