el Hijo de Dios vivo – Mateo 16,13-19

el Hijo de Dios vivo

Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Sábado de la 6ta Semana del T. Ordinario | 22 de Febrero del 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• 1 de Pedro 5,1-4
• Salmo 22,1-3.4.5.6
Mateo 16,13-19

Reflexión sobre las lecturas

el Hijo de Dios vivo

¿Quién es para nosotros Cristo? Es una pregunta que está relacionada con el sentido de la vida. Poco interesa lo que podamos decir. Así que no nos empeñemos tanto en formular una respuesta inteligente o aceptable.

Quien es para nosotros Cristo salta a la vista por lo que hacemos, antes que por lo que decimos solamente. Creer en Jesucristo como el Hijo de Dios vivo es algo que se debe poner en evidencia tras cada uno de nuestros actos.

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el que quiera salvar su vida la perderá – Marcos 8,34–9,1

el que quiera salvar su vida la perderá

«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Miren, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.

Viernes de la 6ta Semana del T. Ordinario | 21 de Febrero de 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Santiago 2,14-24.26
• Salmo 111,1-2.3-4.5-6
Marcos 8,34–9,1

Reflexión sobre las lecturas

el que quiera salvar su vida la perderá

Tanto la primera lectura como el Evangelio, nos presentan lo que a nuestros ojos y las de cualquier profano constituye algo ilógico. Nuestro razonamiento e incluso, me atrevería a decir que, nuestro sentido común nos hacen esperar algo distinto.

¿Cómo puede ser que quien quiera salvar su vida la pierda? Esta perspectiva es muy distinta a la mundana, que nos exige luchar por nosotros, como única garantía de que tal vez y repito, solo tal vez, si ponemos el empeño requerido, lograremos nuestra meta.

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Tú piensas como los hombres – Marcos 8,27-33

Tú piensas como los hombres

“Jesús se volvió, y de cara a los discípulos increpó a Pedro: «¡Quítate de mí vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios! »»

Jueves 6ta Semana del Tiempo Ordinario | 20 de Febrero de 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Carta del apóstol Santiago 2,1-9
• Salmo 33,2-3.4-5.6-7
Marcos 8,27-33

Reflexión sobre las lecturas

Tú piensas como los hombres

Somos nosotros tan afectos a hacer diferencias. A distinguir entre ricos y pobres. Con el tiempo recorrido, tal vez no lo hacemos tan evidente a nuestros propios ojos, pero casi siempre establecemos estas diferencias odiosas consciente o inconscientemente.

Estamos dispuestos a impartir un trato distinguido a aquel que por algún motivo destaca entre todos, aun cuando no siempre sea por su bondad o su pobreza. Nuestros criterios siempre son subjetivos y no se detienen ante la humillación que causan a los demás.

El Señor aquí nos enfrenta cara a cara con esta realidad, propia de nuestra naturaleza humana, para que la superemos, haciéndonos, actuando como Dios. Como dice Santiago: guardando correspondencia con nuestro apellido.

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Sean todos prontos para escuchar – Marcos 8,22-26

Sean todos prontos para escuchar

“Sean todos prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira. Porque la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere.”

Miércoles de la 6ta Semana de T. Ordinario | 19 de Febrero del 2020 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Carta del apóstol Santiago 1,19-27
• Salmo 14,2-3ab.3cd-4ab
Marcos 8,22-26

Reflexión sobre las lecturas

Sean todos prontos para escuchar

¡Qué duras y fuertes son las palabras que nos trae Santiago en su carta el día de hoy! A través suyo el Señor nos pone en nuestro lugar. Y es que somos muy afectos a juzgar y hablar, cuando debíamos oír el doble. No por nada tenemos dos orejas, dos ojos, dos manos y una sola boca.

Parece inevitable que al encontrar una conversación “sabrosa”, en la que sentimos que falta nuestro “luminoso y esclarecedor” criterio, nos zambullimos en ella como si la vida del mundo dependiera de nuestra docta participación, descuidando lo que en verdad importa, como es llevar paz y amor en cada una de nuestras acciones cotidianas.

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