Mateo 5,20-26 – reconciliarte con tu hermano

Junio 15, 2017

Reconciliarte con tu hermano

…deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

mateo-05-24

Mateo 5,20-26 reconciliarte con tu hermano

Mateo – Capítulo 05

Reflexión: Mateo 5,20-26

La gran novedad del Evangelio que Cristo nos trae es que Dios es nuestro Padre. Esta sola idea lo cambia todo. No es solo que tenemos un Dios que es amor y por lo tanto todo bondad, sino que además es nuestro Padre. ¡Qué distinto es saber y sentir que Dios es nuestro Padre!

Dios, la Sabiduría en su plenitud, ha querido comunicarnos esta novedad a través de Su Hijo Jesucristo. Esta perspectiva nos hace familia con Dios, nos hace parte de Él, como lo son nuestros hijos con nosotros. Pero al mismo tiempo, inmediatamente nos hace hermanos unos de otros.

Si todo tenemos un mismo Padre, quiere decir que somos hermanos y como tales, nos debemos amor. Fijémonos lo importante de esta afirmación. Somos hermanos con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestras esposas y esposos e incluso con nuestros enemigos. ¡Qué tal alcance!

Que Dios sea nuestro Padre definitivamente constituye una revolución, un cambio fundamental en nuestra perspectiva del mundo y de la vida. Si todos somos hijos de Dios y hermanos unos de los otros, todos nos debemos amor, pues somos parte de la misma familia, la familia de Dios.

(5) vistas

Sigue leyendo

Lucas 5,17-26 – vete primero a reconciliarte con tu hermano

Diciembre 5, 2016

Vete primero a reconciliarte con tu hermano

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

Texto del evangelio Lc 5,17-26

17. «No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
18. Sí, les aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.
19. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
20. «Porque les digo que, si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
21. «Han oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.
22. Pues yo les digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano “imbécil”, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame “renegado”, será reo de la gehenna de fuego.
23. Si, pues, al presentar tú ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,
24. deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.
25. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.
26. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

Reflexión: Lc 5,17-26

lucas-5-23

Lucas 5,17-26 – vete primero a reconciliarte con tu hermano

En la vida cotidiana, nos cuesta mucho comprender aquello de consolar, antes que ser consolado, comprender antes que ser comprendido, perdonar antes que ser perdonado, amar antes que ser amado. Por lo general siempre nos ponemos en primer lugar.

Queremos que los otros muestren gratitud, cortesía, bondad, amabilidad, alegría y cariño. Pero ¿qué hay de nosotros? Somos pasivos, cómodos. Queremos que los demás den el primer paso. En el fondo, somos soberbios. No queremos humillarnos ante nadie y menos ante quien para nosotros no tiene la razón.

No nos damos cuenta que si obramos de este modo, no hacemos nada extraordinario. Todo el mundo obra del mismo modo. Pero a nosotros el Señor nos pide dar un paso más; caminar la milla adicional. Saludar a los que no conocemos, e incluso a nuestros enemigos, orando por ellos.

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

(40) vistas

Sigue leyendo