Novena a nuestra Señora del Carmen

Novena a nuestra Señora del Carmen

 

Virgen del Carmen
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.

Oración Inicial

Oración al inicio de la novena cada día.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío, por ser Tú
quien eres y porque te amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo
firmemente nunca más pecar, apartarme
de todas las ocasiones de ofenderte, confesarme
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción
de todos mis pecados, y, así como lo
suplico, así confío en tu bondad y misericordia
infinita que los perdonarás, por los méritos de
tu preciosísima sangre, pasión y muerte, y me
darás gracia para enmendarme y perseverar en
tu santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida
Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también
de los pecadores, y especial Protectora de
los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que
su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote
para verdadera Madre suya, te suplico me
alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados,
la enmienda de mi vida, la salvación de
mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo
de mis aflicciones y la gracia especial que
pido en esta Novena, si conviene para su mayor
honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora,
para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión
poderosa, y quisiera tener el espíritu de
todos los ángeles, santos y justos a fin de poder
alabarte dignamente; y uniendo mis voces con
sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

Rezar tres Avemarías…

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DÍA PRIMERO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que fuiste figurada en
aquella nubecilla que el gran profeta de Dios,
Elías, vio levantarse del mar, y con su lluvia
fecundó copiosamente la tierra, significando la
purísima fecundidad con que diste al mundo a
tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de
nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de
Su majestad copiosas lluvias de auxilios, para
que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes
y buenas obras, a fin de que sirviéndole con
perfección en esta vida, merezca gozarle en la
eterna.

 Oración Final
 

DÍA SEGUNDO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que por tu singular amor
a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar
trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las
luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente
gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con
especial protección, alcanzándome de tu bendito
Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad
y amarle con toda mi alma; para conocer mis
culpas y llorarlas para saber cómo debo comportarme
a fin de servirle con toda perfección;
y para que mi trato y conversación sean siempre
para su mayor honra y gloria y edificación de
mis prójimos.

 Oración Final

 

DÍA TERCERO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que te dignaste admitir
con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas,
que entre todos los mortales fueron los
primeros que en tu honor edificaron un templo
en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos
a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me
alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad
de Dios, adornado de todas las virtudes, donde
Él habite siempre amado, adorado y alabado por
mí, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados
de lo temporal y terreno.

 Oración Final


 

DÍA CUARTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para mostrar tu especialísimo
amor a los Carmelitas les honraste
con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos,
alentando con tan singular favor su confianza,
para buscar en ti, como en amorosa Madre, el
remedio, el consuelo y el amparo en todas sus
necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación
de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora,
me mires, como amorosa Madre y me alcances
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la gracia de imitarte, de modo que dignamente
pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que
mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación
de los hijos de Dios y hermanos de mi
Señor Jesucristo.

 Oración Final

 

DÍA QUINTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para defender a los
Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir
la sagrada Religión del Carmen, mostrando
siempre el amor y singular predilección con que
los amparas, mandaste al Sumo Pontífice, Honorio
III, los recibiese benignamente y confirmase
su instituto, dándole por señal de que esta era
tu voluntad y la de tu divino Hijo, la repentina
muerte de dos que especialmente la contradecían.
Te ruego, Señora, me defiendas de todos
mis enemigos de alma y cuerpo, para que con
quietud y paz viva siempre en el santo servicio
de Dios y tuyo.

 Oración Final
 

 

DÍA SEXTO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que para señalar a los
Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste
con la singular prenda del Santo Escapulario,
vinculando en él tantas gracias y favores
para con los que devotamente lo visten y
cumpliendo con sus obligaciones procuran vivir
de manera que, imitando tus virtudes, muestran
que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances
la gracia de vivir siempre como verdadero
cristiano y cofrade amante del Santo Escapulario,
a fin de que merezca lograr los frutos de
esta hermosa devoción.

 Oración Final

 

DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que en tu Santo Escapulario
diste a los que devotamente lo visten un
firmísimo escudo para defenderse de todos los
peligros de este mundo y de las asechanzas del
demonio, acreditando esta verdad con tantos y
tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que
seas mi defensa poderosa en esta vida mortal,
para que en todas las tribulaciones y peligros
encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga
con victoria, logrando siempre tu especial
asistencia para conseguirlo.

 Oración Final
 

 

DÍA OCTAVO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que ejerces tu especial
protección en la hora de la muerte para con los
que devotamente visten tu Santo Escapulario, a
fin de que logren por medio de la verdadera penitencia
salir de esta vida en gracia de Dios y librarse
de las penas del infierno. Te ruego, Señora,
me asistas, ampares y consueles en la hora de
mi muerte, y me alcances verdadera penitencia,
perfecta contrición de todos mis pecados, encendido
amor de Dios y ardiente deseo de verle y
gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene,
sino que vaya segura a la felicidad eterna
de la gloria.

 Oración Final
 

 

DÍA NOVENO

ORACIÓN DE ESTE DÍA.

¡Oh! Virgen del Carmen,
María Santísima, que extendiendo tu amor
hacia los Carmelitas, aún después de la muerte,
como piadosísima Madre de los que visten tu
Santo Escapulario consuelas sus almas, cuando
están en el Purgatorio, y con tus ruegos consigues
salgan cuanto antes de aquellas penas, para
ir a gozar de Dios, Nuestro Señor, en la gloria. Te
ruego, Señora, me alcances de su divina Majestad
cumpla yo con las obligaciones de cristiano
y la devoción del Santo Escapulario, de modo
que logre este singularísimo favor.

 

 

Salve Reina

Así, Señora, te lo suplico humildemente,
diciendo:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve a ti llamamos los desterrados hijos
de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos; y después
de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito
de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh
dulce y siempre Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para
que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

(Pedir la gracia particular que se desee conseguir en
esta Novena).

Oración final

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que
todos sin excepción se cobijen bajo la sombra
protectora de tu Santo Escapulario, que todos
estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y
amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh,
hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes
ante tu sagrada imagen, y concédenos
benigna tu amorosa protección. Te recomiendo
las necesidades de nuestro Santo Padre, el Papa,
y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así
como las de mi nación y las de todo el mundo,
las mías propias y las de mis parientes y amigos.
Mira con ojos de compasión a tantos pobres
pecadores cómo ofenden a tu divino Hijo y a
tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del
paganismo. Que todos se conviertan y te amen,
Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por
toda la eternidad.
Así sea.

Fuente: Ayuda a la Iglesia necesitada Sitio oficial de Iberoamérica y España
 

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Juan 20,24-29 – Dichosos los que crean

Dichosos los que crean

“Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Sábado de la 13ra semana del T. Ordinario – Santo Tomás| 03 de Julio del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Dichosos los que crean

¿Por qué somos escépticos? Hay cosas que nos resultan prácticamente imposibles de creer. Esto pasa aquí con Tomás. ¿Cómo creer que Cristo ha resucitado? Hay algo en la cabeza de Tomas que le impide creer. No puede ser, aunque todos lo afirmen. Hay algo extraño.

Tomas acompañó en sus correrías a Jesús. Debió ver más de uno de los milagros portentosos de Jesús. Sin embargo se resiste a creer que haya resucitado, tal como lo había anticipado. ¿Es que lo anterior había sido posible, más no que resucite? ¿Por qué?

Nos atrevemos a insinuar que Tomás está decepcionado, como seguramente la mayoría de los que siguieron a Jesús. Es que él, como muchos, incluso Judas, esperaba otra cosa de Jesús. Esperaban que se defienda. Esperaban la instauración del Reino de Dios.

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Mateo 9,9-13 – los pecadores

los pecadores

«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Vayan, aprendan lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Viernes de la 13ra semana del T. Ordinario| 02 Julio del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

los pecadores

¿Cómo ilumina el día de hoy la Palabra del Señor? Hay momentos en que lo vemos de modo evidente. Esperamos poderlo comunicar. Hoy somos testigos del encuentro con Leví, a quien Jesucristo llama Mateo, quien era un recaudador de impuestos.

Estamos frente a un individuo como muchos de nosotros, muy bien instalado y gozando seguramente de los privilegios de estar sirviendo al poder de turno. No solo recaudaba impuesto, sino que estos eran para la potencia enemiga que ocupaba su territorio.

Situación más antipática difícilmente podemos imaginar. Sin embargo, Jesucristo se fijó en él y lo llamo. Tampoco oculta Jesús su reunión con él, sino que en compañía de todos come con él. Entre tanto, qué estaría pasando por la cabeza de Mateo.

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