Juan 12,31-36 – Ahora es el juicio

mayo 3, 2017

Ahora es el juicio

Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí.

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Juan 12,31-36 – Ahora es el juicio

Juan – Capítulo 12

Reflexión: Juan 12,31-36

Esta forma de ver el mundo que nos enseña Jesús es la que debemos asumir, porque es la correcta. No hay más vueltas que dar a las cosas. Hoy, ahora es el juicio. No mañana, ni dentro de un año, ni cuando estés preparado, sino AHORA. Pensar así tiene que llevarnos a vivir la vida, a vivir cada segundo con otra actitud, reconociendo que el tiempo ya está agotado y que lo que pudimos hacer, hecho está y lo que no, pues no. Es poco o nada lo que podemos cambiar del pasado, pero podríamos aprovechar el próximo segundo demás para pedir perdón, para rectificar o empezar a hacer lo correcto.

Si ya no hay más tiempo, ¿cuál otra puede ser nuestra actitud? Vivamos este último segundo plenamente haciendo la Voluntad de Dios. ¡Eso es! No perdamos nuestro tiempo en lamentaciones ni quejas. ¡Hagamos el Bien AHORA! Si nunca antes lo hicimos, ahora es tiempo de empezar, a partir de este momento, a partir de este segundo y de aquí en adelante, en el tiempo que quede. El Balance ya está hecho y la pesa está inclinada a uno u otro lado, sin embargo, observemos que todavía es de día, es decir, todavía tenemos vida, y mientras hay vida hay esperanza. ¡Obremos bien, mientras todavía hay luz!

¿Y, qué pasará con todo lo malo, con el daño que hicimos? Eso pertenece al ayer, al antes, al momento anterior al presente. ¡Pidamos perdón y rectifiquémonos de aquí en adelante! ¡Cambiemos ahora que todavía hay luz, ahora que todavía hay vida, ahora que es de día! Cuando llegue la oscuridad, cuando llegue la noche, cuando llegue la muerte, será imposible. Es hoy, ahora o no será nunca. El Señor nos está dando esta oportunidad. No nos está preguntando por lo que hemos hecho, bueno o malo, nos está demandando una respuesta ahora. Demos la respuesta correcta.

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Mateo 17,10-13 – el Hijo del hombre tendrá que padecer

diciembre 10, 2016

El Hijo del hombre tendrá que padecer

Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.

Texto del evangelio Mt 17,10-13

10. Sus discípulos le preguntaron: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?»
11. Respondió él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo.
12. Les digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.»
13. Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.

Reflexión: Mt 17,10-13

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Mateo 17,10-13 el Hijo del hombre tendrá que padecer

Del mismo modo que Elías –Juan el Bautista- tuvo que padecer, porque no le reconocieron, Jesucristo –el Hijo del Hombre- también tendrá que padecer. Así, padecer parece el común denominador del día de hoy. ¿Será que todos tenemos que padecer?

¿Será que solo ellos dos tuvieron que padecer o es que a todos nos toca padecer en algún momento? Tal parece que no podemos pasar al otro lado sin padecer. Esta es una regla que podemos constatar muy fácilmente si miramos a nuestro alrededor.

Todos pasamos. Nadie queda. Solo Dios permanece. No hay nada, absolutamente nada, que podamos hacer para aliviar ese tránsito. El que nos lo ofrezca, nos está vendiendo “cebo de culebra”. No existe. Por lo tanto, debemos estar preparados.

Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.

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Mateo 24,37-44 – a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón

noviembre 27, 2016

A qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón

Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa.

Texto del evangelio Mateo 24,37-44

37. La venida del Hijo del Hombre recordará los tiempos de Noé.
38. Unos pocos días antes del diluvio, la gente seguía comiendo y bebiendo, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca.
39. No se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá con la venida del Hijo del Hombre:
40. de dos hombres que estén juntos en el campo, uno será tomado, y el otro no;
41. de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada, y la otra no.
42. Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.
43. Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa.
44. Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan.

Reflexión: Mt 24,37-44

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Mateo 24,37-44 a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón

Hemos dicho en varias oportunidades estos días que Dios nos ha creado para ser felices, alcanzar la plenitud y la Vida Eterna. Eso es lo que quiere Dios Padre para todos y cada uno de nosotros. Si esta es la Voluntad de Dios, ¿Cómo conjuga con estas palabras?

Porque no podemos negar que la primera impresión que nos produce este texto del evangelio es desasosiego, incertidumbre y hasta temor. ¿Cómo asegurarnos de no ser aquel “tomado”? ¿Y cómo sentir complacencia por no ser “tomado” cuando un hermano nuestro tal vez lo sea?

Consideradas de este modo, las palabras de Jesús resulta amenazantes y desoladoras. ¿Resulta coherente que Dios que es amor nos amenace? ¿Cómo conciliar amenazas con amor? Parece una incongruencia que preferiríamos pasar desapercibida.

Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa.

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Lucas 17,20-25 – el Reino de Dios está entre ustedes

noviembre 10, 2016

«El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: «Está aquí» o «Está allí». Porque el Reino de Dios está entre ustedes ».

Texto del evangelio Lc 17,20-25 – el Reino de Dios está entre ustedes

20. Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: «El Reino de Dios no viene ostensiblemente,
21. y no se podrá decir: «Está aquí» o «Está allí». Porque el Reino de Dios está entre ustedes ».
22. Jesús dijo después a sus discípulos: «Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán.
23. Les dirán: «Está aquí» o «Está allí», pero no corran a buscarlo.
24. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.
25. Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.

Reflexión: Lc 17,20-25

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Lucas 17,20-25 el Reino de Dios está entre ustedes

¿Qué podemos concluir de estas palabras del Señor? Nos permitimos compartir, que el Reino es una potencia. Es un germen. Es una semilla. Estando entre nosotros, es una realidad en construcción, que por lo tanto va haciéndose paulatinamente evidente.

Es nuestro proceder el que va convirtiendo en realidad el Reino. Es tan obvio como el nuevo ser humano que surge de la unión del óvulo con el espermatozoide. Es una nueva vida en formación, que paulatinamente irá revelando y definiendo los rasgos únicos de este nuevo ser.

Estas palabras son al mismo tiempo una profecía y una promesa. Una profecía porque nos permiten anticipar cuál será el resultado si se le deja madurar el tiempo necesario. Y una promesa, porque viniendo de labios del Señor, no podemos tener mejor garantía que ocurrirá.

«El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: «Está aquí» o «Está allí». Porque el Reino de Dios está entre ustedes ».

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Lucas 12,39-48 – estén preparados

octubre 19, 2016

…si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada».

Texto del evangelio Lc 12,39-48 – estén preparados

39. Entiéndalo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
40. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada».
41. Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?».
42. El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
43. ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo!
44. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
45. Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
46. su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
47. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
48. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.

Reflexión: Lc 12,39-48

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Lucas 12,39-48 estén preparados

Debemos estar siempre esperando al Señor. Esto solo lo conseguiremos si damos trato amable y comprensivo a nuestros trabajadores. El papel de los que ejercemos cargos jerárquicos es el de servidores.

Solo estaremos preparados en la medida en que siempre obremos con justicia, no la de los hombres, sino la del Señor. ¿En qué consiste? En que los que ejercen la autoridad lo hagan con tino, con mesura, teniendo en cuenta la voluntad de quien los puso en tal cargo.

Si todo viene de Dios, hemos de proceder conforme a la voluntad de Dios con todo. Esto quiere decir que tanto si estamos arriba, como si estamos abajo, si recibimos mucho o si recibimos poco, todo lo debemos poner en juego para mayor Gloria de Dios.

…si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada»

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Lucas 18,1-8 – en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia

octubre 16, 2016

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

Texto del evangelio Lc 18,1-8 – en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia

01. Después les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
02. «En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
03. y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: “Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario”.
04. Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: “Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,
05. pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme”.»
06. Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto.
07. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
08. Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

Reflexión: Lc 18,1-8

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Lucas 18,1-8 en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia

Otra hermosa promesa de nuestro Señor Jesucristo. Él es más confiable que el Universo entero. Más seguro es que ocurra lo que nos dice y promete que la existencia de cualquier galaxia por más incuantificable que sea su edad para nuestras pobres mentes.

No es de eso de lo que tenemos que dudar. Más bien debíamos ocuparnos en alimentar y consolidar nuestra pobre fe. Hemos de ver al mundo y todo lo que hay sobre él, con otra perspectiva. Con la mirada de Cristo. Esta es Gracia que debemos pedir.

Lo que el Señor nos ofrece y promete va más allá de cuanto podemos imaginar y por su puesto está por encima de nuestra realidad doméstica, en la que solemos enclaustrarnos. Es natural que no podamos ni imaginar aquello que está más allá de nuestra existencia, sin embargo es eso precisamente lo que el Señor nos ofrece.

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

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Lucas 12,8-12 – lo reconocerá ante los ángeles de Dios

octubre 15, 2016

Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.

Texto del evangelio Lc 12,8-12 – lo reconocerá ante los ángeles de Dios

08. Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.
09. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.
10. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
11. Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir,
12. porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir».

Reflexión: Lc 12,8-12

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Lucas 12,8-12 lo reconocerá ante los ángeles de Dios

Aquí el Señor nos hace una promesa a quienes tengamos el coraje de sacar la cara por Él y defenderlo. Entendamos que esta defensa no siempre será directa, a Su Santo Nombre, a Su Templo, a la Eucaristía o a Su Palabra.

Jesucristo nos ama y la Iglesia nos enseña que este amor ha de ser preferencial por los pobres. Porque el mismo Cristo quiso nacer entre los más pobres y humildes. Es aquí que nace esta preferencia. Por lo tanto, estaremos reconociéndolo abiertamente cuando saquemos la cara por los más pobres y humildes.

Mucho hablamos en los últimos tiempos de los pobres, de los excluidos, de los que no tienen nada. Pero qué poco hacemos por atender y resolver verdaderamente sus necesidades y dificultades. En vez de eso, muchos aprovechan la situación para enriquecerse.

Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.

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Lucas 6,20-26 – Felices ustedes, los pobres

septiembre 7, 2016

Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!

Texto del evangelio Lc 12,32-48 – Felices ustedes, los pobres

20. Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!
21. ¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
22. ¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y proscriban su nombre, considerándolo infame, a causa del Hijo del hombre!
23. ¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas
24. Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
25. ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
26. ¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!

Reflexión: Lc 6,20-26

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Lucas 6,20-26 Felices ustedes, los pobres

El que está con el Señor, va contra corriente. Esto es necesariamente así, porque, tal como nos lo dice Jesucristo, no somos de este mundo. Dicho de otro modo, mala señal si estamos completamente instalados y adaptados a las prácticas de este mundo.

Tengamos en cuenta a quienes se dirige el Señor, que el destaca muy claramente las características de sus seguidores, aquellos a los cuales bendice. Es por los que son como ellos que vino el Señor. Habrá que detenernos a preguntarnos sinceramente cuánto nos asemejamos a ellos.

¿Somos de los pobres o tal vez de los que padecen hambre? ¿Somos de los tristes, de los desconsolados por alguna aflicción? ¿O tal vez somos de los marginados, de los perseguidos, de aquellos de los que nadie quiere saber nada? ¿Finalmente, tal vez seamos de aquellos que incomodamos por nuestras ideas, por nuestras exigencias éticas, morales y religiosas?

Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!

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