El matrimonio

2. El matrimonio ejemplo de virtudes

El matrimonio ejemplo de virtudes

¿Qué es el matrimonio?

El matrimonio es una institución valiosísima, base de la familia y por su puesto escuela de virtudes. Es en el matrimonio donde los hijos van a recibir todas las enseñanzas y virtudes que los esposos van a preparar para ellos.

En muchos cursos prematrimoniales siempre se les dice a los jóvenes matrimonios que igual de la misma forma en que en el noviazgo se prepara el hogar y se va decorando la casa, eligiendo colores, cortinas, sofás, creando un hogar de manera confortable, del mismo modo hay que preparar el ambiente en virtudes para esos hijos que potencialmente el Señor les va a dar, les va a regalar. Dios les va a regalar.

el matrimonio

¿Cómo preparar el hogar?

Vivir esas virtudes entre ellos en el matrimonio. La virtud del respeto, el cariño; los detalles de delicadeza. El estar el uno en el otro. Comunicase, hablar. Ese cuidado y ese amor, es preparar de una manera el hogar para esos hijos que vendrán.

Por eso el matrimonio es escuela de virtudes fundamentalmente. Uno se casa para vivir con el otro y para el otro. Porque si uno se casa para ser feliz, ahí no vas a encontrar la felicidad. La felicidad esta en hacer feliz al otro con el que te vas a casar. Y de esa manera encontrarás indirectamente la felicidad y la recibirán tus hijos.

Definamos el Matrimonio

Es un Sacramento instaurado por el Señor Jesucristo, que es de orden natural y que participa de la misma creación de Dios. Dios nos creó varón y mujer. ¿Para qué? Para que nos casáramos; para que viviéramos juntos, para que tuviéramos hijos, para procrear.

El matrimonio es un sacramento. Valida delante de Dios el amor que se tiene la pareja, teniendo como testigo a Dios. La unión de un hombre y una mujer que tiene un objetivo único, que es la formación de un nuevo hogar. Matrimonio es un Sacramento.

¿Es el matrimonio una invención de la Iglesia?

No. Dios dispone el matrimonio en la Creación. Hay muchos textos bíblicos que así lo revelan. Crea a hombre y mujer para que se unieran en matrimonio. La Iglesia pone algo que está ahí, que es de Dios, que está en la Biblia.

¿Cuál es el fin del matrimonio?

Encontrar la felicidad, haciendo feliz al otro. Si uno se casa esperando ser atendido, que lo atiendan, sentirse cómo y satisfaciendo sus necesidades, seguramente no encontrará la felicidad.

La finalidad del matrimonio es común en todas las culturas, tal como lo revelan distintos estudios realizados. El común denominador en la definición del matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, para toda la vida, para mantener el orden social y económico.

La única manera que esta definición sea común en toda la civilización humana es que provienen de una ley natural, creada por Dios. No es el hombre, ni la Iglesia quien inventa el matrimonio. El fin último es la procreación.

¿Qué son las virtudes? ¿Qué son las virtudes cristianas?

Virtudes son los hábitos buenos. La repetición de un acto bueno, de aquello que te hace ser mejor persona. La reiteración se convierte en virtud. No hay ninguna virtud que no sea cristiana. Las virtudes cristianas, son virtudes. No hay virtudes que no sean cristianas.

Hay virtudes cardinales -fe, esperanza, caridad, templanza y fortaleza-, que serían la cimentación de todas las virtudes. Nadie nace virtuoso. Es importante por eso el entrenamiento en hábitos buenos hasta convertirlos en virtudes.

¿Dónde se entrena? En primer lugar en la familia. Los padres no pueden eludir la responsabilidad de educar a los hijos en todos los aspectos. En la parte física, intelectual y espiritual. Y en la parte espiritual tienes todo el tema de las virtudes.

Ejemplos de Virtudes cristianas que se aprenden en familia

Todas las virtudes las aprenden los hijos de sus padres. Saber escuchar, cuando los cónyuges se saben escuchar con generosidad, es están enseñando a los hijos. Cuando son fuertes, sinceros, honestos lo están enseñando a los hijos. Cada vez que viven una virtud, la están enseñando. No necesitan a otras personas. Solo necesitan vivirlo.

Si hay algo que les cuesta, pueden proponerse cultivar esta virtud, involucrando a los hijos, animándolos. Ser más alegres, saludar, saber escuchar sin interrumpir…Todas las virtudes las pueden aprender dentro del matrimonio y también hacia afuera. El ejemplo de un buen matrimonio atrae a los demás. El buen ejemplo atrae. Siempre los demás nos están mirando. Los valores son atractivos.

Todo requiere un esfuerzo. Es necesario ponerse objetivos, para mejorar como matrimonio y en virtudes. Saber escuchar. Visitar a los enfermos. Dar ejemplo de caridad a los hijos.

Tener matrimonios fuertes

Es necesario formarse. Más allá del enamoramiento hay que buscar fortalezas en las que apoyarse, pues el ambiente, el tiempo, la rutina puede ir minando la comunicación, ir perdiendo los detalles.

Los grandes enemigos son las largas horas e trabajo, el ambiente que pare e ir contra corriente en la sociedad y todo aquello que parece contrario al matrimonio. Hay que acudir a acompañamiento espiritual, a la confesión, al consejo.

Revisar y fortalecer al matrimonio, es necesario para que busque esos puntos de anclaje fuertes a quien acudir en los momentos que sea necesario parar y encontrar tiempos para la pareja, para seguir dando ejemplo. Ir madurando en el amor. Una sociedad fuerte, tiene familias fuertes y ello es consecuencia de matrimonios fuertes.

Es bueno analizar qué es lo que debilita al matrimonio, por lo tanto a la familia y a la sociedad. Las encuestas sugieren que entre católicos practicantes y con algún tipo de devoción, la tasa de divorcios es menor.

Pero en la sociedad actual se ha conseguido cambiar el concepto, en contra de lo que sería la naturaleza de una sociedad estable, porque el concepto de matrimonio entre los jóvenes ya no es para toda la vida, sino mientras me apetezca.

El matrimonio hay que cultivarlo

Hay que fortalecerlo. Un matrimonio fuerte es el que día a día se va fortaleciendo, haciéndolo más hermoso. Un matrimonio fuerte es aquel en que rezan juntos. Primero los cónyuges y luego los hijos que lo están viendo. La fuerza de la oración, la Eucaristía y la Confesión son necesarias. A través del matrimonio nos podemos ganar el cielo.

Al católico practicante se le está diciendo constantemente que debe cuidar a su esposa o a su esposo, esforzándose por hacerse felices mutuamente, porque de este modo podrán alcanzar el cielo. Tiene que haber una decisión de casarse para toda la vida. Pero hay que cuidar esta relación.

Consejos para un matrimonio joven

¿Que se le puede decir a un matrimonio que se acaba de casar y no quiere todavía tener hijos? No se entiende que prioricen otras cosas materiales a los hijos. Si la felicidad mayor la traen los hijos. Son el cemento de la unión. Son un regalo maravilloso y mientras más joven sea la pareja, cuanto mejor. La felicidad que dan es incomparable.

Se trata de un regalo de Dios. Puede ser un gesto de poca generosidad, de egoísmo. Entramos al matrimonio para colaborar con Dios en la Creación. No podemos dejarnos llevar por la sociedad. Viven en un egocentrismo, que idolatra a la persona. Las políticas sociales tampoco ayudan.

Plan de acción que ayude

  • Un detalle diario como propósito.
  • Dejar algo que le guste. Esforzarse en ello cada día.

Libro de lectura sugerido:

Cómo vivir la liturgia en familia, de Fernando Corominas. Porque la relación con Dios, fortalece al matrimonio, la familia y la sociedad. La misión principal de los padres es la evangelización de los hijos y su formación. Para eso debemos conocer, vivir y defender la fe.

El matrimonio ejemplo de virtudes

 

(8) vistas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *