Mateo 6,1-6.16-18 – recompensa de su Padre celestial

Marzo 1, 2017

Recompensa de su Padre celestial

Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial.

mateo-06-01

Mateo 6,1-6.16-18 recompensa de su Padre celestial

Puedes leer el Evangelio aquí.

Reflexión: Mateo 6,1-6.16-18

Lo primero en lo que hoy nos enfocamos es en la recompensa de nuestro Padre que está en los cielos. Sí, es verdad, porque queremos agradarle, queremos de algún modo corresponder a todo lo que inmerecidamente nos ha dado.

Hemos recibido tanto de Él, nos sentimos tan afortunados, que quisiéramos de algún modo manifestar nuestra gratitud. Sabemos que Él nos ama y por el Señor Jesucristo también sabemos que quiere que todos seamos felices y alcancemos la vida eterna.

¿Cómo hacer para lograrlo? Es una Gracia que Él nos concede a quienes somos capaces de amar, en primer lugar a Dios, que nos ha dado todo y en segundo lugar al prójimo, que es una forma de amarle a Él a través de sus hijos.

Todos somos hijos de Dios y en este sentido somos hermanos, por eso nos debemos afecto filial y fraterno. Como buenos hijos debemos amar a nuestro Padre y a nuestros hermanos. Solo hay una forma de hacerlo de modo sincero y eficaz: poniéndolos a ellos en primer lugar.

(14) vistas

Sigue leyendo

Mateo 18,12-14 – no es voluntad de su Padre celestial

Diciembre 6, 2016

No es voluntad de su Padre celestial

De la misma manera, no es voluntad de su Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.

Texto del evangelio Mt 18,12-14

12. ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada?
13. Y si llega a encontrarla, les digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las 99 no descarriadas.
14. De la misma manera, no es voluntad de su Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.

Reflexión: Mt 18,12-14

mateo-18-14

Mateo 18,12-14 no es voluntad de su Padre celestial

Muy pocas veces, incluso esta es la única que recuerdo, el Señor se refiere a lo que no es voluntad de nuestro Padre Celestial. Siempre habla en sentido positivo. Por eso, ha de ser tremendamente esperanzador para nosotros lo que en esta ocasión niega.

Quiere dejar muy clara la voluntad de Dios. Para quienes tenemos fe y también para los que no la tienen, aunque no sean conscientes de ello, la voluntad de Dios es la que rige el mundo. Esto quiere decir que no ocurre nada sin que Él lo permita.

Dicho de otro modo, todo ocurre conforme a un Plan Divino, trazado desde el comienzo de la existencia. Eso lo podemos apreciar en la perfección de la naturaleza, que sigue reglas precisas, que dependen fundamentalmente de su exactitud.

De la misma manera, no es voluntad de su Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.

(34) vistas

Sigue leyendo

Mateo 18,21-19,1 – perdone de corazón a su hermano

Agosto 11, 2016

Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»

Texto del evangelio Mt Mateo 18,21-19,1 – perdone de corazón a su hermano

21. Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?»
22. Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»
23. «Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados,
24. y para empezar, le trajeron a uno que le debía diez mil monedas de oro.
25. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo.
26. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.»
27. El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.
28. Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.»
29. El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.»
30. Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.
31. Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor.
32. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste.
33. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?»
34. Y tanto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
35. Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»
01. Después de terminar este discurso, Jesús partió de Galilea y llegó a las fronteras de Judea por la otra orilla del Jordán.

Reflexión: Mt 18,21-19,1

mateo-18-35

Mateo 18,21-19,1 perdone de corazón a su hermano

Este comportamiento nuestro es el que seguramente ha dado lugar a la sentencia aquella: más papista que el Papa. Es que muchas veces somos inflexibles e intolerantes con los errores de los demás. Sin embargo reclamamos comprensión cuando somos nosotros los que fallamos.

¡Qué difícil nos resulta reconocer –con humildad- que nos hemos equivocado. No podemos extirpar de nuestros corazones la ponzoña originada por una ofensa o un desaire. Pero reclamamos benevolencia y comprensión -¡una oportunidad más!-, cuando el error o la falta ha sido nuestra.

Queremos obtener buenos frutos, cuando hemos sido incapaces de sembrar buena semilla. No damos buen ejemplo a nuestros hijos. No nos comportamos amablemente con nuestros vecinos. No somos tolerantes con nuestros compañeros. ¡Sin embargo, cómo nos duele que uno de ellos nos falle! ¡No se lo perdonamos!

Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»

(37) vistas

Sigue leyendo

Mateo 6,24-34 – No pueden servir a Dios y al Dinero

Junio 18, 2016

Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al Dinero.

Texto del evangelio Mt 6,24-34 – No pueden servir a Dios y al Dinero

24. Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al Dinero.
25. «Por eso les digo: No anden preocupados por su vida, qué comerán, ni por su cuerpo, con qué se vestirán. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26. Miren las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y su Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas?
27. Por lo demás, ¿quién de ustedes puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?
28. Y del vestido, ¿por qué preocuparse? Observen los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.
29. Pero yo les digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
30. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con ustedes, hombres de poca fe?
31. No anden, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
32. Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe su Padre celestial que tienen necesidad de todo eso.
33. Busquen primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se les darán por añadidura.
34. Así que no se preocupen del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

Reflexión: Mt 6,24-34

Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al Dinero.

mateo-06-24

Mateo 6,24-34 No pueden servir a Dios y al Dinero

Lo que el Señor nos saca en cara en este pasaje es nuestra falta de fe. Y es que si reflexionáramos un poco respecto a todo lo que hemos recibido de manos de nuestro Padre Dios, si nos diéramos un tiempo para inventariarlo, reconocerlo y agradecerlo, no andaríamos tan preocupado por nuestro futuro y todo lo que nos podría faltar si nos descuidamos.

Es por eso que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a acumular todo lo que sea posible, con actitud previsora. Siempre nos parece poco lo que tenemos, para lo que quisiéramos tener y, sobre todo, por si algo nos llegara a pasar. Queremos anticiparnos a todo, a fin que nada nos coja desprevenidos. Sabemos que eso es casi imposible, sin embargo, nos gusta seguir al pie de la letra el viejo dicho más vale precaver que lamentar.

Unos más que otros, siempre estamos preocupados en ahorrar, en tener más, de tal manera que llegado el caso, podamos responder cualquier emergencia. Gracias a Dios no son muchas y cuando se presentan casi siempre quedan cubiertas nuestras necesidades con lo que habíamos guardado. Sin embargo, no pocas veces ello se hace imposible debido a una catástrofe natural, un accidente, un robo o una guerra.

Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al Dinero.

(356) vistas

Imágenes Relacionadas:

Sigue leyendo

Mateo 6,1-6.16-18 – recompensa de su Padre celestial

Junio 15, 2016

Texto del evangelio Mt 6,1-6.16-18 – recompensa de su Padre celestial

01. «Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial.
02. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad les digo que ya reciben su paga.
03. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
04. así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
05. «Y cuando oren, no sean como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad les digo que ya reciben su paga.
06. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
16. «Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad les digo que ya reciben su paga.
17. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
18. para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Reflexión: Mt 6,1-6.16-18

mateo-06-01

Mateo 6,1-6.16-18 recompensa de su Padre celestial

Lo que aquí quiere el Señor que tengamos muy en claro es la verdadera motivación de nuestros actos. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿A quién están dedicados nuestros actos? ¿Por qué y para qué obramos? Estas son preguntas fundamentales, cuyas respuestas debían iluminar nuestras vidas. Tendríamos que saber por qué y para qué hacemos lo que hacemos. Es lo menos que podemos esperar de un hombre o mujer que tiene las riendas de su vida. Así que empecemos preguntándonos si en verdad tenemos las riendas de nuestras vidas. ¿Sabemos responder adecuadamente por cada uno de nuestros actos? La coherencia es una de las señales de la madurez. Cuando una persona sabe lo que quiere y orienta todas sus capacidades al logro de sus metas, estamos frete a una persona que evidencia cierta madurez. Extremando un poco el ejemplo, podríamos coincidir en que dará mayores pruebas de madurez y solidez personal cuanto más sea capaz de ajustar todas sus actividades para la consecución de estas metas. Eso es lo que todos estamos dispuestos a valorar y aquilatar cuando lo encontramos, del mismo modo que no podemos ocultar nuestra molestia cuando alguien descuida lo que tenía que hacer por flojera, inmadurez, irresponsabilidad o desidia.Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial.

(32) vistas

Sigue leyendo