Mateo 4,18-22 – Vengan conmigo

noviembre 30, 2016

Vengan conmigo

Vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.

Texto del evangelio Mt 4,18-22

18. Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores,
19. y les dice: «Vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres.»
20. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.
21. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó.
22. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

Reflexión: Mt 4,18-22

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Mateo 4,18-22 Vengan conmigo

Tantas cosas se vienen a nuestra cabeza, tantas ideas. Primero: el Señor nos llama. Sí, nos llama a cada uno con nuestro nombre y en lo que estamos haciendo. No va reclutando desocupados, aunque tampoco los desprecia, pero busca a la gente en su medio y en su faena diaria, para darle sentido.

Esto quiere decir que no necesariamente debo dejar lo que hago. Claro, habrá excepciones, como en todo. Por ejemplo si eres un ladrón, un delincuente, un estafador o un mentiroso. Pero siendo trabajadores honestos, comunes y corrientes, Él nos llama.

Pero el objeto de Su llamado es a darle el verdadero sentido a nuestra labor. Y es que, en el fondo, no importan lo que hagamos, debemos hacerlo para mayor Gloria de Dios. Es decir, hacerlo teniendo en claro el fin último.

Vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres.» Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.

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Marcos 6,17-29 – le cortó la cabeza

agosto 29, 2016

El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Texto del evangelio Mc 6,17-29 – le cortó la cabeza

17. En efecto, Herodes había mandado apresar a Juan y lo había encadenado en la cárcel por el asunto de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado.
18. Pues Juan le decía: «No te está permitido tener a la mujer de tu hermano.»
19. Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
20. porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía.
21. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
22. La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras y te lo daré».
23. Y le aseguró bajo juramento: «Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
24. Ella fue a preguntar a su madre: «¿Qué debo pedirle?». «La cabeza de Juan el Bautista», respondió esta.
25. La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: «Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
26. El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
27. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
28. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
29. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Reflexión: Mc 6,17-29

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Marcos 6,17-29 le cortó la cabeza

Este pasaje nos recuerda lo fatuos y necios que solemos ser. No nos importa la verdad o lo que es correcto. Solo nos interesa lo que hemos dicho y sostenemos. Con tal de no mellar nuestra imagen vamos hasta las últimas consecuencias, por más descabelladas que sean.

Es así que se produce el absurdo asesinato de San Juan Bautista. Herodes ya había dado su palabra y con tal de mostrarse fuerte, inflexible y de palabra, prefirió hacer ejecutar a Juan.

Perdemos la proporción de las cosas y como la decisión no nos afecta directamente, sino a unos desconocidos, extraños y pobres infelices, que además no tiene cómo hacer oír sus voces de protesta, seguimos con nuestro capricho hasta el fin. Todo por nuestro prestigio o nuestra conveniencia.

El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

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Mateo 9,14-17 – El vino nuevo se echa en cueros nuevos

julio 2, 2016

Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

Texto del evangelio Mt 9,14-17 – El vino nuevo se echa en cueros nuevos

14. Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: «Nosotros y los fariseos ayunamos en muchas ocasiones, ¿por qué tus discípulos no ayunan?»
15. Jesús les contestó: «¿Quieren ustedes que los compañeros del novio estén de duelo mientras el novio está con ellos? Llegará el tiempo en que el novio les será quitado; entonces ayunarán.
16. Nadie remienda un vestido viejo con un pedazo de tela nueva, porque el pedazo nuevo tiraría del vestido y la rotura se haría mayor.
17. Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

Reflexión: Mt 9,14-17

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Mateo 9,14-17 El vino nuevo se echa en cueros nuevos

Jesús ha de significar un cambio radical en nuestras vidas. La novedad que nos trae es única. Solo se anunciará una vez en la historia de la humanidad. No se trata, pues, de un hecho rutinario o frecuente. Por eso exige una recepción singular, completamente distinta a cuanto podemos haber recibido antes.

Constituye un error garrafal pretender equiparar este suceso con otro cualquiera antes o después de Cristo. Ese es precisamente el pecado o si se quiere el más grande error del hombre de nuestro tiempo. Con la secularización del mundo, por doquier han surgido ideologías que pretenden explicar el origen y fin de la humanidad. Cada una desde su propia ideología, desde su propia perspectiva.

Estas ideologías proliferan y florecen al amparo del relativismo ético, moral y filosófico en el que vivimos. El Sistema económico al atomizar las sociedades, promueve el individualismo. Con él se promueven los sistemas ideológicos, filosóficos y morales individualistas, que sostienen los criterios de cada persona, dando por resultado tantas “verdades” como habitantes tiene el planeta.

Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

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Marcos 11,27-33 – No lo sabemos

mayo 28, 2016

Texto del evangelio Mc 11,27-33 – No lo sabemos

27. Volvieron a Jerusalén, y mientras Jesús estaba caminando por el Templo, se le acercaron los jefes de los sacerdotes, los maestros de la Ley y las autoridades judías,
28. y le preguntaron: «¿Con qué derecho has actuado de esa forma? ¿Quién te ha autorizado a hacer lo que haces?»
29. Jesús les contestó: «Les voy a hacer yo a ustedes una sola pregunta, y si me contestan, les diré con qué derecho hago lo que hago. Háblenme
30. del bautismo de Juan. Este asunto ¿venía de Dios o era cosa de los hombres?
31. Ellos comentaron entre sí: «Si decimos que este asunto era obra de Dios, nos dirá: Entonces, ¿por qué no le creyeron?»
32. Pero tampoco podían decir delante del pueblo que era cosa de hombres, porque todos consideraban a Juan como un profeta.
33. Por eso respondieron a Jesús: « No lo sabemos.» Y Jesús les contestó: «Entonces tampoco yo les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

Reflexión: Mc 11,27-33

No podemos osar desafiar al Señor en sabiduría, ni en audacia o astucia; siempre saldremos perdiendo. Sin embargo vemos cómo los poderosos pretenden emplazar y sorprender a Jesús, sometiéndolo a un interrogatorio, tal vez buscando intimidarlo. Pero el Señor no se acobarda ni se amilana; recordemos que no le hubieran podido tocar un solo pelo si Él no hubiera entregado Su vida por nosotros. Nadie le puede quitar nada, ni por lo tanto podrá ponerlo en problemas para contestar, ni se rendirá ante nadie, como no sea para cumplir con el Plan de Salvación. En toda circunstancia, no importa la dificultad o el peligro, el Señor responde con la Verdad, lo que no le impide ser astuto y aplicar su Inteligencia Divina. Fariseos, escribas y judíos pretende hacerle caer en una celada para atraparlo en ese momento, puesto que estaban hartos que anduviera soliviantando a los pobres y alterando el orden al que estaban acostumbrados, donde todo se hacía según sus disposiciones. No podían permitir que viniera este individuo y de buenas a primeras tratara de cambiarlo todo, mucho menos atacando el centro de su poder y prestigio. ¿Cómo iban a permitir y dejar pasar este escándalo en el Templo, donde ellos tenían poder supremo? No podían dejarlo pasar y por eso le salen al encuentro y le enrrostran esta pregunta desafiante, para terminar de una buena vez con esta insurrección. Pero la ágil y acertada respuesta del Señor, que solo podía venir de su privilegiada inteligencia, los dejó de una pieza. Les quedó claro que de esta forma no podrían competir con Jesús. No podían provocarle y mucho menos aprehenderle, porque a pesar de haberles dado la excusa perfecta, soberbios y confiados en su poder, hablaron más de la cuenta, tal vez por temor de lo que en realidad podía hacer, ya que acababa de darles una muestra de su carácter y energía. El Señor exhala autoridad, por lo que se hace difícil prestarle oposición. Además estaba el pueblo y sus seguidores, a los que tenían miedo. Por eso respondieron a Jesús: « No lo sabemos.» Y Jesús les contestó: «Entonces tampoco yo les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

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Marcos 9,38-40 – está con nosotros

mayo 18, 2016

Texto del evangelio Mc 9,38-40 – está con nosotros

38. Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros».
39. Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
40. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.

Reflexión: Mc 9,38-40

Son necesarias muy pocas palabras para comunicar lo que es importante. Así de rica es la Palabra de Dios, que puede decirnos todo con una sola palabra, si es preciso. Hoy con solo tres versículos nos manda a reflexionar en aquello que hemos venido meditando en días anteriores: que solo hay un Camino, que es preciso escoger y que el que está con Dios no puede estar contra Él. Y lo contrario también es cierto: quien está contra Dios no puede estar con Él. Cuando nos adentramos en la meditación de este mensaje, imbuidos en las ideas de nuestro mundo, que nos son transmitidas cotidianamente por todos los medios posibles, resulta difícil comprender esta afirmación, pues nos parece muy drástica. Y es que nuestra práctica cotidiana, en lo que sea que hagamos nos machaca todo el tiempo que hay grados, niveles, matices en todo y que todos estos son aceptables, según el marchante, es decir, según las circunstancias, vivencias, formación y otros aspectos que cada quién lleva como una mochila a cuestas. Así, lo que está bien para unos, no tiene que estar bien, necesariamente, para otros. Y esto muchos lo creemos así, a raja tabla, porque es el mensaje del sistema. Todo es elegible y descartable: depende de cada quién. Lo que está bien para ti, no está bien para mí. Lo que a ti te parece correcto, a mí no. Hemos relativizado todo y por eso nos cuesta distinguir el bien del mal. Ya no sabemos qué está bien, ni qué está mal, porque pensamos que todo depende…Depende de quien haya hecho tal o cual cosa, de quién lo diga, de en qué momento y a quién. Esta creencia ha llevado paulatinamente a derribar la murallas de los conceptos y tradiciones que parecían más sólidas e inamovibles en nuestra sociedad, como el matrimonio: con el divorcio y el matrimonio homosexual; o la familia como la fuente de amor y vida, reduciéndola a un pacto de conveniencia económica que no crea, ni fomenta, ni profundiza los lazos de amor tan necesarios para la convivencia humana; o el amor conyugal, desvirtuado y banalizado al convertirlo en práctica y ejercicio cotidiano en el que el amor ha quedado desterrado; y, luego, el desprecio por la vida, en todos los ámbitos, pero especialmente en el de la unión sexual de las parejas, para las que resulta un estorbo y un mal no deseado el fruto de estas, como son los hijos, a los que se descarta sin ningún escrúpulo por todos los medios posibles, sin reparar en lo más mínimo en lo que se hace, por la razón más recurrida en nuestros días: porque todos lo hacen. «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.

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