Marcos 11,11-26 – asombrado de su doctrina

asombrado de su doctrina

«Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él.”

Viernes de la 8va semana del T. Ordinario| 28 de mayo del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

asombrado de su doctrina

A causa de algunas interpretaciones subjetivas y parcializadas de la Palabra del Señor y por tratar de conciliar su prédica con los mensajes revolucionarios de nuestro tiempo, algunos osan comparar a Jesucristo con un revolucionario.

La corrección política impuesta por el progresismo y especialmente por el neo marxismo ha llevado a muchos cristianos rendidos al humanismo moderno, a tratar de presentar al cristianismo como la vanguardia del cambio social y estructural.

Para ello incluso hemos adoptado conceptos prestados del marxismo, como si los necesitáramos, con el propósito de dar una imagen más actualizada y adaptada a las inquietudes y exigencias del mundo moderno, haciendo uso del “lenguaje de moda”.

doctrina

La doctrina de Cristo no necesita de ideologías que la encaucen

Nuestra ignorancia en la doctrina de Cristo, en el conocimiento de Su vida y Su Palabra es tan grande que con la mayor soltura lo encajamos en nuestra opinión, para hacerle decir lo que nunca dijo ni diría, tan solo porque es lo que más nos gusta y queremos que diga.

Sí, el Señor habla de justicia y pobreza, pero jamás en los términos del marxismo leninismo. Él no propone ni podría estar de acuerdo en quitarles o arrebatarles a unos para darles a otros. Tampoco propone la igualdad en ningún sentido.

Mucho menos hubiera estado de acuerdo en tomar el poder por la fuerza, generando violencia y muerte para imponer su programa. ¿Por qué? ¨Porque Dios Padre nos ha creado libres. En ello radica nuestra dignidad. De allí la necesidad del sacrificio de Cristo.

Era necesario que Jesucristo muera y resucite

¿Por qué resulta necesario que el Señor muera en la Cruz, como un delincuente cualquiera? Porque es en su sumisión y acatamiento al poder establecido que podrá salvarnos, muriendo en la Cruz y Resucitando el 3er día.

¿Y para qué hace eso? Porque será la única forma de transmitirnos con su propia vida el mensaje central de su prédica, que trasciende nuestro mundo y todas las formas que nosotros consideramos como justas y naturales de actuar en sociedad.

Por ejemplo, para algunos de nosotros el “ojo por ojo y diente por diente” nos parece comprensible y hasta justificable. Nos alegramos cuando un opresor cae y algunos justifican el escarnio hasta la muerte, lo vimos, por ejemplo, en la Revolución Francesa.

¿La Doctrina de Jesús requiere de Ideologías para ser entendida?

Para otros el fin justifica los medios”. Lo que desde luego constituye una aberración ética y moral, que sin embargo algunos nos vemos obligados a aceptar de facto, como hechos consumados.

Tal es el caso, por ejemplo, de la obligatoriedad de aceptar la vacuna para combatir la Pandemia, cuando sistemáticamente se ha impedido el uso de medios curativos posibles y se han cuidado de eliminar cualquier garantía a las vacunas.

Otro ejemplo es la formulación por un sector de la Iglesia de una supuesta y necesaria Teología de la Liberación, para enmendar la Doctrina derivada de la Palabra del Señor y ajustarla a la Ideología marxista cuyos postulados deben conducirnos a la Liberación, lo que seguramente fue omitido por Jesucristo, lo que evidentemente constituye una desviación y una blasfemia.

¿El cristianismo necesita del marxismo?

Es la aparente impaciencia de algunos teólogos, que además conocen el marxismo, que pretenden haber dado con la combinación perfecta que daría la fórmula que lamentablemente no estuvo al alcance a Jesucristo (ahí radica la blasfemia), para erradicar la pobreza y las injusticias del mundo y llevarnos al paraíso comunista aquí en la tierra.

Es decir, ellos van a morigerar al marxismo. Van a hacerlo digerible y practicable, sin tener que eliminar la fe cristiana. ¡Gran disparate que viene conduciendo a algunos sectores de la Iglesia al “progresismo” que termina incluso aceptando el aborto y la Ideología de Género!

Estos reformistas parten del principio errado y blasfemo o que Jesucristo se equivocó o que le faltaron elementos que el marxismo ahora le da, o que no pudo preveer a lo que llegaríamos en la “modernidad” y por eso es preciso ajustarlo, lo cual constituye la negación de su Divinidad y por lo tanto es una blasfemia.

Falta de humildad y piedad

Por falta de piedad, por falta de oración, en última instancia, y esto es lo más grave, por falta de fe, no creen que Jesucristo es El Camino, lo que quiere decir que es transitando por Él y no ajustándolo o reformulándolo que llegaremos a la Verdad.

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Hijo de Dios Padre, ha dado Su Vida para mostrarnos el Camino. ¿Ahora resulta que no es suficiente, que hay que hacerlo de lado, que hay que enderezar, que hay que reinterpretar, que hay que ajustarlo a nuestro tiempo?

Pues están equivocados, como los sacerdotes y escribas de aquel entonces, buscan acabarlo, porque su doctrina sigue siendo asombrosa. Tal vez ahora no causa miedo, pero igual no encaja en este mundo, porque no es de este mundo.

Hay que nacer de nuevo

¡Esa es la clave! ¡No es de este mundo! Hay que nacer de nuevo. Es Gracia de Dios el poder comprender lo que el Señor nos enseña. Si por soberbia, porque tenemos muchos pergaminos, no se la pedimos, nunca lograremos comprenderla.

Hay que ser humildes para entender a Jesús, que es el mismo ayer, hoy y siempre. El Señor apela al amor y Él mismo nos enseñó con su vida en qué consiste el amor. Y nos dijo: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Y, “no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

¿Ahora resulta que no es suficiente? ¿Qué tenemos que ir a un ordenamiento político y social que nos diga cómo comportarnos y que nos proteja a unos de otros? Es el hombre el que debe cambiar. Y lo hará si le damos la posibilidad de acercarse a la Palabra del Señor y si damos testimonio de fe con nuestras propias vidas.

Oración:

Padre Santo, quítanos la venda de los ojos; aparta estas gafas ideológicas que quieren imponernos para interpretar Tu Evangelio, como si no fuera suficiente el conocimiento de Tu Palabra; como si no fueras capaz de iluminar nuestros corazones y a nuestra alma. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

(5) vistas

Lucas 22,14-20 – Con ansia he deseado comer

Con ansia he deseado comer

“Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes; hagan esto en recuerdo mío ».”

Jueves de la 8va semana del T. Ordinario| 27 de Mayo de 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Con ansia he deseado comer esta Pascua con ustedes

Hoy día, en el Perú como en muchos lugares en el mundo celebramos la solemnidad del Sacerdocio de Cristo. Como nos lo recordaba el celebrante en la Misa, es el único caso en que se da este hecho singular: Cristo es a su vez Sacerdote, víctima y altar.

Trataremos de comprender a partir de su Palabra lo que para Cristo significa haber llegado por fin a esta instancia que como dice a sus apóstoles, había esperado con ansia. Podemos ver la situación como una cena de despedida.

Cuantas veces al finalizar un período de vida laboral, a un gerente, a un profesor o a un simple colaborador sus compañeros le organizan una fiesta o una cena de despedida. Es un pequeño pero significativo agasajo al compañero, tantas veces amigo.

Seguir leyendo Lucas 22,14-20 – Con ansia he deseado comer

(30) vistas

Marcos 10,32-45 – Jesús marchaba delante

Jesús marchaba delante

«Iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo.”

Miércoles de la 8va semana del T. Ordinario| 26 de mayo del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Jesús marchaba delante

Sabía dónde iba y lo que le esperaba, sin embargo Jesús marchaba delante de ellos. No se escondía, tampoco se acobardaba, ni se obnubilaba. Tampoco iba blandiendo un espada, ni lanzando arengas. ¡Qué distinto es el proceder de Jesús al nuestro!

No se envalentonaba como el líder que amparándose en la multitud viene a desafiar a las autoridades o a los opresores de turno. Hay una distancia abismal entre el liderazgo de Jesús y el de cualquier caudillo político populista de nuestros días.

Jesús sabe dónde va y sin embargo se encamina con paso decidido por delante de ellos. Todos de uno u otro modo sabían que este era un desafío, que estaba yendo a la boca del lobo, por eso iban temerosos y expectantes tras los pasos de Jesús. ¿Qué podrá pasar?

Jesús marchaba delante

Le oían pero no le escuchaban

En su imaginación y por todos los prodigios que había visto de Jesús, más de uno suponía seguramente que Jesús se impondría finalmente sobre la tiranía de los gobernantes. Nada más distante a lo que Él venía advirtiendo al círculo más cercano de sus discípulos.

Él sabía lo que tenía que pasar y se los estaba comentando con detalle, de principio a fin. Todos lo oían, pero no le escuchaban. Es decir, entendían lo que querían, con su lógica mundana. La emoción les impedía entender lo que Jesús les estaba advirtiendo.

Ello explica la actitud de Juan y Santiago, que como todos seguramente pensaban que asistirían a la derrota definitiva y sin atenuantes de estos tiranos. Próximos al fin e íntimos, como se sentían de Jesús, deciden formular su pedido.

Todo ocurre conforme a la Voluntad de Dios

¿Por qué no sentarse uno a la derecha y otro a la izquierda? Si ellos se sentían capaces de todo con Él y por Él. Jesús los mira seguramente con cariño, con empatía, pero en lugar de darles una extensa explicación que seguramente no entenderían prefirió decirles escuetamente que no le correspondía a Él tal decisión y que esos sitios ya estaban reservados.

Y es que mientras Jesucristo sabía que había venido por toda la humanidad, de todos los tiempos y latitudes, los discípulos y sus compañeros estaban enfocados en aquello que sería una pequeña escaramuza con respecto a la Misión en toda su extensión.

Sí, es cierto que allí se estaba jugando la Salvación del mundo entero, pero no sería como ninguno de los discípulos lo imaginaba. Todo ocurriría como Él se los estaba detallando, conforme a la Voluntad de Dios.

La fe es la respuesta que damos a Dios

Muchas veces nos cuesta entender la Voluntad de Dios, porque no vemos el mundo desde Su perspectiva, desde Su Sabiduría infinita. A nosotros no nos toca entender, sino confiar; tener fe. Esa es la respuesta que espera Dios de nosotros.

Fe en que no puede haber para nosotros nada mejor que hacer Su Voluntad. Por eso Jesucristo nos enseña la oración más perfecta, el Padre nuestro, en la que pedimos precisamente que se haga lo que Él ha dispuesto.

Los que tenemos o hemos tenido un niño pequeño, sabemos que es lo que le conviene a nuestro hijo y lo procuramos, muchas veces incluso contra la voluntad del infante. Lo mismo hace Dios Padre por amor a nosotros.

Jesús marcha delante siempre

Nos corresponde por ello, discernir Su Voluntad y acatarla. Lógicamente le debemos obediencia. El problema reside en que por soberbia, por la pretensión de no necesitarlo, de creernos autosuficientes (idea que nos mete el Demonio), queremos hacer otra cosa.

Dejemos al Señor que nos guíe. Jesús marcha delante siempre. Es a Él a quien debemos seguir confiados, porque Él sabe por dónde nos lleva. Él es el Cristo enviado por Dios para salvarnos. Él mismo es el Hijo de Dios vivo. ¡Tengamos fe!

Oración:

Amado Padre Celestial, danos la Gracia de tener fe, que sea esta creciente y que la podamos compartir con nuestros hermanos, siendo ejemplos de acatamiento a Tu Santísima Voluntad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…Amén.

(11) vistas

Marcos 10,28-31 – cien veces más

cien veces más

«En verdad les digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más»

Martes de la 8va semana del T. Ordinario| 25 de mayo del 2021 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

cien veces más

El seguimiento del Señores es exigente. No se trata de hacer, como decimos, lo que buenamente podemos, sino de comprometernos al extremo de sacrificar cuanto tenemos de valioso, por alcanzar las promesas de Cristo.

Por lo general estamos dispuestos a dar lo que nos sobra, en todo orden de cosas. Si se trata de una limosna, damos unas cuantas monedas que no alcanzan ni para una comida completa. Y no porque no tengamos, sino por amarretes.

Pero ello no solo ocurre con el dinero. Igual de tacaños somos con el tiempo y el trabajo. Cuando se trata de dar, nos convertimos en una calculadora amañada que se conforma con lo más poco posible. Y sin embargo hinchamos el pecho, como si hubiéramos hecho un prodigio.

Seguir leyendo Marcos 10,28-31 – cien veces más

(11) vistas

Consagración a María Auxiliadora

Consagración a María Auxiliadora

Maria Auxiliadora

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio.

Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días.

Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso.

Así sea

 

Oración compuesta por San Juan Bosco a María Auxiliadora

Oh María Virgen poderosa:

Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia;

Tú, Auxiliadora admirable de los cristianos;

Tú, terrible como un ejército en orden de batalla;

Tú, que (sola) destruyes los errores del mundo, defiéndenos en nuestras angustias, auxílianos en nuestras luchas, socórrenos en nuestras necesidades, y en la hora de la muerte, acógenos en los gozos eternos. Amén

 

Fuente Archicofradía de María Auxiliadora- Sevilla- Devocionario a María Auxiliadora -1

(22) vistas

Secuencia de Pentecostés

Secuencia de Pentecostés

Pentecostés

Secuencia de Pentecostés

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén.

(14) vistas

Ideologías y poder

Las ideologías no se pueden explicar sin el poder

Las ideologías básicamente buscan el poder. Podríamos decir que conforman un moderno tipo de filosofías que aparecen en el siglo XVIII con el único objetivo de hacerse del poder, a través de una revolución. Todas tienen en común estos dos elementos: buscan transformar la sociedad, la cultura y/o la economía, en forma revolucionaria amparados en el poder.

Básicamente la diferencia de una ideología con una filosofía es que las ideologías necesitan hacerse del poder. ¿Por qué? Porque no tiene un objetivo trascendente, como la filosofía. Buscan el cambio inmediato de todo, a través de una revolución. Surgen como consecuencia de la Ilustración francesa contra el antiguo régimen.

Una revolución es un cambio histórico profundo y rápido. De otro modo sería una evolución o un desarrollo. Lo que quieren cambiar es la sociedad que existía. Absolutamente todo. Querían cambiar la alianza entre la monarquía absoluta y la Iglesia. Había que tener derechos y libertades, porque el poder de este antiguo régimen les parecía excesivo.

Seguir leyendo Ideologías y poder

(40) vistas

Novena al Espíritu Santo

Novena al Espíritu Santo

Espíritu Santo

Acto de consagración al Espíritu Santo diario – Diario

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús.
Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador.
Amén.

Oración diaria por los Siete Dones del Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial.
1.- Ven, Espíritu Santo, por tu don Sabiduría, concédenos la gracia de apreciar y estimar los bienes del cielo y muéstranos los medios para alcanzarlos. Gloria
2.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Entendimiento, ilumina nuestras mentes respecto a los misterios de la salvación, para que podamos comprenderlos perfectamente y abrazarlos con fervor. Gloria
3.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Consejo, inclina nuestros corazones a actuar con rectitud y justicia para beneficio de nosotros mismos y de nuestros semejantes. Gloria
4.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia contra los enemigos de nuestra alma, para que podamos obtener la corona de la victoria. Gloria
5.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Ciencia, enséñanos a vivir entre las cosas terrenas para así no perder las eternas. Gloria
6.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Piedad, inspíranos a vivir sobria, justa, y piadosamente en esta vida, para alcanzar el cielo en la otra vida. Gloria.
7.- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Temor de Dios, hiere nuestros cuerpos con tu temor para así trabajar por la salvación de nuestras almas. Gloria

 Día Primero       –         Día Segundo    –       Día Tercero
Día Cuarto         –          Día Quinto       –         Día Sexto
Día Séptimo      –           Día Octavo      –        Día Noveno

 

DIA PRIMERO (VIERNES)

¡Espíritu Santo! ¡Señor de Luz! ¡Danos, desde tu clara altura celestial, tu puro radiante esplendor!

El Espíritu Santo

Sólo una cosa es importante: la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una cosa hay que temer: el pecado. El pecado es el resultado de la ignorancia, debilidad e indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece la voluntad, e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurarnos la salvación debemos invocar al Divino Espíritu diariamente, porque “el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros” (Rom 8,26).

Oración

Omnipotente y eterno Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

SEGUNDO DIA (sábado 15)

Ven Padre de los pobres, ven tesoro que sostienes, ven luz de todo lo que vive

El don del Temor

El don del Santo Temor de Dios nos llena con un soberano respeto por Dios, y nos hace que a nada temamos más que a ofenderlo por el pecado. Es un temor que se eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sentimiento de reverencia y filial sumisión a nuestro Padre Celestial. Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos que podrían de algún modo separarnos de Dios. “Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan” (Ecl 2,17).

Oración

¡Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor, penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre, ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merecedor ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios en el mundo que no tiene fin. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final

 

TERCER DIA (domingo)

Tú de todos los consoladores el mejor, visitando el corazón turbado, da la gracia de la placentera paz.

El don de Piedad

El don de Piedad suscita en nuestros corazones una filial afección por Dios como nuestro amorosísimo Padre. Nos inspira, por amor a Él, a amar y respetar a las personas y cosas a Él consagradas, así como aquellos que están envestidos con su autoridad, su Santísima Madre y los Santos, la Iglesia y su cabeza visible, nuestros padres y superiores, nuestro país y sus gobernantes. Quien está lleno del don de Piedad no encuentra la práctica de la religión como deber pesado sino como deleitante servicio. Donde hay amor no hay trabajo.

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Piedad, toma posesión de mi corazón. Enciende dentro mío tal amor por Dios que encuentre satisfacción sólo en su servicio, y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final


 

CUARTO DÍA (lunes)

Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria.

El don de Fortaleza

Por el don de Fortaleza el alma se fortalece ante el miedo natural y soporta hasta el final el desempeño de una obligación. La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio de la tribulación aún de toda una vida. “El que persevere hasta el fin, ese se salvará”(Mt 24,13).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Fortaleza, alza mi alma en tiempo de turbación y adversidad, sostiene mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo confundido y me separe de Ti, Oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final

 

QUINTO DÍA (Martes)

¡Luz inmortal! ¡Divina Luz! ¡Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo ser!

El don del Conocimiento

El don del Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su verdadero valor en su relación con Dios. El conocimiento desenmascara la simulación de las creaturas, revela su vacuidad y hace notar sus verdaderos propósitos como instrumentos al servicio de Dios. Nos muestra el cuidado amoroso de Dios aún en la adversidad, y nos lleva a glorificarlo en cada circunstancia de la vida. Guiados por su luz damos prioridad a las cosas que deben tenerla y apreciamos la amistad de Dios por encima de todo. “El conocimiento es fuente de vida para aquel que lo posee” (Prov 16,22).

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme que pueda percibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra, que tenga idea de su vanidad y las use sólo para tu gloria y mi propia salvación, siempre por encima de ellas mirándote a Ti y tus premios eternos. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

 

DIA SEXTO (Miércoles)

Si tu apartas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo que es bueno se volverá enfermo.

El don del Entendimiento

El Entendimiento, como don del Santo Espíritu, nos ayuda a aferrar el significado de las verdades de nuestra santa religión. Por la fe las conocemos, pero por el entendimiento aprendemos a apreciarlas y a apetecerlas. Nos permite penetrar el profundo significado de las verdades reveladas y, a través de ellas, avivar la novedad de la vida. Nuestra fe deja de ser estéril e inactiva e inspira un modo de vida que da elocuente testimonio de la fe que hay en nosotros. Comenzamos a “caminar dignos de Dios en todas las cosas complaciendo y creciendo en el conocimiento de Dios”.

Oración

Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, e ilumina nuestras mentes, que podamos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y que por fin podamos merecer ver la eterna luz en la Luz, y en la luz de la gloria tener una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final

 

DIA SÉPTIMO (Jueves)

Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza. En nuestra aridez derrama tu rocío. Lava las manchas de la culpa.

El don de Consejo

El don de Consejo dota al alma de prudencia sobrenatural, permitiéndole juzgar con prontitud y correctamente qué debe hacer, especialmente en circunstancias difíciles. El Consejo aplica los principios dados por el Conocimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que confrontamos en el curso de nuestras diarias obligaciones en tanto padres, docentes, servidores públicos y ciudadanos cristianos. El Consejo es sentido común sobrenatural, un tesoro invalorable en el tema de la salvación. “Y por encima de todo esto, suplica al Altísimo para que enderece tu camino en la verdad” (Ecl 37,15).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón a aquello que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

 

OCTAVO DIA (viernes)

Dobla la voluntad y el corazón obstinado, funde lo que está helado, calienta lo que está frío. Guía los pasos que se han desviado!

El don de Sabiduría

Abarcando a todos los otros dones, como la caridad abraza a todas las otras virtudes, la Sabiduría es el más perfecto de los dones. De la Sabiduría está escrito: “todo lo bueno vino a mí con Ella, y riquezas innumerables me llegaron a través de sus manos”. Es el don de la Sabiduría el que fortalece nuestra fe, fortifica la esperanza, perfecciona la caridad y promueve la práctica de la virtud en el más alto grado. La Sabiduría ilumina la mente para discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra pierden su sabor, mientras la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de acuerdo a las palabras del Salvador: “Toma tu cruz y sígueme, porque mi yugo es dulce y mi carga ligera”.

Oración

Ven, Oh Espíritu de Sabiduría y revela a mi alma los misterios de las cosas celestiales, su enorme grandeza, poder y belleza. Enséñame a amarlas sobre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la tierra. Ayúdame a conseguirlas y a poseerlas para siempre. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 Oración Final
 

 

DIA NOVENO (sábado)

Tú, en aquellos que siempre más te confiesan y te adoran, en tus siete dones, desciende. Dales alivio en la muerte. Dales vida Contigo en las alturas. Dale los gozos que no tienen fin. Amén.

Los frutos del Espíritu Santo

Los dones del Espíritu Santo perfeccionan las virtudes sobrenaturales al permitirnos practicarlas con mayor docilidad a la divina inspiración. A medida que crecemos en el conocimiento y en el amor de Dios, bajo la dirección del Santo Espíritu, nuestro servicio se torna más sincero y generoso y la práctica de las virtudes más perfecta. Tales actos de virtudes dejan el corazón lleno de alegría y consolación y son conocidos como frutos del Espíritu Santo. Estos frutos, a su vez, hacen la práctica de las virtudes más activa y se vuelven un poderoso incentivo para esfuerzos aún mayores en el servicio de Dios.

Oración

Ven, Oh Divino Espíritu, llena mi corazón con tus frutos celestiales: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Que nunca esté yo cansado en el servicio de Dios sino que, por continua y fiel sumisión a tu inspiración, merezca estar eternamente unido Contigo, en el amor del Padre y del Hijo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez.
Gloria

 

 

Oración final

Oh Dios, que has unido las naciones en la confesión de tu nombre, concédenos que los que han renacido por el agua del bautismo, tengan la misma fe en sus corazones y la misma piedad en sus acciones.
Oh Dios, que enviaste el Espíritu Santo a los apóstoles, oye las oraciones de tus fieles para que gocen de la verdadera paz, quienes por tu gracia, han recibido el don de la verdadera fe. Te suplicamos, oh Dios, que tu Santo Espíritu encienda en nuestros corazones esa llama que Cristo trajo a la tierra y deseó ardientemente fuera encendida.
Inflama, oh Señor, nuestros corazones con el fuego del Espíritu Santo, para que te sirvamos castos de cuerpo y limpios de corazón. Enriquece, Señor, nuestros corazones derramando con plenitud tu Santo Espíritu por cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados.
Te suplicamos, oh Dios Todopoderoso y Eterno, que tu Santo Espíritu nos defienda y habite en nuestras almas, para que al fin, seamos los templos de su gloria.
Te pedimos, Señor, que según la promesa de tu Hijo, el Espíritu Santo nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.

Fuente: aciprensa
 

(44) vistas