Mateo 21,33-43.45-46 – La piedra que los constructores desecharon

La piedra que los constructores desecharon

¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?

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Mateo 21,33-43.45-46 La piedra que los constructores desecharon

Mateo – Capítulo 21

Reflexión: Mateo 21,33-43.45-46

Debemos ir con calma, porque los pensamientos de Dios no son los nuestros. Nuestro razonamiento no coincide con el de Jesucristo. Sin embargo, tal vez esta sea la mayor dificultad que tenemos para aceptar a Dios en nuestras vidas. Lo juzgamos, porque eso hacemos a cada paso, según nuestros criterios y lógica, erigiéndonos en jueces de Dios, lo que desde luego constituye un disparate.

No es cierto acaso que uno de los argumentos más “contundentes” que nos encaran sus detractores es: “¿cómo es posible que si hay Dios permita tanto hambre y miseria en el mundo?” ¿No hemos escuchado una y mil veces esta pregunta como prueba de la inexistencia de Dios o en todo caso, como el mejor argumento para no creer en Él?

¿No está implícita en esta observación que si hubiera Dios, o si fuera tan bueno como decimos, debía obrar como a nosotros nos parece que es correcto? Es decir, que nosotros o quien en ese momento lo juzga se reconoce a sí mismo como la medida de Dios. En realidad este es un argumento falaz, por donde se le mire, pero nos deja paralizados a más de uno, perdiendo credibilidad en el ocasional auditorio.

La pregunta y sus implicancias son falaces en primer lugar porque Dios no ha creado el hambre y la miseria. Dios ha creado un mundo hermoso, con exuberante belleza, agua y alimentos de toda clase en abundancia para cubrir en exceso las necesidades de toda la humanidad. Y ha puesto al hombre como el administrador de todas estas riquezas, de su producción y distribución.

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