Lucas 11,42-46 – imponen a los hombres cargas intolerables

Texto del evangelio Lc 11,42-46 – imponen a los hombres cargas intolerables

42. Pero, ¡ay de ustedes, los fariseos, que pagan el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejan a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello.
43. ¡Ay de ustedes, los fariseos, que aman el primer asiento en las sinagogas y que se los saluden en las plazas!
44. ¡Ay de ustedes, pues son como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!»
45. Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!»
46. Pero él dijo: «¡Ay también de ustedes, los legistas, que imponen a los hombres cargas intolerables, y ustedes no las tocan ni con uno de sus dedos!

Reflexión: Lc 11,42-46

Esto es lo que se llama ir por lana y salir trasquilado. Jesús no tiene pelos en la lengua y dice las cosas como son. Los legistas pensaron que en consideración a su embestidura Jesús los iba a tratar de otro modo, pero se equivocaron. Al Señor no le podemos engañar y no podía pasar por alto la actitud de estos supuestos defensores de la ley, el derecho y la legalidad, que se prestan a legislar e imponer normas que favorecen a los poderosos, en desmedro de los más pobres. Tal es el caso, por ejemplo, de los Congresistas de la República que sin ningún desparpajo aprueban decretos y leyes que norman, por ejemplo, el trabajo de los obreros o los permisos pre y post natales de las mujeres trabajadoras, exigiendo con rigidez que se ciñan a condiciones que ni ellos, ni sus hijos aceptarían. Más claramente aun: por decreto establecen un Sistema Integrado de Salud (SIS) que reúne todos los Sistemas de Salud en uno, estableciendo la universalidad del acceso al mismo, lo que teóricamente beneficia por igual al mundo entero, porque gracias a ello todos tienen derecho a acceder gratuitamente a los servicios de salud prestados por el estado. Pero lo que se oculta demagógicamente es que los usuarios del SIS pasan a ser 1,000 en vez de los 100 que eran antes de integrarse todos los sistemas, con el mismo presupuesto y los mismos recursos. En resumen: la misma sopa que antes alimentaba a 100 ahora tiene que alimentar a 1,000. La ley es “hermosa” y aparentemente un “avance social” pero en realidad es tan falsa, que los mismos legisladores contratan –porque pueden, porque tienen cómo- su propio servicio de salud privado, descalificando para ellos al SIS y dejándolo para los miserables. Es esta actitud la que condena Jesús. ¡Ay también de ustedes, los legistas, que imponen a los hombres cargas intolerables, y ustedes no las tocan ni con uno de sus dedos!

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