Mateo 9,1-8 – tus pecados te son perdonados

Texto del evangelio Mt 9,1-8 – tus pecados te son perdonados

1. Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad.
2. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡ Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados.»
3. Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando.»
4. Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir:
5. «Levántate y anda»?
6. Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados – dice entonces al paralítico -: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».»
7. Él se levantó y se fue a su casa.
8. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.

Reflexión: Mt 9,1-8

Hay Gracias que recibimos de Dios todos los días y que sin embargo no son tan evidentes, por lo tanto, tendemos a darlas por descontadas y ni si quiera valorarlas. Con frecuencia viene a nuestra mente el estar atravesando el Universo a una velocidad de vértigo y sin que ello dependa de ninguno de los 7mil millones de habitantes que hay en el planeta. ¿Cómo no nos detenemos o nos estrellamos? ¿Puede pasar en cualquier momento? Sí, es cierto, pero por qué no ha pasado en los miles de millones de años que tenemos de existencia. ¿Por qué sí ha ocurrido en muchísimos otros lugares de la galaxia, incluso en nuestro vecindario y no ha ocurrido con nuestro hermoso planeta azul? ¿Qué tenemos de especial para que hayamos surgido aquí y solo aquí, esta raza de seres únicos, capaces de tantos prodigios y al mismo tiempo tan insignificantes comparados tan solo con el Sistema Solar? ¿Qué de extraordinario hicimos para que la vida se dé aquí? ¿No hicimos nada? ¿No es un premio? ¿No lo merecíamos? Es un misterio para el que la ciencia -nuestra pobre ciencia-, viene promulgando teorías desde hace muchísimo tiempo, sin poderlas comprobar de modo definitivo. Pura especulación, porque nuestra ciencia –por más avanzada-, todavía es limitada. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡ Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.»

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