Lucas 2,22-35 – señal de contradicción

Diciembre 29, 2016

Señal de contradicción

Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!

Texto del evangelio Lc 2,22-35

22. Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor,
23. como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor
24. y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
25. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
26. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
27. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,
28. le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
29. «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;
30. porque han visto mis ojos tu salvación,
31. la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
32. luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»
33. Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
34. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción –
35. ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! – a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Reflexión: Lc 2,22-35

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Lucas 2,22-35 señal de contradicción

El Señor Jesucristo es la luz que ha venido del cielo, para iluminar a toda la humanidad, especialmente a aquellos que no le conocen. Dios quiere llegar a todos. Tocar y despertar a todos los corazones. Porque solo de Él viene la Salvación.

Es preciso que todos le conozcamos. Sin embargo ¿qué estrategia tan distinta a la que hubiéramos aplicado, emplea Dios? Siempre nos resultará difícil de comprender, si no nos sacudimos de los parámetros mundanos que rigen nuestra conducta.

El Señor pone en tela de juicio toda la estructura social, cultural y económica que hemos armado. Ellas no corresponden al Plan de Dios, de allí que su manifestación no guarde correspondencia con lo que nosotros hubiéramos esperado.

Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!

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Mateo 1,18-24 – La generación de Jesucristo

Diciembre 18, 2016

La generación de Jesucristo

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.

Texto del evangelio Mt 1,18-24

18. La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.
19. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
20. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
21. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»
22. Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta:
23. Vean que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»
24. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.

Reflexión: Mt 1,18-24

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Mateo 1,18-24 La generación de Jesucristo

Para quienes reflexionamos la lectura de los versículos precedentes, se nos podría ocurrir que existe cierta incoherencia, porque, a qué vendría la mención de la genealogía si luego será finalmente el Espíritu Santo quien engendrará a Jesús.

Ocurre que hay una combinación de información y datos destinados a promover y confirmar nuestra fe. Es preciso que creamos, pues es la única forma de salvarnos. Estamos frente acontecimientos de origen Divino, que tienen su manifestación en nuestro mundo. Por eso se nos hacen difíciles de comprender, aplicando nuestra lógica mundana.

Dios Padre, nuestro creador, no quiere que ninguno de nosotros se pierda. Es decir, quiere que todos nos salvemos. ¿Qué es salvarnos? Que alcancemos la Felicidad y la Vida Eterna, el propósito para el cual fuimos creados.

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.

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Lucas 1,39-47 quedó llena de Espíritu Santo

Diciembre 12, 2016

Quedó llena de Espíritu Santo

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo

Texto del evangelio Lc 1,39-47 

39. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;
40. entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;
42. y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;
43. y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?
44. Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
45. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
46. Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor
47. y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador

Reflexión: Lc 1,39-47

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Lucas 1,39-47 quedó llena de Espíritu Santo

Estamos frente a hechos extraordinarios vividos por gente muy humilde y sencilla, por tanto, vividos con mucha modestia y al mismo tiempo con ilusión, como viven estas cosas las personas pobres y modestas del pueblo.

Es en realidad un encuentro de lo más grande y notable, con lo más pequeño y sencillo. Dios así lo quiso. Dos mujeres de dos pueblos y períodos históricos que jamás hubieran sido reconocidos por nadie, son protagonistas de sendas historias que serán conocidas y recordadas por los siglos de los siglos.

María e Isabel, madres de Jesús y de Juan el Bautista, respectivamente. Tiempo sagrado, como lo atestigua el mismo Espíritu Santo, que inspira las vivencias de estas dos mujeres y el intercambio de saludos que realizan. Bellas palabras que pasarán a ser parte del Ave María que millones de cristianos rezamos a diario.

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo

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Lucas 1,26-38 – hágase en mí según tu palabra

Diciembre 8, 2016

Hágase en mí según tu palabra

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Texto del evangelio Lc 1,26-38

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

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Lucas 1,26-38 hágase en mí según tu palabra

Hoy es un día de fiesta para la Iglesia y en realidad para la humanidad toda, aunque no todos estén dispuestos a reconocerlo. Por la fe de nuestra Madre, la Madre de Dios, llegó la Salvación al mundo. ¡Qué puede ser más grade! ¡Solo Dios, que lo concede y permite!

Esta disposición a acatar con obediencia y humildad lo que Dios disponga, es ejemplar. Esto es lo que nos enseña María, lo que debemos aprender de ella y trasladarlo a nuestras propias vidas. ¿Dejamos que Dios gobierne nuestras vidas a ejemplo de María?

Sabemos por la historia todo lo que María tuvo que pasar a partir de esta decisión. Claro, dirán algunos, a cambo de ser madre del Salvador. Pero ella no sabía exactamente los alcances de aquella decisión en ese momento, sin embargo la acepto por provenir de Dios.

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

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Juan 19,25-27 – Aquí tienes a tu madre

Septiembre 15, 2016

«Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Texto del evangelio Jn 19,25-27 – Aquí tienes a tu madre

25. Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
26. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo».
27. Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Reflexión: Jn 19,25-27

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Juan 19,25-27 Aquí tienes a tu madre

Para nosotros, los seguidores de Cristo, estas palabras tienen un especial significado, porque habiendo reconocido que Jesucristo es Hijo de Dios, por lo tanto Dios mismo, en uno de los momentos culminantes de Su Misión Salvadora, a través de Su discípulo más querido nos hace entrega nada menos que a Su Madre.

Para quien alguna vez ha amado en su vida, más aun, para quien ha tenido la Bendición de tener madre y un buen amigo, considerado como hermano, que en el momento de su muerte este decida encomendarte a su madre y viceversa, tiene que constituir un acto cuya trascendencia marcará significativamente nuestras vidas.

La madre, que nos dio a luz, que por lo tanto nos trajo al mundo es, ha sido y será por siempre digna de un amor especial, ocupando un lugar preferencial en nuestros corazones. Para quien, como Jesús, toma muy en serio estas relaciones, destacando su aspecto trascendente, estas palabras cobran un sentido que va más allá de cuanto podemos imaginar y racionalizar.

«Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

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Lucas 7,36-8,3 – Tu fe te ha salvado

Junio 12, 2016

Texto del evangelio Lc 7,36-8,3 – Tu fe te ha salvado

36. Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa.
37. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume,
38. y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.
39. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.»
40. Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.»
41. Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.
42. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?»
43. Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» Él le dijo: «Has juzgado bien»,
44. y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos.
45. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies.
46. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.
47. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.»
48. Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»
49. Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?»
50. Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»
01. Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce,
02. y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios,
03. Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Reflexión: Lc 7,36-8,3

Qué duros e insensibles somos los que lo tenemos todo, los que lo peor que nos ha sucedido alguna vez es que hemos tenido un dolor de muelas. Claro, como siempre lo hemos tenido todo, incluyendo belleza relativa y salud, pues no podemos reconocer y condolernos con el sufrimiento de nuestros hermanos. Además, parece que el no haber atravesado por nada particularmente doloroso y penoso, nos ha permitido forjar una capa, una coraza impenetrable, desde la cual observamos todo, sin involucrarnos, porque todo nos es ajeno. No nos hemos quemado, no nos hemos fracturado una pierna, no se ha muerto nadie a nuestro alrededor, nada más que aquellos que por su edad ya se esperaba, no hemos padecido pobreza, nunca nos ha faltado abrigo, ni comida, ni compañía. No nos han robado, no nos han correteado, no hemos tenido que escapar, siempre hemos tenido dinero suficiente y nadie nos ha forzado a nada. Bien visto, hemos sido engalanados con abundantes bendiciones, pero ello mismo nos ha hecho sentir engreídos y crecer entre algodones, así que difícilmente somos capaces de ponernos en los zapatos de los demás, ni llegamos a comprender lo que ha de ser realmente la impotencia de querer lo que sea, de necesitar algo y no poder alcanzarlo, ni tener a quién acudir por algo de ayuda. Entonces nos damos el lujo de criticar y de ser exigentes e incluso intransigentes con nuestros hermanos, porque somos incapaces de comprender sus limitaciones y dificultades. Tal vez tengamos razón en algunas situaciones, pero a veces no interesa tener la razón, sino ser comprensivos y caritativos. Es muy fácil poner barreras. Esforcémonos por tender puentes, por abrir caminos que permitan acercarnos y ofrecer aun cuando solo sea compañía y tal vez consuelo y desahogo. Si tenemos la bendición de no sufrir aflicciones, seamos el remanso aquel que necesitan nuestros hermanos para recuperar sus fuerzas y seguir adelante, ya sea bridándoles consejo y solidaridad, o simplemente acompañándolos; con-doliéndonos. Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»

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Vive para servir

Junio 1, 2016

Quien no vive para servir, no sirve para vivir

El Papa Francisco ha dicho en Sta. Marta en su homilía: Quien no vive para servir, no sirve para vivir. Recordando que el servicio y el encuentro hacen experimentar una “alegría” que “llena la vida”

Si aprendiéramos el servicio e ir al encuentro de los otros, “cómo cambiaría el mundo”. Así lo ha indicado el papa Francisco al concluir la homilía de la misa celebrada esta mañana en Santa Marta. Este martes, el Santo Padre ha dedicado su reflexión a la Virgen, en el último día del mes mariano. Servicio y encuentro hacen experimentar una “alegría” que “llena la vida”.

Así, ha destacado la valentía femenina, capacidad de ir al encuentro de los otros, mano extendida en señal de ayuda, cuidado. Son ideas que el Papa traza del pasaje del Evangelio que narra la visita de María a santa Isabel. Este pasaje –observa– junto a las palabras del profeta Sofonías en la Primera Lectura y de san Pablo en la segunda diseña “una liturgia llena de alegría” que llega como una bocanada de “aire fresco” a “llenar nuestra vida”.

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Lucas 1,39-56 – acordándose de su misericordia

Mayo 31, 2016

Texto del evangelio Lc 1,39-56 – acordándose de su misericordia

39. En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
40. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
42. exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
43. ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
44. Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
45. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
46. María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor,
47. y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,
48. porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
49. porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
50. Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
51. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
52. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
53. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
54. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
55. como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
56. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Reflexión: Lc 1,39-56

Hoy la Iglesia celebra y recuerda la fiesta de “La Visitación”, llamada así porque evoca el encuentro de la Santísima Virgen María Con Isabel, su prima, a quién se dice fue a ayudar, habiendo tomado conocimiento que se encontraba embarazada. Haciendo abstracción de los detalles referidos a la caminata de María, la clase de apoyo o ayuda que llevó a Isabel, así como el tiempo que permaneció con ella, lo que siempre ha destacado la Iglesia y en lo que nos detendremos a reflexionar es en la exclamación de María una vez que recibe el saludo de Isabel, porque se trata de un canto de alegría tan maravilloso, precioso y preciso, que solo podía proceder de alguien muy especial, de alguien que, a pesar de su edad, vivía una espiritualidad muy profunda, lo que la distingue precisamente de todos nosotros. María había sido elegida por Dios Padre desde la eternidad, para ser madre de Jesucristo. María es única entre todas las mujeres, tal como recordamos en la oración del Ave María, que constituye parte del saludo de Isabel: “…y Bendita eres entre todas las mujeres”. Tal vez debíamos agregar, no solo entre todas las mujeres, sino entre toda la creación, porque su elección fue un privilegio único, una distinción jamás concedida a creatura alguna. Así de excepcional es María. De allí que el pueblo cristiano la tenga en un sitial especial. ¡Cómo no hacerlo, si el mismo Dios la eligió para que fuera la madre de Jesucristo, Su Hijo y nuestro Salvador! El que no quiere entender esto, es simplemente por testarudez y necedad. Si yo amo y respeto a la madre de mi mejor amigo, simplemente por ser madre de aquel a quien amo, como no voy a amar y admirar a la Virgen María, a quien Dios deparó la Gracia de ser Madre de nuestro Salvador, Jesucristo, el Hijo de Dios. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.

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