de miedo se pusieron a gritar – Mateo 14,22-36

agosto 7, 2018

de miedo se pusieron a gritar

“Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Ánimo!, que soy yo; no teman. »”

Martes de la 18va Semana del T. Ordinario | 07 de Agosto del 2018 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

de miedo se pusieron a gritar

En nuestra reflexión de hoy, queremos centrarnos en un aspecto que con frecuencia pasamos por alto y sin embargo nos sitúa de modo inobjetable en la emoción de aquél momento. Y es que, no es para menos. ¡No es usual ver a gente caminando sobre el agua!

Esta historia está narrada precisamente por que sorprendió y dejo embobados a los discípulos que seguramente hablaron de este episodio por el resto de sus días. Es que no había día que Jesús no los dejara perplejos y admirados.

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Juan 6,16-21 – tuvieron miedo

abril 29, 2017

Tuvieron miedo

…ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: «Soy yo. No teman.»

juan-06-19

Juan 6,16-21 tuvieron miedo

Juan – Capítulo 06

Reflexión: Juan 6,16-21

Dios es inabarcable para nosotros. Es materialmente imposible que lleguemos a contener a Dios en toda su amplitud y grandeza. Es lógico. Es como tratar de meter el océano en una vasija, por más grande que esta sea. Podemos aproximarnos con la imaginación o con la intuición, pero nunca, en ningún aspecto lograremos abarcarlo por completo. Esto es así. No puede haber discusión a este respecto. ¡Dios es Infinito! Sin importar el aspecto o atributo que escojamos para medirlo. Y esta grandeza, al constatar nuestra pequeñez, da miedo.

Por eso, aun cuando muchas veces pedimos su compañía, pedimos verlo o como nos gusta hacer, pedimos que nos lleve en un viaje sideral intergaláctico y atemporal, no lo conseguiremos, no nos lo concederá. Desde luego se trata de algo irracional; de una licencia que nos tomamos sabiendo en el fondo que no lo hará. ¿Imaginemos por un momento que Dios nos prestara atención e hiciera lo que le pedimos? Estamos seguros que no lo soportaríamos. No estamos preparados. Claro que para Dios no hay nada imposible y Él vería de resolver cualquier incompatibilidad, sin embargo, es obvio que el Señor no se está ocupando de estas excentricidades.

Hay otras prioridades que atender. Además, no se trata de hacer nuestros caprichos y responder a las absurdas pruebas que podríamos estar tentados a imponerle. Dios está a nuestro servicio porque Él así lo ha querido, pero no del modo en que algunos imaginamos. No se trata de un Genio al que controlamos con el chasquido de nuestros dedos. Él es el Autor del Universo y todo corresponde a un Plan cuidadosamente trazado, al que debemos ajustarnos, si queremos. Si, pues, así le ha parecido bien a Dios. Nos ha creado por amor con el propósito que seamos felices y vivamos eternamente, pero alcanzarlo depende de nuestra voluntad.

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Mateo 14,22-36 – al ver la violencia del viento, tuvo miedo

agosto 2, 2016

Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».

Texto del evangelio Mt 14,22-36 – al ver la violencia del viento, tuvo miedo

22. Inmediatamente después Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
23. Jesús, pues, despidió a la gente, y luego subió al cerro para orar a solas. Cayó la noche, y él seguía allí solo.
24. La barca en tanto estaba ya muy lejos de tierra y las olas la golpeaban duramente, pues soplaba el viento en contra.
25. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
26. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
27. En seguida Jesús les dijo: «Ánimo, no teman, que soy yo.»
28. Pedro contestó: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua.»
29. «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
30. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».
31. En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?».
32. Subieron a la barca y cesó el viento,
33. y los que estaban en la barca se postraron ante él, diciendo: «¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!»
34. Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.
35. Los hombres de aquel lugar reconocieron a Jesús y comunicaron la noticia por toda la región, así que le trajeron todos los enfermos.
36. Le rogaban que los dejara tocar al menos el fleco de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron totalmente sanos.

Reflexión: Mt 14,22-36

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Mateo 14,22-36 al ver la violencia del viento, tuvo miedo

El principal enemigo de la fe es el miedo. Es el temor a entregarnos plenamente a aquello que Dios nos ha prometido, el que aviva el gusanillo de la duda. Y el que duda, se hunde en el imponente océano de sus temores.

Es esta misma lucha de Pedro la que todos los cristianos estamos obligados a dar por nuestra fe. Ocurre que aunque lo confesemos de boca, en el fondo no creemos. Ello se evidencia ante la primera gran dificultad.

Mientras la fe no nos exige nada determinante, nada definitivo, pues ahí la tenemos para hacer gala de ella. Sin embargo, cuando se trata de hacer lo que Dios nos manda, incluso contra toda lógica mundana, nos amilanamos.

Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».

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