Juan 6,52-59 – yo le resucitaré el último día

mayo 5, 2017

Yo le resucitaré el último día

si no comen la carne del Hijo del hombre, y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.

Juan 6,52-59 – yo le resucitaré el último día

Juan 6,52-59 – yo le resucitaré el último día

Juan – Capítulo 06

Reflexión: Juan 6,52-59

Esta es una lectura muy bella y encierra la mejor promesa de amor que Jesucristo, Hijo de Dios, podía habernos hecho. Su vida entera, todo cuanto hizo finalmente estuvo dirigido a que creamos en estas palabras. Tendremos vida eterna. Seremos resucitados por Jesucristo el último día. ¡Qué puede haber más importante, llamativo, consolador, esperanzador, motivador, reconfortante y dulce que saber que todo cuanto pudiéramos haber hecho, cualquier sacrificio, padecimiento o dolor finalmente será recompensado con creces cuando seamos resucitados por Jesucristo el último día!

Claro, es preciso creer para ver con los ojos del corazón y del espíritu aquel esplendoroso día, en que la alegría no tendrá fin. Finalmente veremos todo en su debida dimensión, en sus colores intensos y vivos, con total trasparencia y belleza. Los aromas serán excelsos. Todos nuestros sentidos, desde el oído, pasando por la vista, el tacto, el gusto y el olfato serán exaltados. Nuestra mente, nuestra alma, todo nuestro ser rebozará de una alegría sin fin, más alta, más profunda, más ancha, más colorida, más emotiva, que el mayor éxtasis que pudiéramos haber alcanzado en esta vida. Lo que el Señor nos promete no es poca cosa. No podríamos alcanzarlo ni con todo el oro, ni con toda la ciencia del mundo. Es algo que está más allá. Es aquello que termina por dar sentido a nuestras vidas.

Sin Cristo, sin la realización de sus promesas, por más éxitos que pudiéramos alcanzar en esta vida, ella carecerá de sentido. Y es que nada en este mundo se compara al cielo que nos tiene prometido. ¿Y, quien es Jesucristo para ofrecernos tal fin, tal propósito, tal razón de la existencia? Jesucristo es el Hijo de Dios vivo, enviado por nuestro Padre Dios y creador del Universo precisamente para recordarnos que este es el propósito de nuestras vidas, que para eso hemos sido creados por Dios, que así lo hizo por AMOR. Por AMOR nos creó y nos destinó a vivir eternamente, en plenitud y felicidad.

¿Qué quiere decir que nos creó por amor? Quiere decir que nos creó incondicionalmente, que no hubo mérito alguno en nosotros para que nos diera el inapreciable Don de la Vida. Que nos lo dio por Gracia Divina, es decir Gratuitamente, sin esperar nada a cambio, porque además, nos sería imposible dar a cambio nada que alcance si quiera la enésima parte de su valor. Nos la dio porque su Misericordia es Infinita, porque Su amor no tiene parangón, sin esperar nada, sin condiciones. Este es el mayor ejemplo de amor que hemos recibido. Dios nos creó para que fuéramos felices y vivamos eternamente. Nos dio todo lo necesario para alcanzarlo.

(123) vistas

Sigue leyendo

Juan 6,52-59 – no tienen vida en ustedes

abril 15, 2016

Texto del evangelio Jn 6,52-59 – no tienen vida en ustedes

52. Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
53. Jesús les dijo: « En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre, y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes.
54. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.
55. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.
56. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.
57. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.
58. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»
59. Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

Reflexión: Jn 6,52-59

Lo que el Señor nos revela aquí, no admite dudas. No hay lugar para el error, ni la interpretación ambigua. Es sumamente delicado y trascendente, por lo que exige nuestra comprensión, si queremos vivir. Alguien podrá decir: “pero vaya, qué disparate, si estoy vivo; reto a quien pueda probarme lo contrario”. Esta es la postura escéptica que brota como respuesta en casi todos aunque no la confesemos tan explícitamente. Y es que, claro, nos vemos en el espejo, nos pellizcan y nos duele, nos llaman, nos ven y tenemos una serie de obligaciones que atender en las que seríamos echados de menos si hoy no nos aparecemos y cumpliendo con aquello a lo que nos comprometimos, lo que parece prueba suficiente y de sobra que estamos vivos y por lo tanto lo que dice el Señor no tiene sentido, porque, en cambio, pudimos no haber leído este texto, como muchos, y nuestra vida seguiría como siempre. No hay nada que haya cambiado por el solo hecho de haber oído al Señor, al extremo de llegar a reconocer que “no tienen vida en ustedes”, como afirma. Y es que la vida no parece depender de conocer y comprender lo que nos está diciendo el Señor; la prueba es que muchos millones han vivido y viven sin conocerle. ¿Es este un disparate esotérico? ¿O, tal vez un discurso incomprensible como nos parece que hay muchos en la Biblia que debemos pasar por alto, porque pocos entendemos lo que dice? ¿Se trata de un discurso subjetivo, doctrinal y desarraigado de aquellos que de vez en cuando nos parece que lanza el Señor para sus más recalcitrantes seguidores, que bien podemos obviar, sin que ello afecte un ápice la admiración que tenemos por Él como hombre único y trascendente, cuyas ideas y pensamientos han revolucionado el mundo? ¿O tal vez solo sea la interpretación y trascendencia que quiso impregnar el evangelista Juan a las Palabras de Jesucristo? En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre, y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes.

(62) vistas

Sigue leyendo