Lucas 1,39-56 – la madre de mi Señor

Mayo 31, 2017

La madre de mi Señor

Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

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Lucas 1,39-56 – la madre de mi Señor

Lucas – Capítulo 01

Reflexión: Lucas 1,39-56

A propósito de la lectura escogida por la Iglesia para el día de hoy, pedimos al Espíritu Santo nos ilumine para compartir algunas reflexiones en torno a la Santísima Virgen María, la madre de nuestro Señor, tal como su prima Isabel la saluda con toda razón y humildad.

Cuando uno quiere a una persona, a un amigo o amiga, este amor, cuando es verdadero lo hace igualmente extensivo a la familia del amigo o amiga. Eso es natural, porque amistad significa intimidad, respeto, aprecio por lo que cada uno es y por lo que le rodea. Qué duda cabe que la familia es lo más importante para cada quien.

Respetar a la familia, a los hermanos, a los padres y en especial a la madre de nuestros buenos amigos es totalmente comprensible y natural. Este es el sentimiento que brota espontáneamente en el corazón de cualquier persona bien nacida. ¿Qué menos puede ser nuestro sentimiento a la Virgen María Madre de nuestro Señor Jesucristo?

Siempre que lo pienso no puedo entender la indiferencia e incluso el menos precio que algunos que se dicen cristianos pueden tener contra la Virgen Sagrada María. ¿Qué no es suficiente para respetarla y amarla el que Dios haya querido que su Hijo Jesucristo nazca de sus entrañas?

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Lucas 1,39-45 – Feliz la que ha creído

Diciembre 21, 2016

Feliz la que ha creído

…apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.¡ Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!

Texto del evangelio Lc 1,39-45

39. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;
40. entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;
42. y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;
43. y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?
44. Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
45. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

Reflexión: Lc 1,39-45

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Lucas 1,39-45 Feliz la que ha creído

¿Se puede ser feliz con solo el anuncio de una Buena Noticia? La respuesta es sí. Nosotros, los cristianos somos el mejor ejemplo. Tal como ocurre con María e Isabel, esta es obra del Espíritu Santo. Para creer y poder ver el mundo con esos ojos, se precisa fe

María e Isabel van a ser madres. Ambas en circunstancias sumamente especiales. Ello solo será posible porque Dios así lo ha dispuesto. Ellas se llenan de gozo porque creen que esto es posible para Dios, y todos, como ellas, sabemos que así fue.

Fue la Voluntad de Dios la que se plasmó en aquellos sucesos que de otro modo no hubieran ocurrido, puesto que humanamente serían imposibles. Todo cuanto concierne a la Voluntad de Dios, incluidas nuestras existencias, son posibles por obra de Dios.

…apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡ Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!

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Lucas 1,5-25 – tu petición ha sido escuchada

Diciembre 19, 2016

Tu petición ha sido escuchada

El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan

Texto del evangelio Lc 1,5-25

05. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;
06. los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.
07. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.
08. Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo,
09. le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.
10. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.
11. Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
12. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.
13. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;
14. será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,
15. porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre,
16. y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios,
17. e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.»
18. Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.»
19. El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.
20. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.»
21. El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario.
22. Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablabla por señas, y permaneció mudo.
23. Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa.
24. Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses
25. diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres.»

Reflexión: Lc 1,5-25

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Lucas 1,5-25 tu petición ha sido escuchada

La lección que se nos viene inmediatamente a la cabeza es que los tiempos de Dios no son los mismos que los nuestros. Por lo tanto debemos seguir orando incansablemente por todo aquello que queremos.

No sabemos cuándo el Señor atenderá nuestras suplicas y de algún modo nos dará aquello por lo que le estuvimos pidiendo. A nosotros nos toca pedir, sabiendo que para Dios no hay imposibles. ¡No los hay!

Él tiene Sus propios planes. Y, si nosotros somos justos, Él sabrá cómo encajar nuestros pedidos con Sus Planes. Justo era Zacarías, como justo era José. Seamos justos y no dejemos de suplicar, poniendo nuestras vidas en Sus manos, donde estarán seguras.

El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan

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Lucas 1,39-56 – bendita entre todas las mujeres

Agosto 15, 2016

Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

Texto del evangelio Lc 1,39-56 – bendita entre todas las mujeres

39. En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
40. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
42. exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
43. ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
44. Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
45. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
46. María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor,
47. y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,
48. porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
49. porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
50. Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
51. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
52. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
53. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
54. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
55. como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
56. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Reflexión: Lc 1,39-56

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Lucas 1,39-56 bendita entre todas las mujeres

El Ave María, la oración con la que todos los pueblos saludamos a la Virgen María, no es otra cosa que la selección de las mejores expresiones del Ángel, en la Anunciación, las palabras de María y de Isabel. Esta oración, por lo tanto, no ha sido inventada por nadie, sino que resulta de un arreglo de estas expresiones.

La oración es hermosa porque reúne estas expresiones de asombro y admiración, que no hacen nada más que intentar reflejar pálidamente el altísimo honor que le cabe a la Virgen María en la historia de nuestra Salvación.

Sin María, no hubiera llegado la Salvación a nosotros. Así de determinante es su aceptación incondicional al Plan de Dios. Por ello María se erige como modelo de virtudes. En María convergen todas las cualidades y atributos necesarios para hacer de ella el Icono de la fe de los cristianos.

Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

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Lucas 1,39-56 – acordándose de su misericordia

Mayo 31, 2016

Texto del evangelio Lc 1,39-56 – acordándose de su misericordia

39. En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
40. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
42. exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
43. ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
44. Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
45. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
46. María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor,
47. y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,
48. porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
49. porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
50. Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
51. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
52. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
53. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
54. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
55. como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
56. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Reflexión: Lc 1,39-56

Hoy la Iglesia celebra y recuerda la fiesta de “La Visitación”, llamada así porque evoca el encuentro de la Santísima Virgen María Con Isabel, su prima, a quién se dice fue a ayudar, habiendo tomado conocimiento que se encontraba embarazada. Haciendo abstracción de los detalles referidos a la caminata de María, la clase de apoyo o ayuda que llevó a Isabel, así como el tiempo que permaneció con ella, lo que siempre ha destacado la Iglesia y en lo que nos detendremos a reflexionar es en la exclamación de María una vez que recibe el saludo de Isabel, porque se trata de un canto de alegría tan maravilloso, precioso y preciso, que solo podía proceder de alguien muy especial, de alguien que, a pesar de su edad, vivía una espiritualidad muy profunda, lo que la distingue precisamente de todos nosotros. María había sido elegida por Dios Padre desde la eternidad, para ser madre de Jesucristo. María es única entre todas las mujeres, tal como recordamos en la oración del Ave María, que constituye parte del saludo de Isabel: “…y Bendita eres entre todas las mujeres”. Tal vez debíamos agregar, no solo entre todas las mujeres, sino entre toda la creación, porque su elección fue un privilegio único, una distinción jamás concedida a creatura alguna. Así de excepcional es María. De allí que el pueblo cristiano la tenga en un sitial especial. ¡Cómo no hacerlo, si el mismo Dios la eligió para que fuera la madre de Jesucristo, Su Hijo y nuestro Salvador! El que no quiere entender esto, es simplemente por testarudez y necedad. Si yo amo y respeto a la madre de mi mejor amigo, simplemente por ser madre de aquel a quien amo, como no voy a amar y admirar a la Virgen María, a quien Dios deparó la Gracia de ser Madre de nuestro Salvador, Jesucristo, el Hijo de Dios. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.

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