Mateo 13,47-53 – recoge peces de todas clases

Texto del evangelio Mt 13,47-53 – recoge peces de todas clases

47. «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases;
48. y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.
49. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos
50. y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
51. «¿Han entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.»
52. Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.»
53. Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.

Reflexión: Mt 13,47-53

El Reino de los Cielos convoca a todos, sin discriminación de ninguna clase. Todos estamos llamados: negros, blancos, indios, chinos, judíos, palestinos, hombres, mujeres, gais, niños, ancianos, ciegos, sordos, mudos, brillantes, torpes, ricos, pobres…Tal como se puede esperar de echar la red en el mar. Todo lo que hay que hacer es buscar el lugar apropiado, esperar el tiempo adecuado y luego arrastrarla hasta la orilla, donde al final se reúnen los pescadores y escogen de entre todo lo que arrastraron, las especies que no sirven para el consumo humano, las que no tienen mercado, los peces que son muy pequeños o los que están malogrados, los devuelven al mar o en el peor de los casos los echan a la basura, porque ya no sirven. El Reino de los Cielos es entonces todo el proceso de pesca, de comienzo a fin, incluyendo la red sin la cual sería imposible pescar, así como la selección definitiva propia de quien quiere asegurarse de obtener un buen producto, con la calidad y características adecuadas. Esto es lo que de modo general espera el pescador, de otro modo no se tomaría la molestia de echar la red. A nadie se le ocurriría hacerlo en una laguna de aguas servidas o en un mar muerto. Quedémonos entonces con la idea que quien pesca sabe lo que hace y espera un resultado razonable: unos buenos peces, que habrán de servir de alimento para muchos. Cuenta, igualmente, con que saldrá alguna basura y algunos especímenes que habrá de descartar; todos ellos en una proporción menor, de otro modo usaría anzuelo. La expectativa de un experto, que lanza su red en aguas y tiempos apropiados será obtener una buena pesca, del mismo modo que en el Reino de los Cielos, una vez culminado el proceso, al final de los tiempos los ángeles separarán a los malos de entre los justos y los echarán al horno de fuego. También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.

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