Lucas 12,39-48 – administrador fiel y prudente

Texto del evangelio Lc 12,39-48 – administrador fiel y prudente

39. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa.
40. También ustedes estén preparados, porque en el momento que no piensen, vendrá el Hijo del hombre.»
41. Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?»
42. Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente?
43. Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así.
44. De verdad les digo que le pondrá al frente de toda su hacienda.
45. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: «Mi señor tarda en venir», y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse,
46. vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.
47. «Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes;
48. el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.

Reflexión: Lc 12,39-48

¿Cuál debe ser nuestra actitud en la vida? ¿Cómo debemos abordarla? Exactamente como el administrador fiel y prudente. La vorágine en la que vivimos nos hace olvidar con mucha frecuencia que nada de lo que tenemos en realidad es nuestro, que somos meros administradores de algo que hemos recibido por Gracia de Dios. Detengámonos a reflexionar un momento en esta idea. En la privacidad del lugar en el que te encuentras, pasa revista lentamente a todo lo que te rodea. La silla, la mesa, la computadora que estás usando; más allá posiblemente una cama, un televisor, algunos muebles, cierta comodidad, un techo y lo más importante: tal vez una esposa o esposo y unos hijos. En mi caso, solo mi esposa, ya durmiendo. Nada, -entendámoslo bien-, absolutamente nada de lo que puedes ver es tuyo. ¿Me dirás que lo merecías? ¿Qué hiciste para merecerlo? Vamos a abordar el tema desde otro punto de vista, para ser más claros y tener una visión más justa y acorde a la realidad. Mientras estoy escribiendo, tengo una sobrina hospitalizada a la que ayer operaron de la cadera. Entre los muchos males que aquejan a la pobre está la ceguera casi total desde los diez años. ¿Qué hizo para merecerla? Cuando era niña le descubrieron un tumor en el cerebro y una mala operación terminó por comprometerle el nervio óptico y la hipófisis, afectando así mismo su desarrollo. ¿Qué hizo para merecerlo? ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente?

Seguir leyendo Lucas 12,39-48 – administrador fiel y prudente

(316) vistas