Lucas 6,36-38 – no condenen

No condenen

No juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

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Lucas 6,36-38 no condenen

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Lucas 6,36-38

El Señor pone al desnudo tal vez una de nuestras más grandes debilidades: el chisme. Somos muy propensos a hablar mal de los demás, a criticar e incluso condenar a los demás. Con mucha liviandad juzgamos a nuestros hermanos, reprochando y aun condenando lo que hacen. Siempre nos resulta más fácil y cómodo ver la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga que tenemos en el nuestro.

Es cuestión de actitud. El Señor ahora nos lo recuerda. ¡No hagamos un hábito de esta mala práctica, que solo causa daño, creando un clima de animadversión! Debemos evitar por todos los medios hablar demás y mucho menos de nuestros hermanos. Y cuando decimos hermanos, nos estamos refiriendo al prójimo en general.

Debemos mordernos la lengua antes de criticar a nadie. Propongámonos ser positivos y constructivos siempre. ¡Es difícil! Desde luego; mucho más cuanto nos hemos hecho el hábito de mal hablar. ¡Cuánto daño hace la maledicencia! Sin embargo cuanto la promovemos. Los programas de mayor sintonía en radio y televisión están dedicados a fomentar este vicio.

Somos morbosos y no podemos contener nuestra curiosidad por lo frívolo y grotesco. Por eso es preciso que tomemos conciencia de este comportamiento y en vez de negarlo, tracemos una estrategia para combatirlo. Siempre será más fácil criticar y destruir. ¿Qué tal si nos empeñamos en encontrar el lado bueno o por lo menos la perspectiva aquella desde la cual podríamos edificar a partir de los errores que percibimos?

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