Lucas 1,26-38 – la esclava del Señor

marzo 25, 2017

La esclava del Señor

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

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Lucas 1,26-38 la esclava del Señor

Lucas – Capítulo 01

Reflexión: Lucas 1,26-38

La Santísima Virgen María nos da aquí una lección de su disponibilidad, de su completa e irrenunciable entrega a la Voluntad de Dios. Esto es lo que debemos aprender e imitar en nuestras vidas. Es algo que solo puede brotar de un alma que sabe y reconoce su lugar, tanto como el de Dios en nuestra existencia. Se trata de una Gracia que debemos pedir cada día.

No podemos esperar la misma reacción de quién desconoce a Dios, de quien no lo tiene en cuenta en sus planes diarios. No se trata de una impostación, de un parche incoherente, de un artificio, ni de algo que por la fuerza tratamos de incorporar en nuestras vidas. Para dar tamaña respuesta y acompañarla consecuentemente en cada episodio de nuestra vida, hay que estar preparados y María lo estaba.

¿Cómo podemos nosotros prepararnos? Siendo honestos y enseñando a ser honestos a los que nos rodean y especialmente a nuestros hijos. Siendo humildes y reconociendo que no seríamos nada, ni si quiera tendríamos lo más esencial –que es la vida-, si no fuera por Gracia de Dios. Esto implica reconocer que la vida es un Don gratuito que hemos recibido de las manos de Dios con algún propósito que va más allá de nuestro entendimiento y voluntad. Si estamos convencidos de la gratuidad de este Don inmerecido e inconmensurable, ¿no debían aflorar la gratitud y el amor en primer lugar?

¿Cuántas veces hemos oído el reclamo de nuestros parientes más cercanos, tal vez nuestros padres, reprochándonos nuestra ingratitud? ¿Y cuántas veces tenían razón? ¿A qué se referían ellos? ¿No es verdad que a nuestra falta de reciprocidad? No es que quisieran que les paguemos de algún modo, sino que sintamos movidos nuestros corazones por la gratitud y les prodigáramos un poco de nuestro tiempo y atención.

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¿No existe la muerte?

agosto 21, 2016

¿Podemos negar la existencia de la muerte?

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No hay incompatibilidad alguna entre la Ciencia y la Religión…

Asistimos hace unos pocos días a una conferencia dictada por el Dr. Medina, Doctor en Medicina y Filosofía que se titulaba: “La muerte no existe”, exactamente como el libro del conferenciante que ha sido publicado por él. Es un título sin duda sugerente e intrigante y por lo mismo, tentador.

Fui invitado, así que no podía dejar de asistir, pero por otro lado debo confesar que despertó en mi cierto interés, más aún cuando se dictaba en el auditorio del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y me habían dicho que se trataba de una persona creyente, pariente de una pareja de Cursillistas.

Oí la charla y me he prometido comprar el libro, porque el tema resulta interesante y la historia que cuenta de su vida el autor, la encontré bastante similar a la mía. Ambos habíamos pasado por un período de ateísmo, pero la búsqueda sincera de explicaciones razonables, nos llevaron finalmente a creer en Dios, como el único que puede explicar los misterios que existen tras nuestra existencia.

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La oración del soberbio no alcanza el corazón de Dios

junio 2, 2016

Al hacer oración, pongámonos como somos delante de Dios

En la Catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 1° de junio de 2016, el Papa ha explicado la actitud que debemos tener en la oración. Papa ello ha profundizado en la parábola del fariseo que reza vanagloriándose como delante de un espejo, y en cambio el publicano que se presenta con el corazón desnudo y que vuelve justificado

Ha señalado que el fariseo se cree justo, reza a Dios pero en realidad se reza a sí mismo, porque expone los propios méritos. En cambio el publicano presentándose ‘con las manos vacías’, con el corazón desnudo y reconociéndose pecador, nos muestra a todos la condición necesaria para recibir el perdón del Señor. Y dice una oración que, como la plegaria de los humildes, abre las puertas del corazón de Dios: “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”.

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Legión de María en la Iglesia Católica

mayo 30, 2016

Legión de María organización apostólica de laicos en la Iglesia Católica

La Legión de María es una organización apostólica de laicos en la Iglesia Católica que cuenta con más de 10 millones de miembros en el mundo y ha recibido el reconocimiento de numerosos Papas, incluyendo Juan Pablo II.

La Legión de María Comienza en un hogar de Dublín (Irlanda), el 7 de septiembre de 1921 cuando un grupo de adolescentes se reúnen con Frank Duff (fundador), oran y se deciden a servir a los enfermos y llevar el evangelio a todo el mundo.

El Nombre de Legión de María obedece a que el espíritu de la organización quiere ser el mismo de la Virgen Santa María. Ella es la reina de los Apóstoles, porque fue la primera en presentar a Cristo ante los hombres.

Tal como las legiones romanas del imperio se organizaban y luchaban para conquistar el mundo, los nuevos legionarios buscan conquistar el mundo para Cristo. Pero ahora las armas son espirituales y el amparo es la Reina de los Apóstoles, la Virgen María.

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Lucas 1,26-38 – El Espíritu Santo vendrá sobre ti

abril 4, 2016

Texto del evangelio Lc 1,26-38 – El Espíritu Santo vendrá sobre ti

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: « El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

Si recuperamos el hilo conductor de la reflexión de ayer, volvemos a encontrarnos con el anuncio de un hecho prodigioso: una joven virgen de nombre María es visitada por el Ángel Gabriel para anunciarle que ha encontrado Gracia delante de Dios y concebirá un hijo de nombre Jesús. El mismísimo Espíritu Santo la cubrirá con su sombra y por eso al que ha de nacer le llamarán el Hijo de Dios. Todo esto es mayúsculo y desconcertante. Solo ha ocurrido una vez: fue en Nazareth, una ciudad de Galilea, hace poco más de 2mil año. No ha ocurrido antes, no ha vuelto a ocurrir, ni volverá a ocurrir nunca más, como que Tierra hay una sola y cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. Para algunos resulta sumamente difícil aceptar este hecho. Cuestionan que haya sido allí y no en China, por ejemplo o que haya sido en aquel tiempo. Pero no se pregunta por qué en aquella familia, ni de aquel modo, porque muchos dan por descontado en su interior -como una fábula-, aquello de la virgen y de la participación del Espíritu Santo. Es desde aquí, es decir, desde el comienzo que su fe empieza a flaquear y comienzan a crear una historia digerible a su capacidad y razón, la que desde luego es pobre y limitada, pero nunca estarán dispuestos a reconocerlo. ¿Por qué? Por soberbia, aunque tampoco reconozcan esta característica en ellos. Y es que según ellos, esto no encaja con la razón y solo están dispuestos a aceptar explicaciones razonables. Por lo tanto, de plano están rechazando a Dios, aunque afirmen creer en Él. ¿Qué clase de Dios sería aquel que se ajuste a sus limitaciones, que se ajuste a lo que a ellos les parece? Pues nada menos que un dios creado a su imagen y semejanza. Y como según su razón, una virgen no puede dar a luz, entonces descarta a la virgen. Y así siguen tomando y descartando lo que les parece, lo que se ajusta a su razón. ¿Nos damos cuenta de la necedad? Es decir que según ellos, Dios solo puede hacer lo que a ellos les parece. Con un dios así, no vamos a ninguna parte. Será un dios bastante minúsculo, insignificante e inútil en realidad. No se parece en nada al Dios de los cristianos que sería capaz de sacar hijos de las piedras, creando estrellas, constelaciones, planetas animales y al ser humano. Si esta es la razón por la que no son capaces de venerar a la Virgen María, será porque en el fondo tampoco creen en Dios. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

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