Lucas 2,41-52 – En la casa de mi Padre

junio 9, 2018

En la casa de mi Padre

“Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» El les dijo: «Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?»”

Sábado de la 9na Semana del T. Ordinario | 09 de Junio del 2018 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

En la casa de mi Padre

Jesucristo tiene muy clara su Misión y es consiente todo el tiempo de quién es. Podemos ver como con tan solo doce años, podía sostener diálogos y discusiones con los maestros de la ley y la gente lo escuchaba admirada por tanta sabiduría.

Es ciertamente un misterio lo que el Señor debía sentir todo el tiempo entre nosotros. Siendo Dios, ¿tendría obstáculos y dificultades? Lo más probable es que no. Pero tenía que sujetarse al papel que le correspondía hasta cumplir su Misión.

en_la_casa_de_mi_padre

(19) vistas

Sigue leyendo

Marco 11,27-33 – Tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto

junio 2, 2018

Tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto

Tenían miedo a la gente; pues todos tenían a Juan por un verdadero profeta. Responden, pues, a Jesús: «No sabemos.» Jesús entonces les dice: «Tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto.»

Sábado de la 8va Semana de Tiempo Ordinario | 02 Junio 2018 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

Reflexión sobre las lecturas

Tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto

Aquí podemos ver el temple de Jesús. No se andaba con rodeos y tenía muy claro lo que quería y debía hacer. Su Misión, hacer la Voluntad del Padre, está por encima de cualquier consideración y todo cuanto haga o diga abonará en esta tarea.

Sabe perfectamente de que pié cojean los sacerdotes y maestros de la ley. A Él no le van a venir con cuentos, ni prepotencias, ni sustos. Él no se deja intimidar. Por el contrario, ellos sí están asustados por todo lo que se dice de Jesús y lo quieren desaparecer porque acarrea inquietud.

con_que_autoridad

(13) vistas

Sigue leyendo

Marcos 11,27-33 – No lo sabemos

mayo 28, 2016

Texto del evangelio Mc 11,27-33 – No lo sabemos

27. Volvieron a Jerusalén, y mientras Jesús estaba caminando por el Templo, se le acercaron los jefes de los sacerdotes, los maestros de la Ley y las autoridades judías,
28. y le preguntaron: «¿Con qué derecho has actuado de esa forma? ¿Quién te ha autorizado a hacer lo que haces?»
29. Jesús les contestó: «Les voy a hacer yo a ustedes una sola pregunta, y si me contestan, les diré con qué derecho hago lo que hago. Háblenme
30. del bautismo de Juan. Este asunto ¿venía de Dios o era cosa de los hombres?
31. Ellos comentaron entre sí: «Si decimos que este asunto era obra de Dios, nos dirá: Entonces, ¿por qué no le creyeron?»
32. Pero tampoco podían decir delante del pueblo que era cosa de hombres, porque todos consideraban a Juan como un profeta.
33. Por eso respondieron a Jesús: « No lo sabemos.» Y Jesús les contestó: «Entonces tampoco yo les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

Reflexión: Mc 11,27-33

No podemos osar desafiar al Señor en sabiduría, ni en audacia o astucia; siempre saldremos perdiendo. Sin embargo vemos cómo los poderosos pretenden emplazar y sorprender a Jesús, sometiéndolo a un interrogatorio, tal vez buscando intimidarlo. Pero el Señor no se acobarda ni se amilana; recordemos que no le hubieran podido tocar un solo pelo si Él no hubiera entregado Su vida por nosotros. Nadie le puede quitar nada, ni por lo tanto podrá ponerlo en problemas para contestar, ni se rendirá ante nadie, como no sea para cumplir con el Plan de Salvación. En toda circunstancia, no importa la dificultad o el peligro, el Señor responde con la Verdad, lo que no le impide ser astuto y aplicar su Inteligencia Divina. Fariseos, escribas y judíos pretende hacerle caer en una celada para atraparlo en ese momento, puesto que estaban hartos que anduviera soliviantando a los pobres y alterando el orden al que estaban acostumbrados, donde todo se hacía según sus disposiciones. No podían permitir que viniera este individuo y de buenas a primeras tratara de cambiarlo todo, mucho menos atacando el centro de su poder y prestigio. ¿Cómo iban a permitir y dejar pasar este escándalo en el Templo, donde ellos tenían poder supremo? No podían dejarlo pasar y por eso le salen al encuentro y le enrrostran esta pregunta desafiante, para terminar de una buena vez con esta insurrección. Pero la ágil y acertada respuesta del Señor, que solo podía venir de su privilegiada inteligencia, los dejó de una pieza. Les quedó claro que de esta forma no podrían competir con Jesús. No podían provocarle y mucho menos aprehenderle, porque a pesar de haberles dado la excusa perfecta, soberbios y confiados en su poder, hablaron más de la cuenta, tal vez por temor de lo que en realidad podía hacer, ya que acababa de darles una muestra de su carácter y energía. El Señor exhala autoridad, por lo que se hace difícil prestarle oposición. Además estaba el pueblo y sus seguidores, a los que tenían miedo. Por eso respondieron a Jesús: « No lo sabemos.» Y Jesús les contestó: «Entonces tampoco yo les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

(51) vistas

Sigue leyendo