Lucas 10,21-24 – revelado a los sencillos

diciembre 5, 2017

Revelado a los sencillos

Pongamos más atención a estas palabras. Tal vez comprenderemos por qué nos resulta tan difícil a veces comunicar el mensaje de Jesucristo a algunas personas, a algunas amistades. Es que el Señor se ha revelado a los sencillos. Dios ha querido que así sea. Esto es precisamente lo que le alegra hoy al Señor Jesucristo, tal como podemos leer en el Evangelio de Lucas 10,21-24.

revelado a los sencillos

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Lucas 15,3-7 – habrá más alegría en el cielo

junio 3, 2016

Texto del evangelio Lc 15,3-7 – habrá más alegría en el cielo

03. Jesús les dijo entonces esta parábola:
04. «Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
05. Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
06. y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”.
07. Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».

Reflexión: Lc 15,3-7

¡Qué distinta es la actitud del Señor a la nuestra! En general estamos cuidando nuestros propios pellejos y estamos tan ocupados en ello que no tenemos tiempo para levantar la vista y ver lo que sucede con nuestros hermanos. El mundo nos ha hecho consentir que primero tenemos que velar por nosotros mismos. Incluso hemos oído decir que quien no se ama a sí mismo, en primer lugar, está inhabilitado para amar a los demás. Y muchos de nosotros asentimos ante esta afirmación, como si fuera lógica y justa, aun reconociéndonos cristianos. Claro, es que las afirmaciones o creencias cristianas no sirven para la vida corriente. Vivimos como divididos, entre lo que creemos y la realidad, y así, finalmente termina imponiéndose la realidad y nos olvidamos de nuestra fe, que al final se convierte en algo amorfo e incomprensible, que guardamos para algunos pocos momentos privados, que no compartimos con nadie y que se desarrollan según nuestro buen criterio y entender, que normalmente es pobrísimo, como ha sido pobre el tiempo que hemos dedicado a la formación y consolidación de nuestros principios cristianos. Nos decimos cristianos, pero al final lo somos tanto como un pobre ancianito abandonado en un asilo puede ser hincha de un equipo de fútbol. ¿De qué le sirve, si nunca sabe cuándo juega, si nadie le informa, si no conoce a sus jugadores, no sabe cómo va en la tabla, ni cuáles son sus próximos compromisos y mucho menos va al estadio? Diríamos que fue fanático de este equipo y que es parte de su biografía, pero en realidad ello no significa nada. Así vivimos muchos nuestra fe, que tiene varios datos biográficos interesantes como la fecha de nuestro bautizo, primera comunión, confirmación y tal vez la de nuestro matrimonio. A diferencia de cualquier otra adscripción en nuestras vidas aquellas tuvieron la especial intervención del Espíritu Santo, el que está buscando hacernos conscientes de su Infinito poder, pero depende de que nosotros lo invoquemos. Hoy es el mejor momento para reflexionar qué significa Dios en nuestra vidas; qué tan relevante es; qué tan determinante en lo que somos y hacemos. Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse»

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