Marcos 3,13-19 – llamó a los que él quiso

Texto del evangelio Mc 3,13-19 – llamó a los que él quiso

13. Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él.
14. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar
15. con poder de expulsar los demonios.
16. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro;
17. a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno;
18. a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo
19. y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.

Reflexión: Mc 3,13-19

Estamos muy acostumbrados a pasar todo por el tamiz de nuestra lógica. Este es un buen momento para que nos demos cuenta que nuestra lógica no necesariamente coincide con la del Señor y por lo tanto no podemos esperar que siempre lo que dispone corresponda con lo que queremos, nos gusta, esperamos o hemos planeado. El Señor tiene Sus propios Planes. Entender este concepto es crucial, porque de otro modo pasaremos a engrosar las filas de los cristianos a nuestro modo, que en realidad son los más numerosos, los que hacen lo que les parece y provoca y toman de Jesús lo que les conviene. Lamentablemente eso no es cristianismo. Es a Cristo a quien tenemos que seguir y no a ninguno de nosotros, por más iluminado que podamos sentirnos. Este error es mucho más frecuente de lo que estamos dispuestos a admitir, y se da cuando por una soberbia disfrazada de humildad y sabiduría nos erigimos en intérpretes de la Palabra de Dios y le hacemos decir lo que nos parece lógico y correcto, según nuestro criterio. Así, escogemos en qué creer y en qué no, irrogándonos la capacidad para discernir lo importante de lo suntuario, siendo siempre lo trascendente, aquello que encaja en nuestros criterios. De este modo, terminamos creando a un dios a nuestra imagen y semejanza, que obviamente no corresponde a la verdadera imagen de Dios, sino a lo que nosotros estamos dispuestos a entender y aceptar. Por ejemplo, si María era Virgen o no es un tema que pasamos por alto, o si Jesucristo murió crucificado no nos parece suficiente argumento para llevar un crucifijo y colgarlo en todas partes o si realmente ocurrió la multiplicación de los panes y los peces. Incluso no nos parece importante que Jesucristo haya resucitado o que tal vez esté enterrado por ahí entre los esenios…Todo debe corresponder a la lógica mundana y razonable, según nosotros. Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar.

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